{"id":39508,"date":"2016-10-05T22:53:21","date_gmt":"2016-10-06T03:53:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-mayo-de-1979-solemnidad-de-la-ascension-de-nuestro-senor\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:21","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:21","slug":"24-de-mayo-de-1979-solemnidad-de-la-ascension-de-nuestro-senor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-mayo-de-1979-solemnidad-de-la-ascension-de-nuestro-senor\/","title":{"rendered":"24 de mayo de 1979, Solemnidad de la Ascensi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA LOS SUPERIORES Y ALUMNOS <br \/> DEL VENERABLE COLEGIO INGL&Eacute;S DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Solemnidad de la Ascensi&oacute;n<br \/> Gruta de Nuestra Se&ntilde;ora de Lourdes en los jardines vaticanos<br \/> Jueves 24 de mayo de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hijos, hermanos y amigos en Jesucristo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">En esta solemnidad de la Ascensi&oacute;n de Nuestro Se&ntilde;or, el Papa se complace en ofrecer el Sacrificio eucar&iacute;stico con vosotros y por vosotros. Me siento feliz de hallarme con los estudiantes y todo el personal del Venerable Colegio Ingl&eacute;s, en este a&ntilde;o en que conmemor&aacute;is el IV centenario. Y hoy me siento especialmente cercano a vosotros, a vuestros padres y familias, y a todos los fieles de Inglaterra y Gales que est&aacute;n unidos en la fe de Pedro y Pablo, en la fe de Jesucristo. Las tradiciones de generosidad y fidelidad que han sido una constante de vuestro Colegio durante 400 a&ntilde;os, est&aacute;n presentes en mi coraz&oacute;n esta ma&ntilde;ana. Hab&eacute;is venido a agradecer y alabar a Dios por lo que su gracia ha hecho en el pasado, y a recibir fuerzas para seguir caminando \u2014bajo la protecci&oacute;n de Nuestra Se&ntilde;ora bendita\u2014con el mismo fervor de vuestros antepasados, de los muchos que dieron la vida por la fe cat&oacute;lica.<\/p>\n<p align=\"left\">Una palabra cordial de bienvenida dirijo asimismo a los nuevos sacerdotes del Pontificio Colegio Beda. Tambi&eacute;n para vosotros es &eacute;ste un momento de desaf&iacute;o especial a mantener vivos los ideales que resplandecen en vuestro Patrono, San Beda el Venerable, a quien conmemor&aacute;is ma&ntilde;ana. Bienvenidos igualmente todo el personal y vuestros compa&ntilde;eros de estudios.<\/p>\n<p align=\"left\">Con gozo, por tanto, y con prop&oacute;sitos reci&eacute;n estrenados para el futuro, reflexionemos brevemente sobre el gran misterio de la liturgia de hoy. En las lecturas de la Escritura se nos resume todo el significado de la Ascensi&oacute;n de Cristo. La riqueza de este misterio se descubre en dos afirmaciones: &quot;Jes&uacute;s les dio instrucciones&quot; y despu&eacute;s &quot;Jes&uacute;s ocup&oacute; su puesto&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">En la providencia de Dios \u2014en el eterno designio del Padre\u2014 hab&iacute;a llegado para Cristo la hora de partir. Iba a dejar a sus Ap&oacute;stoles con su Madre, Mar&iacute;a, pero s&oacute;lo despu&eacute;s de haberles dado instrucciones. Ahora los Ap&oacute;stoles tienen una misi&oacute;n que cumplir siguiendo las instrucciones que les dej&oacute; Jes&uacute;s, instrucciones que eran a su vez expresi&oacute;n de la voluntad del Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">Las instrucciones indicaban ante todo que los Ap&oacute;stoles deb&iacute;an esperar al Esp&iacute;ritu Santo, que era don del Padre. Desde el principio estaba claro como el cristal que la fuente de la fuerza de los Ap&oacute;stoles. es el Esp&iacute;ritu Santo. Es el Esp&iacute;ritu Santo quien gu&iacute;a a la Iglesia por el camino de la verdad; se ha de extender el Evangelio por el poder de Dios; y no por medio de la sabidur&iacute;a y fuerza humanas.<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, a los Ap&oacute;stoles se les instruy&oacute; para ense&ntilde;ar y proclamar la Buena Nueva en el mundo entero. Y ten&iacute;an que bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo. Al igual que Jes&uacute;s, deb&iacute;an hablar expl&iacute;citamente del Reino de Dios y de la salvaci&oacute;n. Los Ap&oacute;stoles ten&iacute;an que dar testimonio de Cristo &quot;hasta los confines de la tierra&quot;. La. Iglesia naciente entendi&oacute; claramente estas instrucciones y comenz&oacute; la era misionera. Y todos supieron que la era misionera no terminar&iacute;a antes de que volviera de nuevo el mismo Jes&uacute;s que hab&iacute;a ascendido al cielo.<\/p>\n<p align=\"left\">Las palabras de Jes&uacute;s se convirtieron para la Iglesia en un tesoro que custodiar, proclamar, meditar y vivir. Al mismo tiempo, el Esp&iacute;ritu Santo implant&oacute; en la Iglesia un carisma apost&oacute;lico a fin de mantener intacta esta revelaci&oacute;n. A trav&eacute;s de sus palabras Jes&uacute;s iba a vivir en su Iglesia: &quot;Yo . estar&eacute; siempre con vosotros&quot;. De este modo la comunidad eclesial tuvo conciencia de la necesidad de ser fieles a las instrucciones de Jes&uacute;s, al dep&oacute;sito de la fe. Esa solicitud se transmitir&iacute;a de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n hasta nuestros d&iacute;as. Bas&aacute;ndome en este principio habl&eacute; recientemente a vuestros rectores afirmando que &laquo;la primera prioridad de los seminarios hoy en d&iacute;a es la ense&ntilde;anza de la Palabra de Dios en toda su pureza e integridad, con todas sus exigencias y todo su poder. La Palabra de Dios y s&oacute;lo la Palabra de Dios, es el fundamento de todo ministerio, de toda actividad pastoral, de toda acci&oacute;n sacerdotal. El poder de la Palabra de Dios fue la base din&aacute;mica del Concilio Vaticano II, y Juan XXIII lo puso de manifiesto claramente el d&iacute;a de la inauguraci&oacute;n: \u201cLo que principalmente ata&ntilde;e al Concilio es esto: que el sagrado dep&oacute;sito de la doctrina cristiana sea custodiado y ense&ntilde;ado en forma cada vez m&aacute;s eficaz\u201d (Discurso del 11 de octubre de 1962). Y si los seminaristas de esta generaci&oacute;n han de estar adecuadamente preparados a asumir la herencia y el reto de este Concilio, deben estar formados sobre todo en la Palabra de Dios, en el \u201csagrado dep&oacute;sito de la doctrina cristiana\u201d&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/speeches\/1979\/march\/documents\/hf_jp-ii_spe_19790303_seminari-mag-inglese.html\">Discurso del 3 de marzo de 1979<\/a><\/i>; <i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, Edici&oacute;n en Lengua Espa&ntilde;ola, 1 de abril de 1979, p&aacute;g. 6). S&iacute;, queridos hijos, nuestro gran desaf&iacute;o es el de ser fieles a las instrucciones del Se&ntilde;or Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Y la segunda reflexi&oacute;n sobre el significado de la Ascensi&oacute;n se halla en esta frase: &quot;Jes&uacute;s ocup&oacute; su puesto&quot;. Despu&eacute;s de haber pasado por la humillaci&oacute;n de su pasi&oacute;n y muerte, Jes&uacute;s ocupa su puesto a la diestra de Dios, ocupa su puesto junto a su eterno Padre. Pero tambi&eacute;n entr&oacute; en el cielo como Cabeza nuestra. Seg&uacute;n las palabras de San Le&oacute;n Magno, &quot;la gloria de la Cabeza&quot; se convirti&oacute; en &quot;la esperanza del cuerpo&quot; (cf.<i> Serm&oacute;n sobre la Ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or<\/i>). Para toda la eternidad Jes&uacute;s ocupa su puesto de &quot;primog&eacute;nito entre muchos hermanos&quot; (<i>Rom<\/i> 8, 29): nuestra naturaleza est&aacute; con Dios en Cristo. Y en cuanto hombre el Se&ntilde;or Jes&uacute;s vive para siempre intercediendo por nosotros ente su Padre (cf. <i>Heb<\/i> 7, 25). Al mismo tiempo, desde su trono de gloria Jes&uacute;s env&iacute;a a toda la Iglesia un mensaje de esperanza y una llamada a la santidad.<\/p>\n<p align=\"left\">Por los m&eacute;ritos de Cristo, a causa de su intercesi&oacute;n ante el Padre, somos capaces de alcanzar en &eacute;l justicia y santidad de vida. Claro est&aacute; que la Iglesia puede experimentar dificultades, el Evangelio puede encontrar obst&aacute;culos, pero puesto que Jes&uacute;s est&aacute; a la derecha del Padre, la Iglesia jam&aacute;s conocer&aacute; el fracaso. La victoria de Cristo es la nuestra. El poder de Cristo glorificado, Hijo amado del Padre eterno, es superabundante para mantenernos a cada uno y a todos en la fidelidad de nuestra dedicaci&oacute;n al Reino de Dios y en la generosidad de nuestro celibato. La eficacia de la Ascensi&oacute;n de Cristo nos alcanza a todos en la realidad concreta de la vida diaria. Por raz&oacute;n de este misterio la vocaci&oacute;n de toda la Iglesia est&aacute; en &quot;esperar con alegre esperanza la venida de Nuestro Salvador Jesucristo&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hijos: Vivid imbuidos de la esperanza que es parte tan grande del misterio de la Ascensi&oacute;n de Jes&uacute;s. Tened conciencia honda de la victoria v triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. Estad convencidos de que la fuerza de Cristo es mayor que nuestra debilidad, mayor que la debilidad del mundo entero. Procurad entender y tomar parte en el gozo que experiment&oacute; Mar&iacute;a al conocer que su Hijo hab&iacute;a ocupado su lugar junto al Padre, a quien amaba infinitamente. Y renovad hoy vuestra fe en la promesa de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo que se fue a prepararnos un lugar, para venir de nuevo y llevarnos con El.<\/p>\n<p align=\"left\">Este es el misterio de la Ascensi&oacute;n de nuestra Cabeza. Record&eacute;moslo siempre: &quot;Jes&uacute;s les dio instrucciones&quot;, y despu&eacute;s \u201cJes&uacute;s ocup&oacute; su puesto\u201d. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;&nbsp; <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA LOS SUPERIORES Y ALUMNOS DEL VENERABLE COLEGIO INGL&Eacute;S DE ROMA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Solemnidad de la Ascensi&oacute;n Gruta de Nuestra Se&ntilde;ora de Lourdes en los jardines vaticanos Jueves 24 de mayo de 1979 &nbsp; Queridos hijos, hermanos y amigos en Jesucristo: En esta solemnidad de la Ascensi&oacute;n de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-mayo-de-1979-solemnidad-de-la-ascension-de-nuestro-senor\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab24 de mayo de 1979, Solemnidad de la Ascensi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39508","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39508"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39508\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}