{"id":39494,"date":"2016-10-05T22:52:58","date_gmt":"2016-10-06T03:52:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-junio-de-1979-misa-en-el-santuario-de-la-santa-cruz-de-mogila-en-nowa-huta\/"},"modified":"2016-10-05T22:52:58","modified_gmt":"2016-10-06T03:52:58","slug":"9-de-junio-de-1979-misa-en-el-santuario-de-la-santa-cruz-de-mogila-en-nowa-huta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-junio-de-1979-misa-en-el-santuario-de-la-santa-cruz-de-mogila-en-nowa-huta\/","title":{"rendered":"9 de junio de 1979, Misa en el santuario de la Santa Cruz de Mogila, en Nowa Huta"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1979\/travels\/documents\/trav_poland-1979.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><font size=\"4\">SANTA MISA EN EL SANTUARIO DE LA SANTA CRUZ<br \/> <\/font> <br \/> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A&nbsp; DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Mogila <br \/> S&aacute;bado 8 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. De nuevo estoy aqu&iacute;, ante <i>esta cruz<\/i>, junto a la cual he estado tantas veces como peregrino; ante la cruz que sigue siendo para todos nosotros como la m&aacute;s preciada reliquia de nuestro Redentor.<\/p>\n<p>Cuando, en los alrededores de Krak&oacute;w (Cracovia), surg&iacute;a Nowa Huta \u2014enorme complejo industrial y una nueva gran ciudad: nueva Krak&oacute;w\u2014, tal vez nadie se daba cuenta de que <i>estaba surgiendo de hecho al lado de esta cruz<\/i>, el lado de esta reliquia que, junto a la antiqu&iacute;sima abad&iacute;a de los cistercienses, hemos heredado desde la &eacute;poca de los Piast. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1222, la &eacute;poca del Pr&iacute;ncipe Leszek Bialy, la &eacute;poca del obispo Ivo Odrowaz, en el per&iacute;odo antecedente a la canonizaci&oacute;n de San Estanislao. En aquel tiempo, en el 111 centenario de nuestro bautismo, fue fundada aqu&iacute; la abad&iacute;a de los cistercienses, y despu&eacute;s fue tra&iacute;da <i>la reliquia de la santa cruz<\/i>, que desde hace siglos se ha convertido en meta de peregrinaciones de la regi&oacute;n de Krak&oacute;w: del Norte. de la parte de Kielce; del Este, de la parte de Tarn&oacute;w, y del Oeste, de Slesia. Todo ello ha tenido lugar en un territorio sobre el cual, seg&uacute;n la tradici&oacute;n, se levantaba anta&ntilde;o Stara Huta, casi la antigua madre hist&oacute;rica de la actual Nowa Huta.&#8217;<\/p>\n<p>Deseo hoy saludar aqu&iacute;, una vez m&aacute;s, a los peregrinos de Krak&oacute;w, a los de Slesia y a los de la di&oacute;cesis de Kielce.<\/p>\n<p>Caminemos juntos, peregrinos, hacia la cruz del Se&ntilde;or, pues con ella comienza una nueva era en la historia del hombre. Este es tiempo de gracia, tiempo de salvaci&oacute;n. <i>A trav&eacute;s de la cruz el hombre<\/i> ha podido comprender el sentido de su propia suerte, de su propia existencia sobre la tierra. Ha descubierto cu&aacute;nto le ha amado Dios. Ha descubierto, y descubre continuamente, a la luz de la fe, cu&aacute;n grande sea el propio valor. <i>Ha aprendido a medir la propia dignidad con el metro de aquel sacrificio<\/i> que Dios ha ofrecido en su Hijo para la salvaci&oacute;n del hombre: &quot;Porque tanto am&oacute; Dios al mundo, que le dio su unig&eacute;nito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p>Aunque cambian los tiempos, aunque en lugar de los campos de anta&ntilde;o, en las cercan&iacute;as de Krak&oacute;w ha surgido un enorme complejo industrial, aunque vivimos en una &eacute;poca de vertiginoso progreso de las ciencias naturales y de un progreso tan sorprendente de la t&eacute;cnica, sin embargo la verdad de la vida del esp&iacute;ritu humano \u2014que se expresa a trav&eacute;s de la cruz\u2014 no decae, es siempre actual, no envejece nunca. <i>La historia de Nowa Huta est&aacute; escrita tambi&eacute;n por medio de la cruz<\/i>; primero, a trav&eacute;s de aquella antigua de Mogila, heredada desde siglos, despu&eacute;s por medio de otra, nueva&#8230; que se ha levantado no lejos de aqu&iacute;.<\/p>\n<p>Donde surge la cruz, se ve la se&ntilde;al de que ha llegado la Buena Noticia de la salvaci&oacute;n del hombre mediante el amor. Donde se levanta la cruz, est&aacute; <i>la se&ntilde;al<\/i> de que <i>ha iniciado la evangelizaci&oacute;n<\/i>. Tiempos atr&aacute;s, nuestros padres levantaban, en diversos lugares del territorio polaco, la cruz como signo de que ya hab&iacute;a llegado el Evangelio, de que va se hab&iacute;a iniciado la evangelizaci&oacute;n, la cual deb&iacute;a continuarse ininterrumpidamente hasta hoy. Con este pensamiento se levant&oacute; tambi&eacute;n la primera cruz en Mogila, en los alrededores de Krak&oacute;w, en las cercan&iacute;as de Stara Huta.<\/p>\n<p>La nueva cruz de madera ha surgido no lejos de aqu&iacute;, exactamente durante las celebraciones del milenario. Con ella hemos recibido <i>una se&ntilde;al:<\/i> que en el umbral del nuevo milenio \u2014en esta nueva &eacute;poca, en las nuevas condiciones de vida\u2014, vuelve a ser anunciado el Evangelio. Se ha dado comienzo a <i>una nueva evangelizaci&oacute;n<\/i>, como si se tratara de un segundo anuncio, aunque en realidad es siempre el mismo. La cruz est&aacute; elevada sobre el mundo que avanza.<\/p>\n<p>Agradecemos hoy, ante la cruz de Mogila, ante la cruz de Nowa Huta, este nuevo comienzo de evangelizaci&oacute;n, que aqu&iacute; se ha efectuado. Pidamos todos que fructifique, al igual que la primera \u2014o si se quiere, todav&iacute;a m&aacute;s\u2014.<\/p>\n<p>2. La nueva cruz, que ha surgido no lejos de la antiqu&iacute;sima reliquia de la Santa Cruz en la abad&iacute;a de los cistercienses, ha anunciado el <i>nacimiento de la nueva iglesia<\/i>. Este nacimiento se ha grabado profundamente en mi coraz&oacute;n, y yo, dejando la sede de San Estanislao por la de San Pedro, la he llevado conmigo como una nueva reliquia, como una reliquia preciosa de nuestros d&iacute;as.<\/p>\n<p>La nueva cruz ha aparecido, cuando sobre el terreno de la antigua campi&ntilde;a de los alrededores de Krak&oacute;w, que es ahora terreno de Nowa Huta, h<i>an llegado hombres nuevos para comenzar un nuevo trabajo<\/i>. Antes se trabajaba aqu&iacute; duramente, se trabajaba en los campos y la tierra era f&eacute;rtil, se trabajaba pues con agrado. Desde hace unos decenios se ha implantado la industria; la gran industria, la industria pesada. Han llegado aqu&iacute; hombres procedentes de diversas partes, han venido para gastar sus energ&iacute;as como trabajadores sider&uacute;rgicos.<\/p>\n<p>Precisamente ellos han tra&iacute;do consigo esta nueva cruz. Han sido ellos mismos quienes la han levantado como signo de la voluntad de construir una nueva iglesia. Precisamente esta cruz, ante la que nos encontramos en estos momentos. He tenido la gran suerte, como arzobispo vuestro y cardenal, de bendecir y consagrar, el a&ntilde;o 1977, esta iglesia surgida a la sombra de una nueva cruz.<\/p>\n<p><i>Esta iglesia es fruto del trabajo nuevo<\/i>. Osar&iacute;a afirmar que ha nacido de Nowa Huta. Todos, en efecto, sabemos que en el trabajo del hombre est&aacute; profundamente grabado el misterio de la cruz, la ley de la cruz. &iquest;No se verifican tal vez en ella las palabras del Creador pronunciadas despu&eacute;s de la ca&iacute;da del hombre: &quot;Con el sudor de tu rostro comer&aacute;s el pan&quot; (<i>G&eacute;n<\/i> 3, 19)? Tanto el antiguo trabajo en el campo que hace nacer el trigo, pero tambi&eacute;n espinas y cardos, como el nuevo trabajo en los altos hornos y en las nuevas fundiciones, siempre <i>se efect&uacute;a &quot;con el sudor de la frente&quot;<\/i>. La ley de la cruz est&aacute; inscrita en el trabajo humano. Con el sudor de la frente ha trabajado el labrador. Con el sudor de la frente trabaja el obrero de la industria. Y con el sudor de la frente (con el tremendo sudor de la muerte) agoniza Cristo en la cruz.<\/p>\n<p>No se puede disociar la cruz del trabajo humano. No se puede separar a Cristo del trabajo humano. Y esto se confirma aqu&iacute; en Nowa Huta. Este ha sido el principio de la nueva evangelizaci&oacute;n, en los albores del nuevo milenio del cristianismo en Polonia. Este nuevo comienzo lo hemos vivido juntos y lo he llevado conmigo, <i>desde Krak&oacute;w a Roma, como una reliquia<\/i>.<\/p>\n<p>El cristianismo y la Iglesia no tienen miedo del mundo del trabajo. No tienen miedo del sistema basado sobre el trabajo. El Papa no tiene miedo a los hombres del trabajo. Los ha sentido siempre muy cerca de &eacute;l. Ha salido de su ambiente. Ha salido de las canteras de piedra de Zakrowek, de las calderas de Solvay en Borek Falecki, despu&eacute;s de Nowa Huta. A trav&eacute;s de todos estos ambientes, a trav&eacute;s de las experiencias personales de trabajo \u2014me permito decir\u2014, el Papa <i>ha aprendido nuevamente el Evangelio<\/i>. Se ha dado cuenta y se ha convencido de cu&aacute;n profundamente est&aacute; grabada en el Evangelio la problem&aacute;tica contempor&aacute;nea del trabajo humano. De c&oacute;mo sea imposible resolverla a fondo sin el Evangelio.<\/p>\n<p>De hecho, la problem&aacute;tica contempor&aacute;nea del trabajo humano (&iquest;s&oacute;lo la contempor&aacute;nea, realmente?), en &uacute;ltima instancia, no se reduce \u2014me perdonen todos los especialista,\u2014 ni a la t&eacute;cnica ni tanto menos a la econom&iacute;a, sino a una categor&iacute;a fundamental, a saber, <i>a la categor&iacute;a de la dignidad del trabajo<\/i>, o sea, <i>de la dignidad del hombre<\/i>. La econom&iacute;a, la t&eacute;cnica y tantas otras especialidades y disciplinas, tienen su raz&oacute;n de ser en esa &uacute;nica categor&iacute;a esencial. Si no se inspiran en ella y se forman fuera de la dignidad del trabajo humano, est&aacute;n en error, son nocivas y van contra el hombre.<\/p>\n<p>Esta categor&iacute;a fundamental es <i>humanista<\/i>. Me permito decir que esta categor&iacute;a fundamental: categor&iacute;a del trabajo como medida de la dignidad del hombre, es <i>cristiana<\/i>. La encontramos, en su m&aacute;s alto grado de intensidad, en Cristo.<\/p>\n<p>Baste esto, amad&iacute;simos hermanos. M&aacute;s de una vez me he encontrado aqu&iacute; con vosotros, como obispo, y he tratado m&aacute;s ampliamente todos estos temas. Hoy, como hu&eacute;sped vuestro, debo hablar de manera m&aacute;s concisa. Pero recordad esta antigua cosa: Cristo no aprobar&aacute; jam&aacute;s que el hombre sea considerado \u2014o que se considere a s&iacute; mismo\u2014 <i>&uacute;nicamente como instrumento de producci&oacute;n<\/i>, que sea apreciado, estimado y valorado seg&uacute;n este principio. &iexcl;Cristo no lo aprobar&aacute; jam&aacute;s! Por esto se dej&oacute; clavar en la cruz, como sobre el gran umbral de la historia espiritual del hombre, para oponerse a cualquier degradaci&oacute;n del hombre, incluso la degradaci&oacute;n mediante el trabajo. Cristo permanece ante nuestros ojos en su cruz, para que todo hombre sea <i>consciente de la fuerza que &eacute;l le ha dado<\/i>: &quot;Dioles poder de venir a ser hijos de Dios&quot; (<i>Jn<\/i> 1, 12).<\/p>\n<p>De esto debe acordarse tanto el trabajador como el patr&oacute;n, el sistema del trabajo y el de la retribuci&oacute;n; lo deben recordar el Estado, la naci&oacute;n y la Iglesia.<\/p>\n<p>Cuando estaba entre vosotros, trataba de <i>dar testimonio de esto<\/i>. Orad a fin de que siga dando este testimonio en adelante, tanto m&aacute;s ahora que estoy en Roma; que siga d&aacute;ndolo ante toda la Iglesia y ante el mundo contempor&aacute;neo.<\/p>\n<p>3. Pienso con alegr&iacute;a en la bendici&oacute;n del magn&iacute;fico templo de <i>Mistrzejowice<\/i>, cuya construcci&oacute;n va muy avanzada. Ya sab&eacute;is todos que recuerdo los comienzos de esta obra: los primer&iacute;simos comienzos. Y todas las etapas sucesivas de la construcci&oacute;n. En uni&oacute;n con vosotros, vuelvo con la oraci&oacute;n y el coraz&oacute;n a <i>la tumba del sacerdote Jos&eacute;<\/i>, de santa memoria, que comenz&oacute; esta obra, poniendo en ella todas sus fuerzas e inmolando sobre su altar toda su joven vida. Doy gracias a todos los que contin&uacute;an esta obra con tanto amor y perseverancia.<\/p>\n<p>En estos momentos, m&iacute; pensamiento se dirige tambi&eacute;n a las colinas de Krzeslowice. Los esfuerzos de tantos a&ntilde;os van dando poco a poco sus frutos. Bendigo de coraz&oacute;n esta obra y todas las dem&aacute;s iglesias que se est&aacute;n construyendo o se construir&aacute;n en esta regi&oacute;n o en sus barrios cada vez m&aacute;s poblados.<\/p>\n<p>De la cruz en Nowa Huta ha comenzado la nueva evangelizaci&oacute;n: l<i>a evangelizaci&oacute;n del segundo milenio<\/i>. Esta iglesia lo testimonia y lo confirma. Ella ha nacido de una viva y consciente fe, y es necesario que contin&uacute;e sirviendo a esta fe.<\/p>\n<p>La evangelizaci&oacute;n del nuevo milenio debe fundarse en la doctrina del Concilio Vaticano II. Debe ser, como ense&ntilde;a el mismo Concilio, <i>tarea com&uacute;n<\/i> de los obispos, de los sacerdotes, de los religiosos y de los seglares, obra de los padres y de los j&oacute;venes. La parroquia no es &uacute;nicamente un lugar donde se ense&ntilde;a el catecismo, es adem&aacute;s el ambiente vivo que debe actuarlo.<\/p>\n<p>La iglesia, cuya construcci&oacute;n est&aacute;is terminando con tanto esfuerzo, pero tambi&eacute;n con tanto entusiasmo, se levanta para que por medio de ella <i>el Evangelio de Cristo penetre en toda vuestra vida<\/i>. Hab&eacute;is construido la iglesia; edificad vuestra vida seg&uacute;n el Evangelio.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a, Reina de Polonia, y el Beato Maximiliano Kolbe os ayuden en esta tarea continuamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA SANTA MISA EN EL SANTUARIO DE LA SANTA CRUZ HOMIL&Iacute;A&nbsp; DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Mogila S&aacute;bado 8 de junio de 1979 &nbsp; 1. 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