{"id":39490,"date":"2016-10-05T22:52:53","date_gmt":"2016-10-06T03:52:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-junio-de-1979-concelebracion-eucaristica-con-los-obispos-e-europa\/"},"modified":"2016-10-05T22:52:53","modified_gmt":"2016-10-06T03:52:53","slug":"20-de-junio-de-1979-concelebracion-eucaristica-con-los-obispos-e-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-junio-de-1979-concelebracion-eucaristica-con-los-obispos-e-europa\/","title":{"rendered":"20 de junio de 1979, Concelebraci\u00f3n Eucar\u00edstica con los obispos e Europa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA CON LOS OBISPOS DE EUROPA<br \/> EN LA CAPILLA SIXTINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b> <font color=\"#663300\" size=\"4\"><i>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Mi&eacute;rcoles 20 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos hermanos:<\/i><\/p>\n<p>1. Expreso mi cordial y sincera alegr&iacute;a por nuestro encuentro. Alegr&iacute;a sobre todo porque el encuentro se desarrolla en el marco del simposio sobre el tema: &quot;Los j&oacute;venes y la fe&quot;.<\/p>\n<p>Recuerdo el simposio precedente, de 1975, en el que tuve la suerte de participar activamente como uno de los relatores. Al mismo tiempo deseo expresar mi alegr&iacute;a por encontrarme hoy con vosotros, concelebrando la Santa Eucarist&iacute;a. Espero que en esta comuni&oacute;n, en la que se expresa del modo m&aacute;s pleno y profundo nuestra unidad sacerdotal y episcopal, nos dar&aacute; mayor luz y fuerza de Esp&iacute;ritu Santo Cristo-Pr&iacute;ncipe de los Pastores, quien come &uacute;nico y Eterno Sacerdote es tambi&eacute;n, fuente &uacute;nica y fundamento de esta unidad que manifestamos y vivimos en la concelebraci&oacute;n eucar&iacute;stica.<\/p>\n<p><i>Tenemos mucha necesidad de esta luz y fuerza del Esp&iacute;ritu de Cristo<\/i> para todas las tareas que se derivan de nuestra misi&oacute;n \u2014por ejemplo, en el &aacute;mbito del tema de vuestro simposio: La juventud,\u2014 pero no exclusivamente; el conjunto de esas tareas, toda nuestra misi&oacute;n, exigen cierta gracia particular, para que sepamos con exacta y plena correspondencia descubrir los signos de los tiempos, que constituyen el <i>&quot;kair&oacute;s&quot; salv&iacute;fico<\/i> de los europeos y del continente que representamos y al que &quot;somos enviados&quot; como sucesores de los Ap&oacute;stoles, de los heraldos del Evangelio, de quienes arranca la historia de Europa despu&eacute;s de Cristo.<\/p>\n<p>2. Vuestro encuentro \u2014y por lo tanto tambi&eacute;n nuestra concelebraci&oacute;n eucar&iacute;stica de hoy\u2014 hunde las ra&iacute;ces en ese pensamiento feliz del Vaticano II que recuerda a los obispos de toda la Iglesia <i>el car&aacute;cter colegial del ministerio que ejercen<\/i>. Cabalmente, de este pensamiento, expresado con la mayor precisi&oacute;n doctrinal en la Constituci&oacute;n dogm&aacute;tica <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, trae origen una serie de instituciones e iniciativas pastorales, que ya hoy testifican la nueva vitalidad de la Iglesia y constituir&aacute;n ciertamente en el futuro el fundamento de la renovaci&oacute;n ulterior de su misi&oacute;n salv&iacute;fica, en la diversidad de las dimensiones y de los campos de acci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al decir esto, tengo todav&iacute;a ante los ojos la maravillosa asamblea de los obispos de la Iglesia de Am&eacute;rica Latina, que tuve la suerte de inaugurar el 28 de enero de este a&ntilde;o <i>en Puebla, M&eacute;xico<\/i>. Dicha asamblea era fruto de una colaboraci&oacute;n sistem&aacute;tica de todas las Conferencias Episcopales de ese inmenso continente, donde actualmente vive casi la mitad de los cat&oacute;licos de todo el mundo. Se trata de Episcopados de diversa importancia num&eacute;rica, algunos muy numerosos, como sobre todo Brasil, que cuenta &eacute;l solo con m&aacute;s de 300 obispos. La colaboraci&oacute;n met&oacute;dica de todas las Conferencias Episcopales de Am&eacute;rica Latina tiene su apoyo en el Consejo com&uacute;nmente conocido con el nombre de CELAM, que permite a dichas Conferencias revisar juntamente las tareas que se presentan a los Pastores de la Iglesia en aquel gran continente, tan importante para el futuro del mundo. Ya el mismo t&iacute;tulo de la Conferencia celebrada en Puebla, del 27 de enero al 13 de febrero de 1979, lo atestigua de manera patente. El t&iacute;tulo era: <i>La evangelizaci&oacute;n en el presente y en el futuro de Am&eacute;rica Latina<\/i>. Es, pues, f&aacute;cil comprender por el t&iacute;tulo cu&aacute;n &uacute;til haya sido en Puebla el tema providencial de la reuni&oacute;n ordinaria del S&iacute;nodo de los Obispos de 1974: la evangelizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>3. En relaci&oacute;n a este tema fundamental, cada uno de los obispos del mundo, como Pastor de su Iglesia particular, de su di&oacute;cesis, pod&iacute;a y deb&iacute;a considerar a su Iglesia desde el punto de vista de su contemporaneidad. Y puesto que la evangelizaci&oacute;n expresa la misi&oacute;n de la Iglesia, esta mirada debe dirigirse al pasado y abrir perspectivas de futuro: ayer, hoy y ma&ntilde;ana. <i>Y no s&oacute;lo cada uno<\/i> de los <i>obispos en su di&oacute;cesis<\/i>, sino tambi&eacute;n las distintas comunidades de obispos y sobre todo <i>las Conferencias Episcopales<\/i> nacionales pueden y deben convertir ese &quot;tema clave&quot; del S&iacute;nodo de 1974 en objeto de reflexi&oacute;n con respecto a la sociedad hacia la que tienen responsabilidad pastoral para la obra de evangelizaci&oacute;n. El tema propuesto por Pablo VI al S&iacute;nodo, ahora hace cinco a&ntilde;os, posee posibilidades multiformes de aplicaci&oacute;n en diversos &aacute;mbitos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, este tema induce a reflexionar, de modo fundamental, si se trata <i>de cumplir el Concilio mismo<\/i> y de poner en pr&aacute;ctica su doctrina. La realizaci&oacute;n fundamental del Vaticano II no es otra sino una nueva conciencia de la misi&oacute;n divina transmitida a la Iglesia &quot;entre todas las gentes&quot; y &quot;hasta el final del mundo&quot;. La realizaci&oacute;n fundamental del Vaticano II no es sino el nuevo <i>sentido de responsabilidad por el Evangelio<\/i>, por la palabra, por el sacramento, por la obra de la salvaci&oacute;n, que todo el Pueblo de Dios debe asumir en la medida que le corresponde. Deber de los obispos es dirigir este gran proceso. En esto est&aacute; su dignidad y responsabilidad pastoral.<\/p>\n<p>4. Es de gran trascendencia y de importancia fundamental reflexionar sobre el problema de la evangelizaci&oacute;n con relaci&oacute;n <i>al continente europeo<\/i>. Lo estimo un tema complejo, extremadamente complejo. Por lo dem&aacute;s, como tambi&eacute;n en cualquier otro contexto, es necesario hacer surgir del an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n presente la visi&oacute;n del futuro, en cuanto que esta situaci&oacute;n es la consecuencia del pasado, tan antiguo como la Iglesia misma y todo el cristianismo. En el an&aacute;lisis deberemos llegar a cada uno de los pa&iacute;ses, a cada una de las naciones de nuestro continente, pero incluir tambi&eacute;n cada una de sus situaciones, teniendo ante los ojos las grandes corrientes de la historia que \u2014especialmente en el segundo milenio\u2014 han dividido a la Iglesia y al cristianismo en el continente europeo.<\/p>\n<p>Pienso que actualmente, <i>en tiempo de ecumenismo<\/i>, es la hora de mirar estas cuestiones a la luz de los criterios elaborados por el Concilio: mirarlas en esp&iacute;ritu de colaboraci&oacute;n fraterna con los representantes de las Iglesias y Comunidades con las que no tenemos plena unidad; y, al mismo tiempo, es necesario mirar con esp&iacute;ritu de responsabilidad por el Evangelio. Y esto no s&oacute;lo en nuestro continente, sino tambi&eacute;n fuera de &eacute;l. Europa es, incluso ahora, la cuna del pensamiento creativo, de las iniciativas pastorales, de las estructuras organizativas, cuyo influjo sobrepasa sus fronteras. A la vez, Europa, con su grandioso pasado misionero, se interroga a s&iacute; misma en los diversos puntos de su actual &quot;geograf&iacute;a eclesial&quot;, y se pregunta si no se est&aacute; convirtiendo en un continente de misi&oacute;n.<\/p>\n<p>5. Para Europa existe el problema que en la <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii nuntiandi<\/a> <\/i>se ha definido como &quot;autoevangelizaci&oacute;n&quot;. La Iglesia debe evangelizarse siempre a s&iacute; misma. La Europa cat&oacute;lica y cristiana tiene necesidad de esta evangelizaci&oacute;n. Debe evangelizarse a s&iacute; misma. Quiz&aacute; en ning&uacute;n otro lugar como en nuestro continente se delinean con tanta limpidez las corrientes de la negaci&oacute;n de la religi&oacute;n, las corrientes de la &quot;muerte de Dios&quot;, de la secularizaci&oacute;n programada, del ate&iacute;smo militante organizado. El S&iacute;nodo de 1974 nos ha proporcionado no poco material al respecto.<\/p>\n<p>Es posible examinar todo esto seg&uacute;n criterios hist&oacute;rico-sociales. Pero el Concilio nos ha indicado otro criterio: el criterio de los &quot;signos de los tiempos&quot;, y esto es un desaf&iacute;o especial de la Providencia, de Aquel que es el &quot;due&ntilde;o de la mies&quot; (<i>Lc<\/i> 10, 2).<\/p>\n<p>El pr&oacute;ximo a&ntilde;o celebraremos <i>el 1500 aniversario del nacimiento de San Benito<\/i>, a quien Pablo VI proclam&oacute; Patrono de Europa. Quiz&aacute; podr&iacute;a ser &eacute;ste el momento oportuno para esta reflexi&oacute;n profunda sobre el problema de &quot;ayer y hoy&quot; de la evangelizaci&oacute;n de nuestro continente, o m&aacute;s bien para la reflexi&oacute;n sobre este desaf&iacute;o de la Providencia que, en su conjunto hist&oacute;rico, rico y variado, constituye el &quot;hoy&quot; cristiano de Europa respecto a su responsabilidad por el Evangelio; y tambi&eacute;n en la perspectiva del futuro.<\/p>\n<p>Nuestra misi&oacute;n se dirige al futuro siempre y en todas partes. Ya sea hacia el futuro del que tenemos certeza por la fe: el futuro escatol&oacute;gico; ya sea hacia el futuro del que podemos estar humanamente inciertos. Pensemos en los primeros que vinieron al continente europeo como heraldos de la Buena Nueva, como Pedro y Pablo. Pensemos en los que, a lo largo de la historia de Europa, han allanado los caminos hacia pueblos nuevos, como Agust&iacute;n o Bonifacio, o los hermanos de Tesal&oacute;nica: Cirilo y Metodio. Tampoco ellos ten&iacute;an certeza del futuro humano de su misi&oacute;n e incluso de su propia suerte. La fe y la esperanza fueron m&aacute;s poderosas que esta incertidumbre humana. Fue m&aacute;s poderoso el amor de Cristo que los &quot;apremiaba&quot; (cf. <i>2 Cor<\/i> 5, 14). En esta fe, esperanza y caridad se manifest&oacute; <i>el Esp&iacute;ritu operante<\/i>. Es necesario que tambi&eacute;n nosotros nos convirtamos en instrumentos d&oacute;ciles y eficaces de su acci&oacute;n en nuestra &eacute;poca.<\/p>\n<p>6. El tema de vuestro simposio es: &quot;Los j&oacute;venes y la fe&quot;.<\/p>\n<p>Est&aacute; bien este tema. Pienso que est&aacute; incluido org&aacute;nica y profundamente en el gran tema de reflexi&oacute;n de toda la Iglesia postconciliar, que a la larga no pod&iacute;a alejarse de nuestra atenci&oacute;n, el tema de la evangelizaci&oacute;n. Si pensamos en la evangelizaci&oacute;n <i>en funci&oacute;n del futuro, es necesario dirigir nuestra atenci&oacute;n a los j&oacute;venes<\/i>: debemos conectar con la mentalidad, con el coraz&oacute;n y la manera de ser de los j&oacute;venes. Este es el problema fundamental, a trav&eacute;s del cual llegamos al problema global.<\/p>\n<p>El intercambio de vuestras experiencias y sugerencias debe ser amplio, no puede permanecer &quot;aislado&quot;. <i>Toda pr&aacute;ctica de colegialidad sirve a la causa de la universalidad de la Iglesia<\/i>. Tambi&eacute;n vosotros, queridos hermanos, a trav&eacute;s de esta pr&aacute;ctica de la colaboraci&oacute;n colegial que caracteriza a vuestro simposio, deb&eacute;is, por as&iacute; decirlo, &quot;ampliar los espacios del amor&quot; (San Agust&iacute;n, de <i>Ep. Joan. ad Parthos<\/i>, X, 5; <i>PL<\/i> 35, 2060). Esta ampliaci&oacute;n no aleja nunca de la responsabilidad confiada directamente a cada uno de nosotros, m&aacute;s bien la hace m&aacute;s viva. Es necesario que los obispos y las Conferencias Episcopales de cada pa&iacute;s y naci&oacute;n de Europa vivan los intereses de todos los pa&iacute;ses y naciones de nuestro continente. Y los obispos que est&aacute;n ausentes, han de estar \u2014dir&iacute;a\u2014 presentes a&uacute;n con mayor intensidad. Es necesario elaborar m&eacute;todos especiales, eficaces, para &quot;hacer presentes con intensidad&quot; a los que est&aacute;n &quot;ausentes&quot;. Su ausencia no puede ser pasada por alto, o ser justificada con t&oacute;picos.<\/p>\n<p>Recordad que como, a trav&eacute;s de sus representantes, todas las Conferencias Episcopales de Europa toman parte en este simposio, as&iacute; tambi&eacute;n est&aacute;n en torno a este altar, en la comuni&oacute;n eucar&iacute;stica de amor, sacrificio y oraci&oacute;n, todos los Episcopados, todos los obispos. Y en cierto modo est&aacute;n m&aacute;s presentes los que faltan, los que no han podido asistir.<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de todos, la Iglesia, como Pueblo de Dios de todo nuestro continente &quot;elabora&quot;, en uni&oacute;n con Cristo-Pr&iacute;ncipe de los Pastores, con Cristo-Eterno Sacerdote. su futuro cristiano. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA CON LOS OBISPOS DE EUROPA EN LA CAPILLA SIXTINA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles 20 de junio de 1979 &nbsp; Queridos hermanos: 1. Expreso mi cordial y sincera alegr&iacute;a por nuestro encuentro. 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