{"id":39561,"date":"2016-10-05T22:55:01","date_gmt":"2016-10-06T03:55:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1980-solemnidad-de-la-inmaculada\/"},"modified":"2016-10-05T22:55:01","modified_gmt":"2016-10-06T03:55:01","slug":"8-de-diciembre-de-1980-solemnidad-de-la-inmaculada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1980-solemnidad-de-la-inmaculada\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1980, Solemnidad de la Inmaculada"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor<br \/> Lunes 8 de diciembre de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. <i>Salus Populi Romani!<\/i><\/p>\n<p>Con este saludo vengo hoy, venerados y queridos hermanos y hermanas, a esta bas&iacute;lica mariana de Roma. Vengo aqu&iacute; despu&eacute;s del acto solemne de homenaje, tributado a la Inmaculada en la plaza de Espa&ntilde;a, donde los romanos desde hace a&ntilde;os y generaciones manifiestan su amor y su veneraci&oacute;n hacia Aquella a la que el &Aacute;ngel, en el momento de la Anunciaci&oacute;n, salud&oacute; &quot;llena de gracia&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 28). En el texto griego del Evangelio de San Lucas este saludo se dice: <i> kecharitom&eacute;ne,<\/i> es decir, particularmente amada por Dios, totalmente invadida de su amor, consolidada completamente en El: como si hubiese sido formada del todo por El, por el amor sant&iacute;simo de Dios.<\/p>\n<p>Y precisamente por esto:<i> Salus Populi! Salus Populi Romani!<\/i><\/p>\n<p>Este titulo consagra justamente la devoci&oacute;n mariana de Roma. Puede remontarse a los mismos or&iacute;genes de esta bas&iacute;lica, puesto que ya mi predecesor Sixto III, en el siglo V, en la inscripci&oacute;n dedicatoria, llama as&iacute; a la Virgen: <i>Virgo Maria&#8230; nostra salus.<\/i> La invocaci&oacute;n se enriqueci&oacute; en la alta Edad Media, favorecida por la solemne procesi&oacute;n del 15 de agosto, que un&iacute;a la devoci&oacute;n a la imagen del Salvador, conservada en la Bas&iacute;lica Lateranense, con la de la Virgen de Santa Mar&iacute;a la Mayor. Entonces el pueblo romano cantaba a la Virgen durante la procesi&oacute;n: &quot;Virgen Mar&iacute;a, mira propicia a tus hijos&#8230; Alma Mar&iacute;a, mu&eacute;strate benigna a las l&aacute;grimas de quien te suplica. Madre Santa de Dios, mira al pueblo romano&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n me es grato recordar, que la devoci&oacute;n a la Virgen en esta bas&iacute;lica tuvo, en los siglos medievales, un car&aacute;cter universal, porque un&iacute;a a los romanos con los religiosos griegos, que viv&iacute;an en Roma y la celebraban en la propia lengua. Adem&aacute;s, esta bas&iacute;lica fue elegida por los Santos Cirilio y Metodio, que llegaron a Roma en el siglo IX y fueron recibidos jubilosamente por el Papa Adriano II y por todo el pueblo romano, para la celebraci&oacute;n en lengua eslava de la liturgia, que ellos hab&iacute;an instaurado para la evangelizaci&oacute;n de los pueblos eslavos. Sus libros lit&uacute;rgicos en lengua eslava, aprobados por el Papa, fueron colocados sobre el altar de esta bas&iacute;lica.<\/p>\n<p>2.&nbsp;Cuando decimos<i> Salus Populi, Salus Populi Romani,<\/i> somos conscientes de que Mar&iacute;a ha experimentado m&aacute;s que todos la salvaci&oacute;n, la ha experimentado de modo particular y excepcional. Siendo Ella Madre de nuestra salvaci&oacute;n, Madre de los hombres y del pueblo, Madre de Roma, esto lo es en Cristo por Cristo, <i>por obra de Cristo; Salus Populi Romani in suo Salvatore!<\/i><\/p>\n<p>Lo ense&ntilde;a tambi&eacute;n el Concilio Vaticano II en la Constituci&oacute;n <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>: &quot;Uno solo<i> <\/i> es nuestro Mediador seg&uacute;n las palabras del Ap&oacute;stol: &#8216;Porque uno es Dios, y uno tambi&eacute;n el Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jes&uacute;s, que se entreg&oacute; a S&iacute; mismo para redenci&oacute;n de todos&#8217; (<i>1 Tim <\/i>2,<i> <\/i> 5-6). Sin embargo, la misi&oacute;n maternal de Mar&iacute;a para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediaci&oacute;n &uacute;nica de Cristo, sino que demuestra su eficacia. Pues todo el influjo salv&iacute;fico de la Sant&iacute;sima Virgen sobre los hombres no dimana de una necesidad ineludible, sino del divino benepl&aacute;cito y de la superabundancia de los m&eacute;ritos de Cristo; se apoya en la mediaci&oacute;n de &eacute;ste, depende totalmente de ella y de la misma saca todo su poder. Y lejos de impedir la uni&oacute;n inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>,<\/i> 60).<\/p>\n<p>3.&nbsp;Lo demuestra de modo particular <i>esta solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n.<\/i><\/p>\n<p>Este es el d&iacute;a en que confesamos que Mar&iacute;a \u2014elegida de modo particular y eternamente por Dios en su amoroso designio de salvaci&oacute;n\u2014 ha experimentado tambi&eacute;n de modo especial la salvaci&oacute;n:<i> fue redimida de modo excepcional<\/i> por obra de Aquel, a quien Ella, como Virgen Madre, deb&iacute;a transmitir la vida humana.<\/p>\n<p>De ello hablan tambi&eacute;n las lecturas de la liturgia de hoy. San Pablo<i> en la Carta a los Efesios<\/i> escribe: &quot;Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, que nos ha bendecido, en la persona de Cristo, con toda clase de bienes espirituales y celestiales. El nos eligi&oacute; en la Persona de Cristo \u2014antes de crear el mundo\u2014 para que fu&eacute;semos santos e irreprochables en El por el amor&quot; (<i>Ef<\/i> 1. 3-4).<\/p>\n<p>Estas palabras<i> se refieren<\/i> de modo particular y excepcional<i> a Mar&iacute;a.<\/i> Efectivamente, Ella, m&aacute;s que todos los hombres y m&aacute;s que los &aacute;ngeles\u2014<i> &quot;fue elegida en Cristo antes de la creaci&oacute;n del mundo&quot;,<\/i> porque de modo &uacute;nico e irrepetible fue elegida<i> para Cristo,<\/i> fue destinada a El para ser Madre.<\/p>\n<p>Luego, el Ap&oacute;stol, desarrollando la misma idea de su Carta a los Efesios, escribe: &quot;&#8230;Nos ha destinado (Dios) en la Persona de Cristo \u2014por pura iniciativa suya\u2014 a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya&quot; (<i>Ef<\/i> 1, 5).<\/p>\n<p>Y&nbsp;tambi&eacute;n estas palabras \u2014en cuanto se refieren a todos los cristianos\u2014 se refieren a Mar&iacute;a de modo excepcional. Ella \u2014 precisamente Ella como Madre\u2014 ha adquirido en el grado m&aacute;s alto la &quot;adopci&oacute;n divina&quot;: elegida para ser hija adoptiva en el eterno Hijo de Dios, precisamente porque El deb&iacute;a llegar a ser, en la econom&iacute;a divina de la salvaci&oacute;n, su verdadero Hijo, nacido de Ella, y por esto Hijo del Hombre: Ella como frecuentemente cantamos\u2014<i> &iexcl;Hija amada de Dios Padre!<\/i><\/p>\n<p>4. Y finalmente escribe el Ap&oacute;stol: &quot;Con Cristo hemos heredado tambi&eacute;n nosotros. A esto est&aacute;bamos destinados por decisi&oacute;n del que hace todo seg&uacute;n su voluntad. Y as&iacute; nosotros, los que ya esper&aacute;bamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria&quot; (<i>Ef<\/i> 1, 11-12).<\/p>\n<p>Nadie de modo m&aacute;s pleno, m&aacute;s absoluto y m&aacute;s radical &quot;ha esperado&quot; en Cristo como su propia Madre, Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>Y&nbsp;tampoco nadie tanto como Ella<i> &quot;ha sido hecha heredera en El&quot;,<\/i> &iexcl;en Cristo!<\/p>\n<p>Nadie en la historia del mundo ha sido m&aacute;s cristoc&eacute;ntrico y m&aacute;s crist&oacute;foro que Ella. Y nadie ha sido m&aacute;s semejante a El, no s&oacute;lo con la semejanza natural de la Madre con el Hijo, sino con la semejanza del Esp&iacute;ritu y de la santidad.<\/p>\n<p>Y&nbsp;porque nadie tanto como Ella exist&iacute;a <i>&quot;conforme al designio de la voluntad de Dios&quot;,<\/i> nadie en este mundo exist&iacute;a tanto como Ella<i> &quot;para alabanza de su gloria&quot;,<\/i>&nbsp;porque nadie exist&iacute;a en Cristo y por Cristo tanto como Aquella, gracias a la cual Cristo naci&oacute; en la tierra.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; la alabanza de la Inmaculada, que la liturgia de hoy proclama con las palabras de la Carta a los Efesios. Y toda esta riqueza de la teolog&iacute;a de Pablo se puede encontrar encerrada tambi&eacute;n en estas dos palabras de Lucas &quot;Llena de gracia&quot; (<i>&quot;kecharitom&eacute;ne&quot;).<\/i><\/p>\n<p>5. La Inmaculada Concepci&oacute;n es un particular misterio de la fe, y es tambi&eacute;n una solemnidad particular. Es la fiesta de Adviento por excelencia. Esta fiesta \u2014y tambi&eacute;n este misterio\u2014 nos hace pensar en el &quot;comienzo&quot; del hombre sobre la tierra, en la inocencia primigenia y luego, en la gracia perdida y en el pecado original.<\/p>\n<p>Por esto leemos hoy primeramente el pasaje del libro del G&eacute;nesis, que<i> da la imagen de este &quot;comienzo&quot;.<\/i><\/p>\n<p>Y cuando, precisamente en este texto, leemos de la mujer, cuya estirpe &quot;aplastar&aacute; la cabeza de la serpiente&quot; (cf.<i> G&eacute;n <\/i>3, 15), vemos<i> en esta mujer,<\/i> juntamente con la Tradici&oacute;n, a<i> Mar&iacute;a,<\/i> presentada precisamente inmaculada por obra del Hijo de Dios, al cual deb&iacute;a dar la naturaleza humana. Y no nos maravillamos de que al comienzo de la historia del hombre, entendida como historia de la salvaci&oacute;n, est&eacute; inscrita tambi&eacute;n Mar&iacute;a, si \u2014como hemos le&iacute;do en San Pablo\u2014 antes de la creaci&oacute;n del mundo todo cristiano fue elegido ya en Cristo y por Cristo: &iexcl;Esto vale mucho m&aacute;s para Ella!<\/p>\n<p>6. La Inmaculada es, pues, una obra particular, excepcional y &uacute;nica de Dios: &quot;Llena de gracia&#8230;&quot;.<\/p>\n<p>Cuando, en el tiempo establecido por la Sant&iacute;sima Trinidad, fue a Ella el &Aacute;ngel y le dijo: &quot;No temas&#8230; Concebir&aacute;s en tu vientre y dar&aacute;s a luz un hijo y le pondr&aacute;s por nombre Jes&uacute;s. Ser&aacute; grande, se llamar&aacute; Hijo del Alt&iacute;simo&quot; <i>(Lc<\/i> 1, 30-32), solamente Aquella que era &quot;llena de gracia&quot; pod&iacute;a responder tal como entonces respondi&oacute; Mar&iacute;a: &quot;Aqu&iacute; est&aacute; la esclava del Se&ntilde;or, h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 38).<\/p>\n<p>Y&nbsp;Mar&iacute;a respondi&oacute; as&iacute; precisamente.<\/p>\n<p>Hoy, en esta fiesta de Adviento, alabamos por ello al Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Y&nbsp;le damos gracias por esto.<\/p>\n<p>&iexcl;Damos gracias porque Mar&iacute;a es &quot;llena de gracia&quot;!<\/p>\n<p>Damos gracias por su Inmaculada Concepci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor Lunes 8 de diciembre de 1980 &nbsp; 1. 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