{"id":39522,"date":"2016-10-05T22:53:41","date_gmt":"2016-10-06T03:53:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1979-misa-crismal\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:41","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:41","slug":"12-de-abril-de-1979-misa-crismal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1979-misa-crismal\/","title":{"rendered":"12 de abril de 1979, Misa Crismal"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\" dir=\"ltr\"> <font color=\"#663300\">MISA CRISMAL<\/font><\/p>\n<p align=\"center\" dir=\"ltr\"> <font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL<\/font><\/i><\/b><\/font><font face=\"Times New Roman\"><b><i><font size=\"4\"><font color=\"#663300\">&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><br \/><\/font><\/i><\/b><br \/><i> <font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/>Jueves Santo 12 de abril de 1979<\/font><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Hoy, en el umbral de este triduo sagrado, deseamos profesar, de modo particular, nuestra fe en Cristo, en Aquel cuya pasi&oacute;n debemos renovar, en el esp&iacute;ritu de la Iglesia, para que todos dirijan &quot;la mirada al que traspasaron&quot; (<i>Jn<\/i> 19, 37), y la generaci&oacute;n actual de los habitantes de la tierra llore sobre El (cf. <i>Lc<\/i> 23, 27). <\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; a Cristo: en el que viene Dios a la humanidad como Se&ntilde;or de la historia: &quot;Yo soy el alfa y la omega&#8230;, el que es, el que era, el que viene&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 8). <\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; a Cristo &quot;que me am&oacute; y se entreg&oacute; por m&iacute;&quot; (G&aacute;l 2, 20), Cristo que vino para obtenernos &quot;con su propia sangre&#8230; una redenci&oacute;n eterna&quot; (<i>Heb<\/i> 9, 12). <\/p>\n<p align=\"left\">Cristo: el &quot;Ungido&quot;, el Mes&iacute;as. <\/p>\n<p align=\"left\">Una vez, Israel, en la v&iacute;spera de la liberaci&oacute;n de la esclavitud de Egipto, sign&oacute; las puertas de las casas con la sangre del cordero (cf. <i>Ex<\/i> 12, 1-14). He aqu&iacute; que el Cordero de Dios est&aacute; entre nosotros, Aquel a quien el mismo Padre ha ungido con poder y con el Esp&iacute;ritu Santo, y ha enviado al mundo (cf. Jn 1, 29; <i>Act<\/i> 10, 36-38). <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Cristo: el &quot;Ungido&quot;<\/i>, el Mes&iacute;as. <\/p>\n<p align=\"left\">Durante estos d&iacute;as, con la fuerza de la unci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, con la fuerza de la plenitud de la santidad que hay en El, y s&oacute;lo en El, clamar&aacute; a Dios &quot;con gran voz&quot; (Lc 23, 46), voz de <i>humillaci&oacute;n<\/i>, de anonadamiento, de cruz: &quot;Se&ntilde;or, fortaleza m&iacute;a, mi roca, mi ciudadela, mi libertador; mi Dios, mi roca, a quien me acojo; mi escudo, mi fuerza salvadora, mi asilo&quot; (Sal 17 [18], 2 y s.). <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; clamar&aacute; por s&iacute; y por nosotros. <\/p>\n<p align=\"left\">2. Celebramos hoy la liturgia del crisma, mediante el cual <i>la Iglesia quiere renovar<\/i>, en los umbrales de estos d&iacute;as santos, <i>el signo de la fuerza del Esp&iacute;ritu que ha recibido de su Redentor y Esposo<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Esta fuerza del Esp&iacute;ritu: gracia y santidad, que hay en El, es participada, al precio de la pasi&oacute;n y muerte, por los hombres mediante los sacramentos de la fe. As&iacute; se construye continuamente el Pueblo de Dios, como ense&ntilde;a el Concilio Vaticano II: &quot;&#8230;los fieles, en virtud de su sacerdocio real, concurren a la ofrenda de la Eucarist&iacute;a y lo ejercen en la recepci&oacute;n de los sacramentos, en la oraci&oacute;n y acci&oacute;n de gracias, mediante el testimonio de una vida santa, con la abnegaci&oacute;n y la caridad operante&quot; (<i><a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 10). <\/p>\n<p align=\"left\">Con este &oacute;leo sagrado, &oacute;leo de los catec&uacute;menos, ser&aacute;n ungidos los catec&uacute;menos durante el bautismo, para poder ser ungidos despu&eacute;s con el santo crisma. Recibir&aacute;n esta unci&oacute;n por segunda vez en el sacramento de la confirmaci&oacute;n. La recibir&aacute;n tambi&eacute;n \u2014si fueren llamados a esto\u2014. Durante la ordenaci&oacute;n, los di&aacute;conos, presb&iacute;teros, obispos. En el sacramento de los enfermos, todos los enfermos recibir&aacute;n la unci&oacute;n con el &oacute;leo de los enfermos (cf. <i>Sant<\/i> 5, 14). <\/p>\n<p align=\"left\">Queremos preparar hoy a la Iglesia para el nuevo a&ntilde;o de gracia, para la administraci&oacute;n de los sacramentos de la fe, que tienen su centro en la Eucarist&iacute;a. Todos los sacramentos, los que tienen el signo de la unci&oacute;n, y los que se administran sin este signo, como la penitencia y el matrimonio, significan una participaci&oacute;n eficaz en la fuerza de Aquel a quien el mismo Padre hab&iacute;a ungido y enviado al mundo (cf. <i>Lc<\/i> 4, 18). <\/p>\n<p align=\"left\">Celebramos hoy, Jueves Santo, <i>la liturgia de esta fuerza<\/i>, que alcanz&oacute; su plenitud en las debilidades del Viernes Santo, en los tormentos de su pasi&oacute;n y agon&iacute;a, porque, mediante todo esto, Cristo nos ha merecido la gracia: &quot;Con vosotros sean la gracia y la paz&#8230; de Jesucristo, el testigo veraz, el primog&eacute;nito de los muertos, el pr&iacute;ncipe de los reyes de la tierra&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 4. 5). <\/p>\n<p align=\"left\">3. A trav&eacute;s de su abandono en el Padre, <i>a trav&eacute;s de la obediencia hasta la muerte<\/i>, nos ha hecho tambi&eacute;n &quot;<i>reyes y sacerdotes<\/i>&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 6). <\/p>\n<p align=\"left\">Lo proclam&oacute; el d&iacute;a solemne en que comparti&oacute; con los Ap&oacute;stoles el pan y el vino, como su Cuerpo y Sangre para la salvaci&oacute;n del mundo. Precisamente hoy estamos llamados a vivir este d&iacute;a: fiesta de los sacerdotes. Hoy hablan de nuevo a nuestros corazones los misterios del Cen&aacute;culo, donde Cristo, en la primera Eucarist&iacute;a, dijo: &quot;Haced esto en memoria m&iacute;a&quot; (<i>Lc<\/i> 22, 19), instituyendo as&iacute; el sacramento del sacerdocio. Y he aqu&iacute; que se cumpli&oacute; lo que mucho tiempo antes- hab&iacute;a dicho el Profeta Isa&iacute;as: &quot;Vosotros ser&eacute;is llamados sacerdotes del Se&ntilde;or, y nombrados ministros de nuestro Dios&quot; (<i>Is<\/i> 61, 6). <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy sentimos el deseo viv&iacute;simo de encontrarnos junto al altar para esta concelebraci&oacute;n eucar&iacute;stica y <i>dar gracias por el don particular<\/i> que el Se&ntilde;or nos ha conferido. Conscientes de la grandeza de esta gracia, deseamos adem&aacute;s renovar las promesas que cada uno de nosotros hizo el d&iacute;a de la propia ordenaci&oacute;n, poni&eacute;ndolas en las manos del obispo. Al renovarlas, pidamos la gracia de la fidelidad y de la perseverancia. Pidamos tambi&eacute;n que la gracia de la vocaci&oacute;n sacerdotal caiga sobre el terreno de muchas almas juveniles, y que all&iacute; eche ra&iacute;ces como semilla que da fruto centuplicado (cf. <i>Lc<\/i> 8, 8). <\/p>\n<p align=\"left\">Como est&aacute; previsto, hacen hoy lo mismo los obispos en sus catedrales en todo el mundo juntamente con los sacerdotes renuevan las promesas hechas el d&iacute;a de la ordenaci&oacute;n. Un&aacute;monos a ellos m&aacute;s ardientemente a&uacute;n <i>mediante la fraternidad en la fe y en la vocaci&oacute;n<\/i>, que hemos sacado del cen&aacute;culo como herencia transmitida por los Ap&oacute;stoles. <\/p>\n<p align=\"left\">Perseveremos en esta gran comunidad sacerdotal, como siervos del Pueblo de Dios, como disc&iacute;pulos y amantes de los que se ha hecho obediente hasta la muerte, que no ha venido al mundo para ser servido, sino para servir (cf. <i>Mt<\/i> 20, 28).<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA CRISMAL HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San PedroJueves Santo 12 de abril de 1979 &nbsp; 1. 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