{"id":39531,"date":"2016-10-05T22:53:57","date_gmt":"2016-10-06T03:53:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-marzo-de-1979visita-a-la-parroquia-romana-de-san-basilio\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:57","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:57","slug":"11-de-marzo-de-1979visita-a-la-parroquia-romana-de-san-basilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-marzo-de-1979visita-a-la-parroquia-romana-de-san-basilio\/","title":{"rendered":"11 de marzo de 1979,Visita a la parroquia romana de San Basilio"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN BASILIO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><br \/> <\/b><br \/> Domingo 11 de marzo de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Querid&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. En primer lugar, deseo salas claros a todos cordialmente. La visita a vuestra parroquia me da la posibilidad de formular este saludo de viva voz y de recibir tambi&eacute;n vuestra respuesta de viva voz. Este saludo y esta respuesta provienen de la <i>conciencia de esa particular unidad que formamos en la Iglesia de Jesucristo<\/i>, y especialmente en la <i>di&oacute;cesis de Roma<\/i>. Salud&aacute;ndonos mutuamente, expresamos esta unidad que tiene un valor no s&oacute;lo &quot;organizativo&quot;. Vuestra parroquia, la parroquia de San Basilio es, no s&oacute;lo una parte constitutiva de toda la di&oacute;cesis de Roma, sino que se inserta aut&eacute;nticamente en esa unidad que es la Iglesia: hecha ilustre aqu&iacute;, en Roma, por San Pedro y San Pablo, fue instituida por los Ap&oacute;stoles de Cristo Se&ntilde;or y hunde las ra&iacute;ces de modo particular en el &laquo;fundamento&raquo; de nuestra salvaci&oacute;n que es Cristo (cf. <i>1 Cor<\/i> 3, 10. 11) y en la fe en El. Este fundamento es tal, que fuera de &eacute;l no existe otro, y &laquo;nadie puede poner otro diverso sino el que est&aacute; puesto&raquo; (<i>1 Cor<\/i> 3, 11). &laquo;Porque uno es Dios, uno tambi&eacute;n es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes&uacute;s&raquo; (<i>1 Tim<\/i> 2, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">2. En el esp&iacute;ritu de esta unidad os presento mi saludo y recibo el vuestro, vuestra respuesta, que es una respuesta de fe, particularmente significativa en el tiempo de Cuaresma, en el que todos vivimos m&aacute;s a fondo la <i>realidad misma de nuestro &quot;crecer&quot; sobre el fundamento de Jesucristo, de su pasi&oacute;n, muerte y resurrecci&oacute;n<\/i>. Aqu&iacute;, en Roma, los indicios de este &quot;crecer&quot; a partir de Cristo son particularmente fuertes y elocuentes.<\/p>\n<p align=\"left\">Con ocasi&oacute;n de este encuentro nuestro, saludo al cardenal Vicario, al obispo mons. Oscar Zanera, que en este per&iacute;odo est&aacute; realizando una visita pastoral m&aacute;s detenida y profunda a vuestra parroquia. Saludo a vuestros Pastores, los sacerdotes que trabajan en medio de vosotros, a las religiosas, a los diversos colaboradores pastorales, a todos los feligreses, tambi&eacute;n a los que hoy est&aacute;n ausentes, y en particular a quienes forman los diversos grupos de compromiso eclesial. Vosotros, todos juntos, pod&eacute;is ofrecer un testimonio cristiano cada vez m&aacute;s luminoso en este querido barrio de la periferia de Roma, que necesita a&uacute;n muchas intervenciones para mejorar el nivel de vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Deseo vivir hoy junto con todos vosotros, en este segundo domingo de Cuaresma, la gracia particular de este encuentro en la fe, que es la visita del Obispo a la parroquia.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Este es un encuentro en la fe, cuyo contenido nos precisa la Palabra de Dios en la liturgia de hoy. Contenido fuerte, profundo y esencial. Escuchando la Carta de San Pablo a los romanos, encontramos inmediatamente la realidad-clave de la fe. &laquo;Si Dios est&aacute; por nosotros. &iquest;qui&eacute;n contra nosotros? El que no perdon&oacute; a su propio Hijo, antes le entreg&oacute; por todos nosotros, &iquest;c&oacute;mo no nos ha de dar con El todas las cosas? &iquest;Qui&eacute;n acusar&aacute; a los elegidos de Dios? Siendo Dios quien justifica. &iquest;qui&eacute;n condenar&aacute;? Cristo Jes&uacute;s, el que muri&oacute;, a&uacute;n m&aacute;s, el que resucit&oacute;. el que est&aacute; a la diestra de Dios. es quien intercede por nosotros&raquo; (<i>Rom<\/i> 8, 31-34).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;<i>Dios est&aacute; con nosotros<\/i>! &iexcl;Dios con el hombre! Con la humanidad. La prueba &uacute;nica y completa de esto es y permanece siempre &eacute;sta: &laquo;no perdon&oacute; a su propio Hijo, antes le entreg&oacute; por todos nosotros&raquo; (<i>Rom<\/i> 8, 32).<\/p>\n<p align=\"left\">Para poner m&aacute;s de relieve a&uacute;n esta verdad, la liturgia hace referencia al libro del G&eacute;nesis, al sacrificio de Isaac. Cuando Dios pidi&oacute; a Abraham esta ofrenda, quer&iacute;a preparar en cierto modo la conciencia del pueblo elegido para el sacrificio que despu&eacute;s realizar&iacute;a su Hijo. Dios perdon&oacute; a Isaac y perdon&oacute; tambi&eacute;n el coraz&oacute;n de su padre Abraham. &iexcl;&laquo;Pero no ha perdonado al propio Hijo&raquo;! Abraham fue &laquo;padre de nuestra fe&raquo;, porque. con la disposici&oacute;n al sacrificio de su hijo Isaac, preanunci&oacute; el sacrificio de Cristo, que constituye un momento-cumbre en los caminos de la fe de toda la humanidad. Todos somos conscientes de ello. Esta conciencia vivifica nuestras almas, particularmente durante la Cuaresma. Esta conciencia plasma nuestra vida cristiana desde las ra&iacute;ces m&aacute;s profundas. La plasma desde el principio al fin.<\/p>\n<p align=\"left\">Dios est&aacute; con nosotros a trav&eacute;s de la cruz de su Hijo. Y &eacute;sta es tambi&eacute;n la fuente primera de nuestra fuerza espiritual. Cuando el Ap&oacute;stol pregunta: &laquo;Si Dios est&aacute; por nosotros, &iquest;qui&eacute;n contra nosotros?&raquo;, con esta pregunta abraza a todo y a todos los que puedan ser un peligro para nuestro esp&iacute;ritu, para nuestra salvaci&oacute;n. &laquo;&iquest;Qui&eacute;n condenar&aacute;? Cristo Jes&uacute;s, el que muri&oacute;, a&uacute;n m&aacute;s, el que resucit&oacute;, el que est&aacute; sentado a la diestra de Dios, es quien intercede por nosotros&raquo; (<i>Rom<\/i> 8, 34).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>De la fe en Cristo<\/i>, en su cruz y resurrecci&oacute;n, nace la esperanza. &iexcl;Gran confianza! Sea &eacute;sta nuestra fuerza, particularmente en los momentos dif&iacute;ciles de la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Mi pensamiento y mi palabra se dirigen de modo especial a todos los que se encuentran en dificultades de diverso g&eacute;nero: a quienes sufren en el cuerpo y en el esp&iacute;ritu; a quienes sufren pruebas de car&aacute;cter social, como experiencias negativas en el trabajo, o malentendidos de familia: a los j&oacute;venes que acaso est&aacute;n pasando un momento de crisis: a quienes afrontan con tes&oacute;n dificultades de naturaleza pastoral, como la incomprensi&oacute;n o la tibieza ante los valores espirituales y la resistencia al Esp&iacute;ritu Santo en Cristo. Todos tienen derecho a esperar.<\/p>\n<p align=\"left\">En el Evangelio de hoy encontramos una manifestaci&oacute;n especial de la esperanza que nace de la fe en Jesucristo. Precisamente en el tiempo de Cuaresma la Iglesia nos lee de nuevo el Evangelio de la <i>Transfiguraci&oacute;n del Se&ntilde;or<\/i>. En efecto, este acontecimiento tuvo lugar a fin de preparar a los Ap&oacute;stoles a las pruebas dif&iacute;ciles de Getseman&iacute;, de la pasi&oacute;n, de la humillaci&oacute;n de la flagelaci&oacute;n, de la coronaci&oacute;n de espinas, del v&iacute;a crucis, del Calvario. En esta perspectiva Jes&uacute;s quer&iacute;a demostrar a sus Ap&oacute;stoles m&aacute;s &iacute;ntimos el esplendor de la gloria que refulge en El, la que el Padre le confirma con la voz de lo alto, revelando su filiaci&oacute;n divina y su misi&oacute;n: &laquo;Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: escuchadle&raquo; (<i>Mt<\/i> 17, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">El esplendor de la gloria de la Transfiguraci&oacute;n abraza casi toda la Antigua Alianza y llega a los ojos llenos de estupor de los Ap&oacute;stoles, que se convertir&iacute;an en maestros de esa fe que hace nacer la esperanza: de aquellos Ap&oacute;stoles que deber&iacute;an anunciar todo el misterio de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Se&ntilde;or, &iexcl;qu&eacute; bien estamos aqu&iacute;!&raquo; (<i>Mt<\/i> 17, 4), exclaman Pedro, Santiago y Juan, como si quisieran decir: &iexcl;T&uacute; eres la encarnaci&oacute;n de la esperanza que anhelan el alma y el cuerpo humanos! &iexcl;Esperanza que es m&aacute;s fuerte que la cruz y que el Calvario! Esperanza que disipa las tinieblas de nuestra existencia, del pecado y de la muerte.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Qu&eacute; bien estamos aqu&iacute;: contigo!<\/p>\n<p align=\"left\">Sea vuestra parroquia, y cada vez lo sea m&aacute;s, el lugar, la comunidad donde los hombres, profundizando por medio de la fe en el misterio de Cristo, adquieran m&aacute;s confianza, m&aacute;s conciencia del valor y del sentido de la vida, y repitan a Cristo: &laquo;&iexcl;Qu&eacute; bien estamos aqu&iacute;!&raquo;: contigo. Aqu&iacute;, en este templo. Ante este tabern&aacute;culo. Y no s&oacute;lo aqu&iacute;, sino acaso en una cama de hospital; acaso en los puestos de trabajo; a la mesa en la comunidad de la familia. En todas partes.<\/p>\n<p align=\"left\">En el pr&oacute;ximo mes de octubre tendr&aacute; lugar en vuestra parroquia la misi&oacute;n. Se trata de un don especial del Se&ntilde;or en este a&ntilde;o en que se celebra el 25 aniversario de la fundaci&oacute;n de vuestra comunidad parroquial. Numerosos padres capuchinos, otros grupos de religiosos y laicos, junto con los sacerdotes de la parroquia, tratar&aacute;n de ponerse en contacto personal con todos los fieles, para proclamar el mensaje de Jes&uacute;s en su pureza y para ayudar a cada uno de vosotros a realizarlo plenamente en la propia vida de cada d&iacute;a, con generosidad, con diligencia, con entusiasmo. Bastantes almas contemplativas oran ya y se sacrifican por esta maravillosa iniciativa espiritual, que, no dudo, traer&aacute; abundantes frutos de gracia. Tambi&eacute;n yo uno mi oraci&oacute;n al Se&ntilde;or para que todos los miembros de esta parroquia respondan con plena disponibilidad a la invitaci&oacute;n misteriosa del Esp&iacute;ritu Santo, que har&aacute; sentir su llamada apremiante a vivir una vida verdaderamente nueva en Cristo, transfigurados en El.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN BASILIO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 11 de marzo de 1979 &nbsp; Querid&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. En primer lugar, deseo salas claros a todos cordialmente. 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