{"id":39539,"date":"2016-10-05T22:54:09","date_gmt":"2016-10-06T03:54:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-enero-de-1979-catedral-de-oaxaca\/"},"modified":"2016-10-05T22:54:09","modified_gmt":"2016-10-06T03:54:09","slug":"29-de-enero-de-1979-catedral-de-oaxaca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-enero-de-1979-catedral-de-oaxaca\/","title":{"rendered":"29 de enero de 1979, Catedral de Oaxaca"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1979\/trav_rep-dom-mexico-bahamas.html\">VIAJE A LA REP&Uacute;BLICA DOMINICANA,<br \/> M&Eacute;XICO Y BAHAMAS<\/a><\/font><font face=\"Times\" size=\"3\"><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font face=\"Times\" size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II&nbsp;<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times\" size=\"3\" color=\"#663300\">Catedral de Oaxaca<\/font><\/i><font face=\"Times\" size=\"3\" color=\"#663300\"><i><br \/>Lunes 29 de enero de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Querid&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Esta ceremonia, en la que con inmenso gozo voy a conferir algunos ministerios sagrados a descendientes de las antiguas estirpes de esta tierra de Am&eacute;rica, confirma la verdad de lo dicho por una alta personalidad de vuestro pa&iacute;s a mi venerado predecesor Pablo VI: Desde el comienzo de la historia de las naciones americanas, fue sobre todo la Iglesia quien protegi&oacute; a los m&aacute;s humildes, su dignidad y valor como personas humanas.<\/p>\n<p align=\"left\">La verdad de tal afirmaci&oacute;n recibe hoy una nueva confirmaci&oacute;n, ya que el Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal llamar&aacute; a algunos de entre ellos a colaborar con los propios Pastores en el servicio de la comunidad eclesial, para su mayor crecimiento y vitalidad (cf. <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\"> Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, 73).<\/p>\n<p align=\"left\">1. Es sabido que estos ministerios no transforman a los laicos en cl&eacute;rigos: quienes los reciben siguen siendo laicos, o sea, no dejan el estado en que viv&iacute;an cuando fueron llamados (cf. <i>1Co<\/i> 7, 20). Tambi&eacute;n cuando cooperan, como suplentes o ayudantes, con los ministros sagrados, estos laicos son, sobre todo, colaboradores de Dios (cf. <i>1Co<\/i> 3, 9), que se vale tambi&eacute;n de ellos para dar cumplimiento a su voluntad de salvar a todos los hombres (cf. <i>1Tm<\/i> 2, 4).<\/p>\n<p align=\"left\">M&aacute;s a&uacute;n, precisamente porque estos laicos se comprometen de manera deliberada con tal designio salv&iacute;fico, a tal punto que ese compromiso es para ellos la raz&oacute;n &uacute;ltima de su presencia en el mundo (cf. San Juan Cris&oacute;stomo <i>In Act. Ap<\/i>., 20,4), deben ser considerados como arquetipos de la participaci&oacute;n de todos los fieles en la misi&oacute;n salv&iacute;fica de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">2. En realidad todos los fieles, en virtud del propio bautismo y del sacramento de la confirmaci&oacute;n, tienen que profesar p&uacute;blicamente la fe recibida de Dios por medio de la Iglesia, difundirla y defenderla como verdaderos testigos de Cristo (cf. <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>, 11). O sea, est&aacute;n llamados a la evangelizaci&oacute;n, que es un deber fundamental de todos los miembros del Pueblo de Dios (cf. <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\"> Ad gentes<\/a><\/i>, 35), tengan o no tengan particulares funciones vinculadas m&aacute;s &iacute;ntimamente con los deberes de los Pastores (<i><a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam Actuositatem<\/a><\/i>, 24).<\/p>\n<p align=\"left\">A este prop&oacute;sito dejad que el Sucesor de Pedro haga un ferviente llamado, a todos y cada uno, a asimilar y practicar las ense&ntilde;anzas y orientaciones del Concilio Vaticano II, que ha dedicado a los laicos el cap&iacute;tulo IV de la Constituci&oacute;n dogm&aacute;tica <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i> y el Decreto <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\"> Apostolicam Actuositatem<\/a><\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Deseo adem&aacute;s, como recuerdo de mi paso entre vosotros, aunque tambi&eacute;n con la mirada puesta en los fieles del mundo entero, aludir brevemente a cuanto es peculiar de la cooperaci&oacute;n de los laicos en el &uacute;nico apostolado, sus expresiones, ya individuales, ya asociadas, su caracter&iacute;stica determinante. Para ello voy a inspirarme en la invocaci&oacute;n a Cristo, que leemos en la plegaria de <i>Laudes<\/i> de este lunes de la cuarta semana del tiempo lit&uacute;rgico ordinario: \u201cT&uacute; que act&uacute;as con el Padre en la historia de la humanidad, renueva los hombres y las cosas con la fuerza de tu Esp&iacute;ritu\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, los laicos, que por vocaci&oacute;n divina comparten toda la realidad mundana, inyectando en ella su fe, hecha realidad en la propia vida p&uacute;blica y privada (cf. <i>St<\/i> 2, 17), son los protagonistas m&aacute;s inmediatos de la renovaci&oacute;n de los hombres y de las cosas. Con su presencia activa de creyentes, trabajan en la progresiva consagraci&oacute;n del mundo a Dios (cf. <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>, 34). Esta presencia se compagina con toda la econom&iacute;a de la religi&oacute;n cristiana, la cual, es una doctrina, pero es sobre todo un acontecimiento: el acontecimiento de la Encarnaci&oacute;n, Jes&uacute;s hombre-Dios que ha recapitulado en s&iacute; el universo (cf. <i>Ef<\/i> 1, 10); corresponde al ejemplo de Cristo, quien ha hecho tambi&eacute;n del contacto f&iacute;sico un veh&iacute;culo de comunicaci&oacute;n de su poder restaurador (cf. <i>Mc<\/i> 1, 41 et 7, 33; <i>Mt<\/i> 9, 29 ss y 20, 34; <i>Lc<\/i> 7, 14 y 8, 54); es inherente a la &iacute;ndole sacramental de la Iglesia, la cual, hecha signo e instrumento de la uni&oacute;n de los hombres con Dios y de la unidad de todo el g&eacute;nero humano (cf, <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>, 1) ha sido llamada por Dios a estar en permanente comuni&oacute;n con el mundo para ser en &eacute;l la levadura que lo transforma desde dentro (cf. <i>Mt<\/i> 13, 33).<\/p>\n<p align=\"left\">El apostolado de los laicos, as&iacute; entendido y puesto en pr&aacute;ctica, confiere pleno sentido a todas las manifestaciones de la historia humana, respetando su autonom&iacute;a y favoreciendo el progreso exigido por la naturaleza propia de cada una de ellas. Al mismo tiempo, nos da la clave para interpretar en plenitud el sentido de la historia, ya que todas las realidades temporales, como los acontecimientos que las manifiestan, adquieren su significado m&aacute;s profundo en la dimensi&oacute;n espiritual que establece la relaci&oacute;n entre el presente y el futuro (cf <i>Hb<\/i> 13, 14). El desconocimiento o la mutilaci&oacute;n de esta dimensi&oacute;n, se convertir&iacute;a, de hecho, en un atentado contra la esencia misma del hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Al dejar esta tierra, me llevo de vosotros un grato recuerdo, el de haberme encontrado con almas generosas que desde ahora ofrecer&aacute;n su vida por la difusi&oacute;n del Reino de Dios Y al mismo tiempo, estoy seguro de que, como &aacute;rboles plantados junto a r&iacute;os de agua, dar&aacute;n frutos abundantes a su tiempo (cf. <i>Sal<\/i> 1, 3) para la consolidaci&oacute;n del Evangelio.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Animo! &iexcl;Sed levadura dentro de la masa (<i>Mt<\/i> 13, 33), haced Iglesia! Que vuestro testimonio vaya despertando por doquier otros anunciadores de la salvaci&oacute;n: \u201ccu&aacute;n hermosos son los pies de los que evangelizan el bien\u201d (<i>Rm<\/i> 10, 15). Demos gracias a Dios que \u201cha comenzado esta obra buena y la llevar&aacute; a cumplimiento hasta el d&iacute;a de Jesucristo\u201d (<i>Flp<\/i> 1, 6).<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" face=\"Times New Roman\" size=\"3\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE A LA REP&Uacute;BLICA DOMINICANA, M&Eacute;XICO Y BAHAMAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II&nbsp; Catedral de OaxacaLunes 29 de enero de 1979 &nbsp; Querid&iacute;simos hermanos y hermanas: Esta ceremonia, en la que con inmenso gozo voy a conferir algunos ministerios sagrados a descendientes de las antiguas estirpes de esta tierra de Am&eacute;rica, confirma la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-enero-de-1979-catedral-de-oaxaca\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab29 de enero de 1979, Catedral de Oaxaca\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39539","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39539"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39539\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}