{"id":39500,"date":"2016-10-05T22:53:07","date_gmt":"2016-10-06T03:53:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-peregrinos-de-baja-silesia-y-silesia-de-opole-en-el-santuario-de-jasna-gora\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:07","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:07","slug":"5-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-peregrinos-de-baja-silesia-y-silesia-de-opole-en-el-santuario-de-jasna-gora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-peregrinos-de-baja-silesia-y-silesia-de-opole-en-el-santuario-de-jasna-gora\/","title":{"rendered":"5 de junio de 1979, Santa misa para los peregrinos de Baja Silesia y Silesia de Opole en el Santuario de Jasna G\u00f3ra"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1979\/travels\/documents\/trav_poland-1979.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><font size=\"4\">MISA PARA LOS PEREGRINOS DE BAJA SILESIA Y SILESIA DE OPOLE<br \/> <\/font> <br \/> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A&nbsp; DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Santuario de Jasna G&oacute;ra<br \/> Martes 5 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Deseo dedicar, desde Jasna G&oacute;ra, un especial recuerdo al santuario de Santa Eduvigis, en Trzebnica, en los alrededores de Wroclaw. Y lo hago por una raz&oacute;n concreta. La Providencia Divina, en sus inescrutables designios, eligi&oacute; el d&iacute;a 16 de octubre de 1978 come, el d&iacute;a del cambio definitivo en mi vida. El 16 de octubre festeja la Iglesia en Polonia a Santa Eduvigis, y de ah&iacute; que me sienta particularmente obligado a dedicar hoy a la Iglesia en Polonia este recuerdo a la Santa que, adem&aacute;s de ser patrona de la reconciliaci&oacute;n con las naciones lim&iacute;trofes, es tambi&eacute;n patrona del d&iacute;a de la elecci&oacute;n del primer polaco para la C&aacute;tedra de Pedro. Deposito directamente este recuerdo en las manos de todos los peregrinos que hoy, en n&uacute;mero tan elevado, han venido a Jasna G&oacute;ra desde la Baja Silesia. Os pido que llev&eacute;is, de regreso a vuestras tierras, este voto del Papa al santuario de Trzebnica, que se ha convertido en su nueva patria de elecci&oacute;n. Que se complete as&iacute; la <i>larga historia<\/i> de las vicisitudes humanas y de las obras de la Divina Providencia, ligadas a aquel lugar y a toda vuestra tierra.<\/p>\n<p>2. Santa Eduvigis, esposa de Enrique llamado el Barbudo, de la dinast&iacute;a de los Piast, proced&iacute;a de la familia b&aacute;vara de los Andechs. Esa santa entr&oacute; en la historia de nuestra patria e, indirectamente, en la de toda la Europa del siglo XIII, como la &quot;mujer perfecta&quot; (cf. <i>Prov<\/i> 31, 10) de la que habla la Sagrada Escritura. En nuestra memoria qued&oacute; fuertemente grabado el acontecimiento cuyo protagonista fue su hijo, el Pr&iacute;ncipe <i>Enrique el P&iacute;o<\/i>. Fue &eacute;l quien opuso una v&aacute;lida resistencia a la invasi&oacute;n de los t&aacute;rtaros, invasi&oacute;n que en 1241 atraves&oacute; Polonia viniendo del Este, de Asia, y deteni&eacute;ndose solamente en Silesia, junto a Legnica. Enrique el P&iacute;o cay&oacute;, es verdad, en el campo de batalla, pero los t&aacute;rtaros se vieron obligados a retirarse y jam&aacute;s llegaron ya tan cercanos al oeste en sus correr&iacute;as. Tras el heroico hijo estaba su madre, que le infund&iacute;a valor y encomendaba a Cristo crucificado la batalla de Legnica. Su coraz&oacute;n pag&oacute; con la muerte del propio hijo la paz y seguridad de las tierras a ella sometidas, as&iacute; como de las fronterizas y de toda Europa Occidental.<\/p>\n<p>Cuando ocurrieron estos acontecimientos, Eduvigis era ya viuda y, en tal estado, consagr&oacute; el resto de su vida exclusivamente a Dios, entrando en la abad&iacute;a de <i>Trzebnica<\/i>, por ella fundada. All&iacute; termin&oacute; su santa vida en 1243. Su canonizaci&oacute;n tuvo lugar en 1267. Esa fecha es muy pr&oacute;xima a la canonizaci&oacute;n, en 1253, de San Estanislao, el Santo a quien la Iglesia en Polonia venera como Patrono principal desde hace siglos.<\/p>\n<p>Este a&ntilde;o, con motivo del IX centenario de su martirio en Skalka de Cracovia, deseo \u2014como primer Papa hijo de la naci&oacute;n polaca, hasta hace poco sucesor de San Estanislao en la sede de Krak&oacute;w y ahora elevado a la C&aacute;tedra de San Pedro precisamente el d&iacute;a de Santa Eduvigis\u2014 enviar a su santuario de Trzebnica este mi recuerdo que marca <i>una ulterior etapa en la plurisecular historia<\/i>, en la que todos participamos.<\/p>\n<p>3. Con este recuerdo, a&ntilde;ado especiales y cordiales augurios para todos los que intervienen en esta sacra Eucarist&iacute;a que hoy celebro en Jasna G&oacute;ra. Los santos, que hoy conmemoramos aqu&iacute; ante Nuestra Se&ntilde;ora de Jasna G&oacute;ra, nos ofrecen, a trav&eacute;s de los siglos, un testimonio de unidad entre los connacionales y de reconciliaci&oacute;n entre las naciones. Deseo hacer votos tambi&eacute;n por esta uni&oacute;n y esta reconciliaci&oacute;n. Y ruego por ello ardientemente.<\/p>\n<p><i>La unidad ahonda sus ra&iacute;ces<\/i> en la vida de la naci&oacute;n, igual que las ahond&oacute; en el dif&iacute;cil per&iacute;odo hist&oacute;rico para Polonia por medio de San Estanislao, precisamente cuando la vida humana. en sus diversos niveles, responde a las exigencias <i>de la justicia y del amor<\/i>. El primero de esos niveles est&aacute; constituido por la familia. Y yo, queridos connacionales, deseo rogar hoy con todos vosotros <i>por la unidad de todas las familias polacas<\/i>. Esa unidad tiene su origen en el sacramento del matrimonio, en aquella promesa solemne con que el hombre y la mujer se unen entre s&iacute; para toda la vida, repitiendo el sacramental &quot;no te abandonar&eacute; hasta la muerte&quot;. Esa unidad surge del amor y de la mutua confianza, y son su fruto y premio el amor y la confianza de los hijos hacia sus padres. &iexcl;Ay, si ese amor entre los esposos, entre padres e hijos se viera debilitado o&nbsp;resquebrajado! Conscientes del mal que lleva consigo la disgregaci&oacute;n de la familia, roguemos hoy para que no suceda nada que pueda destruir la unidad, para que la familia siga siendo la verdadera &quot;<i>sede de la justicia y del amor&quot;<\/i>.<\/p>\n<p>Parecida justicia y amor necesita tambi&eacute;n <i>la naci&oacute;n<\/i>, si quiere estar interiormente unida, <i>si quiere constituir una unidad indisoluble<\/i>. Y aunque resulta imposible parangonar la naci&oacute;n \u2014esa sociedad compuesta de muchos millones de personas\u2014 con la familia \u2014que es, como se sabe, la m&aacute;s peque&ntilde;a comunidad de la sociedad humana\u2014, sin embargo la unidad depende de la justicia, que satisface las necesidades y garantiza los derechos y deberes de cada miembro de la naci&oacute;n. Hasta el punto de no permitir que surjan disonancias y contrastes a causa de las diferencias que llevan consigo los evidentes privilegios para unos y la discriminaci&oacute;n para otros. Por la historia de nuestra patria sabemos cu&aacute;n dif&iacute;cil es esta tarea; pero no por ello debemos eximirnos del gran esfuerzo, tendente a construir la justa unidad, entre los hijos de la misma patria. Ese esfuerzo debe ir acompa&ntilde;ado del <i>amor hacia esa patria<\/i>, <i>amor hacia su cultura y su historia<\/i>, amor hacia sus valores espec&iacute;ficos, que deciden sobre su posici&oacute;n en la gran familia de las naciones; amor, en fin, hacia los connacionales, hombres que hablan la misma lengua y son responsables en la causa com&uacute;n que se llama &quot;patria&quot;.<\/p>\n<p>Al rezar hoy, junto con vosotros, por la unidad interna de la naci&oacute;n, de la cual \u2014sobre todo en los siglos XIII y XIV fue aclamado Patrono San Estanislao\u2014, deseo encomendar a la Madre de Dios, en Jasna G&oacute;ra, <i>la reconciliaci&oacute;n entre las naciones<\/i>, de la que vemos una mediadora en la figura de Santa Eduvigis. Como la condici&oacute;n de la unidad interna en el &aacute;mbito de toda sociedad y comunidad, tanto nacional como familiar, es el respeto de los derechos de cada uno de sus miembros, as&iacute; tambi&eacute;n <i>la condici&oacute;n de la reconciliaci&oacute;n<\/i> entre las naciones es <i>el reconocimiento y el respeto de los derechos de cada naci&oacute;n<\/i>. Se trata sobre todo del derecho a la existencia y a la autodecisi&oacute;n, derecho a la propia cultura y a su multiforme desarrollo. Sabemos bien por la historia de nuestra patria lo que ha costado la infracci&oacute;n, la violaci&oacute;n y la negaci&oacute;n de esos inalienables derechos. Por eso, rogamos con mayor ardor<i> por una duradera reconciliaci&oacute;n entre las naciones de Europa y del mundo<\/i>. Que esa reconciliaci&oacute;n sea fruto del reconocimiento y del real respeto de los derechos de cada naci&oacute;n.<\/p>\n<p>4. La Iglesia desea ponerse al servicio de la unidad entre los hombres, desea ponerse al servicio de la reconciliaci&oacute;n entre las naciones. Esto corresponde a su misi&oacute;n salv&iacute;fica. Abramos continuamente nuestro pensamiento y nuestros corazones hacia esa paz, de la que Cristo nuestro Se&ntilde;or habl&oacute; tantas veces a los Ap&oacute;stoles. lo mismo antes de su pasi&oacute;n que despu&eacute;s de su resurrecci&oacute;n: &quot;La paz os deja mi paz os doy&quot; (<i>Jn<\/i> 14, 27).<\/p>\n<p>Que pueda este Papa. el cual os habla aqu&iacute; desde la cumbre de Jasna Gora, <i>servir eficazmente la causa de la unidad y de la reconciliaci&oacute;n del mundo contempor&aacute;neo<\/i>. No dej&eacute;is de sostenerlo en esto, con vuestras oraciones, en toda la tierra polaca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA MISA PARA LOS PEREGRINOS DE BAJA SILESIA Y SILESIA DE OPOLE HOMIL&Iacute;A&nbsp; DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Santuario de Jasna G&oacute;ra Martes 5 de junio de 1979 &nbsp; 1. Deseo dedicar, desde Jasna G&oacute;ra, un especial recuerdo al santuario de Santa Eduvigis, en Trzebnica, en los alrededores de Wroclaw. Y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-junio-de-1979-santa-misa-para-los-peregrinos-de-baja-silesia-y-silesia-de-opole-en-el-santuario-de-jasna-gora\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab5 de junio de 1979, Santa misa para los peregrinos de Baja Silesia y Silesia de Opole en el Santuario de Jasna G\u00f3ra\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39500","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39500"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39500\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}