{"id":39504,"date":"2016-10-05T22:53:13","date_gmt":"2016-10-06T03:53:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-junio-de-1979-misa-en-la-plaza-de-la-victoria-de-varsovia\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:13","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:13","slug":"2-de-junio-de-1979-misa-en-la-plaza-de-la-victoria-de-varsovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-junio-de-1979-misa-en-la-plaza-de-la-victoria-de-varsovia\/","title":{"rendered":"2 de junio de 1979, Misa en la plaza de la Victoria de Varsovia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1979\/travels\/documents\/trav_poland-1979.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><font size=\"4\">SANTA MISA<\/font><\/p>\n<p> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Varsovia, plaza de la Victoria<br \/> S&aacute;bado 2 de junio de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Queridos connacionales,<br \/> amad&iacute;simos hermanos y hermanas participantes en el Sacrificio eucar&iacute;stico que se celebra hoy en Varsovia, en la plaza de la Victoria:<\/i><\/p>\n<p>Junto con vosotros deseo cantar un himno de alabanza a la Divina Providencia que me permite encontrarme aqu&iacute; como peregrino.<\/p>\n<p>Sabemos que <i>Pablo VI<\/i>, recientemente fallecido, \u2014primer Papa peregrino, despu&eacute;s de tantos siglos\u2014 <i>dese&oacute;<\/i> ardientemente <i>pisar la tierra polaca<\/i>, y en concreto Jasna G&oacute;ra (Monte Claro). Hasta el final de su vida mantuvo en su coraz&oacute;n este deseo y con &eacute;l baj&oacute; a la tumba. Y ahora sentimos que este deseo \u2014tan fuerte y tan profundamente fundado, tanto que supera todo un pontificado\u2014 se realiza hoy y de un modo dif&iacute;cilmente previsible. Damos gracias por ello a la Divina Providencia por haber dado a Pablo VI un deseo tan fuerte. Le agradecemos ese estilo de Papa-peregrino que &eacute;l instaur&oacute; con el Concilio Vaticano II. En efecto, cuando toda <i>la Iglesia<\/i> ha tomado conciencia renovada de ser Pueblo de Dios, Pueblo que participa en la misi&oacute;n de Cristo, <i>Pueblo<\/i> que con esta misi&oacute;n atraviesa la historia, <i>Pueblo &quot;peregrinante&quot;<\/i>, el Papa no pod&iacute;a ya permanecer &quot;prisionero del Vaticano&quot;. Deb&iacute;a volver a ser nuevamente el Pedro peregrino, como aquel primer Pedro que desde Jerusal&eacute;n, atravesando Antioqu&iacute;a, lleg&oacute; a Roma para dar all&iacute; testimonio de Cristo, y sellarlo con su propia sangre.<\/p>\n<p>Hoy me es dado realizar entre vosotros este deseo del difunto Papa Pablo VI, amad&iacute;simos hijos e hijas de mi patria. Pues cuando \u2014por inescrutables designios de la Divina Providencia, despu&eacute;s de la muerte de Pablo VI y despu&eacute;s del breve pontificado que dur&oacute; apenas algunas semanas de mi inmediato predecesor luan Pablo I\u2014 fui llamado, con los votos de los cardenales, de la c&aacute;tedra de San Estanislao en Cracovia a la de San Pedro en Roma, comprend&iacute; inmediatamente que era <i>mi obligaci&oacute;n realizar aquel deseo<\/i> que Pablo VI no hab&iacute;a podido realizar en cl milenio del bautismo de Polonia.<\/p>\n<p>Mi peregrinaci&oacute;n a la patria, en el a&ntilde;o en que la Iglesia en Polonia celebra el IX centenario de la muerte de San Estanislao, &iquest;no es quiz&aacute; un signo concreto de nuestra peregrinaci&oacute;n polaca a trav&eacute;s de la historia de la Iglesia: no s&oacute;lo a trav&eacute;s de los caminos de nuestra patria, sino tambi&eacute;n a trav&eacute;s de los de Europa y del mundo? Dejo ahora aparte mi persona, pero no obstante debo junto con todos vosotros hacerme la pregunta sobre el motivo por el cual precisamente en el a&ntilde;o 1978 (despu&eacute;s de tantos siglos de una tradici&oacute;n muy estable en este campo) ha sido llamado a la C&aacute;tedra de San Pedro un hijo de la naci&oacute;n polaca, de la tierra polaca. De Pedro, corno de los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles, Cristo exig&iacute;a que fueran sus &quot;testigos en Jerusal&eacute;n, en toda Judea, en Samaria y hasta el extremo de la tierra&quot; (<i>Act<\/i> 1. 8). Con referencia, pues, a estas palabras de Cristo, &iquest;no tenemos quiz&aacute; el derecho de pensar que <i>Polonia ha llegado a ser, en nuestros tiempos, tierra de un testimonio especialmente responsable?<\/i> &iquest;Que precisamente de aqu&iacute; \u2014de Varsovia y tambi&eacute;n de Gniezno, de Jasna G&oacute;ra, de Cracovia, de todo este itinerario hist&oacute;rico que tantas veces he recorrido en mi vida, y que en estos d&iacute;as aprovecho la ocasi&oacute;n para recorrerlo de nuevo\u2014 hay que anunciar a Cristo con gran humildad, pero tambi&eacute;n con convicci&oacute;n? &iquest;Que precisamente es necesario venir aqu&iacute;, a esta tierra, siguiendo este itinerario, para captar de nuevo el testimonio de su cruz y de su resurrecci&oacute;n? Pero, si aceptamos todo lo que en este momento me he atrevido a afirmar, &iexcl;qu&eacute; grandes deberes y obligaciones nacen de ello! &iquest;Seremos capaces?<\/p>\n<p>2. Me es dado hoy, en la primera etapa de mi peregrinaci&oacute;n papal a Polonia, celebrar el Sacrificio Eucar&iacute;stico en Varsovia, en la plaza de la Victoria. La liturgia de la tarde del s&aacute;bado, vigilia de Pentecost&eacute;s, nos lleva al <i>Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n<\/i> en el que los Ap&oacute;stoles \u2014reunidos en torno a Mar&iacute;a, Madre de Cristo\u2014 recibieron, al d&iacute;a siguiente, el Esp&iacute;ritu Santo. Recibieron el Esp&iacute;ritu que Cristo, por medio de la cruz, obtuvo para ellos, a fin de que con la fuerza de este Esp&iacute;ritu pudieran cumplir su mandato. &quot;Id, pues; ense&ntilde;ad a todas las gentes, bautiz&aacute;ndolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp&iacute;ritu Santo, ense&ntilde;&aacute;ndoles a observar todo cuanto yo os he mandado&quot; (<i>Mt<\/i> 28, 19-20). Con estas palabras Cristo el Se&ntilde;or, antes de dejar el mundo, transmiti&oacute; a los Ap&oacute;stoles su &uacute;ltimo encargo, su &quot;mandato misionero&quot;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &quot;Yo estar&eacute; con vosotros siempre hasta la consumaci&oacute;n del mundo&quot; (<i>Mt<\/i> 28, 20).<\/p>\n<p>Es providencial que mi peregrinaci&oacute;n a Polonia, con ocasi&oacute;n del IX centenario del martirio de San Estanislao, coincida con el <i>per&iacute;odo de Pentecost&eacute;s<\/i>, y con la solemnidad de la <i>Sant&iacute;sima Trinidad<\/i>. De este modo puedo, realizando el deseo p&oacute;stumo de Pablo VI, vivir una vez m&aacute;s el milenio del bautismo en tierra polaca, y encuadrar el jubileo de San Estanislao de este a&ntilde;o en este milenio, con el que empez&oacute; la historia de la naci&oacute;n y de la Iglesia. Precisamente la solemnidad de Pentecost&eacute;s y de la Sant&iacute;sima Trinidad nos acercan a este comienzo. En los Ap&oacute;stoles, que reciben el Esp&iacute;ritu Santo el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, est&aacute;n ya de alguna manera espiritualmente presentes todos sus Sucesores, todos los obispos. tambi&eacute;n aquellos a quienes tocar&iacute;a, mil a&ntilde;os despu&eacute;s, anunciar el Evangelio en tierra polaca. Tambi&eacute;n este Estanislao de Szczepan&oacute;w, el cual pag&oacute; con la sangre su misi&oacute;n en la c&aacute;tedra de Cracovia hace nueve siglos.<\/p>\n<p>Y entre estos Ap&oacute;stoles \u2014y alrededor de ellos\u2014 el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, est&aacute;n reunidos no s&oacute;lo los representantes de aquellos pueblos y lenguas, que enumera el libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles. Ya entonces estaban reunidos a su alrededor diversos pueblos y naciones que, mediante la luz del Evangelio y la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, entrar&aacute;n en la Iglesia en distintas &eacute;pocas y siglos. El d&iacute;a de Pentecost&eacute;s es <i>el d&iacute;a del nacimiento de la fe y de la Iglesia tambi&eacute;n en nuestra tierra polaca<\/i>. Es el comienzo del anuncio de grandes cosas del Se&ntilde;or, tambi&eacute;n en nuestra lengua polaca. Es el comienzo del cristianismo tambi&eacute;n en la vida de nuestra naci&oacute;n: en su historia, en su cultura, en sus pruebas.<\/p>\n<p>3. <i>a)<\/i> La Iglesia llev&oacute; a Polonia Cristo, es decir, <i>la clave para comprender esa gran y fundamental realidad que es el hombre<\/i>. No se puede de hecho comprender al hombre hasta el fondo sin Cristo. O m&aacute;s bien, el hombre no es capaz de comprenderse a s&iacute; mismo hasta el fondo sin Cristo. No puede entender qui&eacute;n es, ni cu&aacute;l es su verdadera dignidad, ni cu&aacute;l es su vocaci&oacute;n, ni su destino final. No puede entender todo esto sin Cristo.<\/p>\n<p>Y por esto no se puede excluir a Cristo de la historia del hombre en ninguna parte del globo, y en ninguna longitud y latitud geogr&aacute;fica. Excluir a Cristo de la historia del hombre es un acto contra el hombre. Sin El no es posible entender la historia de Polonia, y sobre todo la historia de los hombres que han pasado o pasan por esta tierra. Historia de los hombres. La historia de la naci&oacute;n es sobre todo historia de los hombres. Y la historia de cada hombre se desarrolla en Jesucristo. En El se hace historia de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La historia de la naci&oacute;n merece una adecuada valoraci&oacute;n seg&uacute;n la aportaci&oacute;n que ella ha dado <i>al desarrollo del hombre y de la humanidad<\/i>, a la inteligencia, al coraz&oacute;n y a la conciencia. Esta es la corriente de cultura m&aacute;s profunda. Y es su apoyo m&aacute;s s&oacute;lido. Su m&eacute;dula, su fuerza. Sin Cristo no es posible entender y valorar la aportaci&oacute;n de la naci&oacute;n polaca <i>al desarrollo del hombre y de su humanidad<\/i> en el pasado y su aportaci&oacute;n tambi&eacute;n hoy: &quot;Esta vieja encina ha crecido asf y no la ha abatido viento alguno, porque su ra&iacute;z es Cristo&quot; (Piotr Skarga, <i>Kazania sejmowe<\/i> IV, Biblioteca <i>Narodowa<\/i>, I, 70, p&aacute;g. 92). Es necesario caminar siguiendo las huellas de lo que (o m&aacute;s bien, quien) fue Cristo. a trav&eacute;s de las generaciones, para los hijos e hijas de esta tierra. Y esto no solamente para aquellos que creyeron abiertamente en El y lo han profesado con la fe de la Iglesia, sino tambi&eacute;n para aquellos que aparentemente estaban alejados, fuera de la iglesia. Para aquellos que dudaban o se opon&iacute;an.<\/p>\n<p>3. <i>b)<\/i> Si es justo entender la historia de la naci&oacute;n a trav&eacute;s del hombre, cada hombre de esta naci&oacute;n, entonces simult&aacute;neamente no se puede comprendes al hombre fuera de esta comunidad que es la naci&oacute;n. Es natural que &eacute;sta no sea la &uacute;nica comunidad, pero es una comunidad especial, quiz&aacute; la m&aacute;s &iacute;ntimamente ligada a la familia, la m&aacute;s importante para la historia espiritual del hombre. <i>Por lo tanto no es posible entender sin Cristo la historia de la naci&oacute;n polaca<\/i> \u2014de esta gran comunidad milenaria\u2014 que tan profundamente incide sobre m&iacute; y sobre cada uno de nosotros. Si rehusamos esta clave para la comprensi&oacute;n de nuestra naci&oacute;n, nos exponemos a un equ&iacute;voco sustancial. No nos comprendemos entonces a nosotros mismos. Es imposible entender sin Cristo a esta naci&oacute;n con un pasado tan espl&eacute;ndido y al mismo tiempo tan terriblemente dif&iacute;cil. No es posible comprender esta ciudad, Varsovia, capital de Polonia, que en 1944 se decidi&oacute; a una batalla desigual con el agresor, a una batalla en la que fue abandonada por las potencias aliadas, a una batalla en la que qued&oacute; sepultada bajo sus propios escombros; si no se recuerda que bajo los mismos escombros estaba tambi&eacute;n Cristo Salvador con su cruz, que se encuentra ante la iglesia en Krakowskie Przedmiescie. Es imposible comprender la historia de Polonia desde Estanislao en Skalka, a Maximiliano Kolbe en Oswiecim, si no se aplica a ellos tambi&eacute;n ese &uacute;nico y <i>fundamental criterio<\/i> que lleva el nombre de Jesucristo.<\/p>\n<p>El milenio del bautismo de Polonia, del que San Estanislao es el primer fruto maduro \u2014el milenio de Cristo en nuestro ayer y hoy\u2014, constituye el motivo principal de mi peregrinaci&oacute;n, de mi oraci&oacute;n de acci&oacute;n de gracias junto con todos vosotros, amad&iacute;simos connacionales, a quienes Jesucristo no cesa de ense&ntilde;ar la gran causa del hombre: junto con vosotros, para quienes Jesucristo no cesa de ser un libro siempre abierto sobre el hombre, sobre su dignidad, sobre sus derechos y tambi&eacute;n un libro de ciencia sobre la dignidad y los derechos de la naci&oacute;n.<\/p>\n<p>Hoy, en esta plaza de la Victoria, en la capital de Polonia, pido, por medio de la gran plegaria eucar&iacute;stica con todos vosotros, que <i>Cristo no cese de ser para nosotros libro abierto de la vida para el futuro<\/i>. Para nuestro ma&ntilde;ana polaco.<\/p>\n<p>4. Nos encontramos ante la tumba del Soldado Desconocido. En la historia de Polonia \u2014antigua y contempor&aacute;nea\u2014esta tumba tiene un fundamento y una raz&oacute;n de ser particulares. &iexcl;En cu&aacute;ntos lugares de la tierra nativa ha ca&iacute;do ese soldado! &iexcl;En cu&aacute;ntos lugares de Europa y del mundo gritaba &eacute;l con su muerte que no puede haber una Europa justa sin la independencia de Polonia, se&ntilde;alada sobre su mapa! &iexcl;En cu&aacute;ntos campos de batalla ese soldado ha dado testimonio de los derechos del hombre, grabados profundamente en los inviolables derechos del pueblo, cayendo por &quot;nuestra y vuestra libertad&quot;! &quot;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;n las queridas tumbas, oh Polonia? &iquest;Y d&oacute;nde no est&aacute;n? T&uacute; lo sabes mejor que nadie y Dios lo sabe desde el cielo&quot; (Artur Oppman, <i>Pacierz za zmalych<\/i>).<\/p>\n<p>&iexcl;La historia de la patria escrita a trav&eacute;s de la <i>tumba de un Soldado Desconocido!<\/i><\/p>\n<p>Deseo arrodillarme ante esta tumba para venerar cada semilla que cayendo en la tierra y muriendo produce fruto en s&iacute; misma. Ser&aacute; &eacute;sta la semilla de la sangre del soldado derramada sobre el campo de batalla o el sacrificio del martirio en los campos de concentraci&oacute;n o en las c&aacute;rceles. Ser&aacute; la semilla del duro trabajo diario, con el sudor de la frente, en el campo, en el taller, en la mina, en las fundiciones y en las f&aacute;bricas. Ser&aacute; la semilla de amor de los padres que no reh&uacute;san dar la vida a un nuevo ser humano y que aceptan toda la responsabilidad educativa. Ser&aacute; &eacute;sta la semilla del trabajo creativo en las universidades, en los institutos superiores, en las bibliotecas, en los centros de cultura nacional. Ser&aacute; la semilla de la oraci&oacute;n, del servicio a los enfermos, a los que sufren, a los abandonados: <i>&quot;todo lo que constituye Polonia&quot;<\/i>.<\/p>\n<p>&iexcl;Todo esto en las manos de la Madre de Dios, a los pies de la cruz en el Calvario, y en el Cen&aacute;culo de Pentecost&eacute;s!<\/p>\n<p>Todo esto: la historia de la patria plasmada durante un milenio en el sucederse de las generaciones \u2014tambi&eacute;n la presente y la futura\u2014 por cada hijo e hija, aunque an&oacute;nimos y desconocidos, como ese soldado, ante cuya tumba nos encontramos ahora&#8230;<\/p>\n<p>Todo esto: tambi&eacute;n la historia de los pueblos que han vivido con nosotros y entre nosotros, como aquellos que a cientos de miles han muerto entre los muros del gueto de Varsovia.<\/p>\n<p>Todo esto lo abrazo con el recuerdo y con el coraz&oacute;n en esta Eucarist&iacute;a y lo incluyo en este &uacute;nico sant&iacute;simo Sacrificio de Cristo, en la plaza de la Victoria.<\/p>\n<p>Y grito, yo, hijo de tierra polaca, y al mismo tiempo yo: Juan Pablo II Papa, grito desde lo m&aacute;s profundo de este milenio, grito en la vigilia de Pentecost&eacute;s:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p>&iexcl;Descienda tu Esp&iacute;ritu!<\/p>\n<p>&iexcl;Descienda tu Esp&iacute;ritu!<\/p>\n<p>&iexcl;Y renueve la faz de la tierra! <\/p>\n<p>&iexcl;De esta tierra!<\/p>\n<p>Am&eacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A POLONIA SANTA MISA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Varsovia, plaza de la Victoria S&aacute;bado 2 de junio de 1979 &nbsp; Queridos connacionales, amad&iacute;simos hermanos y hermanas participantes en el Sacrificio eucar&iacute;stico que se celebra hoy en Varsovia, en la plaza de la Victoria: Junto con vosotros deseo cantar un himno &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-junio-de-1979-misa-en-la-plaza-de-la-victoria-de-varsovia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab2 de junio de 1979, Misa en la plaza de la Victoria de Varsovia\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39504","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39504","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39504"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39504\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39504"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39504"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39504"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}