{"id":39528,"date":"2016-10-05T22:53:53","date_gmt":"2016-10-06T03:53:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-marzo-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-cruz-de-jerusalen\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:53","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:53","slug":"25-de-marzo-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-cruz-de-jerusalen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-marzo-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-cruz-de-jerusalen\/","title":{"rendered":"25 de marzo de 1979,Visita pastoral a la parroquia romana de Santa Cruz de Jerusal\u00e9n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA CRUZ DE JERUSAL&Eacute;N <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 25 de marzo de 1979<\/font><\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Hoy viene el Papa a visitar la parroquia cuya iglesia lleva el t&iacute;tulo de Santa Cruz de Jerusal&eacute;n y es una de las estaciones cuaresmales. Gracias a este hecho podemos referirnos a las tradiciones cuaresmales de Roma. Tales tradiciones, en las que participaba indirectamente toda la Iglesia cat&oacute;lica, estaban unidas a cada uno de los santuarios de la antigua Roma, en los cuales cada d&iacute;a de Cuaresma se reun&iacute;an fieles, clero y obispos. Visitaban con esp&iacute;ritu de penitencia los lugares santificados por la sangre de los m&aacute;rtires y por la memoria orante del Pueblo de Dios. Precisamente en el cuarto domingo de Cuaresma, la estaci&oacute;n cuaresmal se celebraba en este santuario en el que nos encontramos ahora. Las circunstancias de la vida contempor&aacute;nea, el gran desarrollo territorial de Roma exigen que durante la Cuaresma se visiten m&aacute;s bien las parroquias situadas en los barrios nuevos de la ciudad.<\/p>\n<p align=\"left\">La liturgia dominical de hoy comienza con la palabra: <i>Laetare<\/i>: &quot;&iexcl;Al&eacute;grate!&quot;, es decir, con la invitaci&oacute;n a la alegr&iacute;a espiritual. Yo me alegro porque tambi&eacute;n en este domingo, se me ha concedido encontrarme en un lugar santificado por la tradici&oacute;n de tantas generaciones; en el santuario de la Santa Cruz, que hoy es estaci&oacute;n cuaresmal y, al mismo tiempo, vuestra iglesia parroquial.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Vengo aqu&iacute; para adorar en esp&iacute;ritu, junto con vosotros, el misterio de la cruz del Se&ntilde;or. Hacia este misterio nos orienta el coloquio de Cristo con Nicodemo, que volvemos a leer hoy en el Evangelio. Jes&uacute;s tiene ante s&iacute; a un escriba, un perito en la Escritura, un miembro del Sanedr&iacute;n y, al mismo tiempo, un hombre de buena voluntad. Por esto decide encaminarlo al misterio de la cruz. Recuerda, pues, en primer lugar, que Mois&eacute;s levant&oacute; en el desierto la serpiente de bronce durante el camino de 40 a&ntilde;os de Israel desde Egipto a la Tierra Prometida. Cuando alguno a quien hab&iacute;a mordido la serpiente en el desierto, miraba aquel signo, quedaba con vida (cf. <i>N&uacute;m<\/i> 21, 4-9). Este signo, que era la serpiente de bronce, preanunciaba otra Elevaci&oacute;n: &laquo;Es preciso \u2014dice, desde luego, Jes&uacute;s\u2014 que sea levantado el Hijo del hombre&raquo; \u2014y aqu&iacute; habla de la elevaci&oacute;n sobre la cruz\u2014&laquo;para que todo el que creyere en El tenga la vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 14-15). &iexcl;La cruz: ya no s&oacute;lo la figura que preanuncia, sino la Realidad misma de la salvaci&oacute;n!<\/p>\n<p align=\"left\">Y he aqu&iacute; que Cristo explica hasta el fondo a su interlocutor, estupefacto pero al mismo tiempo pronto a escuchar y a continuar el coloquio, el significado de la cruz:<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Porque tanto am&oacute; Dios al mundo, que le dio su Unig&eacute;nito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">La cruz es una nueva revelaci&oacute;n de Dios. Es la revelaci&oacute;n definitiva. En el camino del pensamiento humano, en el camino del conocimiento de Dios, se realiza un vuelco radical. Nicodemo, el hombre noble y honesto, y al mismo tiempo disc&iacute;pulo y conocedor del Antiguo Testamento, debi&oacute; sentir una sacudida interior. Para todo Israel Dios era sobre todo Majestad y Justicia. Era considerado como Juez que recompensa o castiga. Dios, de quien habla Jes&uacute;s, es Dios que env&iacute;a a su propio Hijo no &laquo;para que juzgue al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 17). Es Dios del amor, el Padre que no retrocede ante el sacrificio del Hijo para salvar al hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">3. San Pablo, con la mirada fija en la misma revelaci&oacute;n de Dios, repite hoy por dos veces en la Carta a los efesios: &laquo;De gracia hab&eacute;is sido salvados&raquo; (<i>Ef<\/i> 2. 5). &laquo;De gracia hab&eacute;is sido salvados por la fe&raquo; (<i>Ef<\/i> 2, 8). Sin embargo, este Pablo, as&iacute; como tambi&eacute;n Nicodemo, hasta su conversi&oacute;n fue el hombre de la Ley Antigua. En el camino de Damasco se le revel&oacute; Cristo y desde ese momento Pablo entendi&oacute; de Dios lo que proclama hoy: &laquo;&#8230;Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos am&oacute;, y estando nosotros muertos por nuestros delitos, nos dio vida por Cristo \u2014de gracia hab&eacute;is sido salvados\u2014&raquo; (<i>Ef<\/i> 2, 4-5).<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute; es la gracia? &laquo;Es un don de Dios&raquo;. El don que se explica con su amor. El don est&aacute; all&iacute; donde est&aacute; el amor. Y el amor se revela mediante la cruz. As&iacute; dijo Jes&uacute;s a Nicodemo. El amor, que se revela mediante la cruz, es precisamente la gracia. En ella se desvela el m&aacute;s profundo rostro de Dios. El no es s&oacute;lo el juez. Es Dios de infinita majestad y de extrema justicia. Es Padre, que quiere que el mundo se salve; que entienda el significado de la cruz. Esta es la elocuencia m&aacute;s fuerte del significado de la ley y de la pena. Es la palabra que habla de modo diverso a las conciencias humanas. Es la palabra que obliga de modo diverso a las palabras de la ley y a la amenaza de la pena. Para entender esta palabra es preciso ser un hombre transformado. El de la gracia y de la verdad. &iexcl;La gracia es un don que compromete! &iexcl;El don de Dios vivo, que compromete al hombre para la vida nueva! Y precisamente en esto consiste ese juicio del que habla tambi&eacute;n Cristo a Nicodemo: la cruz salva y, al mismo tiempo, juzga. Juzga diversamente. Juzga m&aacute;s profundamente. &laquo;Porque todo el que obra el mal, aborrece la luz&raquo;&#8230; \u2014&iexcl;precisamente esta luz estupenda que emana de la cruz!\u2014. &laquo;Pero el que obra la verdad viene a la luz&raquo; (<i>Jn<\/i> 3, 20-21). Viene a la cruz. Se somete a las exigencias de la gracia. Quiere que lo comprometa ese inefable don de Dios. Que forje toda su vida. Este hombre oye en la cruz la voz de Dios, que dirige la palabra a los hijos de esta tierra nuestra, del mismo modo que habl&oacute; una vez a los desterrados de Israel mediante Ciro, rey de Persia, con la invocaci&oacute;n de esperanza. La cruz es invocaci&oacute;n de esperanza.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Es preciso que nosotros reunidos en esta estaci&oacute;n cuaresmal de la cruz de Cristo, nos hagamos estas preguntas fundamentales, que fluyen de la cruz hacia nosotros. &iquest;Qu&eacute; hemos hecho y qu&eacute; hacemos para conocer mejor a Dios? Este Dios que nos ha revelado Cristo. &iquest;Qui&eacute;n es El para nosotros? &iquest;Qu&eacute; lugar ocupa en nuestra conciencia, en nuestra vida?<\/p>\n<p align=\"left\">Pregunt&eacute;monos por este lugar, porque tantos factores y tantas circunstancias quitan a Dios este puesto en nosotros. &iquest;No ha venido a ser Dios para nosotros ya s&oacute;lo algo marginal? &iquest;No est&aacute; cubierto su nombre en nuestra alma con un mont&oacute;n de otras palabras? &iquest;No ha sido pisoteado como aquella semilla ca&iacute;da &laquo;junto al camino&raquo; (<i>Mc<\/i> 4, 4)? &iquest;No hemos renunciado interiormente a la redenci&oacute;n mediante la cruz de Cristo, poniendo en su lugar otros programas puramente temporales, parciales, superficiales?<\/p>\n<p align=\"left\">5. El santuario de la Santa Cruz es un lugar en el que debemos hacernos estas preguntas fundamentales. La parroquia es una comunidad reanimada por la cruz de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute; decir de vuestra comunidad parroquial?<\/p>\n<p align=\"left\">Deseo que ella, viva y operante desde 1910, sea siempre resorte de vida cristiana, fecundada por la fervorosa y asidua frecuencia de los sacramentos de la Eucarist&iacute;a y de la Reconciliaci&oacute;n; iluminada por la catequesis continua a todos los niveles, por la profundizaci&oacute;n en la Palabra de Dios y por el conocimiento de Jesucristo, se manifieste en una dedicaci&oacute;n activa y generosa hacia los hermanos necesitados en cualquier modo de nuestra obra y de nuestro afecto.<\/p>\n<p align=\"left\">Tomando ocasi&oacute;n de esta visita de hoy, que es al mismo tiempo una peregrinaci&oacute;n al santuario de la cruz de Cristo, me uno a todos vosotros aqu&iacute; presentes.<\/p>\n<p align=\"left\">Deseo unirme al p&aacute;rroco, a cuyo celo y responsabilidad est&aacute; confiada esta porci&oacute;n del Pueblo de Dios; a los sacerdotes que colaboran con &eacute;l en la pastoral parroquial; a la comunidad mon&aacute;stica de los cistercienses, que hacen revivir el esp&iacute;ritu de San Bernardo en la oraci&oacute;n y en el sacrificio; me uno a los padres y madres que se entregan al bien de sus hijos con abnegaci&oacute;n ejemplar; me uno a los j&oacute;venes y a las j&oacute;venes que quieren traer su aportaci&oacute;n de ideas y de actividad para el crecimiento de una sociedad mejor me uno a los muchachos y a los ni&ntilde;os que con su natural inocencia hacen alegre este mundo; me uno a las religiosas que desarrollan su apostolado en el &aacute;mbito de la parroquia: las Ap&oacute;stoles del Sagrado Coraz&oacute;n. las Hijas de Nuestra Se&ntilde;ora del Monte Calvario, las Hermanas del Apostolado Cat&oacute;lico, las Hermanas Carmelitas, las Hijas de Nuestra Se&ntilde;ora de la Pureza, las Hermanas Adoratrices de la Precios&iacute;sima Sangre, las Hermanas de San los&eacute;, las Hermanas de los Pobres de San Vicente, las Hermanas Terciarias Franciscanas de Todos los Santos, las Hermanas Hijas de la Misericordia, las Hijas del Sagrado Coraz&oacute;n, las Hermanas Oblatas Cistercienses de la Caridad. Pero en particular me uno a los pobres, a los enfermos, a los ancianos, a todos los que sufren soledad, incomprensi&oacute;n, marginaci&oacute;n, hambre de afecto, y les pido que se unan con Cristo colgado de la cruz y le ofrezcan sus sufrimientos por la Iglesia y por el Papa.<\/p>\n<p align=\"left\">Y confesemos con humildad nuestras culpas, nuestras negligencias nuestra indiferencia en relaci&oacute;n con este Amor que se ha revelado en la cruz. Y a la vez renov&eacute;monos en el esp&iacute;ritu con gran deseo de la vida, de la vida de gracia, que eleva continuamente al hombre. lo fortifica, lo compromete. Esa gracia que da la plena dimensi&oacute;n a nuestra existencia sobre la tierra.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA CRUZ DE JERUSAL&Eacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 25 de marzo de 1979 &nbsp; 1. Hoy viene el Papa a visitar la parroquia cuya iglesia lleva el t&iacute;tulo de Santa Cruz de Jerusal&eacute;n y es una de las estaciones cuaresmales. 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