{"id":39525,"date":"2016-10-05T22:53:46","date_gmt":"2016-10-06T03:53:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-buenaventura-en-torre-spaccata\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:46","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:46","slug":"1-de-abril-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-buenaventura-en-torre-spaccata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/1-de-abril-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-buenaventura-en-torre-spaccata\/","title":{"rendered":"1 de abril de 1979,Visita pastoral a la parroquia romana de San Buenaventura, en Torre Spaccata"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN BUENAVENTURA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 1 de abril de 1979<\/i> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Se&ntilde;or, queremos ver a Jes&uacute;s&raquo; (<i>Jn<\/i> 12, 21).<\/p>\n<p align=\"left\">1. As&iacute; dijo a Felipe, que era de Betsaida, la gente que hab&iacute;a llegado a Jerusal&eacute;n de diversas partes. Cuando aqu&iacute;, en este lugar, en los l&iacute;mites de la gran Roma, donde hasta hace alg&uacute;n tiempo todo era solamente campo, lleg&oacute; la gente de varias partes de Italia, parec&iacute;a que dijesen lo mismo: &iexcl;Queremos ver a Cristo en medio de nosotros! Queremos que El habite con nosotros; que aqu&iacute; se levante su casa. Nos conocemos poco entre nosotros. Querernos que El nos haga conocernos mutuamente, que nos haga acercarnos rec&iacute;procamente, para que ya no seamos extra&ntilde;os, sino que lleguemos a ser una comunidad&#8230;<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; habl&oacute; la gente que hab&iacute;a llegado aqu&iacute; de diversas partes de Italia. As&iacute; hab&eacute;is hablado vosotros, queridos feligreses de esta parroquia joven de San Buenaventura de Bagnoregio. Y &eacute;stas, o parecidas, palabras son todav&iacute;a actuales: se escuchan incluso ahora.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra parroquia es muy joven. Naci&oacute; aqu&iacute; por vuestra fe, sobre este terreno hace poco todav&iacute;a bald&iacute;o.<\/p>\n<p align=\"left\">Y naci&oacute; por vuestra firme voluntad de hacer habitar a Jes&uacute;s en medio de vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Y naci&oacute; por la iniciativa que manifestasteis ante las autoridades eclesi&aacute;sticas, e incluso ante las civiles. Gracias a ello surgi&oacute; esta iglesia que sirve ya a vuestra comunidad cristiana. Y funcionan otros medios &uacute;tiles para la vida parroquial.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; bien que ya se ha realizado mucho trabajo con m&eacute;todo y abnegaci&oacute;n, a pesar de las muchas dificultades encontradas, y que dese&aacute;is continuar la hermosa obra desarroll&aacute;ndola seg&uacute;n las l&iacute;neas de un aumento progresivo que se ampl&iacute;e cada d&iacute;a m&aacute;s para llegar a todas las necesidades de esta familia parroquial. El Papa os acompa&ntilde;a con su benevolencia y con su deseo paterno: &iexcl;Queremos ver a Jes&uacute;s!<\/p>\n<p align=\"left\">2. Vengo hoy a vosotros como Obispo de Roma con tanta mayor alegr&iacute;a puesto que se trata de mi primera visita can&oacute;nica. Me alegro de poderla realizar hoy, en el V domingo de Cuaresma; pero adem&aacute;s me complace que est&eacute; presente &eacute;l cardenal Vicario de Roma y tambi&eacute;n el obispo auxiliar, mons. Salimei, que durante esta semana realizar&aacute; en vuestra parroquia una visita pastoral m&aacute;s detallada. Saludo cordialmente a todos los feligreses. Me congratulo con vosotros de este comienzo bueno y animoso. Saludo a vuestros Pastores, los padres Franciscanos Conventuales, con quienes he tenido ya ocasi&oacute;n de entrevistarme e informarme sobre los problemas esenciales de la vida parroquial. Deseo dirigir una palabra de aplauso y est&iacute;mulo a los numerosos grupos que trabajan con celo y dedicaci&oacute;n en los diversos sectores del apostolado, dese&aacute;ndoles una actividad cada vez m&aacute;s pr&oacute;spera y rica de bienes.<\/p>\n<p align=\"left\">Quiero testimoniar tambi&eacute;n mi m&aacute;s vivo reconocimiento y mi benevolencia sincera a los padres carmelitas de la vecina parroquia de Santa Mar&iacute;a Regina Mundi, que han tenido el m&eacute;rito de dar comienzo, en medio de previsibles y graves dificultades, a la cura pastoral de esta zona que estaba pobl&aacute;ndose cada vez m&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Y ahora permitid que me refiera de nuevo a las lecturas lit&uacute;rgicas de este domingo. El Profeta Jerem&iacute;as habla en la primera lectura de la alianza cada vez m&aacute;s estrecha que Dios quiere hacer con la casa de Israel. Dado que el pueblo de Israel no mantuvo la alianza precedente, Dios quiere constituir con &eacute;l otra m&aacute;s s&oacute;lida e interior: &laquo;Pondr&eacute; mi ley en su interior y la escribir&eacute; en su coraz&oacute;n, y ser&eacute; su Dios y ellos ser&aacute;n mi Pueblo&raquo; (<i>Jer<\/i> 31, 33).<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas: Dios ha realizado con nosotros la nueva y a la vez definitiva alianza en Jesucristo, que, como dice hoy San Pablo, &raquo;vino a ser para todos los que le obedecen causa de salud eterna&raquo; (<i>Heb<\/i> 5, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">Esta alianza se basa en la perfecta obediencia del Hijo al Padre. En virtud de esta obediencia, Cristo &laquo;fue escuchado&raquo; (<i>Heb<\/i> 5, 7), y es escuchado siempre; El mantiene ininterrumpidamente esta uni&oacute;n del hombre con Dios que se estableci&oacute; en su cruz. &laquo;La Iglesia \u2014como afirma el Concilio\u2014 es sacramento o signo e instrumento de la &iacute;ntima uni&oacute;n con Dios y de la unidad de todo el g&eacute;nero humano&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 1).<\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros que hab&eacute;is formado aqu&iacute; una c&eacute;lula viva de la Iglesia, esto es, vuestra parroquia, hab&eacute;is expresado de modo particular esta alianza con Dios en la que quer&eacute;is perseverar con la gracia de Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Si alguno os preguntase por qu&eacute; lo hab&eacute;is hecho, le podr&iacute;ais responder as&iacute;, como dice hoy el Profeta: nosotros queremos que El sea nuestro Dios y nosotros su Pueblo; queremos que sus leyes est&eacute;n escritas en nuestro coraz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros busc&aacute;is un apoyo para vuestros corazones y vuestras conciencias. Busc&aacute;is un apoyo para vuestras familias. Quer&eacute;is que sean estables, que no se disuelvan; que constituyan esos hogares vivos del amor, en los cuales el hombre puede calentarse cada d&iacute;a. Perseverando en el v&iacute;nculo sacramental del matrimonio, quer&eacute;is transmitir la vida a vuestros hijos y, junto con la vida, la educaci&oacute;n humana y cristiana. Cada uno de vosotros, queridos padres, advierte profundamente esta gran responsabilidad que est&aacute; vinculada a la dignidad del padre y de la madre. Sab&eacute;is que de esto depende vuestra propia salvaci&oacute;n y la de vuestros hijos. &iquest;C&oacute;mo soy padre? &iquest;Qu&eacute; madre soy yo? He aqu&iacute; las preguntas que os hac&eacute;is m&aacute;s de una vez. Vosotros os alegr&aacute;is y yo con vosotros, de cada uno de los bienes que se manifiesta en vosotros, en vuestras familias, en vuestros hijos; me alegro con vosotros de sus progresos en la escuela, del desarrollo de sus conciencias j&oacute;venes. Quer&eacute;is que se hagan verdaderamente &quot;hombres&quot;. Y esto depende, en gran medida, de lo que adquieren en la casa paterna. Nadie puede sustituiros en esta obra. La sociedad, la naci&oacute;n, la Iglesia se construyen sobre la base de los fundamentos que ech&aacute;is vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Miro a vuestros ni&ntilde;os, a la juventud de vuestra parroquia. Est&aacute;n aqu&iacute; presentes muy numerosos. Es joven, verdaderamente joven esta parroquia. Los ni&ntilde;os, los j&oacute;venes, &iexcl;cu&aacute;ntas esperanzas ponen en la vida! &iexcl;Y cu&aacute;nta esperanza tenemos en ellos!<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente por esto es necesario que apoyemos fuertemente toda nuestra vida, y ante todo la vida familiar, sobre Jesucristo. Porque El, que &laquo;vino a ser causa de salvaci&oacute;n eterna para todos&raquo; (<i>Heb<\/i> 5, 9), nos indica cada d&iacute;a los caminos de esta salvaci&oacute;n. Con la palabra y el ejemplo nos ense&ntilde;a c&oacute;mo debemos vivir. Nos muestra cu&aacute;l es el sentido profundo y &uacute;ltimo de la vida humana.<\/p>\n<p align=\"left\">Y si el hombre est&aacute; seguro de este sentido de la vida, entonces todos los problemas, incluso los ordinarios y cotidianos, se resuelven en concordancia con &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\">La vida se desarrolla entonces al mismo tiempo en el plano humano y divino.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy o&iacute;mos que el Se&ntilde;or Jes&uacute;s preanuncia su muerte. Este es ya el V domingo de Cuaresma; estamos muy pr&oacute;ximos a la Semana Santa, al triduo sacro que nos recordar&aacute; nuevamente de modo particular su pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n. Por esto las palabras con que el Se&ntilde;or anuncia su fin ya cercano hablan de la gloria: &laquo;Es llegada la hora en que el Hijo del hombre ser&aacute; glorificado&#8230; Ahora mi alma se siente turbada. &iquest;Y qu&eacute; dir&eacute;?&#8230; Padre, glorifica tu nombre&raquo; (<i>Jn<\/i> 12, 23. 27-28). Y finalmente pronuncia las palabras que manifiestan tan profundamente el misterio de la muerte redentora: &laquo;Ahora es el juicio de este mundo&#8230; Y yo, si fuere levantado de la tierra, atraer&eacute; todos a m&iacute;&raquo; (<i>Jn<\/i> 12, 31-32). Esta elevaci&oacute;n de Cristo sobre la tierra es anterior a la elevaci&oacute;n en la gloria: elevaci&oacute;n sobre el le&ntilde;o de la cruz, elevaci&oacute;n de martirio, elevaci&oacute;n de muerte.<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s preanuncia su muerte tambi&eacute;n en estas palabras misteriosas: &laquo;En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, quedar&aacute; solo; pero si muere, llevar&aacute; mucho fruto&raquo; (<i>Jn<\/i> 12, 24). Su muerte es prenda de la vida, es la fuente de la vida para todos nosotros. El Padre Eterno preordin&oacute; esta muerte en el orden de la gracia y de la salvaci&oacute;n, igual que est&aacute; establecida, en el orden de la naturaleza, la muerte del grano de trigo bajo la tierra, para que pueda despuntar la espiga dando fruto abundante. El hombre despu&eacute;s se alimenta de este fruto que se hace pan cotidiano. Tambi&eacute;n el sacrificio realizado en la muerte de Cristo se hace comida de nuestras almas bajo las apariencias de pan.<\/p>\n<p align=\"left\">Prepar&eacute;monos a vivir la Semana Santa, el triduo sacro, la muerte y la resurrecci&oacute;n. Aceptemos esta vida cuya fuente es su sacrifico. Vivamos esta vida aliment&aacute;ndonos con la comida del Cuerpo y la Sangre del Redentor, crezcamos en ella para alcanzar la vida eterna.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN BUENAVENTURA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 1 de abril de 1979 &nbsp; &laquo;Se&ntilde;or, queremos ver a Jes&uacute;s&raquo; (Jn 12, 21). 1. As&iacute; dijo a Felipe, que era de Betsaida, la gente que hab&iacute;a llegado a Jerusal&eacute;n de diversas partes. 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