{"id":39590,"date":"2016-10-05T22:55:30","date_gmt":"2016-10-06T03:55:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-noviembre-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santisimo-sacramento-y-de-los-martires-canadienses\/"},"modified":"2016-10-05T22:55:30","modified_gmt":"2016-10-06T03:55:30","slug":"2-de-noviembre-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santisimo-sacramento-y-de-los-martires-canadienses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-noviembre-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-del-santisimo-sacramento-y-de-los-martires-canadienses\/","title":{"rendered":"2 de noviembre de 1980, Visita pastoral a la\u00a0 parroquia romana del Sant\u00edsimo Sacramento y de los M\u00e1rtires canadienses"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DEL SANT&Iacute;SIMO SACRAMENTO <br \/> Y DE LOS M&Aacute;RTIRES CANADIENSES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo XXXI del tiempo ordinario<br \/> 2 de noviembre de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.&nbsp;&quot;Que todas tus criaturas te den gracias. Se&ntilde;or, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado;, que hablen de tus haza&ntilde;as&quot;<i> (Sal<\/i> 144 [145] 10-11).<\/p>\n<p>Con estas palabras tomadas de la liturgia del domingo siguiente a la solemnidad de Todos los Santos, deseo venerar a los Santos<i> M&aacute;rtires Canadienses. Patronos de vuestra parroquia.<\/i> Y, al mismo tiempo, mientras tributo veneraci&oacute;n a los que protegen vuestra comunidad desde el a&ntilde;o 1955, deseo saludar a esta comunidad en la uni&oacute;n de la Iglesia romana.<\/p>\n<p>Efectivamente, hoy vengo a vosotros como Obispo de esta Iglesia para poner de relieve la uni&oacute;n de vuestra parroquia con la Iglesia, que es la primera entre todas, de la que fueron fundadores los Ap&oacute;stoles Pedro y Pablo, y su primer Pastor fue Pedro, corifeo de los Doce Ap&oacute;stoles.<\/p>\n<p>2.&nbsp;Grande es mi alegr&iacute;a al encontrarme con vosotros, en esta magn&iacute;fica iglesia, y precisamente en el 25&ordm; a&ntilde;o de vida de vuestra parroquia.<\/p>\n<p>Deseo, ante lodo, presentaros mi saludo: es el saludo de vuestro Obispo que os ama, os sigue, y siempre est&aacute; cercano a vosotros con su oraci&oacute;n y su ansia de Padre, Pastor y amigo. Es el saludo cordial y afectuoso que dirijo al cardenal Roy, arzobispo de Quebec, en Canad&aacute;, titular de esta iglesia, al cardenal Vicario y al obispo auxiliar, mons. Oscar Zanera, agradeci&eacute;ndoles su trabajo asiduo y diligente; es el saludo a los representantes del Estado canadiense; es el saludo que hago extensivo al p&aacute;rroco y a los sacerdotes sacramentinos, sus colaboradores, los cuales con atenci&oacute;n constante y amorosa rigen la parroquia, con el &uacute;nico est&iacute;mulo de formaros como aut&eacute;nticos cristianos; es el saludo que deseo presentar tambi&eacute;n al superior general de la congregaci&oacute;n de los Sacerdotes del Sant&iacute;simo Sacramento, padre Enrico Verhoeven, y a todos los miembros de la curia generalicia, que tiene aqu&iacute; su sede.<\/p>\n<p>Pero de modo especial quiero saludaros a vosotros, fieles, que juntamente con la comunidad de religiosos javerianos, con los miembros del Movimiento de los Focolares y las hermanas de las 7 comunidades religiosas, form&aacute;is el &quot;Pueblo de Dios&quot; de esta parroquia, testigo de Cristo resucitado, peregrino entre las vicisitudes de la historia hacia la Jerusal&eacute;n celestial. Cada uno de vosotros, ni&ntilde;os, j&oacute;venes, adultos, ancianos, enfermos, pacientes, cercanos y lejanos, se sienta en este momento cercano al coraz&oacute;n del Papa. He venido a haceros una visita, una visita tan deseada, para deciros que estoy contento de vuestro trabajo y de vuestro compromiso, para manifestaros a vosotros y a vuestros sacerdotes mi m&aacute;s viva complacencia.<\/p>\n<p>Vuestra parroquia cumple 25 a&ntilde;os de vida, y puesto que la iglesia se erigi&oacute; en gran parte con los fondos recaudados por los padres sacramentinos en Canad&aacute;. fue dedicada a los Santos M&aacute;rtires Canadienses, y por esto se convirti&oacute; en el templo nacional de ese pa&iacute;s en Roma. Conoc&eacute;is la dram&aacute;tica y gloriosa odisea de estos 8 m&aacute;rtires jesuitas que, acompa&ntilde;ando a San Juan Brebeuf, partieron intr&eacute;pidos desde Francia y desembarcaron en aquella gran naci&oacute;n para catequizar a los &quot;Hurones&quot;. Su misi&oacute;n fue un duro y largo &quot;v&iacute;a crucis&quot;, coronado por muchas conversiones al Evangelio de Cristo. Y, sobre todo, sab&eacute;is c&oacute;mo su testimonio de amor concluy&oacute; con el martirio. Su fe valiente y decidida ha sido para vosotros un gran ejemplo en este per&iacute;odo; su intercesi&oacute;n ha sido para esta parroquia una gran fuerza espiritual. Efectivamente, &iexcl;cu&aacute;nto trabajo se ha realizado en estos 25 a&ntilde;os! Demos gracias al Se&ntilde;or por la abundancia de sus dones y demos gracias tambi&eacute;n a los Santos M&aacute;rtires, que juntamente con la Virgen, Nuestra Se&ntilde;ora del Sant&iacute;simo Sacramento, os han protegido e inspirado en todas vuestras actividades.<\/p>\n<p>3.&nbsp;El fragmento del Evangelio de San Lucas, que la liturgia de hoy propone para meditar en el trig&eacute;simo primer domingo durante el a&ntilde;o, recuerda el episodio que tuvo lugar, mientras Jes&uacute;s estaba atravesando la ciudad de Jeric&oacute;. Fue un acontecimiento tan significativo que, aunque ya lo sabemos de memoria, es preciso meditar otra vez con atenci&oacute;n en cada uno de sus elementos. <i>Zaqueo<\/i> era no s&oacute;lo un publicano (igual que lo hab&iacute;a sido Lev&iacute;, despu&eacute;s el Ap&oacute;stol Mateo), sino un &quot;jefe de publ&iacute;canos&quot;, y era muy &quot;rico&quot;. Cuando Jes&uacute;s pasaba cerca de su casa. Zaqueo, a toda costa, &quot;hac&iacute;a por ver a Jes&uacute;s&quot; (<i>Lc<\/i> 19, 3), y para ello \u2014por ser peque&ntilde;o de estatura\u2014 ese d&iacute;a se subi&oacute; a un &aacute;rbol (el Evangelista dice &quot;a un sic&oacute;moro&quot;), &quot;para verle&quot; (<i>Lc<\/i> 19, 4).<\/p>\n<p>Cristo vio de este modo a Zaqueo y se dirigi&oacute; a &eacute;l con las palabras que nos hacen pensar tanto. Efectivamente, Cristo no s&oacute;lo le dio a entender que le hab&iacute;a visto (a &eacute;l, jefe de publicanos, por lo tanto, hombre de una cierta posici&oacute;n) sobre el &aacute;rbol, sino que adem&aacute;s manifest&oacute; ante todos que quer&iacute;a &quot;hospedarse en su casa&quot; (cf.<i> Lc<\/i> 19, 5). Lo que suscit&oacute; alegr&iacute;a en Zaqueo y, a la vez, murmuraciones entre aquellos a quienes evidentemente no agradaban estas manifestaciones de las relaciones del Maestro de Nazaret con &quot;los publ&iacute;canos y pecadores&quot;.<\/p>\n<p>4.&nbsp;Esta es la primera parte de la per&iacute;copa, que merece<i> una reflexi&oacute;n.<\/i> Sobre todo, es necesario detenerse en la afirmaci&oacute;n de que Zaqueo &quot;hac&iacute;a por ver a Jes&uacute;s&quot; (<i>Lc<\/i> 19, 3). Se trata de una frase muy importante que debemos referir a cada uno de nosotros aqu&iacute; presentes, m&aacute;s a&uacute;n. indirectamente, a cada uno de los hombres. &iquest;Quiero yo<i> &quot;ver a Cristo&quot;?<\/i> &iquest;Hago todo para &quot;poder verlo&quot;? Este problema, despu&eacute;s de dos mil a&ntilde;os, es tan actual como entonces, cuando Jes&uacute;s atravesaba las ciudades y los poblados de su tierra. Es el problema<i> actual <\/i>para cada uno de nosotros<i> personalmente:<\/i> &iquest;Quiero?, &iquest;quiero verdaderamente? O, quiz&aacute; m&aacute;s bien, &iquest;evito el encuentro con El? &iquest;Prefiero no verlo o prefiero que El no me vea (al menos a mi modo de pensar y de sentir)? Y si ya lo veo de alg&uacute;n modo, &iquest;prefiero entonces<i> verlo de lejos,<\/i> no acerc&aacute;ndome demasiado, no poni&eacute;ndome ante sus ojos para no llamar la atenci&oacute;n demasiado&#8230;, para no tener que<i> aceptar toda la verdad <\/i>que hay en El, que proviene de El, de Cristo?<\/p>\n<p>Esta es una dimensi&oacute;n del problema que encierran las palabras del Evangelio de hoy sobre Zaqueo.<\/p>\n<p>Pero hay tambi&eacute;n<i> otra dimensi&oacute;n social.<\/i> Tiene muchos c&iacute;rculos, pero quiero situar esta dimensi&oacute;n en el c&iacute;rculo concreto de vuestra parroquia. Efectivamente, la<i> parroquia,<\/i> es decir, una comunidad viva cristiana, existe<i> para que Jesucristo sea visto constantemente<\/i> en los caminos de cada uno de los hombres, de las personas, de las familias, de los ambientes, de la sociedad. Y vuestra parroquia, dedicada a los M&aacute;rtires Canadienses, &iquest;hace todo lo posible para que el mayor n&uacute;mero de hombres &quot;quiera ver a Cristo Jes&uacute;s&quot;? &iquest;Como Zaqueo?<\/p>\n<p>Y&nbsp;adem&aacute;s: &iquest;qu&eacute; m&aacute;s podr&iacute;a hacer para esto?<\/p>\n<p>Deteng&aacute;monos en estas preguntas. M&aacute;s a&uacute;n,<i> complet&eacute;moslas con las palabras de la oraci&oacute;n,<\/i> que encontramos en la segunda lectura de la Misa, tomada de la Carta de San Pablo a los Tesalonicenses: Hermanos&#8230; &quot;sin cesar rogamos por vosotros, para que nuestro Dios os haga dignos de su vocaci&oacute;n y con toda eficacia cumpla todo su bondadoso benepl&aacute;cito y la obra de vuestra fe, y el nombre de nuestro Se&ntilde;or Jes&uacute;s sea glorificado en vosotros y vosotros en El, seg&uacute;n la gracia de Dios y del Se&ntilde;or Jesucristo&quot; (<i>2 Tes <\/i>1, 11-12). Es decir \u2014hablando con el lenguaje del pasaje evang&eacute;lico de hoy\u2014, oremos para que vosotros<i> trat&eacute;is de ver a Cristo<\/i> (cf.<i> Lc<\/i> 19, 3), para que vay&aacute;is a su encuentro, como Zaqueo&#8230; y que, si sois peque&ntilde;os de estatura, sub&aacute;is, por este motivo, a un &aacute;rbol.<\/p>\n<p>Y Pablo contin&uacute;a desarrollando su oraci&oacute;n. pidiendo a los destinatarios de su carta que no se dejen demasiado f&aacute;cilmente<i> confundir<\/i> y turbar,<i> por supuestas inspiraciones&#8230;<\/i> (cf.<i> 2 Tes <\/i> 2, 2). &iquest;Por qu&eacute; &quot;inspiraciones&quot;? Acaso sencillamente por las &quot;inspiraciones de este mundo&quot;. Dig&aacute;moslo con lenguaje de hoy: por una oleada de secularizaci&oacute;n e indiferencia respecto a los mayores valores divinos y humanos. Despu&eacute;s dice Pablo: &quot;ni<i> por palabras&quot;.<\/i> Efectivamente, no faltan hoy las palabras que tienden a &quot;confundir&quot; o a &quot;turbar&quot; a los cristianos.<\/p>\n<p>6.&nbsp;Zaqueo no se dej&oacute; confundir ni turbar. No se asust&oacute; de que la acogida de Cristo en la propia casa pudiese amenazar, por ejemplo, su carrera profesional o hacerle dif&iacute;ciles algunas acciones, ligadas con su actividad de jefe de publ&iacute;canos.<i> Acogi&oacute; a Cristo en su casa y dijo:<\/i> &quot;Se&ntilde;or, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si a alguien he defraudado en algo, le devuelvo el cu&aacute;druplo&quot;<i> (Lc<\/i> 19, 8).<\/p>\n<p>En este punto se hace evidente que no s&oacute;lo Zaqueo &quot;ha visto a Cristo&quot;, sino que al mismo tiempo,<i> Cristo ha escrutado su coraz&oacute;n y su conciencia; <\/i>lo ha radiografiado hasta el fondo. Y he aqu&iacute; que se realiza lo que constituye el fruto propio de &quot;ver&quot; a Cristo, del encuentro con El en la verdad plena: se realiza<i> la apertura del coraz&oacute;n,<\/i> se realiza<i> la conversi&oacute;n.<\/i> Se realiza<i> la obra de la salvaci&oacute;n.<\/i> Lo manifiesta el mismo Cristo cuando dice: &quot;Hoy ha venido la salud a tu casa, por cuanto &eacute;ste es tambi&eacute;n hijo de Abraham, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido&quot; (<i>Lc<\/i> 19, 9-10).<\/p>\n<p>Y&nbsp;&eacute;sta es una de las expresiones m&aacute;s bellas del Evangelio.<\/p>\n<p>Estas &uacute;ltimas palabras tienen una importancia particular. Descubren el universalismo de la misi&oacute;n salv&iacute;fica de Cristo. De la misi&oacute;n que permanece en la Iglesia. Sin estas palabras ser&iacute;a dif&iacute;cil comprender la ense&ntilde;anza del Vaticano II y en particular ser&iacute;a dif&iacute;cil comprender la Constituci&oacute;n dogm&aacute;tica sobre la Iglesia <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>.<\/p>\n<p>7.&nbsp;Tambi&eacute;n vuestra parroquia debe tratar de acoger cada vez m&aacute;s a Jes&uacute;s entre sus miembros, debe mejorar cada vez m&aacute;s, tanto en el esp&iacute;ritu y en la formaci&oacute;n, como en las varias actividades.<\/p>\n<p>Son muchos los grupos organizados: la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, las Comunidades neo-catecumenales, la Asociaci&oacute;n del Sant&iacute;simo Sacramento, el Apostolado de la Oraci&oacute;n, la Conferencia de San Vicente, la &quot;Legio Mariae&quot;, el Grupo Familia y<i> <\/i>el Movimiento Tercera Edad. A la vez que os expreso mi aplauso sincero, os exhorto tambi&eacute;n a ser cada vez m&aacute;s fervorosos y ampliar vuestras filas, para que, otros muchos puedan respirar esta atm&oacute;sfera de espiritualidad intensa. Vuestra parroquia me parece que se caracteriza por dos actividades particulares: la catequesis ordenada y met&oacute;dica y la adoraci&oacute;n al Sant&iacute;simo. Me satisface saber que m&aacute;s de 100 catequistas, preparados aqu&iacute;, prestan su trabajo en Roma, en Italia e incluso en el extranjero; y que cada d&iacute;a, durante nada menos que seis horas, se tiene la Adoraci&oacute;n p&uacute;blica, qu&eacute; se prolonga a veces tambi&eacute;n de noche. Continuad por este magn&iacute;fico camino de fe, de amor, de testimonio. Ampliad la catequesis especialmente a los adultos, lo mismo en la parroquia para los varios grupos organizados y para las distintas clases de personas, como en las casas y en los barrios. Orad tambi&eacute;n por las vocaciones sacerdotales y por su perseverancia. Que vuestra parroquia &quot;vea&quot; cada vez m&aacute;s a Cristo, y haga encontrar a Cristo en un radio cada vez m&aacute;s amplio.<\/p>\n<p>8. Hoy escuchamos con una emoci&oacute;n especial las palabras del Evangelio de San Juan:. &quot;Porque tanto am&oacute; Dios al mundo, que le dio su unig&eacute;nito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna&quot; (<i>Jn <\/i>3,&nbsp;16).<\/p>\n<p>Pensemos en los M&aacute;rtires Canadienses, pensemos en Todos los Santos, cuya solemnidad hemos celebrado ayer. Al mismo tiempo a recordemos a nuestros<i> difuntos, <\/i>cuya conmemoraci&oacute;n se hace hoy en toda la Iglesia. Sint&aacute;monos unidos a ellos que ya &quot;ven&quot; al Se&ntilde;or cara a cara, o esperan en la misteriosa purificaci&oacute;n de llegar a ver su rostro. Ayud&eacute;mosles con nuestros sufragios, con nuestro recuerdo afectuoso y piadoso. Oremos por ellos, con confianza, a este Dios que ha amado tanto al mundo, que le dio a su Hijo, para que todo el que crea en El tenga la<i> vida eterna<\/i><\/p>\n<p>Renovemos en nosotros la fe y la esperanza de la vida eterna: porque &quot;el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido&quot; (<i>Lc<\/i> 19, 10).<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DEL SANT&Iacute;SIMO SACRAMENTO Y DE LOS M&Aacute;RTIRES CANADIENSES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo XXXI del tiempo ordinario 2 de noviembre de 1980 &nbsp; 1.&nbsp;&quot;Que todas tus criaturas te den gracias. 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