{"id":39532,"date":"2016-10-05T22:53:58","date_gmt":"2016-10-06T03:53:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-febrero-de-1979miercoles-de-ceniza\/"},"modified":"2016-10-05T22:53:58","modified_gmt":"2016-10-06T03:53:58","slug":"28-de-febrero-de-1979miercoles-de-ceniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-febrero-de-1979miercoles-de-ceniza\/","title":{"rendered":"28 de febrero de 1979,Mi\u00e9rcoles de ceniza"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">ESTACI&Oacute;N CUARESMAL EN SANTA SABINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Mi&eacute;rcoles de ceniza 28 de febrero de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. &laquo;Convert&iacute;os a m&iacute; de todo coraz&oacute;n, en ayuno&#8230; Convert&iacute;os a Yav&eacute;, vuestro Dios&raquo; (<i>Jl<\/i> 2, 12. 13).<\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; que hoy anunciamos la Cuaresma con las palabras del Profeta Joel, y la comenzarnos con toda la Iglesia. Anunciamos la Cuaresma del a&ntilde;o del Se&ntilde;or 1979 con un rito que es a&uacute;n m&aacute;s elocuente que las palabras del Profeta. La Iglesia bendice hoy la ceniza obtenida de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del a&ntilde;o pasado, para imponerla sobre cada uno de nosotros. Inclinemos, pues, nuestras cabezas. y reconozcamos en el signo de la ceniza toda la verdad de las palabras dirigidas por Dios al primer hombre: &laquo;Acu&eacute;rdate de que eres polvo y al polvo volver&aacute;s&raquo; (<i>G&eacute;n<\/i> 3, 19).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;S&iacute;! Recordemos esta realidad, sobre todo, durante el tiempo de Cuaresma, al que nos introduce hoy la liturgia de la Iglesia. Es un &quot;tiempo fuerte&quot;. En este per&iacute;odo las verdades divinas deben hablar a nuestros corazones con una fuerza muy particular. Deben encontrarse con nuestra experiencia humana, con nuestra conciencia. La primera verdad proclamada hoy recuerda al hombre su caducidad, la muerte, que es el fin de la vida terrena para cada uno de nosotros. La Iglesia insiste mucho hoy sobre esta verdad, comprobada por la historia de cada hombre: Acu&eacute;rdate de que &quot;al polvo volver&aacute;s&quot;. Acu&eacute;rdate de que tu vida sobre la tierra tiene un l&iacute;mite.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Pero el mensaje del mi&eacute;rcoles de ceniza no acaba aqu&iacute;. Toda la liturgia de hoy advierte: Acu&eacute;rdate de aquel l&iacute;mite; pero al mismo tiempo: &iexcl;No te quedes en ese l&iacute;mite! La muerte no es s&oacute;lo una necesidad &quot;natural&quot;. La muerte es un misterio. Ciertamente, entramos en el tiempo particular en el que toda la Iglesia. m&aacute;s que nunca, quiere meditar sobre la muerte como misterio del hombre en Cristo. Cristo-Hijo de Dios acept&oacute; la muerte como necesidad de la naturaleza, como parte inevitable de la suerte del hombre sobre la tierra. Jesucristo acept&oacute; la muerte como consecuencia del pecado. Desde el principio, la muerte est&aacute; unida al pecado: la muerte del cuerpo (&laquo;al polvo volver&aacute;s&raquo;) y la muerte del esp&iacute;ritu humano a causa de la desobediencia a Dios, al Esp&iacute;ritu Santo. Jesucristo acept&oacute; la muerte en se&ntilde;al de obediencia a Dios, para restituir al esp&iacute;ritu humano el don pleno del Esp&iacute;ritu Santo. Jesucristo acept&oacute; la muerte para vencer al pecado. Jesucristo acept&oacute; la muerte para vencer a la muerte en la esencia misma de su misterio perenne.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Por esto el mensaje del mi&eacute;rcoles de ceniza se expresa con las palabras de San Pablo: &laquo;Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios os exhortara por medio de nosotros. Por Cristo os rogamos: Reconciliaos con Dios. A quien no conoci&oacute; el pecado, le hizo pecado por nosotros para que en El fu&eacute;ramos justicia de Dios&raquo; (<i>2Cor<\/i> 5, 20-21).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Colaborad con El!<\/p>\n<p align=\"left\">El significado del mi&eacute;rcoles de ceniza no se limita a recordarnos la muerte y el pecado; es tambi&eacute;n una fuerte llamada a vencer el pecado, a convertirnos. Lo uno y lo otro expresan la colaboraci&oacute;n con Cristo. &iexcl;Durante la Cuaresma tenemos ante los ojos toda la &quot;econom&iacute;a&quot; divina de la gracia y de la salvaci&oacute;n! En este tiempo de Cuaresma acord&eacute;monos de &laquo;no recibir en vano la gracia de Dios&raquo; (<i>2Cor<\/i> 6, 1).<\/p>\n<p align=\"left\">Jesucristo mismo es la gracia m&aacute;s sublime de la Cuaresma. Es El mismo quien se presenta ante nosotros en la sencillez admirable del Evangelio: de su palabra y de sus obras. Nos habla con la fuerza de su Getseman&iacute;, del juicio ante Pilato, de la flagelaci&oacute;n, de la coronaci&oacute;n de espinas, del v&iacute;a crucis, de su crucifixi&oacute;n, con todo aquello que puede conmover al coraz&oacute;n del hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Toda la Iglesia desea estar particularmente unida a Cristo en este per&iacute;odo cuaresmal, para que su predicaci&oacute;n y su servicio sean a&uacute;n m&aacute;s fecundos. &laquo;Este es el tiempo propicio, &eacute;ste es el d&iacute;a de la salud&raquo; (<i>2Cor<\/i> 6. 2).<\/p>\n<p align=\"left\">4. Vencido por la profundidad de la liturgia de hoy, te digo, pues, a Ti, Cristo, yo, Juan Pablo II, Obispo de Roma, con todos mis hermanos y hermanas en la &uacute;nica fe de tu Iglesia, con todos los hermanos y hermanas de la inmensa familia humana:<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Api&aacute;date de m&iacute;, &iexcl;oh Dios!, seg&uacute;n tu benignidad. \/ Por vuestra gran misericordia borra mi iniquidad. Crea en m&iacute;, &iexcl;oh Dios!, un coraz&oacute;n puro \/ y renueva dentro de m&iacute; un esp&iacute;ritu recto. No me arrojes de tu presencia \/ y no quites de m&iacute; tu santo esp&iacute;ritu. Devu&eacute;lveme el gozo de tu salvaci&oacute;n, \/ sost&eacute;ngame un esp&iacute;ritu generoso&raquo; (<i>Sal<\/i> 50).<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Entonces Yav&eacute;, encendido en celo por su tierra, perdon&oacute; a su pueblo&raquo; (<i>Jl<\/i> 2, 18).<\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESTACI&Oacute;N CUARESMAL EN SANTA SABINA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles de ceniza 28 de febrero de 1979 &nbsp; 1. &laquo;Convert&iacute;os a m&iacute; de todo coraz&oacute;n, en ayuno&#8230; Convert&iacute;os a Yav&eacute;, vuestro Dios&raquo; (Jl 2, 12. 13). 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