{"id":39529,"date":"2016-10-05T22:53:54","date_gmt":"2016-10-06T03:53:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-marzo-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-jose-en-forte-boccea\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:54","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:54","slug":"18-de-marzo-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-jose-en-forte-boccea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-marzo-de-1979visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-san-jose-en-forte-boccea\/","title":{"rendered":"18 de marzo de 1979,Visita pastoral a la parroquia romana de San Jos\u00e9, en \u00abForte Boccea\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN JOS&Eacute; <br \/> EN EL BARRIO&nbsp; &quot;FORTE BOCCEA&quot;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p> <i>Domingo 18 de marzo de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &laquo;La casa de mi Padre&raquo;.<\/p>\n<p>Hoy Cristo pronuncia estas palabras en el umbral del templo de Jerusal&eacute;n.<\/p>\n<p>Se presenta sobre este umbral para &quot;reivindicar&quot; frente a los hombres la casa de su Padre, para reclamar sus derechos sobre esta casa. Los hombres hicieron de ella una plaza de mercado. Cristo los reprende severamente; se pone decididamente contra tales desviaciones. El celo por la casa de Dios lo devora (cf. <i>Jn<\/i> 2, 17), por esto El no duda en exponerse a la malevolencia de los ancianos del pueblo jud&iacute;o y de todos los que son responsables de lo que se ha hecho contra la casa de su Padre, contra el templo.<\/p>\n<p>Es memorable este acontecimiento. Memorable la escena. Cristo, con las palabras de su ira santa, ha inscrito profundamente en la tradici&oacute;n de la Iglesia la ley de la santidad de la casa de Dios. Pronunciando esas palabras misteriosas que se refer&iacute;an al templo de su cuerpo: &laquo;Destruid este templo, y en tres d&iacute;as lo levantar&eacute;&raquo; (<i>Jn<\/i> 2, 19), Jes&uacute;s ha consagrado de una sola vez todos los templos del Pueblo de Dios. Estas palabras adquieren una riqueza de significado totalmente particular en el tiempo de Cuaresma cuando, meditando la pasi&oacute;n de Cristo y su muerte \u2014destrucci&oacute;n del templo de su cuerpo\u2014, nos preparamos a la solemnidad de la Pascua, esto es, al momento en que Jes&uacute;s se nos revelar&aacute; todav&iacute;a en el templo mismo de su cuerpo, levantado de nuevo por el poder de Dios, que quiere construir en &eacute;l, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, el edificio espiritual de la nueva fe, esperanza y caridad.<\/p>\n<p>2. Vengo hoy a la parroquia de San Jos&eacute; y deseo expresar a todos vosotros aqu&iacute; presentes, junto con un saludo cordial, mi profunda alegr&iacute;a porque tambi&eacute;n este barrio tiene su templo, su casa de Dios.<\/p>\n<p>No lo tuvo enseguida, en el momento de la erecci&oacute;n can&oacute;nica de la parroquia, realizada el 19 de junio de 1961. Debieron pasar algunos a&ntilde;os antes de que se pudiera llegar, exactamente el 18 de mayo de 1970, a la consagraci&oacute;n e inauguraci&oacute;n del nuevo templo, de esta iglesia vuestra, que ahora, con su airosa nave, se eleva hacia el cielo para cantar la gloria de Dios.<\/p>\n<p>Quiero decir una palabra cordial de aplauso al p&aacute;rroco y a los sacerdotes josefinos, a quienes est&aacute; confiada la parroquia. Ellos terminan este a&ntilde;o las celebraciones con motivo del primer centenario de la fundaci&oacute;n de su benem&eacute;rita congregaci&oacute;n, nacida del coraz&oacute;n apost&oacute;lico del Venerable Giuseppe Marello, obispo de Asti. Esta nueva iglesia es un testimonio elocuente del celo y de la generosidad de sus hijos espirituales. Imagino f&aacute;cilmente las fatigas y sacrificios, las renuncias que debe haber comportado para ellos llevar a t&eacute;rmino este edificio sagrado, tan acogedor, funcional y devoto, como tambi&eacute;n la terminaci&oacute;n de los locales parroquiales adosados a &eacute;l. Vaya a ellos mi alabanza y gratitud.<\/p>\n<p>Extiendo, adem&aacute;s, como es justo, la expresi&oacute;n de mi aprecio sincero a todos los fieles, sin cuya aportaci&oacute;n constante y generosa ciertamente no habr&iacute;a sido posible llevar adelante, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, hasta feliz t&eacute;rmino una empresa tan compleja y costosa.<\/p>\n<p>Me es grato, por otra parte, aprovechar esta ocasi&oacute;n para manifestar al se&ntilde;or cardenal Vicario, aqu&iacute; presente con nosotros, la gran estima que tengo por el inter&eacute;s que pone en la obra de la construcci&oacute;n de nuevas iglesias, esto es, en favorecer el surgir de una casa del Se&ntilde;or adecuada en los nuevos barrios que se van formando poco a poco. El edificio material, en el que se re&uacute;ne el pueblo fiel para escuchar la Palabra de Dios y participar en la celebraci&oacute;n de los misterios divinos, representa un coeficiente de importancia primaria para el crecimiento y la consolidaci&oacute;n de esa comunidad de fe, esperanza y amor, que es la parroquia.<\/p>\n<p>A este prop&oacute;sito tambi&eacute;n debo reservar una palabra de reconocimiento y gratitud al Excmo. obispo auxiliar mons. Remigio Ragonesi, a quien est&aacute; confiado el sector Oeste de la di&oacute;cesis, al que pertenece tambi&eacute;n vuestra parroquia. El va realizando con dedicaci&oacute;n y celo admirables la visita pastoral de esta zona, y el objeto de su visita entre vosotros es percatarse del trabajo realizado, coordinar las iniciativas de apostolado, consolidar el consenso en el interior de la familia parroquial, despertar el sentido de responsabilidad en todos los fieles. Acoged, pues, sus ense&ntilde;anzas y orientaciones con &aacute;nimo abierto y d&oacute;cil.<\/p>\n<p>He sabido con satisfacci&oacute;n que hay en el territorio de la parroquia nada menos que 14 institutos religiosos, entre ellos un monasterio de carmelitas de estricta observancia. A todas estas almas que siguen al Se&ntilde;or en la pr&aacute;ctica de los consejos evang&eacute;licos, va el saludo del Papa, que cuenta mucho con su aportaci&oacute;n a la vida de la comunidad. Sea cual fuere su inmediata finalidad espec&iacute;fica \u2014la educaci&oacute;n de la juventud, la atenci&oacute;n a los enfermos, la asistencia a los ancianos, la vida de contemplaci&oacute;n y penitencia\u2014 siempre debe estar viva en sus &aacute;nimos la conciencia de la relaci&oacute;n estrecha que media entre su compromiso institucional y la vida de la parroquia, ya que &eacute;sta es el lugar concreto en el que la Iglesia universal se hace, de modo m&aacute;s completo, visible y palpable para los habitantes de cada uno de los barrios.<\/p>\n<p>No puede faltar, en este momento, una palabra de saludo y exhortaci&oacute;n dirigida expresamente a los laicos, sobre todo a los que con disponibilidad generosa se unen a los Pastores para tomarse con ellos la responsabilidad de la evangelizaci&oacute;n. Hojeando la relaci&oacute;n que se me ha presentado, he observado que en la parroquia se est&aacute; realizando un programa intenso de catequesis, con encuentros bien distribuidos durante la semana, frecuentados por un gran n&uacute;mero de muchachos y adultos. Dirijo a todos mi elogio al que a&ntilde;ado el est&iacute;mulo para continuar con constancia, gracias tambi&eacute;n al reclutamiento de nuevas fuerzas entre los j&oacute;venes.<\/p>\n<p>No me ha pasado inadvertida la presencia de otros numerosos grupos que se proponen animar cristianamente sectores importantes de la vida comunitaria, como el sector misionero, el familiar, el caritativo, el recreativo, el deportivo, etc. A todos un cordial &quot;&iexcl;muy bien!&quot; y la invitaci&oacute;n apremiante a perseverar con impulso generoso, a pesar de las inevitables dificultades. Vosotros trabaj&aacute;is por el Reino de Cristo, que es Reino de amor, de solidaridad, de paz, que es, por tanto, Reino hacia el que aspira el coraz&oacute;n de cada ser humano. Esta conciencia os conforte y os estimule en la participaci&oacute;n eficaz de las distintas iniciativas pastorales promovidas por la parroquia.<\/p>\n<p>3. El centro de todo este esfuerzo apost&oacute;lico, de esta obra evangelizadora, es la casa de Dios, la casa del Padre. En torno a esta casa se han multiplicado las casas en que habitan los hombres, cada una de las familias. La importancia de la casa para la vida familiar es enorme. Inmensa. Fundamental. Muchas circunstancias condicionan el desarrollo correcto de la vida de una familia; pero entre ellas ciertamente ocupa el primer puesto la casa familiar.<\/p>\n<p>Vosotros sab&eacute;is que sobre este tema: &quot;Una casa para cada familia&quot;, la di&oacute;cesis de Roma se ha comprometido a reflexionar en estos d&iacute;as de Cuaresma, con la intenci&oacute;n de sensibilizar las conciencias de los fieles y de favorecer en cada uno y en la comunidad el asumir las oportunas decisiones aptas para contribuir a la soluci&oacute;n justa de problema tan grave.<\/p>\n<p>Es una acci&oacute;n que debe encontrar correspondencia responsable y generosa por parte de todos. Por lo dem&aacute;s, constituye justamente objeto de solicitud de las autoridades. Las casas se construyen para el hombre, para satisfacer sus necesidades fundamentales. No se puede alterar esta finalidad fundamental suya por otros fines o motivos. En una sociedad honestamente solidaria no pueden faltar casas para las familias de las que depende el futuro de esta misma sociedad.<\/p>\n<p>Ni tampoco puede faltar la casa para Dios, para el Padre de los hombres y de las familias. No ocurra jam&aacute;s que nuestra civilizaci&oacute;n ceda a la tentaci&oacute;n: &quot;Necesitamos casas, no necesitamos iglesias&quot;.<\/p>\n<p>4. La casa es la morada del hombre. Es una condici&oacute;n necesaria para que el hombre pueda venir al mundo, crecer, desarrollarse, para que pueda trabajar, educar, y educarse, para que los hombres puedan constituir esa uni&oacute;n m&aacute;s profunda y m&aacute;s fundamental que se llama &quot;familia&quot;.<\/p>\n<p>Se construyen las casas para las familias. Despu&eacute;s, las mismas familias se construyen en las casas sobre la verdad y el amor. El fundamento primero de esta construcci&oacute;n es la alianza matrimonial, que se expresa en las palabras del sacramento con las que el esposo y la esposa se prometen rec&iacute;procamente la uni&oacute;n, el amor, la fidelidad conyugal. Sobre este fundamento se apoya ese edificio espiritual, cuya construcci&oacute;n no puede cesar nunca. Los c&oacute;nyuges, como padres, deben aplicar constantemente a la propia vida de constructores sabios, la medida de la uni&oacute;n, del amor, de la honestidad y de la fidelidad matrimonial. Deben renovar cada d&iacute;a esa promesa en sus corazones y a veces recordarla tambi&eacute;n con las palabras. Hoy, con ocasi&oacute;n de esta visita pastoral, yo les invito a hacerlo de modo particular, porque la visita pastoral debe servir para la renovaci&oacute;n de ese templo que formamos todos en Cristo crucificado y resucitado. San Pablo dice que Cristo es &quot;poder y sabidur&iacute;a de Dios&quot; (<i>1 Cor<\/i> 1, 24). Sea El vuestro poder y vuestra sabidur&iacute;a, queridos esposos y padres. Lo sea para todas las familias de esta parroquia. &iexcl;No os priv&eacute;is de este poder y de esta sabidur&iacute;a! Consolidaos en ellos. Educad en ellos a vuestros hijos y no permit&aacute;is que este poder y esta sabidur&iacute;a, que es Cristo, les sea quitado un d&iacute;a. Por ning&uacute;n ambiente y por ninguna instituci&oacute;n. No permit&aacute;is que alguien pueda destruir ese &quot;templo&quot; que vosotros constru&iacute;s en vuestros hijos. Este es vuestro deber, pero &eacute;ste es tambi&eacute;n vuestro sacrosanto derecho. Y es un derecho que nadie puede violar sin cometer una arbitrariedad.<\/p>\n<p>5. La familia est&aacute; construida sobre la sabidur&iacute;a y el poder del mismo Cristo, porque se apoya sobre un sacramento. Y est&aacute; construida tambi&eacute;n y se construye constantemente sobre la ley divina, que no puede ser sustituida en modo alguno por cualquier otra ley. &iquest;Acaso puede un legislador humano abolir los mandamientos que nos recuerda hoy la lectura del Libro del &Eacute;xodo: &laquo;No matar, no cometer adulterio, no robar, no decir falsos testimonios&raquo; (<i>Ex<\/i> 20, 13-16)? Todos sabemos de memoria el Dec&aacute;logo. Los diez mandamientos constituyen la concatenaci&oacute;n necesaria de la vida humana personal, familiar, social. Si falta esta concatenaci&oacute;n, la vida del hombre se hace inhumana. Por esto el deber fundamental de la familia, y despu&eacute;s de la escuela, y de todas las instituciones, es la educaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de la vida humana sobre el fundamento de esta ley, que a nadie es l&iacute;cito violar.<\/p>\n<p>As&iacute; estamos construyendo con Cristo el templo de la vida humana, en el que habita Dios. Construyamos en nosotros la casa del Padre. Que el celo por la construcci&oacute;n de esta casa constituya el n&uacute;cleo de la vida de todos nosotros aqu&iacute; presentes; de toda la parroquia de la que es Patrono San Jos&eacute;, Esposo de Mar&iacute;a, Madre de Dios, Patrono de las familias, Protector del Hijo de Dios, Patrono de la Santa Iglesia. Ma&ntilde;ana, 19 de marzo, celebraremos su solemnidad lit&uacute;rgica. Contin&uacute;e estando vuestra parroquia bajo su protecci&oacute;n y se desarrolle como una familia de Dios.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN JOS&Eacute; EN EL BARRIO&nbsp; &quot;FORTE BOCCEA&quot; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 18 de marzo de 1979 &nbsp; 1. &laquo;La casa de mi Padre&raquo;. Hoy Cristo pronuncia estas palabras en el umbral del templo de Jerusal&eacute;n. 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