{"id":39510,"date":"2016-10-05T22:53:24","date_gmt":"2016-10-06T03:53:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-mayo-de-1979concelebracion-con-los-obispos-polacos\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:24","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:24","slug":"20-de-mayo-de-1979concelebracion-con-los-obispos-polacos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-mayo-de-1979concelebracion-con-los-obispos-polacos\/","title":{"rendered":"20 de mayo de 1979,Concelebraci\u00f3n con los obispos polacos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CONCELEBRACI&Oacute;N SOLEMNE CON LOS OBISPOS DE POLONIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Domingo 20 de mayo de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. La alegr&iacute;a del tiempo pascual sugiere a la Iglesia palabras de viva gratitud en la liturgia de hoy. He aqu&iacute;: &quot;Se ha manifestado el amor de Dios hacia nosotros&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 9); se ha manifestado en esto, &quot;en que Dios envi&oacute; al mundo a su Hijo unig&eacute;nito&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 9); lo envi&oacute; &quot;para que nosotros vivamos por El&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 9); lo envi&oacute; &quot;como propiciaci&oacute;n por nuestros pecados&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 10).<\/p>\n<p align=\"left\">Este sacrificio ofrecido en el Calvario el Viernes Santo fue aceptado. Y he aqu&iacute; que el Domingo de Pascua nos trajo la certeza de la Vida. El que rompi&oacute; los sellos del sepulcro, ha manifestado la victoria sobre la muerte, y con esto ha revelado la Vida que tenemos &quot;por El&quot; (<i>1 Jn<\/i> 4, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">Todos los hombres son llamados a esta Vida: &quot;No hay en Dios acepci&oacute;n de personas&quot; (<i>Act<\/i> 10, 34; cf. <i>G&aacute;l<\/i> 2, 6). Y el Esp&iacute;ritu Santo, como lo atestigua San Pedro en la liturgia de hoy, &quot;descendi&oacute; sobre todos los que o&iacute;an la palabra&quot; (<i>Act<\/i> 10, 44).<\/p>\n<p align=\"left\">La obra de la redenci&oacute;n realizada por Cristo no tiene l&iacute;mite alguno en el espacio ni en el tiempo. Abraza a cada uno y a todos. Cristo muri&oacute; en la cruz por todos y gan&oacute; para todos esta Vida divina, cuya potencia se ha manifestado en la Resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">A esta grande y universal alegr&iacute;a pascual de la Iglesia deseo asociar hoy, de modo particular, la alegr&iacute;a de mis compatriotas, <i>la alegr&iacute;a de la Iglesia en Polonia<\/i>, que manifiesta la presencia de tantos peregrinos de todo el mundo con el ilustre y amad&iacute;simo Primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszynski, con los arzobispos y metropolitanos de Cracovia y Wroclaw, y con tantos representantes del Episcopado polaco. Celebrando este sant&iacute;simo Sacrificio queremos expresar a Dios, que es &quot;Amor&quot;, nuestra gratitud por el milenio de la fe y de la permanencia en la uni&oacute;n con la Iglesia de Cristo. Por el milenio de la presencia de Polonia, siempre fiel, en este centro espiritual de la catolicidad y de la universalidad, que es la tumba de San Pedro en Roma, como tambi&eacute;n esta espl&eacute;ndida Bas&iacute;lica, construida sobre ella.<\/p>\n<p align=\"left\">2. El motivo de nuestra especial alegr&iacute;a es, este a&ntilde;o, el jubileo de San Estanislao, obispo de Cracovia y m&aacute;rtir. Han pasado, pues, 900 a&ntilde;os desde que este obispo sufri&oacute; el martirio de manos del rey Boleslao. Se expuso a la muerte llamando al rey y pidi&eacute;ndole que cambiara de actitud. La espada real no perdon&oacute; al obispo; lo alcanz&oacute; durante la celebraci&oacute;n del sant&iacute;simo Sacrificio, y de golpe lo priv&oacute; de su vida. Testigo de este momento ha quedado la precios&iacute;sima reliquia del cr&aacute;neo del obispo, en el que est&aacute;n visibles todav&iacute;a hoy las se&ntilde;ales de los golpes mortales. Esta reliquia, custodiada en un precioso relicario, es llevada cada a&ntilde;o, desde hace muchos siglos, de la catedral de Wavel a la iglesia de San Miguel en Skalka (Rupella) en el mes de mayo, cuando se celebran en Polonia las solemnidades de San Estanislao. En esta procesi&oacute;n, a trav&eacute;s de los siglos, <i>participan los reyes polacos<\/i>, los sucesores de ese Boleslao, que caus&oacute; la muerte al obispo, y que, seg&uacute;n la tradici&oacute;n, acab&oacute; la vida como penitente convertido.<\/p>\n<p align=\"left\">El himno lit&uacute;rgico en honor de San Estanislao resonaba como canto solemne de la naci&oacute;n, que acogi&oacute; al m&aacute;rtir como a propio patrono. He aqu&iacute; las primeras palabras de este himno: &quot;Gaude mater Polonia \/ Prole fecunda nobili \/ Summi Regis magnalia. \/ Laude frecuenta v&iacute;gili&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Hoy yo, en la historia de la Iglesia, primer Papa de la estirpe de los polacos y de los pueblos eslavos, celebro con gratitud la memoria de San Estanislao, porque hasta hace algunos meses era su sucesor en la sede episcopal de Cracovia. Y junto con mis compatriotas reunidos aqu&iacute;, expreso la m&aacute;s viva gratitud a todos los que participan en esta solemnidad. Dentro de dos semanas tendr&eacute; la suerte de ir en peregrinaci&oacute;n a Polonia, para dar gracias a Dios por el milenio de la fe y de la Iglesia, que se funda sobre San Estanislao como sobre una piedra angular. Y aunque este acontecimiento es sobre todo el jubileo de la Iglesia en Polonia, lo expresamos tambi&eacute;n en la dimensi&oacute;n de la Iglesia universal, porque la Iglesia es una gran familia de pueblos y naciones, que, en el momento preciso, han contribuido todos a hacer una comunidad, mediante el propio testimonio y el propio don, y han puesto as&iacute; de relieve su participaci&oacute;n en la unidad universal.<\/p>\n<p align=\"left\">Este don, hace 900 a&ntilde;os, fue el sacrificio de San Estanislao.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Podemos recordar despu&eacute;s de 900 a&ntilde;os, el gran misterio de San Estanislao uni&eacute;ndolo al mismo misterio pascual de Cristo. As&iacute; lo ha hecho el Episcopado polaco en su Carta pastoral a todos los . polacos de dentro y fuera de las fronteras de la patria, para prepararlos al jubileo de este a&ntilde;o.<\/p>\n<p align=\"left\">Este es el p&aacute;rrafo de la Carta:<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Meditando en la oraci&oacute;n sobre este martirio, perdura todav&iacute;a en nosotros el recuerdo cuaresmal de la pasi&oacute;n de nuestro Salvador Jesucristo. El llam&oacute; a sus disc&iacute;pulos a participar en esta pasi&oacute;n:&nbsp; &quot;el que quiera ser mi disc&iacute;pulo, tome&nbsp; su cruz&#8230; y s&iacute;game&quot;. Si a partir de su muerte y resurrecci&oacute;n los disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or dieron su sangre durante siglos en testimonio de fe y amor, esto se hizo siempre con El y en El. Cristo les atrae hacia su Coraz&oacute;n traspasado y quedan unidos a El. Todo martirio religioso s&oacute;lo en la muerte de Cristo encuentra su sentido y valor, y llega a ser plenamente comprendido y fruct&iacute;fero. La cruz de la vida y el martirio de San Estanislao en su esencia estaban muy cercanas a la cruz y muerte de Jesucristo en el Calvario. Ten&iacute;an el mismo significado. Cristo defend&iacute;a la verdad de su Padre, Dios eterno: defend&iacute;a la verdad de S&iacute; mismo, Hijo de Dios; defend&iacute;a tambi&eacute;n la verdad del hombre, de su vocaci&oacute;n y destino, de su dignidad de hijo de Dios. Defend&iacute;a al hombre que en la verdad vive bajo el poder terreno, pero de modo m&aacute;s incomparable vive bajo la potestad divina. Que el fruto de este santo jubileo sea la fidelidad a la sangre que Cristo derram&oacute; en el Calvario para salvar al hombre, para salvar a cada uno de nosotros: la fidelidad a la Madre Dolorosa de Cristo; la fidelidad al martirio y sacrificio de San Estanislao&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Con cu&aacute;nto regocijo leo estas palabras! Pues nos permiten comprender mejor lo que proclama la liturgia de San Estanislao: <i>vivit victor sub glaudio<\/i>. En efecto, sobre la cabeza del obispo de Cracovia, Estanislao de Szczepanow, en el a&ntilde;o 1079, cay&oacute; la espada que le quit&oacute; la vida; y bajo aquella espada fue vencido el obispo. Boleslao elimin&oacute; de su camino a su adversario. El gran drama se cerr&oacute; en las fronteras limitadas del tiempo. Pero sin embargo, si la fuerza de la espada consigui&oacute; terminar el drama en el momento del sacrificio y de la muerte, en el mismo instante la fuerza del Esp&iacute;ritu que es Vida y Amor, comenz&oacute; a revelarse y a crecer. Ha irradiado de sus reliquias y alcanzado a los pueblos de las tierras de los Piastas y los ha unido. La fuerza material de la espada puede matar y destruir; en cambio, reavivar y unir de modo estable s&oacute;lo pueden hacerlo el amor y la fuerza espiritual. El amor se manifiesta en la muerte cuando &quot;alguno da la vida por sus amigos&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 13).<\/p>\n<p align=\"left\">Alegr&eacute;monos de poder alabar a Dios hoy por la revelaci&oacute;n de su amor en la muerte de San Estanislao, servidor de la Eucarist&iacute;a y servidor del Pueblo ele Dios en la sede de Cracovia.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia en Polonia est&aacute; agradecida a la Sede de Pedro, porque acogi&oacute; mediante el bautismo, en 996, a la naci&oacute;n en la gran comunidad de la familia de los pueblos.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia en Polonia est&aacute; agradecida a la Sede de San Pedro, porque el obispo y m&aacute;rtir San Estanislao de Szczepanow fue elevado a los altares y proclamado Patrono de los polacos.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia en Polonia, mediante la memoria de su Patrono, confiesa la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, la fuerza del Amor, que es m&aacute;s fuerte que la muerte.<\/p>\n<p align=\"left\">Y con esta <i>confesi&oacute;n desea servir<\/i> a los hombres de nuestro tiempo. Desea servir a la Iglesia en su misi&oacute;n universal en el mundo contempor&aacute;neo. Desea contribuir al robustecimiento de la fe, de la esperanza y de la caridad, no s&oacute;lo en su pueblo, sino tambi&eacute;n en las otras naciones y pueblos de Europa y de todo el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Junto a la tumba de San Pedro oremos con la humildad m&aacute;s profunda,<i> para que<\/i> este testimonio y esta prontitud de servir <i>sean aceptados<\/i> mediante la Iglesia de Dios que est&aacute; &quot;en toda la tierra&quot;. Oremos con humildad, con amor y con la veneraci&oacute;n m&aacute;s profunda, para que los acepte Dios omnipotente, Escudri&ntilde;ador de nuestros corazones y Padre del siglo futuro.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONCELEBRACI&Oacute;N SOLEMNE CON LOS OBISPOS DE POLONIA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San Pedro Domingo 20 de mayo de 1979 &nbsp; 1. La alegr&iacute;a del tiempo pascual sugiere a la Iglesia palabras de viva gratitud en la liturgia de hoy. He aqu&iacute;: &quot;Se ha manifestado el amor de Dios hacia nosotros&quot; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-mayo-de-1979concelebracion-con-los-obispos-polacos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab20 de mayo de 1979,Concelebraci\u00f3n con los obispos polacos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39510","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39510","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39510"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39510\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39510"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39510"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39510"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}