{"id":39544,"date":"2016-10-05T22:54:16","date_gmt":"2016-10-06T03:54:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-1979-plaza-de-la-independencia-santo-domingo\/"},"modified":"2016-10-05T22:54:16","modified_gmt":"2016-10-06T03:54:16","slug":"25-de-enero-de-1979-plaza-de-la-independencia-santo-domingo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/25-de-enero-de-1979-plaza-de-la-independencia-santo-domingo\/","title":{"rendered":"25 de enero de 1979, Plaza de la Independencia, Santo Domingo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1979\/trav_rep-dom-mexico-bahamas.html\">VIAJE A LA REP&Uacute;BLICA DOMINICANA,<br \/> M&Eacute;XICO Y BAHAMAS<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"><i>Santo Domingo, Plaza de la Independencia<br \/>Jueves 25 de enero de 1979<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><i>Hermanos en el Episcopado,<br \/> amad&iacute;simos hijos:<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">1. En esta Eucarist&iacute;a en la que compartimos la misma fe en Cristo, el Obispo de Roma y de la Iglesia universal, presente entre vosotros, os da su saludo de paz: \u201cLa gracia y la paz sean con vosotros de parte de Dios Padre y de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo\u201d (<i>Ga<\/i> 1, 39.<\/p>\n<p align=\"left\">Vengo hasta estas tierras americanas como peregrino de paz y esperanza, para participar en un acontecimiento eclesial de evangelizaci&oacute;n, acuciado a mi vez por las palabras del Ap&oacute;stol Pablo: \u201cSi evangelizo, no es para m&iacute; motivo de gloria, sino que se me impone por necesidad. &iexcl;Ay de m&iacute; si no evangelizara!\u201d (<i>1Co<\/i> 9, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">El actual per&iacute;odo de la historia de la humanidad requiere una transmisi&oacute;n reavivada de la fe, para comunicar al hombre de hoy el mensaje perenne de Cristo, adaptado a sus condiciones concretas de vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Esa evangelizaci&oacute;n es una constante y exigencia esencial de la din&aacute;mica eclesial. Pablo VI en su exhortaci&oacute;n apost&oacute;lica <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i> afirmaba que \u201cevangelizar constituye la dicha y la vocaci&oacute;n de la Iglesia, su identidad m&aacute;s profunda. Ella existe para evangelizar\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, 14).<\/p>\n<p align=\"left\">Y el mismo Pont&iacute;fice precisa que \u201cCristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo un reino, el reino de Dios\u201d; \u201cComo n&uacute;cleo y centro de su Buena Nueva, Jes&uacute;s anuncia la salvaci&oacute;n, ese gran don de Dios que es liberaci&oacute;n de todo lo que oprime al hombre, pero que es, sobre todo, liberaci&oacute;n del pecado y del Maligno\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, 8-9).<\/p>\n<p align=\"left\">2. La Iglesia, fiel a su misi&oacute;n, contin&uacute;a presentando a los hombres de cada tiempo, con la ayuda del Esp&iacute;ritu Santo y bajo la gu&iacute;a del Papa, el mensaje de salvaci&oacute;n de su divino Fundador.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta tierra dominicana fue un d&iacute;a la primera destinataria, y luego propulsora, de una gran empresa de evangelizaci&oacute;n, que merece gran admiraci&oacute;n y gratitud.<\/p>\n<p align=\"left\">Desde finales del siglo XV esta querida naci&oacute;n se abre a la fe de Jesucristo, a la que ha permanecido fiel hasta hoy. La Santa Sede, por su parte, crea las primeras sedes episcopales de Am&eacute;rica, precisamente en esta isla, y posteriormente la sede arzobispal y primada de Santo Domingo.<\/p>\n<p align=\"left\">En un per&iacute;odo relativamente corto, los senderos de la fe van surcando la geograf&iacute;a dominicana y continental, poniendo los fundamentos del legado hecho vida que hoy contemplamos en lo que fue llamado el Nuevo Mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Desde los primeros momentos del descubrimiento, la preocupaci&oacute;n de la Iglesia se pone de manifiesto, para hacer presente el reino de Dios en el coraz&oacute;n de los nuevos pueblos, razas y culturas, y en primer lugar entre vuestros antepasados.<\/p>\n<p align=\"left\">Si queremos tributar un merecido agradecimiento a quienes transplantaron las semillas de la fe, ese homenaje hay que rendirlo en primer lugar a las &oacute;rdenes religiosas, que se destacaron, aun a costa de ofrendar sus m&aacute;rtires, en la tarea evangelizadora; sobre todo los religiosos dominicos, franciscanos, agustinos, mercedarios y luego los jesuitas, que hicieron &aacute;rbol frondoso lo que hab&iacute;a brotado de tenues ra&iacute;ces. Y es que el suelo de Am&eacute;rica estaba preparado por corrientes de espiritualidad propia para recibir la nueva sementera cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\">No se trata, por otra parte, de una difusi&oacute;n de la fe, desencarnada de la vida de sus destinatarios, aunque siempre debe mantener su esencial referencia a Dios. Por ello la Iglesia en esta isla fue la primera en reivindicar la justicia y en promover la defensa de los derechos humanos en las tierras que se abr&iacute;an a la evangelizaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Son lecciones de humanismo, de espiritualidad y de af&aacute;n por dignificar al hombre, las que nos ense&ntilde;an Antonio Montesinos, C&oacute;rdoba, Bartolom&eacute; de las Casas, a quienes har&aacute;n eco tambi&eacute;n en otras partes Juan de Zum&aacute;rraga, Motolinia, Vasco de Quiroga, Jos&eacute; de Anchieta, Toribio de Mogrovejo, N&oacute;brega y tantos otros. Son hombres en los que late la preocupaci&oacute;n por el d&eacute;bil, por el indefenso, por el ind&iacute;gena, sujetos dignos de todo respeto como personas y como portadores de la imagen de Dios, destinados a una vocaci&oacute;n transcendente. De ah&iacute; nacer&aacute; el primer Derecho Internacional con Francisco de Vitoria.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Y es que no pueden disociarse \u2013es la gran lecci&oacute;n, v&aacute;lida hoy tambi&eacute;n\u2013 anuncio del Evangelio y promoci&oacute;n humana; pero para la Iglesia, aqu&eacute;l no puede confundirse ni agotarse \u2013como algunos pretenden\u2013 en &eacute;sta &uacute;ltima. Ser&iacute;a cerrar al hombre espacios infinitos que Dios le ha abierto. Y ser&iacute;a falsear el significado profundo y completo de la evangelizaci&oacute;n, que es ante todo anuncio de la Buena Nueva del Cristo Salvador.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia, experta en humanidad, fiel a los signos de los tiempos, y en obediencia a la invitaci&oacute;n apremiante del &uacute;ltimo Concilio, quiere hoy continuar su misi&oacute;n de fe y de defensa de los derechos humanos. Invitando a los cristianos a comprometerse en la construcci&oacute;n de un mundo m&aacute;s justo, humano y habitable, que no se cierra en s&iacute; mismo, sino que se abre a Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Hacer ese mundo m&aacute;s justo significa, entre otras cosas, esforzarse porque no haya ni&ntilde;os sin nutrici&oacute;n suficiente, sin educaci&oacute;n, sin instrucci&oacute;n; que no haya j&oacute;venes sin la preparaci&oacute;n conveniente; que no haya campesinos sin tierra para vivir y desenvolverse dignamente; que no haya trabajadores maltratados ni disminuidos en sus derechos; que no haya sistemas que permitan la explotaci&oacute;n del hombre por el hombre o por el Estado; que no haya corrupci&oacute;n; que no haya a quien le sobra mucho, mientras a otros inculpablemente les falte todo; que no haya tanta familia mal constituida, rota, desunida, insuficientemente atendida; que no haya injusticia y desigualdad en el impartir la justicia; que no haya nadie sin amparo de la ley y que la ley ampare a todos por igual; que no prevalezca la fuerza sobre la verdad y el derecho, sino la verdad y el derecho sobre la fuerza; y que no prevalezca jam&aacute;s lo econ&oacute;mico ni lo pol&iacute;tico sobre lo humano.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Pero no os content&eacute;is con ese mundo m&aacute;s humano. Haced un mundo expl&iacute;citamente m&aacute;s divino, m&aacute;s seg&uacute;n Dios, regido por la fe y en el que &eacute;sta inspire el progreso moral, religioso y social del hombre. No perd&aacute;is de vista la orientaci&oacute;n vertical de la evangelizaci&oacute;n. Ella tiene fuerza para liberar al hombre, porque es la revelaci&oacute;n del amor. El amor del Padre por los hombres, por todos y cada uno de los hombres, amor revelado en Jesucristo.\u201cPorque tanto am&oacute; Dios al mundo, que le dio su unig&eacute;nito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna\u201d (<i>Jn<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">Jesucristo ha manifestado ese amor ante todo en su vida oculta \u2013\u201cTodo lo ha hecho bien\u201d(<i>Mc<\/i> 7, 37)\u2013 y anunciando el Evangelio; despu&eacute;s, con su muerte y resurrecci&oacute;n, el misterio pascual en el que el hombre encuentra su vocaci&oacute;n definitiva a la vida eterna, a la uni&oacute;n con Dios. Es la dimensi&oacute;n escatol&oacute;gica del amor.<\/p>\n<p align=\"left\">Amados hijos: termino exhort&aacute;ndoos a ser siempre dignos de la fe recibida. Amad a Cristo, amad al hombre por El y vivid la devoci&oacute;n a nuestra querida Madre del cielo, a quien invoc&aacute;is con el hermoso nombre de Nuestra Se&ntilde;ora de la Altagracia, a la que el Papa quiere dejar como homenaje de devoci&oacute;n una diadema. Ella os ayude a caminar hacia Cristo, conservando y desarrollando en plenitud la semilla plantada por vuestros primeros evangelizadores. Es lo que el Papa espera de todos vosotros. De vosotros, hijos de Cuba, aqu&iacute; presentes, de Jamaica, de Cura&ccedil;ao y Antillas, de Hait&iacute;, de Venezuela y Estados Unidos. Sobre todo de vosotros, hijos de la tierra dominicana. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE A LA REP&Uacute;BLICA DOMINICANA, M&Eacute;XICO Y BAHAMAS HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Santo Domingo, Plaza de la IndependenciaJueves 25 de enero de 1979 &nbsp; Hermanos en el Episcopado, amad&iacute;simos hijos: 1. 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