{"id":39501,"date":"2016-10-05T22:53:09","date_gmt":"2016-10-06T03:53:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-junio-de-1979-santa-misa-en-jasna-gora-y-acto-de-consagracion-a-la-virgen-maria\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:09","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:09","slug":"4-de-junio-de-1979-santa-misa-en-jasna-gora-y-acto-de-consagracion-a-la-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-junio-de-1979-santa-misa-en-jasna-gora-y-acto-de-consagracion-a-la-virgen-maria\/","title":{"rendered":"4 de junio de 1979, Santa Misa en Jasna G\u00f3ra y acto de consagraci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1979\/travels\/documents\/trav_poland-1979.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><font size=\"4\">SANTA MISA Y <a href=\"#ACTO_DE_CONSAGRACI%C3%93N_A_MAR%C3%8DA_\">ACTO DE CONSAGRACI&Oacute;N A LA VIRGEN<\/a><\/font><\/p>\n<p> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A&nbsp; DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Czestochowa &#8211; Jasna Gora<br \/> Lunes 4 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &quot;Virgen santa, que defiendes la clara Czestochowa&#8230;&quot;. Me vienen de nuevo a la mente estas palabras del poeta Mickiewicz, que, al comienzo de su obra <i>Pan Tadeusz<\/i>, en una invocaci&oacute;n a la Virgen ha expresado lo que palpitaba y palpita en el coraz&oacute;n de todos los polacos, sirvi&eacute;ndose del <i>lenguaje de la fe<\/i> y del de la <i>tradici&oacute;n nacional<\/i>. Tradici&oacute;n que se remonta a unos 600 a&ntilde;os, esto es, a los tiempos de la Reina Santa Eduvigis, en los albores de la dinast&iacute;a Jagell&oacute;nica.<\/p>\n<p>La imagen de Jasna G&oacute;ra expresa una tradici&oacute;n, un lenguaje de fe, todav&iacute;a m&aacute;s antiguo que nuestra historia, y refleja, al mismo tiempo, todo el <i>contenido de la &quot;Bogurodzica&quot;<\/i> que meditamos ayer en Gn&iacute;ezno, recordando la misi&oacute;n de San Wojciech (San Adalberto) y remont&aacute;ndonos a los primeros momentos del anuncio del Evangelio en tierra polaca.<\/p>\n<p>La que una vez hab&iacute;a hablado con el <i>canto<\/i>, ha hablado despu&eacute;s con esta <i>imagen<\/i> suya, manifestando a trav&eacute;s de ella su presencia materna en la vida de la Iglesia y de la patria. La Virgen de Jasna G&oacute;ra ha revelado su <i>solicitud<\/i> materna para cada una de las almas; para cada una de las familias; para <i>cada uno de los hombres<\/i> que vive en esta tierra, que trabaja, lucha y cae en el campo de batalla, que es condenado al exterminio, que lucha consigo mismo, que vence o pierde; para cada uno de los hombres que debe dejar el suelo patrio para emigrar, para cada uno de los hombres&#8230;<\/p>\n<p>Los polacos se han acostumbrado <i>a vincular a este lugar y a este santuari<\/i>o las numerosas vicisitudes de su vida: los diversos momentos alegres o tristes, especialmente los momentos solemnes, decisivos, los momentos de responsabilidad, como la elecci&oacute;n de la propia direcci&oacute;n de la vida, la elecci&oacute;n de la vocaci&oacute;n, el nacimiento de los propios hijos, los ex&aacute;menes de madurez&#8230; y tantos otros momentos. Se han acostumbrado a venir con sus problemas a Jasna G&oacute;ra, para hablar de ellos a la Madre celeste, la que tiene aqu&iacute; no s&oacute;lo su imagen, su efigie \u2014una de las m&aacute;s conocidas y veneradas en el mundo\u2014, <i>sino que est&aacute; aqu&iacute; particularmente presente<\/i>. Est&aacute; presente en el misterio de Cristo y de la Iglesia, como ense&ntilde;a el Concilio. Est&aacute; presente para todos y cada uno de los que peregrinan hacia Ella, aunque s&oacute;lo sea con el alma y el coraz&oacute;n, cuando no pueden hacerlo f&iacute;sicamente. Los polacos est&aacute;n habituados a esto. Est&aacute;n habituados incluso los pueblos afines, naciones lim&iacute;trofes. Cada vez m&aacute;s llegan aqu&iacute; hombres de toda Europa y de m&aacute;s all&aacute; de ella.<\/p>\n<p>El cardenal primado, en el curso de la gran novena, se expresaba sobre el significado del santuario de Czestochowa en relaci&oacute;n a la vida de la Iglesia con estas palabras: &quot;&iquest;Qu&eacute; ha sucedido en Jasna G&oacute;ra? Hasta este momento no estamos en disposici&oacute;n de dar una respuesta adecuada. Ha sucedido algo m&aacute;s de lo que se pod&iacute;a imaginar&#8230; Jasna G&oacute;ra se ha revelado como un v&iacute;nculo interno en la vida polaca, una fuerza que toca profundamente el coraz&oacute;n y tiene a toda la naci&oacute;n en humilde, pero fuerte actitud de fidelidad a Dios, a la Iglesia y a su jerarqu&iacute;a. Para todos nosotros ha sido una gran sorpresa ver la potencia de la Reina de Polonia manifestarse de modo tan magn&iacute;fico&quot;.<\/p>\n<p><i>No es extra&ntilde;o, pues, que tambi&eacute;n yo venga hoy aqu&iacute;.<\/i><\/p>\n<p>En efecto, he llevado conmigo desde Polonia a la C&aacute;tedra de San Pedro en Roma, esta &quot;santa costumbre&quot; del coraz&oacute;n, elaborada por la fe de tantas generaciones, comprobada por la experiencia cristiana de tantos siglos y profundamente arraigada en mi alma.<\/p>\n<p>2. Varias veces vino aqu&iacute; el Papa <i>P&iacute;o XI<\/i>, naturalmente no como Papa, sino como Achille Ratti, primer Nuncio en Polonia despu&eacute;s de la reconquista de la independencia. Cuando, despu&eacute;s de la muerte de P&iacute;o XII, fue elegido para la C&aacute;tedra de Pedro el Papa Juan XXIII, las primeras palabras que el nuevo Pont&iacute;fice dirigi&oacute; al primado de Polonia, despu&eacute;s del C&oacute;nclave, se refer&iacute;an a Jasna G&oacute;ra. Record&oacute; sus visitas aqu&iacute;, durante los a&ntilde;os de su Delegaci&oacute;n Apost&oacute;lica en Bulgaria, y pidi&oacute; sobre todo una oraci&oacute;n incesante a la Madre de Dios, por las intenciones inherentes a su nueva misi&oacute;n. Su <i>petici&oacute;n<\/i> fue <i>satisfecha<\/i> cada d&iacute;a en Jasna G&oacute;ra, y no s&oacute;lo durante su pontificado, sino tambi&eacute;n durante el de sus sucesores.<\/p>\n<p>Todos sabemos cu&aacute;nto dese&oacute; venir aqu&iacute; en peregrinaci&oacute;n el Papa Pablo VI, tan vinculado a Polonia desde el tiempo de su primer cargo diplom&aacute;tico en la Nunciatura de Varsovia. El Papa que tanto se afan&oacute; por normalizar la vida de la Iglesia en Polonia, particularmente en cuanto concierne al actual orden de las tierras del Oeste y del Norte. &iexcl;El Papa de nuestro milenio! Precisamente quer&iacute;a encontrarse aqu&iacute; como peregrino para este milenio, junto a los hijos e hijas de la naci&oacute;n polaca.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s que el Se&ntilde;or llam&oacute; a S&iacute; al Papa Pablo VI en la solemnidad de la Transfiguraci&oacute;n del a&ntilde;o pasado, los cardenales eligieron a su sucesor el 26 de agosto, d&iacute;a en que en Polonia, sobre todo en Jasna G&oacute;ra, se celebra la solemnidad de la Virgen de Czestochowa. La noticia de la elecci&oacute;n del nuevo Pont&iacute;fice Juan Pablo I fue comunicada a los fieles por el obispo de Czestochowa, precisamente durante la celebraci&oacute;n vespertina.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; debo decir de un&iacute;, a quien, despu&eacute;s del pontificado de apenas 33 d&iacute;as de Juan Pablo I, correspondi&oacute;, por inescrutable designio de la Providencia, aceptar la heredad y la sucesi&oacute;n apost&oacute;lica en la C&aacute;tedra de San Pedro, el 16 de octubre de 1978? &iquest;<i>Qu&eacute; debo decir yo<\/i>, primer Papa no italiano despu&eacute;s de 455 a&ntilde;os? &iquest;Qu&eacute; debo decir yo, Juan Pablo II, primer <i>Papa polaco<\/i> en la historia de la Iglesia? Os dir&eacute;: ese 16 de octubre, en que el calendario lit&uacute;rgico de la Iglesia en Polonia recuerda a Santa Eduvigis, record&eacute; el 26 de agosto, el C&oacute;nclave precedente y la elecci&oacute;n acaecida en la solemnidad de la Virgen de Jasna G&oacute;ra. No sent&iacute; siquiera la necesidad de decir, como mis predecesores, que contaba con las oraciones depositadas ante la imagen de Jasna G&oacute;ra. La llamada de un hijo de la naci&oacute;n polaca a la C&aacute;tedra de Pedro contiene un evidente y fuerte v&iacute;nculo con este lugar santo, con este santuario de gran esperanza: <i>Totus tuus<\/i>, hab&iacute;a susurrado tantas veces en la oraci&oacute;n ante esta imagen.<\/p>\n<p>3. Y he aqu&iacute; que <i>hoy<\/i> estoy de nuevo <i>con vosotros<\/i> todos, querid&iacute;simos hermanos y hermanas: con vosotros, querid&iacute;simos compatriotas, contigo, cardenal primado de Polonia, con todo el Episcopado, al que he pertenecido durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os como obispo, arzobispo metropolitano de Cracovia, como cardenal. Hemos venido aqu&iacute; tantas veces, a este santo lugar, en vigilante escucha pastoral para o&iacute;r latir el coraz&oacute;n de la Iglesia y de la patria en el coraz&oacute;n de la Madre. En efecto, Jasna G&oacute;ra es no s&oacute;lo meta de peregrinaci&oacute;n para los polacos de la madre patria y de todo el mundo, sino tambi&eacute;n el <i>santuario de la naci&oacute;n<\/i>. Es necesario prestar atenci&oacute;n a este lugar santo para <i>sentir c&oacute;mo late el coraz&oacute;n de la naci&oacute;n en el coraz&oacute;n de la Madre<\/i>. Este coraz&oacute;n, en efecto, late, como sabemos, con todas las citas de la historia, con todas las vicisitudes de la vida nacional: en efecto, &iexcl;cu&aacute;ntas veces ha vibrado con los gemidos de los sufrimientos hist&oacute;ricos de Polonia, pero tambi&eacute;n con los gritos de alegr&iacute;a y de victoria! La historia de Polonia se puede escribir de diversos modos; especialmente la de los &uacute;ltimos siglos se puede interpretar en clave diversa. Sin embargo, si queremos saber c&oacute;mo interpreta esta historia el coraz&oacute;n de los polacos, es necesario venir aqu&iacute;, es necesario sintonizar con este santuario, es necesario percibir el eco de la vida de toda la naci&oacute;n en el coraz&oacute;n de su Madre y Reina. Y si este coraz&oacute;n late con tono de inquietud, si resuenan en &eacute;l los afanes y el grito por la conversi&oacute;n y el reforzamiento de las conciencias. es necesario acoger esta invitaci&oacute;n. Nace del amor materno, que a su modo forma los procesos hist&oacute;ricos en la tierra polaca.<\/p>\n<p><i>Los &uacute;ltimos decenios han confirmado<\/i> y <i>hecho m&aacute;s intensa<\/i> esta uni&oacute;n entre la naci&oacute;n polaca y su Reina. Ante la Virgen de Czestochowa fue pronunciada la consagraci&oacute;n de Polonia al Coraz&oacute;n Inmaculado de Mar&iacute;a, el 8 de septiembre de 1946. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, se renovaron en Jasna G&oacute;ra los votos del Rey Jan Kazimierz, en el 300 aniversario de cuando &eacute;l, despu&eacute;s de un periodo de &quot;diluvio&quot; (invasi&oacute;n de los suecos en el siglo XVIII) proclam&oacute; a la Madre de Dios <i>Reina del reino polaco<\/i>. En esa efem&eacute;rides comenz&oacute; la gran novena de nueve a&ntilde;os, como preparaci&oacute;n al milenio del bautismo de Polonia. Y finalmente, el mismo a&ntilde;o del milenio, el 3 de mayo de 1966, aqu&iacute;, en este lugar, el primado de Polonia pronunci&oacute; el acto de total esclavitud a la Madre de Dios, por la libertad de la Iglesia en Polonia y en todo el mundo. Este acto hist&oacute;rico fue pronunciado aqu&iacute;, ante Pablo VI, f&iacute;sicamente ausente, pero presente en esp&iacute;ritu, como testimonio de esa fe viva y fuerte, que esperan y exigen nuestros tiempos. El acto habla de la &quot;esclavitud&quot; y esconde en s&iacute; una paradoja semejante a las palabras del Evangelio, seg&uacute;n las cuales, es necesario perder la propia vida para encontrarla de nuevo (cf. <i>Mt<\/i> 10, 39). En efecto, el amor constituye la perfecci&oacute;n de la libertad, pero, al mismo tiempo, &quot;el pertenecer&quot;, es decir, el no ser libres, forma parte de su esencia. Pero este &quot;no ser libres&quot; en el amor, no se concibe como una esclavitud, sino como una afirmaci&oacute;n de libertad y como su perfecci&oacute;n. El acto de consagraci&oacute;n en la esclavitud indica, pues, una dependencia singular y una confianza sin limites. En este sentido la esclavitud (la no-libertad) expresa la plenitud de la libertad. del mismo modo que el Evangelio habla de la necesidad de perder la vida para encontrarla de nuevo en su plenitud.<\/p>\n<p>Las palabras de este acto, pronunciadas con el lenguaje de las experiencias hist&oacute;ricas de Polonia, de sus sufrimientos y tambi&eacute;n de sus victorias, encuentran su resonancia precisamente en este momento de la vida de la Iglesia y del mundo, <i>despu&eacute;s de la clausura del Concilio Vaticano II<\/i>, que \u2014como justamente pensamos\u2014 ha abierto una nueva era. Ha iniciado una &eacute;poca de conocimiento profundo del hombre, de sus &quot;gozos y esperanzas y tambi&eacute;n de sus tristezas y angustias&quot;, como afirman las primeras palabras de le Constituci&oacute;n pastoral <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>. La Iglesia, consciente de su gran dignidad y de su vocaci&oacute;n magnifica en Cristo, desea ir al encuentro del hombre. <i>La Iglesia<\/i> desea responder a los eternos y a la vez siempre actuales interrogantes de los corazones y de la historia humana, y por esto realiz&oacute; durante el Concilio una obra de conocimiento <i>profundo<\/i> de s&iacute; misma, de la propia naturaleza, de la propia misi&oacute;n, de los propios deberes. El 3 de mayo de 1966 el Episcopado polaco a&ntilde;ade a esta obra fundamental del Concilio el propio acto de Jasna G&oacute;ra: la consagraci&oacute;n a la Madre de Dios por la libertad de la Iglesia en el mundo y en Polonia. Es un grito que parte del coraz&oacute;n y de la voluntad: grito de todo el ser cristiano, de la persona y de la comunidad por el pleno derecho de anunciar el mensaje salv&iacute;fico; grito que quiere hacerse universalmente eficaz arraig&aacute;ndose en la &eacute;poca presente y en la futura. &iexcl;Todo por medio de Mar&iacute;a! Esta es la interpretaci&oacute;n aut&eacute;ntica de la presencia de la Madre de Dios en el misterio de Cristo y de la Iglesia, como proclama el cap&iacute;tulo VIII de la Constituci&oacute;n <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>. Esta interpretaci&oacute;n se ajusta a la tradici&oacute;n de los Santos, como Bernardo de Claraval, Grignon de Montfort, Maximiliano Kolbe.<\/p>\n<p>4. El Papa <i>Pablo VI<\/i> acept&oacute; este acto de consagraci&oacute;n como fruto de la celebraci&oacute;n del milenio polaco en Jasna G&oacute;ra, como da fe de ello su Bula, que se encuentra junto a la imagen de la Virgen Negra de Czestochowa. Hoy su <i>indigno<\/i> sucesor, viniendo a Jasna G&oacute;ra, desea renovarlo el d&iacute;a despu&eacute;s de Pentecost&eacute;s, precisamente mientras en toda Polonia se celebra <i>la fiesta de la Madre de la Iglesia<\/i>. Por primera vez el Papa celebra esta solemnidad expresando junto con vosotros, venerables y querid&iacute;simos hermanos, el reconocimiento a su gran predecesor que, desde los tiempos del Concilio, comenz&oacute; a invocar a Mar&iacute;a con el t&iacute;tulo de Madre de la Iglesia.<\/p>\n<p>Este t&iacute;tulo nos permite penetrar en todo el misterio de Mar&iacute;a, desde el momento de la Inmaculada Concepci&oacute;n, a trav&eacute;s de la Anunciaci&oacute;n, la Visitaci&oacute;n v el Nacimiento de Jes&uacute;s en Bel&eacute;n, hasta el Calvario. El nos permite a todos nosotros encontrarnos de nuevo \u2014como nos lo recuerda la lectura de hoy\u2014 <i>en el Cen&aacute;culo<\/i>, donde los Ap&oacute;stoles junto con Mar&iacute;a, Madre de Jes&uacute;s, perseverando en oraci&oacute;n, esperando, despu&eacute;s de la Ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or, el cumplimiento de la promesa, es decir, la venida del Esp&iacute;ritu Santo, para que pueda nacer la Iglesia. En el nacimiento de la Iglesia participa de modo particular Aquella a quien debemos el nacimiento de Cristo. La Iglesia, nacida una vez en el Cen&aacute;culo de Pentecost&eacute;s, contin&uacute;a naciendo en cada cen&aacute;culo de oraci&oacute;n. Nace para convertirse en <i>nuestra Madre espiritual a semejanza de la Madre<\/i> del Verbo Eterno. Nace para revelar las caracter&iacute;sticas y la fuerza de esa maternidad \u2014maternidad de la Madre de Dios\u2014, gracias a la cual podemos &quot;ser llamados hijos de Dios, y serlo realmente&quot; (<i>1 Jn<\/i> 3, 1). De hecho, la paternidad sant&iacute;sima de Dios, en su econom&iacute;a salv&iacute;fica, se ha servido de la maternidad virginal de su humilde esclava, para realizar en los hijos del hombre la obra del Autor divino.<\/p>\n<p>Queridos compatriotas, venerables y querid&iacute;simos hermanos en el Episcopado, Pastores de la Iglesia en Polonia, ilustr&iacute;simos hu&eacute;spedes y vosotros, fieles todos, permitid que, corno Sucesor de San Pedro, hoy aqu&iacute; presente con vosotros, conf&iacute;e toda la Iglesia a la Madre de Cristo, con la misma fe viva, con la misma esperanza heroica, con que lo hicimos el d&iacute;a memorable del 3 de mayo del milenio polaco.<\/p>\n<p>Permitid que yo traiga aqu&iacute;, como he hecho hace tiempo en la bas&iacute;lica romana de Santa Mar&iacute;a la Mayor y despu&eacute;s en M&eacute;xico, en el santuario de Guadalupe, los misterios de los corazones, los dolores y los sufrimientos y, en fin, las esperanzas y esperas de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo XX de la era cristiana.<\/p>\n<p>Permitid que <i>conf&iacute;e<\/i> todo esto a Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>Permitid que se lo <i>conf&iacute;e<\/i> de modo nuevo y solemne.<\/p>\n<p>Soy hombre de gran confianza.<\/p>\n<p>He aprendido a serlo aqu&iacute;.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><a name=\"ACTO_DE_CONSAGRACI%C3%93N_A_MAR%C3%8DA_\"> ACTO DE CONSAGRACI&Oacute;N A MAR&Iacute;A<\/a><\/font><\/p>\n<p>&quot;<i>Gran Madre de Dios hecho hombre<\/i>, Virgen Sant&iacute;sima, Se&ntilde;ora nuestra de Jasna G&oacute;ra&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>Con estas palabras los obispos polacos se dirigieron tantas veces a Ti en Jasna G&oacute;ra, llevando en el coraz&oacute;n las experiencias y las penas, las alegr&iacute;as y los dolores, y sobre todo la fe, la esperanza y la caridad de sus compatriotas.<\/p>\n<p>Me sea l&iacute;cito comenzar hoy con las mismas palabras el <i>nuevo acto de consagraci&oacute;n a Nuestra Se&ntilde;ora de Jasna G&oacute;ra<\/i>, que nace de la misma fe, esperanza y caridad, de la tradici&oacute;n de nuestro pueblo, de la que he participado tantos a&ntilde;os, y al mismo tiempo nace de los nuevos deberes que, gracias a Ti, oh Mar&iacute;a, me han sido confiados a mi. hombre indigno y al mismo tiempo tu hijo adoptivo.<\/p>\n<p>Me dec&iacute;an tanto siempre las palabras que tu Hijo unig&eacute;nito, Jesucristo, Redentor del hombre, dirigi&oacute; desde lo alto de la cruz, indicando a Juan, Ap&oacute;stol y Evangelista: &quot;Mujer, he ah&iacute; a tu hijo&quot; (<i>Jn<\/i> 19. 26). En estas palabras encontraba siempre se&ntilde;alado el puesto para cada uno de los hombres y para m&iacute; mismo.<\/p>\n<p>Hoy, por los inescrutables designios de la Providencia divina, presente aqu&iacute; en Jasna G&oacute;ra, en mi patria terrena, Polonia, deseo <i>confirmar ante todo<\/i> los actos de consagraci&oacute;n y de confianza, que en diversos momentos \u2014numerosas veces y de varias formas\u2014 han pronunciado el cardenal primado y el Episcopado polaco. De modo muy especial deseo confirmar y renovar el acto de consagraci&oacute;n pronunciado en Jasna G&oacute;ra, <i>el 3 de mayo de 1966<\/i>, con ocasi&oacute;n del milenio de Polonia; con este acto los obispos polacos, entreg&aacute;ndose a Ti, Madre de Dios, &quot;a tu materna esclavitud de amor&quot;, quer&iacute;an servir a la gran causa de la <i>libertad de la Iglesia<\/i>, no s&oacute;lo en la propia patria, sino en todo el mundo. Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, el 7 de junio de 1976, ellos te han consagrado <i>toda la humanidad<\/i>, todas las naciones y los pueblos del mundo contempor&aacute;neo, a sus hermanos cercanos por la fe, la lengua y los destinos comunes de la historia, extendiendo esta consagraci&oacute;n hasta los m&aacute;s lejanos limites del amor, como lo exige tu Coraz&oacute;n: Coraz&oacute;n de Madre que abraza a cada uno y a todos en cualquier parte y siempre.<\/p>\n<p>Deseo hoy, al llegar a Jasna G&oacute;ra como primer Papa-peregrino, <i>renovar este patrimonio de confianza<\/i>, de consagraci&oacute;n y de esperanza, que aqu&iacute; con tanto entusiasmo han acumulado mis hermanos en el Episcopado y mis compatriotas.<\/p>\n<p><i>Y, por tanto, te conf&iacute;o, oh Madre de la Iglesia, todos los problemas de esta Iglesia; toda su misi&oacute;n, todo su servicio. mientras est&aacute; para concluir el segundo milenio de la historia del cristianismo en la tierra.<\/i><\/p>\n<p>&iexcl;Esposa del Esp&iacute;ritu Santo y Trono de la Sabidur&iacute;a! A tu intercesi&oacute;n debemos la magn&iacute;fica visi&oacute;n y el programa de renovaci&oacute;n de la Iglesia en nuestra &eacute;poca, que ha encontrado su expresi&oacute;n en la ense&ntilde;anza del Concilio Vaticano II. Haz que hagamos de esta visi&oacute;n y de este programa el objeto de nuestra acci&oacute;n, de nuestro servicio, de nuestra ense&ntilde;anza, de nuestra pastoral, de nuestro apostolado, en la misma verdad, sencillez y fortaleza con que nos lo ha hecho conocer el Esp&iacute;ritu Santo en nuestro humilde servicio. Haz que toda la Iglesia se regenere, tomando de esta nueva fuente el conocimiento de la propia naturaleza y misi&oacute;n, no de otras &quot;cisternas&quot; extra&ntilde;as o envenenadas (cf. <i>Jer<\/i> 8, 14).<\/p>\n<p>Ay&uacute;danos en este gran esfuerzo que estamos realizando para <i>encontrarnos de modo cada vez m&aacute;s maduro con nuestros hermanos en la fe<\/i>, a los que nos unen tantas cosas, aunque todav&iacute;a haya algo que nos separa. Haz que a trav&eacute;s de todos los medios del conocimiento, del respeto rec&iacute;proco, del amor, de la colaboraci&oacute;n com&uacute;n en diversos campos, podamos descubrir gradualmente el plan divino de esa unidad en la que debemos entrar nosotros e introducir a todos, para que el &uacute;nico redil de Cristo reconozca y viva su unidad en la tierra.<i> &iexcl;Oh Madre de !a unidad<\/i>, ens&eacute;&ntilde;anos siempre los caminos que llevan a ella!<\/p>\n<p>Perm&iacute;tenos caminar en el futuro <i>al encuentro de todos los hombres y de todos los pueblos<\/i>, que por v&iacute;as de religiones diversas buscan a Dios y quieren servirlo. Ay&uacute;danos a todos a anunciar a Cristo y a manifestar &quot;la fuerza y la sabidur&iacute;a divina&quot; (<i>1 Cor<\/i> 1, 24) escondida en su cruz. &iexcl;T&uacute; que lo manifestaste la primera en Bel&eacute;n no s&oacute;lo a los pastores sencillos y fieles, sino tambi&eacute;n e los sabios de pa&iacute;ses lejanos!<\/p>\n<p><i>&iexcl;Madre del Buen Consejo!<\/i> Ind&iacute;canos siempre c&oacute;mo debemos servir al hombre, a la humanidad en cada naci&oacute;n, c&oacute;mo conducirla por los caminos de le salvaci&oacute;n. C&oacute;mo proteger la justicia y la paz en el mundo. amenazado continuamente por varias partes. Cu&aacute;n vivamente deseo, con ocasi&oacute;n de este encuentro de hoy, confiarte todos estos <i>dif&iacute;ciles problemas<\/i> de la sociedad, de los sistemas y de los Estados, problemas que no pueden resolverse con el odio, la guerra y la autodestrucci&oacute;n, sino s&oacute;lo con la paz. la justicia. el respeto a los derechos de los hombres y de las naciones.<\/p>\n<p><i>&iexcl;Oh Madre de la Iglesia!<\/i> &iexcl;Haz que la Iglesia goce de libertad y de paz para cumplir su misi&oacute;n salv&iacute;fica. y que para este fin se haga madura con <i>una nueva madurez de fe<\/i> y de unidad interior! &iexcl;Ay&uacute;danos a vencer las oposiciones y las dificultades! &iexcl;Ay&uacute;danos a descubrir de nuevo toda la sencillez y la dignidad de la vocaci&oacute;n cristiana! Haz que no falten<i> &quot;los obreros en la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or&quot;<\/i>. &iexcl;Santifica a las familias! &iexcl;Vela sobre el alma de los j&oacute;venes y sobre el coraz&oacute;n de los ni&ntilde;os! Ayuda a superar las grandes amenazas morales que afectan a los ambientes fundamentales de la vida y del amor. Obt&eacute;n para nosotros la gracia de renovarnos continuamente, a trav&eacute;s de toda la belleza del testimonio dado por la cruz y la resurrecci&oacute;n de tu Hijo.<\/p>\n<p>Oh, Madre, cu&aacute;ntos problemas habr&iacute;a debido presentarte en este encuentro, detall&aacute;ndolos uno por uno. <i>Te los conf&iacute;o todos<\/i>, porque T&uacute; los conoces mejor que nosotros y los tomas a tu cuidado.<\/p>\n<p>Lo hago en el lugar de la gran consagraci&oacute;n, desde el que se abraza no s&oacute;lo a Polonia, sino a toda la Iglesia en las dimensiones de pa&iacute;ses y continentes: toda la Iglesia <i>en tu Coraz&oacute;n materno<\/i>.<\/p>\n<p>Oh Madre, te ofrezco y te conf&iacute;o aqu&iacute;, con inmensa confianza, la Iglesia entera, de la que soy el primer servidor. Am&eacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA SANTA MISA Y ACTO DE CONSAGRACI&Oacute;N A LA VIRGEN HOMIL&Iacute;A&nbsp; DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Czestochowa &#8211; Jasna Gora Lunes 4 de junio de 1979 &nbsp; 1. &quot;Virgen santa, que defiendes la clara Czestochowa&#8230;&quot;. Me vienen de nuevo a la mente estas palabras del poeta Mickiewicz, que, al comienzo de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-junio-de-1979-santa-misa-en-jasna-gora-y-acto-de-consagracion-a-la-virgen-maria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab4 de junio de 1979, Santa Misa en Jasna G\u00f3ra y acto de consagraci\u00f3n a la Virgen Mar\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39501","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39501\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}