{"id":39533,"date":"2016-10-05T22:54:00","date_gmt":"2016-10-06T03:54:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-febrero-de-1979visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-czestochowa\/"},"modified":"2016-10-05T22:54:00","modified_gmt":"2016-10-06T03:54:00","slug":"25-de-febrero-de-1979visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-czestochowa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-febrero-de-1979visita-a-la-parroquia-romana-de-nuestra-senora-de-czestochowa\/","title":{"rendered":"25 de febrero de 1979,Visita a la parroquia romana de Nuestra Se\u00f1ora de Czestochowa"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA<br \/> &nbsp;DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE CZESTOCHOWA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 25 de febrero de 1979 <\/font><\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Expreso mi particular alegr&iacute;a por la visita de hoy a esta parroquia romana del barrio <i>La R&uacute;stica<\/i>, dedicada a Nuestra Se&ntilde;ora de Czestochowa. Al venir aqu&iacute;, doy comienzo a la visita can&oacute;nica que despu&eacute;s continuar&aacute; el obispo mons. Giulio Salimei, el cual tiene especialmente encomendado el cuidado pastoral del sector Este de Roma.<\/p>\n<p align=\"left\">Mi alegr&iacute;a se vuelve todav&iacute;a m&aacute;s grande por el recuerdo tan vivo en mi mente y en mi coraz&oacute;n del d&iacute;a en que vine aqu&iacute; junto con el cardenal Stefan Wyszynski y otros obispos polacos, que participaban en las &uacute;ltimas sesiones del Concilio Vaticano II en 1965. A la vez se acercaba el jubileo del primer milenio del bautismo de Polonia, y el Papa Pablo VI decidi&oacute; resaltar tambi&eacute;n en Roma aquel gran acontecimiento del pueblo y de la Iglesia polaca. Precisamente por esto dispuso que fuera construida una iglesia dedicada a la Virgen de Czestochowa en el territorio de la parroquia que en aquellos meses se proyectaba para salir al encuentro de las exigencias espirituales y pastorales de esta zona, que entonces estaba marginada de la ciudad y a la que se aplicaba bien el nombre de &quot;r&uacute;stica&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Recuerdo que cuando vinimos por vez primera a este lugar, precisamente durante el Concilio, a&uacute;n hab&iacute;a aqu&iacute; campos espaciosos y las casas aparec&iacute;an ya en el horizonte.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero r&aacute;pidamente comenzaron las obras de la iglesia parroquial; suspendidas enseguida, s&oacute;lo se reanudaron en 1969, y por fin en octubre de 1971 tuvo lugar la consagraci&oacute;n de la nueva iglesia por parte del cardenal Wyszynski, tambi&eacute;n con participaci&oacute;n m&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Querid&iacute;simos hermanos y hermanas: En la lectura de hoy leemos que San Pablo se dirige a los corintios llam&aacute;ndolos &laquo;carta escrita en nuestros corazones, conocida y le&iacute;da de todos los hombres&raquo; (<i>2 Cor<\/i> 3, 2). Refiri&eacute;ndome a estas palabras quiero decir que tambi&eacute;n vuestra parroquia y la iglesia son tal carta escrita profundamente en el coraz&oacute;n del desaparecido Papa Pablo VI y de todo el Episcopado polaco. Ella naci&oacute; de esta singular inscripci&oacute;n &laquo;en los corazones&raquo; y de una gran fe. Por eso mi emoci&oacute;n es particularmente profunda al venir aqu&iacute; por vez primera como sucesor de Pablo VI y, al mismo tiempo, como testigo de los or&iacute;genes de vuestra querida parroquia.<\/p>\n<p align=\"left\">2. San Pablo dirigi&eacute;ndose a los fieles de Corinto escribe que ellos son &laquo;una carta de Cristo, expedida por nosotros mismos, escrita no con tinta, sino con el Esp&iacute;ritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones de carne&raquo; (<i>2Cor<\/i> 3, 3).<\/p>\n<p align=\"left\">Mucho tiempo antes Dios-Yav&eacute; hab&iacute;a dado sus mandamientos a Mois&eacute;s sobre el Monte Sina&iacute; en tablas de piedra. Pero los hab&iacute;a dado para que continuamente fuesen escritos &laquo;en las tablas de carne de vuestros corazones&raquo;, es decir, de los corazones humanos. Por esto Dios no se detuvo en la revelaci&oacute;n de sus mandamientos al Pueblo de Dios, sino que envi&oacute; al Hijo para dar testimonio de su amor hacia nosotros. Y precisamente este Hijo, Jesucristo, escribe en nuestros corazones: escribe con la elocuencia de su vida, de su Evangelio, de su misericordia para con los pecadores, de su bondad para los ni&ntilde;os y los hombres que sufren. Jesucristo escribe en nuestros corazones con la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, que nos consigui&oacute; en la cruz, para que nosotros, hombres, seamos sensibles y estemos abiertos a la acci&oacute;n del Dios viviente. Aunque el hombre se alejara de Dios, como la esposa infiel de la que habla hoy el Profeta Oseas, Dios no dejar&iacute;a de buscarlo con su amor. Jesucristo busca a cada oveja perdida para mostrarle el camino y restituirla a la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">De modo magn&iacute;fico dan testimonio de esto las palabras del Salmo responsorial de hoy:<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; El rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.<\/p>\n<p align=\"left\">&raquo;El Se&ntilde;or es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos trata como merecen nuestros pecados, ni nos paga seg&uacute;n nuestras culpas&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">3. La Iglesia da testimonio del amor que Dios tiene a cada hombre, y por esto, como Cristo-Pastor, va al encuentro de los hombres dondequiera se encuentren.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; tambi&eacute;n Ella va continuamente al encuentro de todos los habitantes de este barrio, tanto de los que vinieron antes, c&oacute;mo de los que llegan ahora de diversas partes.<\/p>\n<p align=\"left\">Conozco las fatigas de la mayor parte de vosotros, que sois obreros de las industrias vecinas, o de la construcci&oacute;n. S&eacute; bien que la parroquia se ha formado gradualmente con habitantes de inmigraci&oacute;n, en un barrio que incluso hoy no goza por desgracia de todos los servicios sociales. Mi deseo cordial es que crezca plenamente tambi&eacute;n vuestra vida de ciudadanos y que se hagan realidad las exigencias m&aacute;s conformes con vuestra dignidad humana. Para esto se ingenian ya, aunque desde un punto de vista religioso, los responsables directos de la pastoral parroquial, los benem&eacute;ritos padres benedictinos silvestrinos y todos sus dignos colaboradores en la catequesis, en los contactos con las familias, en la atenci&oacute;n a los enfermos. &iexcl;La predicaci&oacute;n del Evangelio nunca est&aacute; separada de una sana promoci&oacute;n humana!<\/p>\n<p align=\"left\">Hemos escuchado en el Evangelio de hoy dos comparaciones: &laquo;Nadie cose un pedazo de pa&ntilde;o sin tundir en un vestido viejo, pues el remiendo nuevo se llevar&iacute;a lo viejo, y la rotura se har&iacute;a mayor. Ni echa nadie vino nuevo en cueros viejos, pues el vino romper&iacute;a los cueros, y se perder&iacute;an vino y cueros; el vino nuevo se echa en cueros nuevos&raquo; (<i>Mc<\/i> 2, 21-22).<\/p>\n<p align=\"left\">Hay una gran sabidur&iacute;a pr&aacute;ctica y una gran prudencia en estas dos comparaciones. La Iglesia se inspira en este principio para su actividad pastoral. Cuando se crea un nuevo ambiente humano, un barrio nuevo, surge tambi&eacute;n una parroquia nueva, porque no se puede &laquo;echar vino nuevo en cueros viejos&raquo; y &laquo;nadie cose un pedazo de pa&ntilde;o sin tundir en un vestido viejo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">4. El Obispo de Roma desea hoy a la parroquia de la Virgen de Czestochowa del barrio <i>La R&uacute;stica<\/i> \u2014parroquia joven\u2014 que se desarrolle en ella una vida nueva en plenitud.<\/p>\n<p align=\"left\">Los hombres que vinieron aqu&iacute; construyeron las casas; en estas casas entraron las familias. Se fijaron cuadros en las paredes, acaso tambi&eacute;n un cuadra religioso predilecto: de Jesucristo, de su Madre. La vida humana tiene necesidad absoluta de casa humana.<\/p>\n<p align=\"left\">Tambi&eacute;n la parroquia es una familia. Su casa es este templo; &laquo;el tabern&aacute;culo de Dios entre los hombres&raquo; (<i>Ap<\/i> 21, 3). En esta casa se encuentra el cuadro de la Virgen de Czestochowa en puesto central signo de la presencia de la Madre al lado del Hijo, en la proximidad de su Tabern&aacute;culo.<\/p>\n<p align=\"left\">Amad la casa de vuestra familia.<\/p>\n<p align=\"left\">Amad tambi&eacute;n esta casa, en la que Dios habita con vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">La vida humana que se desarrolla en tantas casas encuentra aqu&iacute; su punto central.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Reun&iacute;os aqu&iacute; en oraci&oacute;n! Reun&iacute;os en la mesa de la Palabra divina y de la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Reun&iacute;os ante la Madre que con su mirada os habla de este gran amor con que el Padre os am&oacute; en Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Bendice, alma m&iacute;a, al Se&ntilde;or, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma m&iacute;a, al Se&ntilde;or y no olvides sus beneficios&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">La visita can&oacute;nica que hoy he comenzado y que despu&eacute;s continuar&aacute; el obispo mons. Salimei, os sirva de ayuda para la unificaci&oacute;n de vuestra parroquia y para la consolidaci&oacute;n de la vida cristiana en ella.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA &nbsp;DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE CZESTOCHOWA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 25 de febrero de 1979 &nbsp; 1. Expreso mi particular alegr&iacute;a por la visita de hoy a esta parroquia romana del barrio La R&uacute;stica, dedicada a Nuestra Se&ntilde;ora de Czestochowa. 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