{"id":39505,"date":"2016-10-05T22:53:14","date_gmt":"2016-10-06T03:53:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-mayo-de-1979celebracion-eucaristica-al-final-del-mes-de-mayo\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:14","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:14","slug":"31-de-mayo-de-1979celebracion-eucaristica-al-final-del-mes-de-mayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-mayo-de-1979celebracion-eucaristica-al-final-del-mes-de-mayo\/","title":{"rendered":"31 de mayo de 1979,Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica al final del mes de mayo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">ACTO FINAL DEL MES DE MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Gruta de Lourdes de los jardines vaticanos<br \/> Jueves 31 de mayo de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Dichosa la que ha cre&iacute;do que se cumplir&aacute; lo que se le ha dicho de parte del Se&ntilde;or&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 45).<\/p>\n<p align=\"left\">1. Con este saludo la anciana Isabel alaba a su joven pariente Mar&iacute;a, que ha venido, humilde y poderosa, a prestarle sus servicios. Bajo el impulso del Esp&iacute;ritu Santo la madre del Bautista, antes que nadie, comienza a proclamar, en la historia de la Iglesia, las maravillas que Dios ha hecho en la muchacha de Nazaret, y ve realizada plenamente en Mar&iacute;a <i>la bienaventuranza de la fe<\/i>, porque ha cre&iacute;do en el cumplimiento de la palabra de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Al finalizar el mes mariano, en esta espl&eacute;ndida tarde romana, junto a este lugar que nos evoca la gruta de Lourdes, debemos reflexionar, hermanas y hermanos querid&iacute;simos, en la actitud interior fundamental de la Virgen Sant&iacute;sima en su relaci&oacute;n con Dios: <i>su fe<\/i>. &iexcl;Mar&iacute;a ha cre&iacute;do! Ha cre&iacute;do en las palabras del Se&ntilde;or, transmitidas por el Arc&aacute;ngel Gabriel; su coraz&oacute;n pur&iacute;simo, ya entregado totalmente a Dios desde la infancia, se dilat&oacute; en la Anunciaci&oacute;n por el <i>Fiat<\/i> generoso, incondicional, con el que acept&oacute; convertirse en la Madre del Mes&iacute;as e Hijo de Dios: desde ese momento Ella, introduci&eacute;ndose a&uacute;n m&aacute;s profundamente en el plan de Dios, se dejar&aacute; llevar de la mano por la misteriosa Providencia y por toda la vida, arraigada en la fe, seguir&aacute; espiritualmente, a su Hijo, convirti&eacute;ndose en su primera y perfecta &quot;disc&iacute;pula&quot; y realizando cotidianamente las exigencias de este seguimiento, seg&uacute;n las palabras de Jes&uacute;s: &quot;El que no toma su cruz y viene en pos de m&iacute;, no puede ser mi disc&iacute;pulo&quot; (<i>Lc<\/i> 14, 27).<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; Mar&iacute;a avanzar&aacute; durante toda la vida en la &quot;peregrinaci&oacute;n de la fe&quot; (cf Const. Dogm. <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>, 58), mientras su querid&iacute;simo Hijo, incomprendido, calumniado, condenado, crucificado. le se&ntilde;alar&aacute;, d&iacute;a tras d&iacute;a, un camino doloroso, premisa necesaria para esa glorificaci&oacute;n cantada en el <i>Magnificat<\/i>: &quot;todas las generaciones me llamar&aacute;n bienaventurada&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 48). Pero antes, Mar&iacute;a deber&aacute; subir tambi&eacute;n al Calvario para asistir dolorosa, a la muerte de su Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">La fiesta de hoy, la Visitaci&oacute;n, nos presenta otro aspecto de la vida interior de Mar&iacute;a: su actitud de <i>servicio humilde<\/i> y de <i>amor desinteresado<\/i> para quien se encuentra en necesidad. Apenas ha sabido por el Arc&aacute;ngel Gabriel el estado de su pariente Isabel, se pone inmediatamente en camino hacia la monta&ntilde;a, para llegar &quot;con prisa&quot; a su ciudad de Judea, la actual &quot;Ain Karim&quot;. El encuentro de las dos Madres es tambi&eacute;n el encuentro entre el Precursor y el Mes&iacute;as que, por la mediaci&oacute;n de su Madre, comienza a obrar la salvaci&oacute;n haciendo exultar de alegr&iacute;a a Juan el Bautista todav&iacute;a en el seno de la madre.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;A Dios nunca le vio nadie; si nosotros nos amamos mutuamente, Dios permanece en nosotros&#8230; Y nosotros tenemos de El este precepto: que quien ama a Dios, ame tambi&eacute;n a su hermano&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 12. 21), dir&aacute; San Juan Evangelista. Pero &iquest;qui&eacute;n mejor que Mar&iacute;a hab&iacute;a realizado este mensaje? &iquest;Y qui&eacute;n, sino Jes&uacute;s, a quien Ella llevaba en el seno, la apremiaba, la incitaba, la inspiraba esta continua actitud de servicio generoso y de amor desinteresado hacia los otros? &quot;El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir&quot; (<i>Mt<\/i> 20, 28), dir&aacute; Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos; pero su Madre ya habr&aacute; realizado perfectamente esta actitud del Hijo. Volvamos a escuchar el c&eacute;lebre comentario, lleno de unci&oacute;n espiritual, que San Ambrosio hace del viaje de Mar&iacute;a: &quot;Alegre de cumplir su deseo, delicada en su deber, diligente en su alegr&iacute;a, se apresur&oacute; hacia la monta&ntilde;a. &iquest;Ad&oacute;nde, sino hacia las cimas, deb&iacute;a tender con prisa la que ya estaba llena de Dios? La gracia del Esp&iacute;ritu Santo no conoce obst&aacute;culos que retrasen el paso&quot; (<i>Expositio Evangelii secundum Lucas<\/i>, II, 19; <i>CCL<\/i> 14, p&aacute;g. 39).<\/p>\n<p align=\"left\">Y si reflexionamos con particular atenci&oacute;n sobre el pasaje de la Carta a los romanos, escuchado hace un poco, nos damos cuenta de que brota de &eacute;l una imagen eficaz del comportamiento de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, para nuestra edificaci&oacute;n: su caridad no tuvo ficciones; amaba profundamente a los otros; ferviente de esp&iacute;ritu, serv&iacute;a al Se&ntilde;or; alegre en la esperanza; fuerte en la tribulaci&oacute;n; perseverante en la oraci&oacute;n; sol&iacute;cita para las necesidades de los hermanos (cf. <i>Rom<\/i> 12, 9-13).<\/p>\n<p align=\"left\">3. &quot;Alegre en la esperanza&quot;: la atm&oacute;sfera que empapa el episodio evang&eacute;lico de la Visitaci&oacute;n es la alegr&iacute;a: el misterio de la Visitaci&oacute;n es un misterio de gozo. Juan el Bautista exulta de alegr&iacute;a en el seno de Santa Isabel; &eacute;sta, llena de alegr&iacute;a por el don de la maternidad, prorrumpe en bendiciones al Se&ntilde;or; Mar&iacute;a eleva el <i>Magn&iacute;ficat<\/i>, un himno todo desbordante de la alegr&iacute;a mesi&aacute;nica.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero &iquest;cu&aacute;l es la misteriosa fuente oculta de esta alegr&iacute;a? Es Jes&uacute;s, a quien Mar&iacute;a ya ha concebido por obra del Esp&iacute;ritu Santo, y que comienza ya a derrotar lo que es la ra&iacute;z del miedo, de la angustia, de la tristeza: el pecado, la esclavitud m&aacute;s humillante para el hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta tarde celebramos juntos el final del mes mariano de 1979. Pero el mes de mayo no puede terminar; debe continuar en nuestra vida, porque la veneraci&oacute;n, el amor, la devoci&oacute;n a la Virgen no pueden desaparecer de nuestro coraz&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n deben crecer y manifestarse en un testimonio de vida cristiana, modelada seg&uacute;n el ejemplo de Mar&iacute;a, &quot;el nombre de la hermosa flor que siempre invoco \/ ma&ntilde;ana y tarde&quot;, como canta el poeta Dante Alighieri (<i>Paradiso<\/i>, XXIII, 88).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Oh Virgen Sant&iacute;sima, Madre de Dios, Madre de Cristo, Madre de la Iglesia, m&iacute;ranos clemente en esta hora!<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;<i>Virgo Fidelis<\/i>, Virgen Fiel, ruega por nosotros! &iexcl;Ens&eacute;&ntilde;anos a creer como T&uacute; has cre&iacute;do! Haz que nuestra fe en Dios, en Cristo, en la Iglesia, sea siempre l&iacute;mpida, serena, valiente, fuerte, generosa.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;<i>Mater Amabilis<\/i>, Madre digna de amor! &iexcl;<i>Mater Pulchrae Dilectionis<\/i>, Madre del Amor Hermoso, ruega por nosotros! Ens&eacute;&ntilde;anos a amar a Dios y a nuestros hermanos como T&uacute; los has amado: haz que nuestro amor hacia los dem&aacute;s sea siempre paciente, benigno, respetuoso.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;<i>Causa nostrae letitiae<\/i>, Causa de nuestra alegr&iacute;a, ruega por nosotros! Ens&eacute;&ntilde;anos a saber recoger, en la fe, la paradoja de la alegr&iacute;a cristiana, que nace y florece del dolor, de la renuncia, de la uni&oacute;n con tu Hijo crucificado: haz que nuestra alegr&iacute;a sea siempre aut&eacute;ntica y plena, para poderla comunicar a todos.<\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ACTO FINAL DEL MES DE MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Gruta de Lourdes de los jardines vaticanos Jueves 31 de mayo de 1979 &nbsp; &quot;Dichosa la que ha cre&iacute;do que se cumplir&aacute; lo que se le ha dicho de parte del Se&ntilde;or&quot; (Lc 1, 45). 1. 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