{"id":39496,"date":"2016-10-05T22:53:01","date_gmt":"2016-10-06T03:53:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-junio-de-1979-santa-misa-en-nowy-targ\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:01","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:01","slug":"8-de-junio-de-1979-santa-misa-en-nowy-targ","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-junio-de-1979-santa-misa-en-nowy-targ\/","title":{"rendered":"8 de junio de 1979, Santa misa en Nowy Targ"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1979\/travels\/documents\/trav_poland-1979.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><font size=\"4\">SANTA MISA<br \/> <\/font> <br \/> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A&nbsp; DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Explanada del aeropuerto de Nowy Targ<br \/> Viernes 8 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &quot;Desde el mar B&aacute;ltico <i>a las cimas monta&ntilde;osas<\/i>&#8230;&quot;. <i>A las cimas de los Tatra<\/i>. <\/p>\n<p>En mi peregrinaci&oacute;n a trav&eacute;s de Polonia, se me ofrece hoy la ocasi&oacute;n de acercarme precisamente a estos montes, a los Tatra, que desde siglos constituyen la frontera meridional de Polonia. Ha sido &eacute;sta la frontera m&aacute;s cerrada y resguardada y, al mismo tiempo, m&aacute;s abierta y amistosa. A trav&eacute;s de esta frontera pasaban <i>las v&iacute;as hacia vecinos y afines<\/i>. Incluso durante la &uacute;ltima ocupaci&oacute;n estos senderos eran los m&aacute;s frecuentados por los pr&oacute;fugos que se dirig&iacute;an al sur para tratar de alcanzar despu&eacute;s al ej&eacute;rcito polaco, que combat&iacute;a por la libertad de la patria m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras.<\/p>\n<p>Deseo saludar de todo coraz&oacute;n estos lugares, a los que he estado siempre tan &iacute;ntimamente vinculado. Deseo tambi&eacute;n saludar a los que han venido aqu&iacute;, ya sea desde Podhale como de todos los Prec&aacute;rpatos, de la archidi&oacute;cesis de Krak&oacute;w y de m&aacute;s lejos: de la di&oacute;cesis de Tarn&oacute;w y de Przemysl. Permitidme que me refiera al antiguo v&iacute;nculo de vecindad y os salude a todos, como sol&iacute;a hacerlo cuando era metropolitano de Krak&oacute;w.<\/p>\n<p>2. Deseo hablar aqu&iacute;, en este lugar de Nowy Targ, <i>acerca de la tierra polaca<\/i>, porque se revela en este sitio particularmente bella y rica de paisajes. El hombre tiene necesidad de la belleza de la naturaleza y por tanto no hay que maravillarse de que lleguen aqu&iacute; hombres de varias partes de Polonia y del extranjero. Llegan tanto en verano como en invierno. Buscan el descenso. Desean <i>encontrarse a s&iacute; mismos al contacto con la naturaleza<\/i>. Desean recuperar sus energ&iacute;as a trav&eacute;s del saludable ejercicio f&iacute;sico de la marcha, de la subida, de la escalada, del descenso con los esqu&iacute;s. Esta regi&oacute;n hospitalaria es tambi&eacute;n un terreno de gran trabajo pastoral, porque aqu&iacute; viene la gente no s&oacute;lo para fortalecer las fuerzas f&iacute;sicas, sino tambi&eacute;n las espirituales.<\/p>\n<p>3. Esta bella tierra <i>es al mismo tiempo una tierra dif&iacute;cil<\/i>. Pedregosa, monta&ntilde;osa. No tan f&eacute;rtil como la llanura del V&iacute;stula. Y por esto, s&eacute;ame permitido, precisamente desde esta tierra de los Prec&aacute;rpatos y de los Pretatras hacer referencia a lo que ha sido siempre tan querido para el coraz&oacute;n de los polacos: <i>el amor por la tierra y el trabajo del campo<\/i>. Nadie puede negar que esto constituya no s&oacute;lo un sentimiento, un v&iacute;nculo afectivo, sino tambi&eacute;n un gran problema econ&oacute;mico-social. Las gentes de aqu&iacute; conocen bien el problema, porque precisamente de estos lugares, donde hab&iacute;a una gran falta de tierra cultivable y a veces una gran miseria, la gente emigraba lejos, fuera de Polonia, m&aacute;s all&aacute; del Oc&eacute;ano, iban all&aacute; buscando trabajo y pan y lo encontraban. Deseo hoy decir a todos los esparcidos por el mundo, dondequiera que est&eacute;n: &quot;<i>Szcezesc Boze<\/i>: &iexcl;Dios os ayude!&quot; Que no olviden la propia patria de origen, la familia, la Iglesia, la oraci&oacute;n y todo lo que se han llevado de aqu&iacute;. Porque, a pesar de que hayan tenido que emigrar por falta de bienes materiales, sin embargo han llevado consigo de aqu&iacute;, un gran patrimonio espiritual. Que pongan atenci&oacute;n, al hacerse ricos materialmente, a no empobrecerse espiritualmente: ni ellos, ni sus hijos y nietos.<\/p>\n<p>Este es el grande y fundamental derecho del hombre: <i>derecho al trabajo y derecho a la tierra<\/i>. Por m&aacute;s que el desarrollo de la econom&iacute;a nos lleve en otra direcci&oacute;n; por m&aacute;s que se valore el progreso sobre la base de la industrializaci&oacute;n; por m&aacute;s que la generaci&oacute;n actual abandone en masa el campo y el trabajo del campo, sin embargo el derecho a la tierra no deja de constituir la base de una sana econom&iacute;a y sociolog&iacute;a.<\/p>\n<p>&nbsp;Dado que durante la visita es conveniente que yo exprese mis felicitaciones, deseo de todo coraz&oacute;n a mi patria que <i>lo que ha constituido siempre la fuerza de los polacos<\/i> \u2014incluso en los per&iacute;odos m&aacute;s arduos de la historia\u2014, es decir, <i>la vinculaci&oacute;n personal<\/i> con la tierra, no cese de serlo en nuestra generaci&oacute;n industrializada. Que se tenga en consideraci&oacute;n el trabajo del campo; que sea apreciado y estimulado. &iexcl;Y que no falte nunca en Polonia el pan y el alimento!<\/p>\n<p>4. A este deseo va unido otro. El Creador ha dado al hombre la tierra para que la &quot;someta&quot; y en este dominio del hombre sobre la tierra ha basado <i>el derecho fundamental del hombre a la vida<\/i>. Tal derecho est&aacute; estrechamente vinculado con la vocaci&oacute;n del hombre a la familia y a la procreaci&oacute;n. &quot;Por eso dejar&aacute; el hombre a su padre y a su madre; y se adherir&aacute; a su mujer: y vendr&aacute;n a ser los dos una sola carne&quot; (<i>G&eacute;n<\/i> 2, 24). Y as&iacute; como la tierra, por decreto providencial del Creador da fruto, as&iacute; tambi&eacute;n esta uni&oacute;n de dos personas en el amor: hombre y mujer, fructifica en una nueva vida humana. De esta <i>unidad vivificante de las personas<\/i>, el Creador ha hecho el primer sacramento, y el Redentor ha confirmado este sacramento perenne del amor y de la vida, d&aacute;ndole una nueva dignidad e imprimi&eacute;ndole el sello de su santidad. El derecho del hombre a la vida va unido, por voluntad del Creador y en virtud de la cruz de Cristo, al sacramento indisoluble del matrimonio.<\/p>\n<p>Deseo, pues, amad&iacute;simos connacionales, con ocasi&oacute;n de esta mi visita, que este derecho sacro no cese de plasmar la vida en tierra polaca: aqu&iacute; en los Pretatra, en los Prec&aacute;rpatos, y en todas partes. Se dice justamente que la familia es la c&eacute;lula fundamental de la vida social. Es la comunidad humana fundamental. <i>Cual es la familia, tal es la naci&oacute;n, porque tal es el hombre<\/i>. Deseo pues que se&aacute;is fuertes gracias a familias profundamente radicadas en la fortaleza de Dios, y deseo que el hombre pueda desarrollarse plenamente sobre la base del v&iacute;nculo indisoluble de esposos-padres, dentro del clima familiar que nada puede sustituir. Deseo tambi&eacute;n y rezo siempre por ello, <i>que la familia polaca<\/i> engendre la vida y <i>sea fiel al derecho sacro a la vida<\/i>. Si se rompe el derecho del hombre a la vida en el momento en que comienza a ser concebido dentro del seno materno, se ataca indirectamente todo el orden moral que sirve para asegurar los bienes inviolables del hombre. La vida ocupa entre estos el primer puesto. La Iglesia defiende el derecho a la vida, no s&oacute;lo en consideraci&oacute;n a la majestad del Creador que es el <i>primer Dador<\/i> de esta vida, sino tambi&eacute;n <i>por respeto al bien esencial del hombre<\/i>.<\/p>\n<p>5. Deseo dirigirme tambi&eacute;n a los j&oacute;venes que aman de modo especial estos lugares y que buscan aqu&iacute; no solamente reposo f&iacute;sico, sino tambi&eacute;n espiritual. &laquo;Reposar \u2014escribi&oacute; en un tiempo Norwid\u2014 significa &quot;concebir de nuevo&quot;&raquo; (juego de palabras polacas) El reposo espiritual del hombre, como justamente perciben <i>tantos grupos de j&oacute;venes<\/i>, debe conducir a encontrar y elaborar dentro de s&iacute; la &quot;nueva creatura&quot; de que habla San Pablo. A esto lleva el camino de la Palabra de Dios le&iacute;da y celebrada con fe y con amor, la participaci&oacute;n en los sacramentos y sobre todo en la Eucarist&iacute;a. A esto lleve la v&iacute;a de la comprensi&oacute;n y de la realizaci&oacute;n de la comunidad, esto es, de la comuni&oacute;n con los hombres que nace de la comuni&oacute;n eucar&iacute;stica, y tambi&eacute;n la comprensi&oacute;n y la realizaci&oacute;n del servicio evang&eacute;lico, es decir, de la &quot;diacon&iacute;a&quot;. Amad&iacute;simos m&iacute;os, no desist&aacute;is de ese noble esfuerzo que os permite <i>convertiros en testimonios de Cristo<\/i>. Testigo, en el lenguaje b&iacute;blico, significa <i>m&aacute;rtir<\/i> (<i>&quot;martyr&quot;<\/i>).<\/p>\n<p>Os conf&iacute;o a la Inmaculada, a la que el beato Maximiliano Kolbe confiaba continuamente todo el mundo.<\/p>\n<p>Conf&iacute;o a todos a la Madre de Cristo que en estas cercan&iacute;as reina como Madre en su santuario de Ludmierz, y tambi&eacute;n en aquel que surge en el coraz&oacute;n de los Tatra en Rusinowa Polana (&iexcl;cu&aacute;nto le gustaba este lugar al Siervo de Dios fray Alberto; cu&aacute;nto lo admiraba y amaba siendo ermita&ntilde;o en Kalatowki!), y en tantos otros santuarios levantados al pie de los C&aacute;rpatos, en las di&oacute;cesis de Tarn&oacute;w, de Przemysl&#8230; al Este y al Oeste. En toda la tierra polaca.<\/p>\n<p>El patrimonio de la fe de Cristo y del orden moral sean custodiados por San Estanislao, obispo y m&aacute;rtir, Patrono de los polacos, testimonio de Cristo desde hace tantos siglos en nuestra tierra patria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA SANTA MISA HOMIL&Iacute;A&nbsp; DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Explanada del aeropuerto de Nowy Targ Viernes 8 de junio de 1979 &nbsp; 1. &quot;Desde el mar B&aacute;ltico a las cimas monta&ntilde;osas&#8230;&quot;. A las cimas de los Tatra. 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