{"id":39489,"date":"2016-10-05T22:52:51","date_gmt":"2016-10-06T03:52:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-junio-de-1979-ordenaciones-sacerdotales-en-san-pedro\/"},"modified":"2016-10-05T22:52:51","modified_gmt":"2016-10-06T03:52:51","slug":"24-de-junio-de-1979-ordenaciones-sacerdotales-en-san-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-junio-de-1979-ordenaciones-sacerdotales-en-san-pedro\/","title":{"rendered":"24 de junio de 1979, Ordenaciones sacerdotales en San Pedro"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">ORDENACIONES SACERDOTALES EN LA BAS&Iacute;LICA DE SAN PEDRO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 24 de junio de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. <i>&quot;Et tu puer propheta Altissimi vocaberis:<\/i> Y t&uacute;, ni&ntilde;o, ser&aacute;s llamado profeta del Alt&iacute;simo&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 76).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras hablan del Santo de hoy. Con estas palabras el sacerdote Zacar&iacute;as salud&oacute; al propio hijo, despu&eacute;s de haber recobrado la capacidad de hablar. Con estas palabras salud&oacute; al hijo a quien puso el nombre de Juan por deseo propio y con sorpresa de toda la familia. Hoy la Iglesia nos recuerda estos acontecimientos al celebrar la solemnidad <i>del nacimiento de San Juan Bautista<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n se le podr&iacute;a denominar <i>el d&iacute;a de la llamada<\/i> de Juan, hijo de Zacar&iacute;as y de Isabel de Ain-Karim, para ser el &uacute;ltimo profeta de la Antigua Alianza; para ser el mensajero y el precursor inmediato del Mes&iacute;as: Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; que el que viene al mundo en circunstancias tan ins&oacute;litas, trae ya consigo la llamada divina. Esta llamada proviene del designio de Dios mismo, de su amor salv&iacute;fico, y est&aacute; inscrita en la historia del hombre desde el primer momento de la concepci&oacute;n en el seno materno. Todas las circunstancias de esta concepci&oacute;n, como despu&eacute;s las del nacimiento de Juan en Ain-Karim, indican una llamada ins&oacute;lita.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&quot;Praebis ante faciem Domini parare vias eius:<\/i> Ir&aacute;s delante del Se&ntilde;or para preparar sus caminos&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 76).<\/p>\n<p align=\"left\">Sabemos que Juan Bautista respondi&oacute; a esta llamada con toda su vida. Sabemos que <i>permaneci&oacute; fiel<\/i> a ella hasta el &uacute;ltimo aliento. Y este aliento lo consum&oacute; en la c&aacute;rcel por orden de Herodes, secundando el deseo de Salom&eacute; que actuaba bajo la instigaci&oacute;n de su vengativa madre Herod&iacute;as.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero la liturgia hoy no menciona esto, reservando otro d&iacute;a para ello. La liturgia hoy nos manda <i>alegrarnos por el nacimiento<\/i> del precursor del Se&ntilde;or. Nos manda dar gracias a Dios por la llamada de Juan Bautista.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Cuando en este d&iacute;a, mis queridos di&aacute;conos y candidatos al presbiterado, os present&aacute;is en la bas&iacute;lica de San Pedro en Roma, deseamos alegrarnos tambi&eacute;n todos nosotros por vuestra llamada a una participaci&oacute;n ulterior del sacerdocio de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">En el coraz&oacute;n de cada uno de vosotros ha inscrito Dios el misterio de esta llamada. Podemos repetir con el Profeta: &quot;Con amor eterno te am&eacute;, por eso te he mantenido con favor&quot; (<i>Jer<\/i> 31, 3).<\/p>\n<p align=\"left\">En un cierto momento de la vida os hab&eacute;is dado cuenta de esta <i>llamada divina<\/i>. Y hab&eacute;is comenzado a prepararos, hab&eacute;is comenzado a caminar hacia su realizaci&oacute;n. El camino hacia el sacramento del orden, que recib&iacute;s hoy de mis manos, pasa a trav&eacute;s de una serie de etapas y de ambientes, de los que forman parte la casa familiar, los a&ntilde;os de la escuela elemental y media, como tambi&eacute;n los estudios superiores, el ambiente de los amigos, la vida parroquial. Pero ante todo en este camino se encuentra el <i>seminario eclesi&aacute;stico<\/i>, al que va cada uno de nosotros para encontrar una respuesta definitiva a la pregunta referente a su llamada al sacerdocio. All&iacute; va cada uno de nosotros a fin de que, encontrando de manera cada vez m&aacute;s madura esta respuesta, pueda prepararse, al mismo tiempo, para el sacramento del orden de modo profundo y sistem&aacute;tico.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy cont&aacute;is ya con todas estas experiencias. No pregunt&aacute;is m&aacute;s como el joven del Evangelio: &quot;Maestro bueno, &iquest;qu&eacute; he de hacer?&quot; (<i>Mc<\/i> 10, 17). El Maestro ya os ha ayudado a encontrar la respuesta. Vosotros os present&aacute;is para que la Iglesia pueda imprimir sobre esta respuesta su sello sacramental.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Este sello se imprime mediante toda la liturgia del sacramento del orden. Lo imprime el obispo, que act&uacute;a con la fuerza del <i>Esp&iacute;ritu Santo<\/i>, y en comuni&oacute;n con su presbiterio.<\/p>\n<p align=\"left\">La <i>fuerza del Esp&iacute;ritu Santo<\/i> se muestra y se transmite por la imposici&oacute;n de las manos, acompa&ntilde;ada primero del silencio y luego de la oraci&oacute;n. Como signo de la transmisi&oacute;n de esta fuerza a <i>vuestras j&oacute;venes manos<\/i>, ser&aacute;n <i>ungidas<\/i> con el <i>santo crisma<\/i> para que sean dignas de celebrar la Eucarist&iacute;a. Las manos humanas no pueden celebrar de otro modo sino con la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p align=\"left\">Celebrar la Eucarist&iacute;a quiere decir congregar al Pueblo de Dios y construir la Iglesia en su m&aacute;s plena identidad.<\/p>\n<p align=\"left\">El momento que vivimos aqu&iacute; juntos es de gran importancia, tanto para cada uno de vosotros, como para toda la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia ha orado por cada uno de estos llamados, que reciben hoy el car&aacute;cter sacramental del presbiterado. La <i>Iglesia desea<\/i> que cada una de vosotros la construya con el propio sacerdocio, con el propio servicio, que \u2014por la fuerza obtenida de Cristo\u2014 &quot;recoge, no desparrama&quot; (cf. <i>Mt<\/i> 12, 30).<\/p>\n<p align=\"left\">4. La Iglesia tambi&eacute;n hoy ora. Oran vuestros padres, las familias, los ambientes con los que ha estado vinculada vuestra vida hasta el momento, vuestros seminarios, vuestras di&oacute;cesis, vuestras congregaciones religiosas.<\/p>\n<p align=\"left\">Roguemos&nbsp; al Se&ntilde;or de la mies, que ha llamado a cada uno da vosotros como operario para su mies, <i>a fin de que persever&eacute;is en esta mies hasta el fin.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; como Juan, hijo de Zacar&iacute;as y de Isabel de Ain-Karim, cuyo padre dijo el d&iacute;a de su nacimiento: <i>Et tu puer propheta Altissimi vocaberis<\/i> (<i>Lc<\/i> 1, 76).<\/p>\n<p align=\"left\">Que vuestra perseverancia sea el fruto de las oraciones que hoy elevamos. &iexcl;Perseverad como profetas del Alt&iacute;simo! &iexcl;Perseverad como sacerdotes de Jesucristo!<\/p>\n<p align=\"left\">Dad frutos abundantes! Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ORDENACIONES SACERDOTALES EN LA BAS&Iacute;LICA DE SAN PEDRO HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Domingo 24 de junio de 1979 &nbsp; 1. &quot;Et tu puer propheta Altissimi vocaberis: Y t&uacute;, ni&ntilde;o, ser&aacute;s llamado profeta del Alt&iacute;simo&quot; (Lc 1, 76). Estas palabras hablan del Santo de hoy. 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