{"id":39515,"date":"2016-10-05T22:53:32","date_gmt":"2016-10-06T03:53:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-mayo-de-1979visita-al-santuario-romano-de-la-virgen-del-divino-amor\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:32","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:32","slug":"1-de-mayo-de-1979visita-al-santuario-romano-de-la-virgen-del-divino-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-mayo-de-1979visita-al-santuario-romano-de-la-virgen-del-divino-amor\/","title":{"rendered":"1 de mayo de 1979,Visita al santuario romano de la Virgen del Divino Amor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA AL SANTUARIO ROMANO DE LA VIRGEN DEL DIVINO AMOR <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Martes 1 de mayo de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy, primer d&iacute;a de mayo, la Iglesia nos muestra a Cristo, Hijo de Dios, en el banco de trabajo, en la casa de Jos&eacute; de Galilea.<\/p>\n<p align=\"left\">Venerando a este excepcional hombre de trabajo, al carpintero de Nazaret, la Iglesia desea unirse espiritualmente a todo el mundo del trabajo, poniendo de relieve la dignidad del trabajo y, de modo particular, el trabajo f&iacute;sico, y desea encomendar a Dios a todos los trabajadores y los m&uacute;ltiples problemas que les conciernen. Lo haremos tambi&eacute;n nosotros durante este Sacrificio de la Santa Misa.<\/p>\n<p align=\"left\">Estoy contento de encontrarme en medio de vosotros, queridos hermanos y hermanas, en uni&oacute;n de fe y de oraci&oacute;n, bajo la mirada de la Sant&iacute;sima Virgen del Divino Amor, quien desde este sugestivo santuario, que es el coraz&oacute;n de la devoci&oacute;n mariana de la di&oacute;cesis de Roma y sus alrededores, vela maternalmente sobre todos los fieles que se conf&iacute;an a su protecci&oacute;n y custodia en su peregrinar ac&aacute; abajo en la tierra.<\/p>\n<p align=\"left\">1. En este d&iacute;a primero del mes de mayo, junto con todos vosotros, tambi&eacute;n yo he querido venir en peregrinaci&oacute;n a este lugar bendito, para arrodillarme a los pies de la imagen milagrosa, que, desde hace siglos, no cesa de dispensar gracias y consuelo espiritual, y para dar as&iacute; comienzo solemne al mes mariano, que en la piedad popular encuentra expresiones sumamente delicadas de veneraci&oacute;n y afecto hacia nuestra Madre dulc&iacute;sima. La tradici&oacute;n cristiana, que nos hace ofrecer flores, &quot;ramilletes&quot; y piadosos prop&oacute;sitos a la <i>Toda-hermosa<\/i> y <i>Toda-santa<\/i>, encuentre en este santuario, que surge en medio de la campa&ntilde;a romana, rica de luz y verdor, el punto ideal de referencia en este mes consagrado a Ella. Tanto m&aacute;s que su imagen, representada sentada en el trono, con el Ni&ntilde;o Jes&uacute;s en brazos, y con la paloma descendiendo sobre Ella, como s&iacute;mbolo del Esp&iacute;ritu Santo, que es precisamente el <i>Divino Amor<\/i>, nos trae a la mente los v&iacute;nculos dulces y puros que unen a la Virgen Mar&iacute;a con el Esp&iacute;ritu Santo y con el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, Flor nacida de su seno, en la obra de nuestra redenci&oacute;n: cuadro admirable, ya contemplado, en una invocaci&oacute;n l&iacute;rica, por el mayor poeta italiano, cuando hace exclamar a San Bernardo: &quot;En tu seno se enciende el Amor \/ por el que caldeada en la eterna paz \/ ha brotado as&iacute; esta Flor&quot; (<i>Paradiso<\/i>, 35, 7-9).<\/p>\n<p align=\"left\">2. En este clima espiritual de piedad mariana, se celebra el pr&oacute;ximo domingo la Jornada de Oraci&oacute;n por las Vocaciones, tanto sacerdotales, como simplemente religiosas: Jornada a la que la Iglesia da gran importancia, en un momento en e] que el problema de las vocaciones est&aacute; en el centro de la m&aacute;s viva preocupaci&oacute;n y solicitud de la pastoral eclesial. No os desagrade incluir esta intenci&oacute;n en vuestras plegarias durante todo el mes de mayo. El mundo tiene hoy m&aacute;s que nunca necesidad de sacerdotes y religiosos, de religiosas, de almas consagradas, para salir al encuentro de las inmensas necesidades de los hombres: ni&ntilde;os y j&oacute;venes, que esperan quien les ense&ntilde;e el camino de la salvaci&oacute;n; hombres y mujeres, a quienes el fatigoso trabajo cotidiano hace sentir m&aacute;s agudamente la necesidad de Dios; ancianos, enfermos y pacientes que esperan quien se incline sobre sus tribulaciones y les abra la esperanza del cielo. Es un deber del pueblo cristiano pedir a Dios, por intercesi&oacute;n de la Virgen. que env&iacute;e obreros a su mies (cf. <i>Mt<\/i> 9, 38), haciendo o&iacute;r a tantos j&oacute;venes su voz que sensibilice su conciencia hacia los valores sobrenaturales y les haga comprender y evaluar, en toda su belleza, el don de esta llamada.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Pero adem&aacute;s de dar comienzo al mes de mayo, he venido como Obispo de Roma, a visitar el centro parroquial que, a la sombra del santuario, desarrolla su actividad pastoral en medio de las poblaciones lim&iacute;trofes, bajo la direcci&oacute;n del cardenal Poletti, mi Vicario General; del obispo auxiliar, mons. Riva; y con el trabajo del celoso p&aacute;rroco, don Silla, de los vicep&aacute;rrocos y de las religiosas Hijas de la Virgen del Divino Amor.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos sacerdotes, conozco vuestro celo y las dificultades que encontr&aacute;is en el trabajo apost&oacute;lico a causa de la distancia y del aislamiento en que se encuentran los barrios y caser&iacute;os confiados a vuestros cuidados pastorales. Pero sed intr&eacute;pidos en la fe y en la fidelidad a vuestro ministerio, para desarrollar cada vez m&aacute;s entre las almas el sentido de la parroquia, como comunidad de aut&eacute;nticos creyentes; para incrementar la pastoral familiar, por medio de la cual una casa, o un grupo de casas, se conviertan en lugar de evangelizaci&oacute;n, de catequesis y de promoci&oacute;n humana; y para dedicar la debida atenci&oacute;n a los muchachos y a los j&oacute;venes, que representan el porvenir de la Iglesia. En este esfuerzo vuestro os expreso mi est&iacute;mulo y os exhorto &quot;junto con el Pueblo de Dios, que mira a Mar&iacute;a con tanto amor y esperanza&quot;, a recurrir en las dificultades &quot;a Ella con esperanza y amor excepcionales. De hecho, deb&eacute;is anunciar a Cristo que es su Hijo; &iquest;y qui&eacute;n mejor que su Madre os transmitir&aacute; la verdad acerca de El? Ten&eacute;is que alimentar los corazones humanos con Cristo; &iquest;y qui&eacute;n puede haceros m&aacute;s conscientes de lo que realiz&aacute;is, sino la que lo ha alimentado?&quot; (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/letters\/1979\/documents\/hf_jp-ii_let_19790409_sacerdoti-giovedi-santo_sp.html\">Carta a los sacerdotes con ocasi&oacute;n del Jueves Santo<\/a><\/i>, n&uacute;m. 11).<\/p>\n<p align=\"left\">4. Ya he hablado de la atenci&oacute;n que esta parroquia dedica a los muchachos: pues bien, precisamente a los ni&ntilde;os, que dentro de poco recibir&aacute;n el sacramento de la confirmaci&oacute;n, deseo dirigir una palabra de afecto sincero y de complacencia por la preparaci&oacute;n que han tenido para recibir dignamente el don del Esp&iacute;ritu Santo, que el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s fue enviado sobre los Ap&oacute;stoles, para que fueran en medio de los hombres, testigos intr&eacute;pidos de Cristo y mensajeros esforzados de la Buena Nueva. Queridos muchachos, con el sacramento de la confirmaci&oacute;n recibir&eacute;is la virtud de la fortaleza, para que no teng&aacute;is que retroceder ante los obst&aacute;culos que se interponen en el sendero de vuestra vida cristiana. Recordad que la imposici&oacute;n de las menos y el signo de la cruz con el sagrado crisma, os configuraran m&aacute;s perfectamente con Cristo, y os dar&aacute;n la gracia y el mandato de difundir entre los hombres su &quot;buen olor&quot; (<i>2 Cor<\/i> 2, 15).<\/p>\n<p align=\"left\">5. Y ahora, mientras nos disponemos a celebrar el sacrificio eucar&iacute;stico, en el que veneramos sobre el altar al &quot;verdadero Cuerpo nacido de la Virgen Mar&iacute;a&quot;, no podemos menos de volver a sentir en nuestro esp&iacute;ritu las suaves expresiones de la liturgia de la Palabra, que han exaltado a Mar&iacute;a como la &quot;Esposa que se engalana para su esposo&quot; (cf. <i>Ap<\/i> 21, 1-5), la &quot;Mujer&quot; de la que ha nacido el Hijo de Dios (cf. <i>G&aacute;l<\/i> 4, 4-7) y, finalmente, la Madre del &quot;Hijo del Alt&iacute;simo&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 1, 26-38). Como veis, la Virgen est&aacute; unida a Jes&uacute;s; es para Jes&uacute;s; es Madre de Jes&uacute;s; introduce a Jes&uacute;s en el mundo: Ella est&aacute;, pues, en la cumbre de los destinos de la humanidad. Es Ella, quien por virtud del Esp&iacute;ritu Santo, esto es, del Divino Amor, hace a Cristo hermano nuestro con su maternidad divina, y como es Madre de Cristo en la carne, as&iacute; lo es, por solidaridad espiritual, del Cuerpo m&iacute;stico de Cristo, que somos todos nosotros; es Madre de la Iglesia. Por esto, mientras sube al Padre celeste el sacrificio de alabanza, elevemos a nuestra dulc&iacute;sima Madre, delante de su santuario, una plegaria que brote de nuestro coraz&oacute;n de hijos devotos: <\/p>\n<p align=\"left\">Salve, oh Madre, Reina del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">T&uacute; eres la Madre del Amor Hermoso, <br \/> T&uacute; eres la Madre de Jes&uacute;s, fuente de toda gracia,<br \/> el perfume de toda virtud,<br \/> el espejo de toda pureza. <br \/> T&uacute; eres alegr&iacute;a en el llanto, victoria en la batalla, esperanza en la muerte.<br \/> &iexcl;Como dulce sabor tu nombre en nuestra boca, <br \/> como suave armon&iacute;a en nuestros o&iacute;dos, <br \/> como embriaguez en nuestro coraz&oacute;n!<br \/> T&uacute; eres la felicidad de los que sufren, <br \/> la corona de los m&aacute;rtires, <br \/> la belleza de las v&iacute;rgenes. <br \/> Te suplicamos que nos gu&iacute;es, despu&eacute;s de este destierro, <br \/> a la posesi&oacute;n de tu Hijo, Jes&uacute;s. <br \/> Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA AL SANTUARIO ROMANO DE LA VIRGEN DEL DIVINO AMOR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Martes 1 de mayo de 1979 &nbsp; Hoy, primer d&iacute;a de mayo, la Iglesia nos muestra a Cristo, Hijo de Dios, en el banco de trabajo, en la casa de Jos&eacute; de Galilea. 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