{"id":39548,"date":"2016-10-05T22:54:25","date_gmt":"2016-10-06T03:54:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-en-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-1-de-enero-de-1979\/"},"modified":"2016-10-05T22:54:25","modified_gmt":"2016-10-06T03:54:25","slug":"oracion-en-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-1-de-enero-de-1979","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/oracion-en-la-solemnidad-de-santa-maria-madre-de-dios-1-de-enero-de-1979\/","title":{"rendered":"Oraci\u00f3n en la solemnidad de Santa Mar\u00eda, Madre de Dios (1 de enero de 1979)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA,&nbsp; MADRE DE DIOS&nbsp;<br \/> Y XII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b> <\/p>\n<p> Lunes 1 de enero de 1979<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. A&ntilde;o 1979. Primer d&iacute;a del mes de enero. Primer d&iacute;a del a&ntilde;o nuevo.<\/p>\n<p align=\"left\">Al entrar hoy por las puertas de esta bas&iacute;lica, junto a vosotros, querid&iacute;simos hermanos y hermanas, quisiera saludar este a&ntilde;o, quisiera decirle: &iexcl;bienvenido!<\/p>\n<p align=\"left\">Lo hago en el d&iacute;a de la octava de Navidad. Hoy es ya el d&iacute;a octavo de esta gran fiesta que, seg&uacute;n el ritmo de la liturgia, concluye e inicia el a&ntilde;o.<\/p>\n<p align=\"left\">El a&ntilde;o es la medida humana del tiempo. El tiempo nos habla del &quot;transcurrir&quot; al cual est&aacute; sometido todo lo creado. El hombre tiene conciencia de este transcurrir. El no solamente pasa con el tiempo, sino que tambi&eacute;n &quot;mide el tiempo&quot; de su vida: tiempo hecho de d&iacute;as, semanas, meses y a&ntilde;os. En este fluir humano se da siempre la tristeza de despedirse del pasado y, al mismo tiempo, la apertura al futuro.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente esta despedida del pasado y esta apertura al futuro est&aacute;n inscritos, mediante el lenguaje y el ritmo de la liturgia de la Iglesia, en la solemnidad de la Navidad del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">El nacimiento hace referencia siempre a un comienzo, al comienzo de lo que nace. La Navidad del Se&ntilde;or hace referencia a un comienzo singular. En primer lugar habla de ese comienzo que precede a todos los tiempos, del principio que es Dios mismo, sin comienzo. Durante esta octava nos hemos nutrido diariamente del misterio de la perenne generaci&oacute;n en Dios, del misterio del Hijo engendrado eternamente por el Padre: &laquo;Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado&raquo; (Profesi&oacute;n de Fe).<\/p>\n<p align=\"left\">En estos d&iacute;as hemos sido, adem&aacute;s y de un modo particular, testigos del nacimiento terrestre de este Hijo. Naciendo, en Bel&eacute;n, de Mar&iacute;a Virgen, como Hombre, Dios-Verbo, acepta el tiempo. Entra en la historia. Se somete a la ley del fluir humano. Cierra el pasado: con El termina el tiempo de espera, esto es, la Anti&shy;gua Alianza. Abre el futuro: la Nue&shy;va Alianza de la gracia y de la reconciliaci&oacute;n con Dios. Es el nuevo &quot;Comienzo&quot; del Tiempo Nuevo. Todo nuevo a&ntilde;o participa de este Comienzo. Es el a&ntilde;o del Se&ntilde;or. &iexcl;Bienvenido a&ntilde;o 1979! Desde tu mismo comienzo eres medida del tiempo nuevo, inscrita en el misterio del nacimiento del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">2. En este primer d&iacute;a del a&ntilde;o nuevo toda la Iglesia reza por la paz. Fue el gran Pont&iacute;fice Pablo VI quien hizo del problema de la paz, tema de la plegaria de la primera jornada del a&ntilde;o en toda la Iglesia. Hoy, siguiendo su noble iniciativa, tomamos de nuevo este tema con plena convicci&oacute;n, fervor y humildad. De hecho, en este d&iacute;a en que se abre el a&ntilde;o nuevo, no es posible ciertamente formular un deseo m&aacute;s fundamental que el de la paz. &laquo;L&iacute;branos del mal&raquo;. Recitando estas palabras de la plegaria de Jes&uacute;s es muy dif&iacute;cil darles un contenido distinto de aquel que se opone a la paz, la destruye, la amenaza. As&iacute;, pues, roguemos: l&iacute;branos de la guerra, del odio, de la destrucci&oacute;n de vidas humanas: No permitas que matemos. No permitas que se utilicen los medios que est&aacute;n al servicio de la muerte, la destrucci&oacute;n, y cuya potencia, cuyo radio de acci&oacute;n y de precisi&oacute;n traspasan los l&iacute;mites conocidos hasta ahora. No permitas que sean empleados jam&aacute;s. &laquo;L&iacute;branos del mal&raquo;. Defi&eacute;ndenos de la guerra. De todas las guerras. Padre que est&aacute;s en los cielos, Padre de la vida y Dador de la paz: te lo pide el Papa, hijo de una naci&oacute;n que a trav&eacute;s de la historia, y particularmente en nuestro siglo, ha sido una de las m&aacute;s probadas por el horror, la crueldad, el cataclismo de la guerra. Te lo pide para todos los pueblos del mundo, para todos los pa&iacute;ses y para todos los continentes. Te lo suplica en nombre de Cristo, Pr&iacute;ncipe de la paz.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Qu&eacute; significativas resultan las palabras de Jesucristo que recordamos todos los d&iacute;as en la liturgia eucar&iacute;stica: &laquo;La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da os la doy yo&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 27).<\/p>\n<p align=\"left\">Esta dimensi&oacute;n de paz, es la dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda, que s&oacute;lo Cristo puede dar al hombre. Es la plenitud de la paz, radicada en la reconciliaci&oacute;n con Dios mismo. La paz interior que comparten los hermanos mediante la comuni&oacute;n espiritual. Esta paz es la que nosotros imploramos antes que ninguna otra cosa. Pero conscientes de que &quot;el mundo&quot; por s&iacute; solo \u2014el mundo despu&eacute;s del pecado original, el mundo en pecado\u2014 no puede darnos esta paz, la pedimos al mismo tiempo para el mundo. Para el hombre en el mundo. Para todos los hombres. Para todas las naciones de lengua, cultura o razas diversas. Para todos los continentes. La paz es la primera condici&oacute;n del progreso aut&eacute;ntico. La paz es indispensable para que los hombres y los pueblos vivan en libertad. La paz est&aacute; condicionada al mismo tiempo \u2014como ense&ntilde;an Juan XXIII y Pablo VI\u2014 por la garant&iacute;a de que se asegure a todos los hombres y pueblos el derecho a la libertad, a la verdad, a la justicia, y al amor.<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;La convivencia entre los hombres \u2014ense&ntilde;a Juan XXIII\u2014 ser&aacute; consiguientemente ordenada, fruct&iacute;fera y propia de la dignidad de la persona humana si se funda sobre la verdad&#8230; Ello ocurrir&aacute; cuando cada uno reconozca debidamente los rec&iacute;procos derechos y las correspondientes obligaciones. Esta convivencia as&iacute; descrita llegar&aacute; a ser real cuando los ciudadanos respeten efectivamente aquellos derechos y cumplan las respectivas obligaciones; cuando est&eacute;n vivificados por tal amor, que sientan como propias las necesidades ajenas y hagan a los dem&aacute;s participantes de los propios bienes: finalmente, cuando todos los esfuerzos se a&uacute;nen para hacer siempre m&aacute;s viva entre todos la comunicaci&oacute;n de valores espirituales en el mundo; &#8230;y debe estar integrada por la libertad, en el modo que conviene a la dignidad de seres racionales que, por ser tales, deben asumir la responsabilidad de las propias acciones&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_xxiii\/encyclicals\/documents\/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem_sp.html\">Pacem in terris<\/a><\/i>, 35; cf. Pablo VI, <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_26031967_populorum_sp.html\">Populorurn progressio<\/a><\/i>, 44).<\/p>\n<p align=\"left\">La paz, por tanto, hay que aprenderla continuamente. En consecuencia, hay que educarse para la paz, como dice el <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19781221_xii-world-day-for-peace_sp.html\">Mensaje del primer d&iacute;a del a&ntilde;o 1979<\/a>. Hay que aprenderla honrada y sinceramente en los varios niveles y en los varios am&shy;bientes, comenzando por los ni&ntilde;os de las escuelas elementales, y llegando hasta los gobernantes. &iquest;En qu&eacute; estadio de esta educaci&oacute;n universal para la paz nos encontramos? &iquest;Cu&aacute;nto queda todav&iacute;a por hacer? &iquest;Cu&aacute;nto hay que aprender a&uacute;n?<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy la Iglesia venera especialmente la Maternidad de Mar&iacute;a. Esta es como un mensaje final de la octava de la Navidad del Se&ntilde;or. El nacimiento hace referencia siempre a la que ha engendrado, a la que da la vida, a la que da al mundo al Hombre. El primer d&iacute;a del a&ntilde;o nuevo es el d&iacute;a de la Madre.<\/p>\n<p align=\"left\">La vemos, pues, como en tantos cuadros y esculturas, con el Ni&ntilde;o en brazos, con el Ni&ntilde;o en su seno. Madre. La que ha engendrado y alimentado al Hijo de Dios. Madre de Cristo. No hay imagen m&aacute;s conocida y que hable de modo m&aacute;s sencillo sobre el misterio del nacimiento del Se&ntilde;or, como la de la Madre con Jes&uacute;s en brazos. &iquest;Acaso no es esta imagen la fuente de nuestra confianza singular? &iquest;No es &eacute;sta la imagen que nos permite vivir en el &aacute;mbito de todos los misterios de nuestra fe y, al contemplarlos como &laquo;divinos&raquo;, considerarlos a un tiempo tan &laquo;humanos&raquo;?<\/p>\n<p align=\"left\">Pero hay a&uacute;n otra imagen de la Madre con el Hijo en brazos. Y se encuentra en esta bas&iacute;lica; es la &quot;Piedad&quot;, Mar&iacute;a con Jes&uacute;s bajado de la cruz, con Jes&uacute;s que ha expirado ante sus ojos en el monte G&oacute;lgota, y que despu&eacute;s de la muerte vuelve a aquellos brazos que lo ofrecieron en Bel&eacute;n cual Salvador del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, pues, quisiera unir hoy nuestra oraci&oacute;n por la paz a esta doble imagen. Quisiera enlazarla con esta Maternidad que la Iglesia venera de modo particular en la octava del nacimiento del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">Por ello digo: <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;<a name=\"Madre\">Madre<\/a>, que sabes lo que significa estrechar <br \/> entre los brazos el cuerpo muerto del Hijo, <br \/> de Aquel a quien has dado la vida, <br \/> ahorra a todas las madres de esta tierra <br \/> la muerte de sus hijos, <br \/> los tormentos, la esclavitud, <br \/> la destrucci&oacute;n de la guerra, <br \/> las persecuciones, <br \/> los campos de concentraci&oacute;n, las c&aacute;rceles. <br \/> Mant&eacute;n en ellas el gozo del nacimiento, <br \/> del sustento, del desarrollo del hombre y de su vida. <br \/> En nombre de esta vida, <br \/> en nombre del nacimiento del Se&ntilde;or, <br \/> implora con nosotros la paz y la justicia en el mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">Madre de la Paz, <br \/> en toda la belleza y majestad de tu Maternidad <br \/> que la Iglesia exalta y el mundo admira, <br \/> te pedimos: <br \/> Permanece con nosotros en todo momento. <br \/> Haz que este nuevo a&ntilde;o sea a&ntilde;o de paz <br \/> en virtud del nacimiento y la muerte de tu Hijo.<\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1979 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA,&nbsp; MADRE DE DIOS&nbsp; Y XII JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Lunes 1 de enero de 1979 &nbsp; 1. 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