{"id":39498,"date":"2016-10-05T22:53:04","date_gmt":"2016-10-06T03:53:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-obreros-en-jasna-gora\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:04","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:04","slug":"6-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-obreros-en-jasna-gora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-obreros-en-jasna-gora\/","title":{"rendered":"6 de junio de 1979, Santa misa para los obreros en Jasna G\u00f3ra"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1979\/travels\/documents\/trav_poland-1979.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><font size=\"4\">MISA PARA LOS OBREROS<br \/> <\/font> <br \/> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A&nbsp; DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Santuario de Jasna G&oacute;ra<br \/> Mi&eacute;rcoles 6 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Jasna G&oacute;ra se ha convertido en la capital espiritual de Polonia, donde llegan peregrinos de todas las partes del suelo patrio para volver a encontrar aqu&iacute; la unidad con Cristo Se&ntilde;or mediante el coraz&oacute;n de su Madre. Y no s&oacute;lo de Polonia, sino tambi&eacute;n de m&aacute;s all&aacute; de las fronteras. La imagen de la Virgen de Jasna G&oacute;ra ha llegado a ser, en todo el mundo, el signo de la unidad espiritual de los polacos. Yo dir&iacute;a que es tambi&eacute;n un signo de reconocimiento de nuestra espiritualidad y al mismo tiempo de nuestro puesto en la gran familia de los pueblos cristianos reunidos en la unidad de la Iglesia. En efecto, es admirable ese reinar de la Madre mediante su efigie de Jasna G&oacute;ra: <i>el reinado del Coraz&oacute;n cada vez m&aacute;s necesario en el mundo<\/i>, que tiende a expresarlo todo mediante fr&iacute;os c&aacute;lculos y fines puramente materialistas.<\/p>\n<p>Viniendo como peregrino a Jasna G&oacute;ra, deseo unirme cordialmente desde aqu&iacute; con todos aquellos que pertenecen a esta comunidad espiritual, a esta gran familia extendida por toda la tierra polaca y m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras. Deseo que todos nosotros nos encontremos en el coraz&oacute;n de la Madre. Me uno mediante la fe, la esperanza y la oraci&oacute;n con todos los que no pueden venir aqu&iacute;. Me uno particularmente con todas las comunidades de la Iglesia de Cristo en Polonia, con todas las Iglesias diocesanas y con sus Pastores, con todas las parroquias, con las familias religiosas masculinas y femeninas.<\/p>\n<p>De manera especial me dirijo a vosotros, los que hab&eacute;is venido hoy hasta aqu&iacute; <i>de<\/i> <i>Slesia y de Zaglebie Dabrowskie<\/i>. Estas dos tierras, ambas regiones de la Polonia antigua y actual, las siento muy cerca de m&iacute;. La riqueza de la Polonia actual est&aacute; ligada en buena parte a los recursos naturales, de que ha dotado la Providencia a estas tierras, y a las grandes canteras de trabajo humano que han surgido aqu&iacute; durante los &uacute;ltimos siglos. Hist&oacute;ricamente, tanto Slesia como Zaglebie \u2014y en especial Slesia\u2014 han permanecido siempre en estrecha uni&oacute;n con la sede de San Estanislao. Como antiguo metropolitano de Krak&oacute;w (Cracovia), deseo expresar mi particular alegr&iacute;a por este nuestro encuentro, que se realiza hoy a los pies de Jasna G&oacute;ra. He estado siempre cercano con el coraz&oacute;n a la Iglesia de Katowice, que aporta a la vida cat&oacute;lica de Polonia, en su conjunto, particulares experiencias y valores.<\/p>\n<p>2. Sobre todo <i>la experiencia del enorme trabajo<\/i>. Las riquezas de la tierra tanto las que aparecen en la superficie como las que debemos buscar en lo profundo de la tierra, se convierten en riquezas del hombre solamente a costa del trabajo humano. Es necesario este trabajo \u2014trabajo multiforme, del entendimiento y de las manos\u2014 para que el hombre pueda llevar a cabo la magn&iacute;fica misi&oacute;n que le ha confiado el Creador, misi&oacute;n que el libro del G&eacute;nesis expresa con las palabras: &quot;Someted y dominad (la tierra)&quot; (<i>G&eacute;n<\/i> 1, 28). La tierra <i>est&aacute; confiada<\/i> al hombre y, a trav&eacute;s del trabajo, el hombre <i>la domina<\/i>.<\/p>\n<p>El trabajo es tambi&eacute;n la dimensi&oacute;n fundamental de la existencia del hombre sobre la tierra. Para el hombre el trabajo <i>no solamente tiene un significado t&eacute;cnico<\/i>, sino tambi&eacute;n <i>&eacute;tico<\/i>. Se puede decir que el hombre &quot;somete&quot; a s&iacute; l&aacute; tierra cuando &eacute;l mismo, con su comportamiento, se hace <i>se&ntilde;or<\/i> de ella, <i>no esclavo<\/i>, y tambi&eacute;n se&ntilde;or y no esclavo del trabajo.<\/p>\n<p>El trabajo debe ayudar al hombre a hacerse mejor, espiritualmente m&aacute;s maduro, m&aacute;s responsable, para que pueda realizar su vocaci&oacute;n sobre la tierra. sea como persona irrepetible, sea en comunidad con los dem&aacute;s, y sobre todo en la comunidad humana fundamental que es la familia. El hombre y la mujer uni&eacute;ndose en esta comunidad, cuyo car&aacute;cter ha sido establecido por el mismo Creador desde el principio, dan vida a nuevos hombres. El trabajo debe hacer posible a esta comunidad humana encontrar los medios necesarios para formarse y para mantenerse.<\/p>\n<p><i>La raz&oacute;n de ser de la familia<\/i> es uno de los factores fundamentales que determinan la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica del trabajo. Estos &uacute;ltimos conservan su car&aacute;cter &eacute;tico cuando se toman en consideraci&oacute;n las necesidades de la familia y sus derechos. Mediante el trabajo el hombre adulto debe ganar los medios necesarios para la manutenci&oacute;n de la propia familia. La maternidad debe ser tratada en la pol&iacute;tica y en la econom&iacute;a del trabajo como un gran fin y un gran cometido en s&iacute; mismo. Con ella est&aacute; efectivamente vinculado el trabajo de la madre, que da a luz, que alimenta, que educa, que nadie puede sustituir. Nada puede sustituir el coraz&oacute;n de una madre, que en una casa est&aacute; siempre presente y espera siempre. <i>El verdadero respeto del trabajo<\/i> comporta la debida <i>estima por la maternidad<\/i> y no puede ser de otro modo. De esto depende tambi&eacute;n la salud moral de toda la sociedad<\/p>\n<p>Mi pensamiento y mi coraz&oacute;n se abren una vez m&aacute;s a vosotros, hombres del trabajo duro, a quienes de diversos modos me han vinculado mi vida personal y mi ministerio pastoral. Os deseo que el trabajo que realiz&aacute;is no cese de ser la fuente de vuestra fuerza social. Gracias a vuestro trabajo, sean fuertes vuestros hogares. Gracias a vuestro trabajo, sea fuerte vuestra patria.<\/p>\n<p>3. Y por esto vuelvo una vez m&aacute;s mi mirada hacia la laboriosa Slesia y Zaglebie, hacia los altos hornos, hacia las chimeneas de las f&aacute;bricas: tierra de <i>mucho trabajo y de mucha oraci&oacute;n<\/i>. Uno y otra estrechamente unidos en la tradici&oacute;n de este pueblo, cuyo saludo m&aacute;s com&uacute;n se expresa con las palabras &quot;<i>Szczesc Boze<\/i>&quot; (Dios os ayude), palabras que unen y relacionan el pensamiento de Dios con el trabajo humano.<\/p>\n<p>Tengo que alabar hoy a la Divina Providencia, d&aacute;ndole gracias porque en esta tierra el enorme desarrollo de la industria \u2014desarrollo del trabajo humano\u2014 ha ido acompa&ntilde;ado con la construcci&oacute;n de iglesias, con la erecci&oacute;n de parroquias, con la profundizaci&oacute;n y reforzamiento de la fe. Porque el desarrollo <i>no ha implicado la descristianizaci&oacute;n<\/i>, la rotura de esa alianza que en el alma humana deben concluir trabajo y oraci&oacute;n, seg&uacute;n el lema de los benedictinos <i>Ora et labora<\/i>. La oraci&oacute;n, que en todo trabajo humano aporta referencia a Dios Creador y Redentor, contribuye al mismo tiempo <i>a la total &quot;humanizaci&oacute;n&quot; del trabajo<\/i>. &quot;El trabajo existe&#8230; para que nos elevemos&quot; (C. K. Norwid). Precisamente el hombre, que por voluntad del Creador ha sido llamado desde el principio a dominar la tierra mediante el trabajo, ha sido creado tambi&eacute;n a imagen y semejanza de Dios mismo. De ning&uacute;n otro modo puede encontrarse a s&iacute; mismo, confirmar que es &eacute;l, si no es buscando a Dios en la oraci&oacute;n. Buscando a Dios, encontr&aacute;ndose con El en la oraci&oacute;n, el hombre debe <i>encontrarse necesariamente a s&iacute; mismo, siendo semejante a Dios<\/i>. No puede encontrarse de otro modo a s&iacute; mismo, si no es en su Prototipo. No puede, a trav&eacute;s del trabajo, confirmar su &quot;dominio&quot; sobre la tierra si no es orando contempor&aacute;neamente.<\/p>\n<p>Querid&iacute;simos hermanos y hermanas. Hombres del trabajo duro de Slesia, de Zaglebie y de toda Polonia. <i>No os dej&eacute;is seducir por la tentaci&oacute;n<\/i> de que el hombre pueda encontrarse plenamente a si mismo, renegando de Dios, borrando de su vida la oraci&oacute;n, permaneciendo solamente trabajador, juzgando equivocadamente que s&oacute;lo sus productos pueden colmar las necesidades del coraz&oacute;n humano. &quot;No s&oacute;lo de pan vive el hombre&quot; (<i>Mt<\/i> 4, 4). Lo dice quien conoce el coraz&oacute;n humano y ha dado pruebas suficientes de preocuparse de las necesidades materiales. &quot;La oraci&oacute;n del Se&ntilde;or&quot; contiene tambi&eacute;n la petici&oacute;n del pan. Sin embargo, no de s&oacute;lo pan vive el hombre. Permaneced fieles a las experiencias de las generaciones que han cultivado esta tierra, que han sacado a la superficie sus tesoros escondidos, con Dios en el coraz&oacute;n, con la oraci&oacute;n en los labios. <i>Conservad lo que ha sido la fuente de la fuerza<\/i> de vuestros padres y de vuestros antepasados, de vuestras familias, de vuestras comunidades. &quot;La oraci&oacute;n y el trabajo&quot; se conviertan en nueva fuente de fuerza para esta generaci&oacute;n y tambi&eacute;n en los corazones de vuestros hijos, nietos y bisnietos.<\/p>\n<p>4. Os digo &quot;<i>Szczesc Boze<\/i>: Dios os ayude&quot;.<\/p>\n<p>Lo digo por medio del Coraz&oacute;n de la Madre, de Aquella cuyo reinado en Jasna G&oacute;ra consiste en ser Madre amorosa para todos nosotros.<\/p>\n<p>Lo digo por medio del coraz&oacute;n de la Madre que se ha escogido un puesto m&aacute;s cercano a vuestras casas, a vuestras minas y f&aacute;bricas, a vuestros pueblos y ciudades, el puesto de Piekary. Unid lo que os digo hoy desde la cumbre de Jasna G&oacute;ra a lo que tantas veces os he dicho como metropolitano de Krak&oacute;w, desde la cumbre de Piekary. Y recordadlo.<\/p>\n<p>Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&quot;<i>Szczesc Boze<\/i>: Dios os ayude&quot;. <\/p>\n<p>Am&eacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA MISA PARA LOS OBREROS HOMIL&Iacute;A&nbsp; DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Santuario de Jasna G&oacute;ra Mi&eacute;rcoles 6 de junio de 1979 &nbsp; 1. Jasna G&oacute;ra se ha convertido en la capital espiritual de Polonia, donde llegan peregrinos de todas las partes del suelo patrio para volver a encontrar aqu&iacute; la unidad &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-obreros-en-jasna-gora\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab6 de junio de 1979, Santa misa para los obreros en Jasna G\u00f3ra\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39498","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39498","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39498"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39498\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39498"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39498"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39498"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}