{"id":39588,"date":"2016-10-05T22:55:25","date_gmt":"2016-10-06T03:55:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-noviembre-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santisimo-salvador-y-de-los-santos-juan-bautista-y-juan-evangelista-en-el-laterano-2\/"},"modified":"2016-10-05T22:55:25","modified_gmt":"2016-10-06T03:55:25","slug":"9-de-noviembre-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santisimo-salvador-y-de-los-santos-juan-bautista-y-juan-evangelista-en-el-laterano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-noviembre-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santisimo-salvador-y-de-los-santos-juan-bautista-y-juan-evangelista-en-el-laterano-2\/","title":{"rendered":"9 de noviembre de 1980, Visita pastoral a la\u00a0parroquia romana del Sant\u00edsimo Salvador y de los Santos Juan Bautista y Juan Evangelista en el Laterano"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DEL SANT&Iacute;SIMO SALVADOR <br \/>Y DE LOS SANTOS JUAN BAUTISTA Y JUAN EVANGELISTA EN EL LATERANO<\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i><b>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/b><\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Fiesta de la Dedicaci&oacute;n de la Bas&iacute;lica de Letr&aacute;n<br \/> Domingo 9 de noviembre de 1980<\/i><\/font> <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Permitid, queridos hermanos y hermanas, que este domingo en que la Iglesia celebra el correspondiente aniversario de la Dedicaci&oacute;n de la Bas&iacute;lica Lateranense, exprese yo, junto con vosotros, la m&aacute;s profunda veneraci&oacute;n a nuestro Dios y Se&ntilde;or, que habita en este venerable templo.<\/p>\n<p><i>&iexcl;Dios habita en el interior de su Iglesia!<\/i><\/p>\n<p>Cuando el templo fue erigido en este lugar \u2014y sucedi&oacute; por vez primera en tiempos del Emperador Constantino\u2014, fue dedicado a<i> Dios solo.<\/i> En efecto, se edifican las iglesias para dedicarlas a Dios, como para darle a El solo su particular propiedad y su habitaci&oacute;n en medio de nosotros, que somos su pueblo. Y de nuestros antepasados en la fe recibimos la certeza de la verdad revelada, seg&uacute;n la cual<i> Dios quiere habitar en medio de nosotros.<\/i> Quiere estar con nosotros. &iquest;De qu&eacute; otra cosa, si no de esto, es testimonio la historia de los Patriarcas y de Mois&eacute;s?<\/p>\n<p>Y, &iquest;qu&eacute; otra cosa testimonia, sobre todo. Cristo. Se&ntilde;or y Salvador nuestro que, de modo especial, es desde el principio, Patrono de la Iglesia en Letr&aacute;n?<\/p>\n<p>2.&nbsp;S&iacute;, hace poco hemos escuchado sus palabras pronunciadas ante los habitantes de Jerusal&eacute;n y ante los peregrinos que hab&iacute;an llegado para visitar el templo de Salom&oacute;n: &quot;Destruid este templo, y en tres d&iacute;as lo levantar&eacute;&quot; (<i>Jn<\/i> 2, 19). Cristo hab&iacute;a subido al templo de Jerusal&eacute;n junto con los dem&aacute;s y \u2014como hemos escuchado\u2014 hab&iacute;a echado fuera a la gente que vend&iacute;a bueyes, ovejas, palomas y a los cambistas sentados all&iacute;. Y entonces, ante la reacci&oacute;n tan dura del Maestro de Nazaret, ante las palabras que hab&iacute;a pronunciado en esa ocasi&oacute;n: &quot;no hag&aacute;is de la casa de mi Padre casa de contrataci&oacute;n&quot;, le fue hecha esta pregunta: &quot;&iquest;Qu&eacute; se&ntilde;al das para obrar as&iacute;?&quot; (<i>Jn<\/i> 2, 16. 18).<\/p>\n<p>La respuesta de Cristo suscit&oacute; una sensaci&oacute;n de<i> recelo<\/i>: &quot;Cuarenta y seis a&ntilde;os se han empleado en edificar este templo, &iquest;y t&uacute; vas a levantarlo en tres d&iacute;as?&quot;<i> <\/i> (<i>Jn<\/i> 2, 20).<\/p>\n<p>Solamente los m&aacute;s cercanos a Cristo eran conscientes de que en lo que hab&iacute;a dicho se hab&iacute;a manifestado su &quot;celo&quot; filial por la casa del Padre, un celo que lo devoraba (cf. <i>Jn<\/i> 2, 14). Y ellos, los disc&iacute;pulos, entendieron despu&eacute;s, cuando Cristo resucit&oacute;, que echando entonces a los comerciantes del templo de Jerusal&eacute;n, pensaba sobre todo en el &quot;templo de su cuerpo&quot; (<i>Jn<\/i> 2, 21).<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, en el d&iacute;a en que celebramos el recuerdo anual de la Dedicaci&oacute;n de la Bas&iacute;lica de Letr&aacute;n, que es<i> madre de todas las Iglesias,<\/i> deseamos expresar la m&aacute;xima veneraci&oacute;n a esta &quot;morada de Dios con nosotros&quot; (cf.<i> Ap<\/i> 21, 3), profesando que ella representa al mismo Cristo crucificado y resucitado.<i> Cristo, nuestra Pascua<\/i>; porque por El, en El y con El tenemos acceso al Padre en el Esp&iacute;ritu Santo; por El, en El y con El, Dios mismo, en el misterio inescrutable de su Vida Trinitaria, se acerca a nosotros para estar con nosotros, para habitar en medio de nosotros.<\/p>\n<p>3.&nbsp;De este modo, yo.<i> Obispo de Roma, <\/i>deseo hoy expresar mi veneraci&oacute;n al misterio de este templo al que estoy unido desde hace dos a&ntilde;os, y deseo expresar esa veneraci&oacute;n<i> juntamente con vosotros,<\/i> que sois una parte peculiar de la Iglesia de Roma. Sois, en efecto, la<i> parroquia lateranense.<\/i> &iexcl;Queridos hermanos y hermanas! &iexcl;Es una gran distinci&oacute;n, verdaderamente singular, la vuestra! Ella os impone el deber de captar, ante todo, de modo especialmente perspicaz, el misterio del templo de Dios, que la liturgia de hoy pone tan magn&iacute;ficamente de relieve, y os permite tambi&eacute;n vivirlo despu&eacute;s con la necesaria coherencia.<\/p>\n<p><i>Al saludaros<\/i>&nbsp;del modo m&aacute;s cordial, con ocasi&oacute;n de la visita que hoy realizo a vuestra parroquia, deseo al mismo tiempo saludar con respeto y amor a<i> cuantos <\/i> tienen un especial v&iacute;nculo con este insigne templo por las funciones que ejercen en la Iglesia de Roma.<\/p>\n<p>Saludo, por tanto, al se&ntilde;or cardenal Vicario que, en su calidad de arcipreste del cabildo de la Bas&iacute;lica, tiene en esta iglesia una presencia especialmente significativa y estimulante. Saludo despu&eacute;s al vicegerente, mons. Canestri, y a mons. Plinio Pascoli, a cuyo celo pastoral est&aacute; confiada la zona de la di&oacute;cesis a que pertenece esta parroquia; y saludo tambi&eacute;n a los venerables can&oacute;nigos del cabildo que, juntamente con los beneficiados, animan la vida lit&uacute;rgica de la Bas&iacute;lica, participando activamente en las celebraciones que en ella se desarrollan. Aprovecho gustoso la ocasi&oacute;n para testimoniarles mi aprecio, mientras, al dar las gracias a cuantos prestan servicio en las Sagradas Congregaciones, en el Vicariato y en otras formas de ministerio, env&iacute;o de buen grado un saludo afectuoso y un augurio cordial a todos aquellos a quienes la enfermedad les ha impedido estar aqu&iacute; con nosotros en esta gozosa circunstancia.<\/p>\n<p>Un saludo especialmente caluroso dirijo tambi&eacute;n al p&aacute;rroco, don Sergio Vazzoler, que se est&aacute; prodigando con generoso celo para hacer de la parroquia, reestructurada hace cuatro a&ntilde;os en conformidad con las normas conciliares, una comunidad viva, que circunde la gran catedral, como los hijos rodean a la madre, para que no quede sola, sin vida pastoral propia.<\/p>\n<p>Saludo igualmente a los religiosos y a las religiosas de los institutos presentes en el &aacute;mbito de la parroquia, con un reconocimiento especial hacia aquellos que, directamente, se ocupan en las diversas formas de servicio indispensable para una ordenada vida lit&uacute;rgica y pastoral.<\/p>\n<p>Mi saludo se dirige, por &uacute;ltimo, a los laicos que componen la coral polif&oacute;nica, laudablemente comprometida en la animaci&oacute;n de las celebraciones dominicales; a los j&oacute;venes que se est&aacute;n preparando para el important&iacute;simo ministerio de la catequesis, a los que aseguran el servicio del altar en las funciones sacras, y a los miembros del consejo pastoral, que secundan con generosa disponibilidad el trabajo apost&oacute;lico del p&aacute;rroco.<\/p>\n<p>4. &iquest;Qu&eacute; os dir&eacute;, queridos fieles de la parroquia de San Juan de Letr&aacute;n? Permitidme seguir a San Pablo y proponeros una frase suya, sacada de la liturgia de hoy: &quot;Vosotros sois arada de Dios, edificaci&oacute;n de Dios&quot; (<i>1 Cor<\/i>&nbsp;3, 9).<\/p>\n<p><i>Dos comparaciones,<\/i>&nbsp;cada una de las cuales habla en modo muy expresivo de cada uno de vosotros y, al mismo tiempo, de toda vuestra comunidad.<\/p>\n<p><i>Sois la &quot;arada de Dios&quot;,<\/i>&nbsp;que debe su buena cosecha sobre todo al agua del bautismo. Aqu&iacute;, junto a la Bas&iacute;lica, se encuentra una fuente bautismal muy antigua. Y aqu&iacute;, con el agua de la <i>fuente bautismal lateranense,<\/i> muchos de vosotros han nacido a la vida divina en la gracia de hijos adoptivos, viniendo a formar parte de esta comunidad parroquial. &iexcl;Cu&aacute;n elogiosamente el Salmo responsorial de hoy exalta las &quot;corrientes del r&iacute;o&quot; que &quot;alegran la ciudad de Dios&quot; (<i>Sal<\/i> 45 [46] 5)1 Y el Profeta Ezequiel evoca la imagen<i> de los &aacute;rboles que crecen a la orilla del torrente<\/i> y gracias a<i> ello producen frutos.<\/i> He aqu&iacute; sus palabras: &quot;En las riberas del r&iacute;o, al uno y al otro lado, se alzar&aacute;n &aacute;rboles frutales de toda especie, cuyas hojas no caer&aacute;n y cuyo fruto no faltar&aacute;. Todos los meses madurar&aacute;n sus frutos, por salir sus aguas del santuario, y ser&aacute;n comestibles, y sus hojas, medicinales&quot; (<i>Ez<\/i> 47, 12).<\/p>\n<p>As&iacute; tambi&eacute;n vosotros, queridos hermanos y hermanas, crec&eacute;is en virtud de la gracia del bautismo y produc&iacute;s frutos de buenas obras, frutos que deben durar para la vida eterna, si permanec&eacute;is fieles a esa gracia del bautismo.<\/p>\n<p>Est&aacute; despu&eacute;s otra comparaci&oacute;n: vosotros sois<i> la edificaci&oacute;n de Dios&quot;.<\/i> Tal imagen expresa la misma verdad respecto a nuestro v&iacute;nculo org&aacute;nico con Cristo, como &quot;fundamento&quot; de toda la vida espiritual: &quot;Cuanto al fundamento, nadie puede poner otro, sino el que est&aacute; puesto, que es Jesucristo&quot; (<i>1 Cor<\/i> 3, 11).<\/p>\n<p>As&iacute; escribe el Ap&oacute;stol Pablo en la primera Carta a los Corintios, y seguidamente plantea a los destinatarios de su Carta \u2014y tambi&eacute;n a nosotros\u2014 la siguiente pregunta: &quot;&iquest;No sab&eacute;is que sois templo de Dios y que el Esp&iacute;ritu de Dios habita en vosotros?&quot; (<i>1 Cor<\/i> 3, 16). Y a&ntilde;ade todav&iacute;a (son palabras fuertes e incluso en cierto sentido severas y amenazadoras): &quot;Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo aniquilar&aacute;&quot; (<i>1 Cor<\/i> 3, 16). Para concluir despu&eacute;s: &quot;Porque el templo de Dios es santo, y ese templo sois vosotros&quot; (<i>1 Cor<\/i> 3, 17).<\/p>\n<p>5.&nbsp;He aqu&iacute; el<i> metro<\/i> con el que conviene medir<i> vuestra vida cristiana:<\/i> cada uno de vosotros individualmente y todos juntos en el contexto de esta comunidad parroquial.<\/p>\n<p>Es un metro que debe estimular el sentido de responsabilidad de cada uno, induci&eacute;ndole a asumirse generosamente los deberes que derivan de su inserci&oacute;n, mediante el bautismo, en el Cuerpo m&iacute;stico de Cristo. El formar, pues, parte de esta parroquia, no grande pero especialmente significativa, a la vez que constituye para todos vosotros un t&iacute;tulo especial de honor, ofrece tambi&eacute;n a cada uno la justificaci&oacute;n de especiales deberes. Vuestra vida cristiana se desarrolla a la sombra de la catedral del Papa, a la que vienen fieles de todas partes del mundo, para confirmar su adhesi&oacute;n a la C&aacute;tedra de Pedro y renovar, en el contiguo baptisterio, el compromiso de su promesas bautismales.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo no advertir el toque de atenci&oacute;n que supone semejante contacto habitual y su consiguiente e inevitable parang&oacute;n? Vosotros pod&eacute;is recibir mucho de los testimonios de fe intensa y de fervorosa devoci&oacute;n que dan los peregrinos procedentes de regiones a veces lejan&iacute;simas, consinti&eacute;ndoos experimentar cotidiana y directamente la dimensi&oacute;n cat&oacute;lica de la Iglesia. A vosotros os corresponde ofrecerles una acogida que les agrade y les haga sentirse, aqu&iacute; en el centro de la catolicidad, como &quot;en su propia casa&quot;. A vosotros os corresponde darles ejemplo de una comunidad din&aacute;micamente tendente hacia los dem&aacute;s, en el deseo de hacer part&iacute;cipes a todos del gozo que produce el haber descubierto el amor de Cristo. A vosotros os corresponde, sobre todo, manifestaros, en cualquier aspecto de vuestra conducta. dignos herederos de aquellos romanos, por los que San Pablo daba gracias a Dios &quot;porque la faina de su fe se hab&iacute;a extendido por todo el mundo&quot; (cf.<i> Rom<\/i> 1, 8).<\/p>\n<p>6.&nbsp;Al final de esta meditaci&oacute;n, dirijamos una vez m&aacute;s la mirada de nuestra fe sobre este maravilloso templo, que hoy celebra el aniversario de su dedicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Y acompa&ntilde;en nuestro encuentro con la comunidad de la parroquia lateranense estas solemnes y gozosas palabras de la liturgia de hoy:<i> &quot;He elegido y consagrado<\/i> esta casa para que mi nombre <i>habite<\/i> en ella perpetuamente (<i>2 Cor <\/i>7, 16). Aleluya&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DEL SANT&Iacute;SIMO SALVADOR Y DE LOS SANTOS JUAN BAUTISTA Y JUAN EVANGELISTA EN EL LATERANO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Fiesta de la Dedicaci&oacute;n de la Bas&iacute;lica de Letr&aacute;n Domingo 9 de noviembre de 1980 &nbsp; 1. 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