{"id":39503,"date":"2016-10-05T22:53:11","date_gmt":"2016-10-06T03:53:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-junio-de-1979-misa-en-varsovia-para-la-juventud-universitaria\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:11","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:11","slug":"3-de-junio-de-1979-misa-en-varsovia-para-la-juventud-universitaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-junio-de-1979-misa-en-varsovia-para-la-juventud-universitaria\/","title":{"rendered":"3 de junio de 1979, Misa en Varsovia para la juventud universitaria"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1979\/travels\/documents\/trav_poland-1979.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><font size=\"4\">SANTA MISA PARA LA JUVENTUD UNIVERSITARIA<\/font><\/p>\n<p> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Varsovia, plaza de la iglesia de Santa Ana<br \/> Domingo 3 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Querid&iacute;simos m&iacute;os:<\/i><\/p>\n<p>1. Deseo ardientemente que nuestro encuentro de hoy, marcado por la presencia de la juventud universitaria, est&eacute; en consonancia con la grandeza del d&iacute;a y de su liturgia.<\/p>\n<p>La <i>juventud universitaria<\/i> de Varsovia y la de otras ciudades universitarias de esta regi&oacute;n central y metropolitana es la heredera de tradiciones espec&iacute;ficas que, a trav&eacute;s de las generaciones, se remontan hasta los &quot;escolares&quot; medievales vinculados sobre todo a la Universidad Jagell&oacute;nica, la m&aacute;s antigua de Polonia. Hoy cada una de las grandes ciudades de Polonia tiene su ateneo. Y Varsovia tiene muchos. Re&uacute;nen cientos de millares de estudiantes, que se forman en varias ramas de la ciencia y se preparan para profesiones intelectuales y <i>para tareas particularmente importantes en la vida de la naci&oacute;n<\/i>.<\/p>\n<p>Deseo saludaros a todos vosotros los reunidos aqu&iacute;. Deseo, a la vez, saludar en vosotros y por medio de vosotros, a todo el mundo universitario y acad&eacute;mico polaco: a todos los institutos superiores, a los profesores, a los investigadores, a los alumnos&#8230; Veo en vosotros, <i>en cierto sentido<\/i>, a mis colegas m&aacute;s j&oacute;venes, porque tambi&eacute;n yo debo a la universidad polaca las bases de mi formaci&oacute;n intelectual. Sistem&aacute;ticamente estuve vinculado a los bancos de trabajo universitario de la facultad de filosof&iacute;a y de teolog&iacute;a en Cracovia y en Lubl&iacute;n. <i>La pastoral de los universitarios<\/i> ha sido para m&iacute; objeto de predilecci&oacute;n particular. Deseo, pues, aprovechando esta ocasi&oacute;n, saludar tambi&eacute;n a todos los que se dedican a esta pastoral, a los grupos de los consiliarios espirituales de la juventud acad&eacute;mica, y a la comisi&oacute;n del Episcopado polaco para la pastoral universitaria.<\/p>\n<p>2. Nos encontramos hoy <i>en la festividad de Pentecost&eacute;s<\/i>. Ante los ojos de nuestra fe se abre el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n, del que sali&oacute; la Iglesia y en el que la Iglesia permanece siempre. All&iacute; precisamente naci&oacute; la Iglesia como comunidad viva del Pueblo de Dios, como comunidad consciente de la propia misi&oacute;n en la historia del hombre.<\/p>\n<p>La Iglesia reza en este d&iacute;a: &quot;&iexcl;<i>Ven, Esp&iacute;ritu Santo<\/i>, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!&quot; (Liturgia de Pentecost&eacute;s); palabras tantas veces repetidas. pero que hoy resuenan particularmente fervientes.<\/p>\n<p><i>&iexcl;Llena los corazones!<\/i> &iexcl;Reflexionad, 1&oacute;yenes amigos, <i>cu&aacute;l sea la medida del coraz&oacute;n humano<\/i>, si s&oacute;lo Dios puede llenarlo mediante el Esp&iacute;ritu Santo!<\/p>\n<p>A trav&eacute;s de los estudios universitarios se abre ante vosotros el maravilloso mundo de la ciencia humana en sus m&uacute;ltiples ramas. A la vez con esta ciencia del mundo se desarrolla ciertamente tambi&eacute;n vuestro autoconocimiento. Vosotros os plante&aacute;is seguramente ya desde hace mucho tiempo este interrogante: &quot;&iquest;Qui&eacute;n soy?&quot;. Esta es la pregunta, dir&iacute;a, m&aacute;s interesante. El interrogante fundamental. &iquest;Con qu&eacute; medida medir al hombre? &iquest;Medirlo con la medida de las fuerzas f&iacute;sicas de que dispone? &iquest;O medirlo con la medida de los sentidos que le permiten el contacto con el mundo exterior? O bien, &iquest;medirlo con la medida de la inteligencia que se comprueba a trav&eacute;s de diversos <i>tests<\/i> o ex&aacute;menes?<\/p>\n<p>La respuesta de hoy, la respuesta de la liturgia de Pentecost&eacute;s se&ntilde;ala dos medidas: e<i>s necesario medir al hombre con la medida del &quot;coraz&oacute;n&quot;<\/i>&#8230; El coraz&oacute;n, en el lenguaje b&iacute;blico, significa <i>la interioridad espiritual del hombre<\/i>, significa en particular <i>la conciencia<\/i>&#8230; Es necesario, pues, medir al hombre con la medida de la conciencia, con la medida del esp&iacute;ritu abierto hacia Dios. S&oacute;lo el Esp&iacute;ritu Santo puede &quot;llenar&quot; este coraz&oacute;n, esto es, conducirlo a realizarse a trav&eacute;s del amor y la sabidur&iacute;a.<\/p>\n<p>3. Por esto, permitidme que este encuentro con vosotros, hoy, frente al cen&aacute;culo de nuestra historia, historia de la Iglesia y de la naci&oacute;n, sea sobre todo una oraci&oacute;n para obtener los dones del Esp&iacute;ritu Santo.<\/p>\n<p>Como en un tiempo mi padre me puso en la mano un librito, indic&aacute;ndome <i>la oraci&oacute;n para recibir los dones del Esp&iacute;ritu Santo<\/i>, as&iacute; hoy yo. a quien vosotros llam&aacute;is tambi&eacute;n &quot;Padre&quot;, deseo orar con la juventud universitaria de Varsovia y de Polonia: por el don de sabidur&iacute;a, de entendimiento, de consejo, de fortaleza, de ciencia, de piedad, es decir, del sentido del valor sagrado de la vida, de la dignidad humana, de la santidad del alma y del cuerpo humano, y, en fin, por el don de temor de Dios, del que dice el Salmista que es el principio de la sabidur&iacute;a (cf. <i>Sal<\/i> 111, 10).<\/p>\n<p>Recibid de m&iacute; esta oraci&oacute;n que mi padre me ense&ntilde;&oacute; y permaneced fieles a ella. As&iacute; permanecer&eacute;is en el cen&aacute;culo de la Iglesia, unidos a la corriente m&aacute;s profunda de su historia.<\/p>\n<p>4. Depender&aacute; much&iacute;simo de la medida que cada uno de vosotros elija para la propia vida y para la propia humanidad. Sabed bien que hay diversas medidas. Sabed que hay muchos criterios para valorar al hombre, calific&aacute;ndole ya durante los estudios, despu&eacute;s en el trabajo profesional, en los varios contactos personales, etc.<\/p>\n<p><i>Tened la valent&iacute;a de aceptar la medida que nos ha dado Cristo<\/i>&nbsp;en el Cen&aacute;culo de Pentecost&eacute;s, como tambi&eacute;n en el cen&aacute;culo de nuestra historia. Tened la valent&iacute;a de mirar vuestra vida en una perspectiva cercana y distante a la vez, aceptando como verdad lo que San Pablo ha escrito en su Carta a los romanos: &quot;Sabemos que la creaci&oacute;n entera hasta ahora gime y siente dolores de parto&quot; (<i>Rom<\/i> 8, 22). &iquest;Acaso no somos testigos de este dolor? De hecho &quot;la expectaci&oacute;n ansiosa de la creaci&oacute;n est&aacute; esperando la manifestaci&oacute;n de los hijos de Dios&quot; (<i>Rom<\/i> 8, 19).<\/p>\n<p>Ella espera no s&oacute;lo que la universidad y los diversos institutos superiores preparen ingenieros, m&eacute;dicos, juristas, fil&oacute;sofos, historiadores, hombres de letras, matem&aacute;ticos y t&eacute;cnicos, sino que espera <i>la manifestaci&oacute;n de los hijos de Dios<\/i>. Espera de vosotros esta manifestaci&oacute;n, de vosotros que en el futuro ser&eacute;is m&eacute;dicos, t&eacute;cnicos, juristas, profesores&#8230;<\/p>\n<p>Procurad entender que el hombre creado por Dios a su imagen y semejanza, est&aacute; llamado al mismo tiempo en Cristo, para que se manifieste en &eacute;l lo que es de Dios; para que en cada uno de nosotros se manifieste en alguna medida Dios mismo.<\/p>\n<p>5. &iexcl;Reflexionad sobre esto! Recorriendo el camino de mi peregrinaci&oacute;n a lo largo de Polonia, hacia la tumba de San Wojciech (San Adalberto) en Gniezno, de San Estanislao en Cracovia, en Jasna G&oacute;ra, por dondequiera, pedir&eacute; con todo el coraz&oacute;n al Esp&iacute;ritu Santo que os conceda:<\/p>\n<p>una sabidur&iacute;a as&iacute;,<\/p>\n<p><i>una conciencia as&iacute; del valor v del sentido de la vida<\/i>,<\/p>\n<p>un futuro as&iacute; para vosotros,<\/p>\n<p>un futuro as&iacute; para Polonia.<\/p>\n<p>&iexcl;Y orad por m&iacute;, para que el Esp&iacute;ritu Santo venga en ayuda de nuestra debilidad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA SANTA MISA PARA LA JUVENTUD UNIVERSITARIA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Varsovia, plaza de la iglesia de Santa Ana Domingo 3 de junio de 1979 &nbsp; Querid&iacute;simos m&iacute;os: 1. Deseo ardientemente que nuestro encuentro de hoy, marcado por la presencia de la juventud universitaria, est&eacute; en consonancia con la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-junio-de-1979-misa-en-varsovia-para-la-juventud-universitaria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab3 de junio de 1979, Misa en Varsovia para la juventud universitaria\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39503","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39503"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39503\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}