{"id":39502,"date":"2016-10-05T22:53:10","date_gmt":"2016-10-06T03:53:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-junio-de-1979-catedral-de-gniezno\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:10","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:10","slug":"3-de-junio-de-1979-catedral-de-gniezno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-junio-de-1979-catedral-de-gniezno\/","title":{"rendered":"3 de junio de 1979, Catedral de Gniezno"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1979\/travels\/documents\/trav_poland-1979.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><font size=\"4\">SANTA MISA<\/font><\/p>\n<p> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Catedral de Gniezno<br \/> Domingo 3 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>&iexcl;Eminent&iacute;simo y querid&iacute;simo primado de Polonia!<\/i><\/p>\n<p><i>&iexcl;Queridos hermanos arzobispos y obispos polacos!<\/i><\/p>\n<p>1. <i>Saludo en vosotros a todo el Pueblo de Dios que vive en mi tierra natal:<\/i> &iexcl;sacerdotes, familias religiosas, laicos! Saludo a Polonia, bautizada hace ya m&aacute;s de mil a&ntilde;os. Saludo a Polonia, inserta en los misterios de la vida divina mediante los sacramentos del bautismo y la confirmaci&oacute;n. Saludo a la Iglesia de la tierra de mis antepasados, en su comuni&oacute;n y unidad jer&aacute;rquica con el Sucesor de San Pedro. Saludo a la Iglesia en Polonia que, desde sus comienzos, estuvo guiada por los <i>santos<\/i> obispos y m&aacute;rtires <i>Wojciech (Adalberto) y Estanislao, unidos a la Reina de Polonia, Nuestra Se&ntilde;ora de Jasna G&oacute;ra<\/i> (Claro Monte-Czestochowa). Habiendo venido a mezclarme con vosotros, como peregrino del gran jubileo, os saludo a todos, car&iacute;simos hermanos y hermanas, con el beso fraterno de la paz.<\/p>\n<p>2. Ya veis: ha llegado nuevamente el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s y nos encontramos espiritualmente en el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n, y al mismo tiempo estamos presentes aqu&iacute;: en este cen&aacute;culo de nuestro milenio polaco, que nos recuerda, siempre con la misma fuerza, la misteriosa fecha de aquel comienzo, en que empezamos a contar los a&ntilde;os de la historia de la patria y de la Iglesia entra&ntilde;ada en ella. La historia de Polonia siempre fiel. Mirad: el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, en el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n se cumple la promesa sellada con la sangre del Redentor en el Calvario: &quot;Recibid el Esp&iacute;ritu Santo; a quienes perdonareis los pecados les ser&aacute;n perdonados, y a quienes se los retuviereis, les ser&aacute;n retenidos&quot; (<i>Jn<\/i> 20, 22-23). La Iglesia nace precisamente de la fuerza de estas palabras. Nace de la fuerza de este soplo divino. Preparada por Cristo durante toda su vida, nace definitivamente cuando los <i>Ap&oacute;stoles<\/i> reciben de <i>Cristo<\/i> el don de Pentecost&eacute;s, cuando <i>reciben<\/i> de El al <i>Esp&iacute;ritu Santo<\/i>. Su venida se&ntilde;ala el comienzo de la Iglesia, que a trav&eacute;s de todas las generaciones deber&aacute; introducir a la humanidad \u2014individuos y naciones\u2014 en la unidad del Cuerpo m&iacute;stico de Cristo. La venida del Esp&iacute;ritu Santo significa el comienzo y la continuidad de este misterio. La continuidad es de hecho el constante retorno a los comienzos.<\/p>\n<p>Y as&iacute; vemos que, en el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n, los Ap&oacute;stoles, llenos del Esp&iacute;ritu Santo, &quot;comenzaron a hablar en lenguas extra&ntilde;as, seg&uacute;n que el Esp&iacute;ritu les otorgaba expresarse&quot; (<i>Act<\/i> 2, 4). Las diversas lenguas se convirtieron en las suyas propias, gracias a la misteriosa acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, que &quot;sopla donde quiere&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 8) y renueva &quot;la faz de la tierra&quot; (<i>Sal<\/i> 103, 30). Y aunque el Autor de los Hechos no incluye nuestra lengua en la lista de las que aquel d&iacute;a comenzaron a hablar los Ap&oacute;stoles, llegar&iacute;a un tiempo en que los sucesores de los Ap&oacute;stoles del Cen&aacute;culo comenzar&iacute;an a hablar tambi&eacute;n la <i>lengua de nuestros abuelos<\/i> y a anunciar el Evangelio al pueblo, que solamente en esa lengua pod&iacute;a entenderlo y aceptarlo.<\/p>\n<p>3. Significativos son los nombres de los castillos de los Piast, en los que se verific&oacute; esa hist&oacute;rica <i>traslaci&oacute;n del Esp&iacute;ritu<\/i> y al mismo tiempo se encendi&oacute; la llama del Evangelio sobre la tierra de nuestros abuelos. La lengua de los Ap&oacute;stoles reson&oacute; por primera vez, como una versi&oacute;n nueva, en nuestro lenguaje, que el pueblo que habitaba en las regiones de Warta y el V&iacute;stula comprendi&oacute; y nosotros seguimos comprendiendo todav&iacute;a hoy. En efecto, los castillos a que est&aacute; ligado el comienzo de la fe en la tierra de nuestros antepasados polacos son el de Poznan \u2014donde, desde los m&aacute;s antiguos tiempos, o sea, dos a&ntilde;os despu&eacute;s del bautizo de Mieszko, resid&iacute;a el obispo\u2014 y el de Gniezno, donde el a&ntilde;o 1000 tuvo lugar el gran acto de car&aacute;cter eclesi&aacute;stico y estatal. Junto a las reliquias de San Wojciech (San Adalberto), los enviados del Papa Silvestre II, de Roma, se encontraron con el Emperador romano Ot&oacute;n III y con el primer Rey polaco (entonces todav&iacute;a s&oacute;lo pr&iacute;ncipe) Boleslaw Chrobry (el Bueno), hijo y sucesor de Mieszki, constituyendo la primera metr&oacute;poli polaca y estableciendo as&iacute; las <i>bases del orden jer&aacute;rquico<\/i> para toda la historia de Polonia. En el cuadro de esta metr&oacute;poli, nos encontramos el a&ntilde;o 1000 las sedes episcopales de Cracovia, Wroclaw y Kolobrzeg, enlazadas en una &uacute;nica organizaci&oacute;n eclesi&aacute;stica. Siempre que venimos aqu&iacute;, a este lugar. debemos ver el Cen&aacute;culo de Pentecost&eacute;s nuevamente abierto. Y debemos escuchar el lenguaje de nuestros abuelos en el que comenz&oacute; a resonar el anuncio de &quot;las grandezas de Dios&quot; (<i>Act<\/i> 2, 11). Y fue tambi&eacute;n aqu&iacute; donde la Iglesia de Polonia enton&oacute;, en 1966, su primer <i>Te Deum<\/i> de acci&oacute;n de gracias por el milenio de su bautismo, acto en el que tuve la suerte de intervenir como metropolitano de Cracovia. Permitid que hoy, como primer Papa de estirpe polaca, cante una vez m&aacute;s con vosotros ese <i>Te Deum<\/i> del milenio. Inescrutables y admirables son las disposiciones del Se&ntilde;or que trazan los caminos que conducen a este lugar desde Silvestre II a Juan Pablo II.<\/p>\n<p>4. Despu&eacute;s de tantos siglos se ha abierto de nuevo el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n y ya no se maravillan s&oacute;lo los pueblos de Mesopotamia y Judea, de Egipto y de Asia, o los que vienen de Roma, sino tambi&eacute;n <i>los pueblos eslavos<\/i> y dem&aacute;s pueblos habitantes de esta parte de Europa, los cuales han o&iacute;do a los Ap&oacute;stoles de Jesucristo hablar sus lenguas y contar en ellas &quot;las grandezas de Dios&quot;. Cuando hist&oacute;ricamente el primer Soberano de Polonia quiso introducir en la naci&oacute;n el cristianismo y unirse a la Sede de San Pedro, se dirigi&oacute; sobre todo a los pueblos afines y se cas&oacute; con Dobrawa, hija del Pr&iacute;ncipe checo Boleslaw, la cual, siendo cristiana, se hizo madrina del propio marido y de todos sus s&uacute;bditos. Con ella vinieron a Polonia misioneros procedentes de varias naciones de Europa \u2014Irlanda, Italia, Alemania\u2014, como el santo obispo y m&aacute;rtir Bruno de Querfurt. En el recuerdo de la Iglesia, sobre las tierras de Boleslaw, qued&oacute; profundamente impreso San Wojciech (San Adalberto), hijo y Pastor de la vecina naci&oacute;n checa. Conocida es su historia durante el per&iacute;odo en que fue obispo de Praga, conocidas sus peregrinaciones a Roma y, sobre todo, su estancia en la corte de Gniezno, donde deb&iacute;a prepararse para su &uacute;ltimo viaje misionero hacia el Norte. A las orillas del B&aacute;ltico, ese obispo forastero, ese incansable misionero, se convirti&oacute; en la semilla que, ca&iacute;da sobre la tierra, <i>debe morir para dar mucho fruto<\/i> (cf. <i>Jn<\/i> 12, 24). El testimonio de su martirio, el testimonio de su sangre sell&oacute; de modo especial el bautismo que hace mil a&ntilde;os recibieron nuestros antepasados. Los restos martirizados del ap&oacute;stol Wojciech (Adalberto) forman parte del fundamento del cristianismo en toda la tierra polaca. Y por eso, muy oportunamente, tengo ante los ojos esa inscripci&oacute;n, esa inscripci&oacute;n en la lengua fraterna, en la lengua de San Adalberto: &quot;Recuerda, Santo Padre, a tus hijos checos&quot;. En tiempos pasados, estas lenguas eslavas, tan cercanas una a otra, resonaban de modo todav&iacute;a m&aacute;s parecido. La ling&uuml;&iacute;stica muestra c&oacute;mo nac&iacute;an de la misma ra&iacute;z eslava, de la ra&iacute;z com&uacute;n del cristianismo, de la ra&iacute;z de San Adalberto. &quot;Recuerda, Santo Padre, a tus hijos checos&quot; No puede este Papa, portador de la herencia de Adalberto, olvidar a estos hijos. &iexcl;Y nosotros todos, queridos hermanos y hermanas, que somos portadores de la misma herencia de Adalberto, no podemos olvidar a estos hermanos nuestros!<\/p>\n<p>5. Cuando hoy, al conmemorar la venida del Esp&iacute;ritu Santo este a&ntilde;o del Se&ntilde;or 1979, recordamos aquellos momentos iniciales, no podemos dejar de o&iacute;r tambi&eacute;n \u2014junto a la lengua de nuestros abuelos\u2014 otras lenguas eslavas afines, con las que entonces comenz&oacute; a hablar el Cen&aacute;culo ampliamente abierto sobre la historia. Sobre todo, no puede dejar de o&iacute;r esas lenguas el primer Papa eslavo de la historia de la Iglesia Quiz&aacute; precisamente para esto lo eligi&oacute; Cristo, quiz&aacute; para esto lo trajo el Esp&iacute;ritu Santo; para que introdujese en la comuni&oacute;n de la Iglesia la comprensi&oacute;n de las palabras y lenguas que todav&iacute;a resuenan como extranjeras en los o&iacute;dos habituados a los sonidos romanos, germ&aacute;nicos, anglosajones, celtas, etc. &iquest;No es quiz&aacute; que Cristo y el Esp&iacute;ritu Santo quieren que la <i>Iglesia Madre<\/i>, al finalizar el segundo milenio del cristianismo, se <i>incline con amorosa comprensi&oacute;n<\/i>, con singular sensibilidad, hacia los acentos de aquel lenguaje humano, que se mezclan entre s&iacute; en la ra&iacute;z com&uacute;n, en la com&uacute;n etimolog&iacute;a y que \u2014pese a las conocidas diferencias. incluso ortogr&aacute;ficas\u2014 suenan rec&iacute;procamente cercanas y familiares? &iquest;No quiere quiz&aacute; Cristo, no dispone quiz&aacute; el Esp&iacute;ritu Santo que este Papa \u2014el cual lleva profundamente impresa en su alma la historia de la propia naci&oacute;n desde sus mismos comienzos y tambi&eacute;n la historia de los pueblos hermanos y lim&iacute;trofes\u2014 manifieste y confirme, de modo especial. en nuestra &eacute;poca <i>su presencia en la Iglesia<\/i> y su peculiar contribuci&oacute;n a la historia de la cristiandad? &iquest;No es quiz&aacute; designio providencial que ese Papa desvele el desarrollo que, precisamente aqu&iacute;, en esta parte de Europa, conoci&oacute; la rica arquitectura del templo del Esp&iacute;ritu Santo?<\/p>\n<p>&iquest;No quiere quiz&aacute; Cristo, no dispone quiz&aacute; el Esp&iacute;ritu Santo que este Papa polaco, este Papa eslavo, manifieste precisamente ahora la unidad espiritual de la Europa cristiana? Sabemos que esta unidad cristiana de Europa est&aacute; compuesta por <i>dos grandes tradiciones: del Occidente y del Oriente<\/i>. Nosotros, los polacos, que hemos elegido durante todo el milenio la participaci&oacute;n en la tradici&oacute;n occidental, lo mismo que nuestros hermanos lituanos, hemos respetado siempre durante nuestro milenio las tradiciones cristianas del Oriente. Nuestras tierras eran hospitalarias para esas maravillosas tradiciones que tienen origen en la nueva Roma, Constantinopla, pero tambi&eacute;n deseamos pedir clamorosamente a nuestros hermanos, que expresan la tradici&oacute;n del cristianismo oriental, que se acuerden de las palabras del Ap&oacute;stol: &quot;una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios Padre de todos, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&quot;, que recuerden todo eso y que ahora, en la &eacute;poca de b&uacute;squeda de la nueva unidad de los cristianos, en la &eacute;poca del nuevo ecumenismo, cooperen con nosotros en esta gran obra en la que est&aacute; presente el Esp&iacute;ritu Santo. S&iacute;. Cristo quiere, el Esp&iacute;ritu Santo dispone que todo cuanto yo digo sea dicho aqu&iacute; y ahora, precisamente en Gniezno, en la tierra de los Piast, en Polonia, junto a las reliquias de San Wojciech (San Adalberto) y de San Estanislao, ante la imagen de la Virgen Madre de Dios, Nuestra Se&ntilde;ora del Claromonte, y Madre de la Iglesia. Es necesario que, con ocasi&oacute;n de la conmemoraci&oacute;n del bautismo de Polonia, se recuerde tambi&eacute;n la cristianizaci&oacute;n de los eslavos, croatas y eslovenos, entre los que trabajaron los misioneros, ya alrededor del a&ntilde;o 650. culminando en gran parte, la evangelizaci&oacute;n. hacia el 800; de los b&uacute;lgaros, cuyo Pr&iacute;ncipe Borys I fue bautizado el 864 u 865; de los moravios y eslovacos, a cuyas tierras llegaron los misioneros antes del 850, seguidos en el 863 por los Santos Cirilo y Metodio, que fueron a consolidar en la gran Moravia la fe de las j&oacute;venes comunidades; de los checos, cuyo Pr&iacute;ncipe Borivoi fue bautizado por San Metodio. En el &aacute;mbito de la irradiaci&oacute;n evangelizadora de San Metodio y de sus disc&iacute;pulos, se encontraron tambi&eacute;n los vislanos y los eslavos habitantes de Serbia. Hay que recordar tambi&eacute;n el bautismo de Rusia en Kiev, el 988. Hay que recordar, por &uacute;ltimo, la cristianizaci&oacute;n de los eslavos residentes a lo largo del Elba: obotritos, wieletos y servios lusacianos. La cristianizaci&oacute;n de Europa se concluy&oacute; con el bautismo de Lituania en los a&ntilde;os 1386-1387.<\/p>\n<p>El Papa Juan Pablo II \u2014eslavo, hijo de la naci&oacute;n polaca\u2014 siente cu&aacute;n profundamente est&aacute;n <i>ahondadas en el suelo de la historia las ra&iacute;ces<\/i> de donde &eacute;l mismo procede; cu&aacute;ntos siglos tiene a sus espaldas esa palabra del Esp&iacute;ritu Santo que &eacute;l anuncia desde la colina vaticana de San Pedro, y aqu&iacute; en Gniezno, en la cumbre del Lech, y en Cracovia desde lo alto del Wawel.<\/p>\n<p>Este Papa \u2014testigo de Cristo, amante de la cruz y de la resurrecci&oacute;n\u2014 viene hoy a este lugar para dar testimonio de Cristo viviente en el alma de la propia naci&oacute;n, de Cristo viviente en el alma de las naciones que desde hace tiempo lo acogieron como el &quot;camino, la verdad y la vida&quot; (<i>Jn<\/i> 14, 6). Viene para hablar ante toda la Iglesia, a Europa y al mundo, de aquellas naciones y poblaciones frecuentemente olvidadas. Viene para gritar &quot;con gran voz&quot;. Viene para indicar los caminos que de diversos modos llevan al Cen&aacute;culo de Pentecost&eacute;s, a la cruz y a la resurrecci&oacute;n. Viene para abrazar a todos estos pueblos \u2014junto con la propia naci&oacute;n\u2014 y estrecharlos <i>en el coraz&oacute;n de la Iglesia<\/i>, en el coraz&oacute;n de la Madre de la Iglesia, en quien deposita una ilimitada confianza.<\/p>\n<p>6. Dentro de poco terminar&aacute; aqu&iacute;, en Gniezno, la visita de la sagrada imagen de Nuestra Se&ntilde;ora de Jasna G&oacute;ra: La imagen de la Madre expresa en modo singular su presencia en el misterio de Cristo y de la Iglesia que vive desde hace tantos siglos en tierra polaca. Esta imagen que, desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, visita todas y cada una de las iglesias, di&oacute;cesis y parroquias de esta tierra, <i>terminar&aacute; dentro de poco su visita a Gniezno, antigua sede de los primados<\/i>, y pasar&aacute; a Jasna G&oacute;ra para iniciar su peregrinaje en la di&oacute;cesis de Czestochowa. Es para m&iacute; un gran gozo efectuar esta etapa de mi peregrinaci&oacute;n junto a Mar&iacute;a y encontrarme junto a Ella a lo largo del gran itinerario hist&oacute;rico que muchas veces he recorrido, <i>de Gniezno a Cracovia, a trav&eacute;s de Jasna G&oacute;ra<\/i>, de San Wojciech (San Adalberto) a San Estanislao, a trav&eacute;s de la &quot;Virgen Mar&iacute;a, Madre de Dios, colmada por Dios de gloria&quot;. Principal itinerario de nuestra historia espiritual por el que caminan todos los polacos, los del Oeste y los del Este, como tambi&eacute;n aquellos que se hallan fuera de la patria, en varias naciones, en diversos continentes, los cuales espero que me escuchen&#8230; Me resultar&iacute;a dif&iacute;cil pensar que o&iacute;dos polacos o eslavos, en cualquier &aacute;ngulo del globo, no hayan podido o&iacute;r la palabra del Papa polaco y eslavo. Querid&iacute;simos m&iacute;os, espero que nos escuchen, espero que me escuchen, ya que vivimos en la &eacute;poca de la tan tra&iacute;da y llevada libertad de intercambio de informaciones, de intercambio de bienes culturales, y nosotros aqu&iacute; tocamos la ra&iacute;z de estos bienes. S&iacute;, hermanos y hermanas, nos encontramos en el <i>itinerario<\/i> principal de nuestra historia espiritual. Se trata, al mismo tiempo, de uno de los principales <i>itinerarios de la historia espiritual de todos los eslavos<\/i> y uno de los principales itinerarios de la historia de <i>Europa<\/i>. Por primera vez, en estos d&iacute;as peregrinar&aacute; a lo largo de este itinerario el Papa, el Obispo de Roma, el Sucesor de Pedro, que fue el primero entre los que salieron del Cen&aacute;culo el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, en Jerusal&eacute;n, cantando: &quot;&iexcl;Yav&eacute;, Dios m&iacute;o!, t&uacute; eres grande; est&aacute;s revestido de majestad y esplendor, envuelto de luz como de un manto&#8230; &iexcl;Cu&aacute;ntas son tus obras, oh Yav&eacute;! &iexcl;Todas las hiciste con sabidur&iacute;a! Est&aacute; llena la tierra de tu riqueza&#8230; Si mandas tu esp&iacute;ritu, se recr&iacute;an, y as&iacute; renuevas. la faz de la tierra&quot; (<i>Sal<\/i> 103-104, 1-2. 24. 30). As&iacute; cantar&aacute; con vosotros, car&iacute;simos connacionales, este Papa, <i>sangre de vuestra sangre, hueso de vuestros huesos<\/i>, y exclamar&aacute; con vosotros: &quot;Sea eterna la gloria de Yav&eacute; y g&oacute;cese Yav&eacute; en sus obras&#8230; S&eacute;ale grato mi hablar, y yo me gozar&eacute; en Yav&eacute;&quot; (<i>Sal<\/i> 103-104,, 31. 34). Iremos unidos por este camino de nuestra historia desde Jasna G&oacute;ra hacia el Wawel, hacia San Estanislao. Iremos pensando en el pasado, pero con el alma dirigida hacia el futuro&#8230; &iexcl;No volveremos al pasado! <i>Iremos hacia el futuro<\/i>. &quot;Recibir&eacute;is el Esp&iacute;ritu Santo (<i>Jn<\/i> 20. 22). Am&eacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Catedral de Gniezno Domingo 3 de junio de 1979 &nbsp; &iexcl;Eminent&iacute;simo y querid&iacute;simo primado de Polonia! &iexcl;Queridos hermanos arzobispos y obispos polacos! 1. 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