{"id":39596,"date":"2016-10-05T22:55:41","date_gmt":"2016-10-06T03:55:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-octubre-de-1980-misa-para-los-alumnos-del-seminario-mayor-de-roma\/"},"modified":"2016-10-05T22:55:41","modified_gmt":"2016-10-06T03:55:41","slug":"14-de-octubre-de-1980-misa-para-los-alumnos-del-seminario-mayor-de-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-octubre-de-1980-misa-para-los-alumnos-del-seminario-mayor-de-roma\/","title":{"rendered":"14 de octubre de 1980, Misa para los alumnos del Seminario mayor de Roma"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS ALUMNOS DEL SEMINARIO MAYOR DE ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b> <br \/> Capilla Paulina del Vaticano<br \/> Martes 14 de octubre de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&iexcl;Querid&iacute;simos seminaristas del seminario romano mayor!<\/p>\n<p>Os expreso mi paterna alegr&iacute;a por la ocasi&oacute;n que aqu&iacute; os re&uacute;ne: termin&aacute;is vuestros ejercicios espirituales en torno al altar del Se&ntilde;or con una celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica con el Papa, vuestro Obispo. Os doy las gracias por la alegr&iacute;a que me proporcion&aacute;is; y pienso que estar&eacute;is bien dispuestos a dejar entrar en vuestra alma, sin ninguna condici&oacute;n, todas esas iluminaciones y exhortaciones que en estos d&iacute;as os han venido del Esp&iacute;ritu Santo mediante la palabra del predicador; por tanto, deseo que sep&aacute;is traducir en la pr&aacute;ctica los oportunos<i> prop&oacute;sitos<\/i> para un ulterior avance en el camino de la perfecci&oacute;n espiritual, a la que el Se&ntilde;or os llama no s&oacute;lo como cristianos, sino tambi&eacute;n y sobre todo como candidatos al sacerdocio.<\/p>\n<p>Si para m&iacute; es siempre motivo de alegr&iacute;a y consuelo encontrarme con todos los j&oacute;venes (&iexcl;y en todos mis viajes no dejo de hacerlo!), lo es a&uacute;n m&aacute;s encontrarme con vosotros, j&oacute;venes seminaristas de mi di&oacute;cesis de Roma, a los que amo realmente como a las pupilas de mis ojos, porque veo en vosotros a los futuros colaboradores del Sucesor de Pedro en la sede romana. Y esta alegr&iacute;a que veo brillar tambi&eacute;n en vuestros ojos y que comparto con vosotros en este momento lit&uacute;rgico, parece encontrar un eco significativo en la Palabra de Dios que acaba de ser proclamada. En efecto, en la primera lectura, San Pablo nos exhorta a que vivamos &quot;alegres con la esperanza&quot; (<i>Rom<\/i> 12, 12), y a alegrarnos &quot;con los que se alegran&quot; <i>(Rom<\/i> 12, 15). El Salmo responsorial nos indica la ra&iacute;z de estos sentimientos: &quot;En tu voluntad est&aacute; mi alegr&iacute;a&quot;<i> (Sal <\/i>118, 16). Y por &uacute;ltimo, el Evangelio, con la narraci&oacute;n de la par&aacute;bola de los talentos, mientras nos alienta al empleo generoso de todas nuestras energ&iacute;as, nos se&ntilde;ala al mismo tiempo la meta final, que es la consecuci&oacute;n y la consumaci&oacute;n de la alegr&iacute;a perfecta: &quot;Siervo bueno y fiel&#8230;, entra en el gozo de tu se&ntilde;or&quot; (cf.<i> Mt<\/i> 25, 21-23).<\/p>\n<p>Todo esto indica un estilo de vida, dice sobre todo con qu&eacute; esp&iacute;ritu el candidato al sacerdocio debe emprender su exigente itinerario espiritual. Este esp&iacute;ritu tiene que manifestarse en los diversos quehaceres de la vida cotidiana, en una gozosa donaci&oacute;n de s&iacute; mismo, hecha de optimismo, de entusiasmo y de empuje para comprender mejor hoy la Buena Nueva que est&aacute;is llamados a vivir en la intimidad de vuestra alma y de vuestro seminario, y para comunicar mejor ma&ntilde;ana al pueblo cristiano &quot;el gozo de su salvaci&oacute;n&quot;<i> (Sal<\/i> 50, 14).<\/p>\n<p>S&oacute;lo esta riqueza interior os dar&aacute; la fuerza para responder fielmente a una llamada tan exigente como es la sacerdotal, que no os promete nada de lo que el mundo considera atrayente, sino al contrario, os pide generosidad, renuncia a uno mismo, sacrificio y, a veces, incluso hero&iacute;smo. En esta visi&oacute;n, el mismo celibato, que a los ojos del mundo profano puede parecer negativo, se convierte en consoladora expresi&oacute;n de amor &uacute;nico, incomparable e inextinguible hacia Cristo y las almas, a quienes asegura total disponibilidad en el ministerio pastoral.<\/p>\n<p>Si est&aacute;is animados por ese esp&iacute;ritu sabr&eacute;is alejaros de ciertas formas de comportamiento vac&iacute;o y est&eacute;ril, que tiende m&aacute;s a disgregar y destruir que a edificar y realizar; encontrar&eacute;is la capacidad de saberos someter tanto a la necesaria disciplina y a la obediencia debida a vuestros superiores, como a la mortificaci&oacute;n voluntariamente escogida por vosotros; en una palabra, sabr&eacute;is ser decididos y prudentes en la conducta moral, dando a vuestro sello espiritual tal energ&iacute;a de fidelidad que no os deje retroceder frente a las dificultades que inevitablemente se presentar&aacute;n en vuestro camino.<\/p>\n<p>Hijos car&iacute;simos: El tiempo de vuestra preparaci&oacute;n al sacerdocio os permitir&aacute; realizar todo esto si ten&eacute;is esta gozosa y, por tanto, desinteresada visi&oacute;n de los deberes que os esperan: sabed aprovecharla sobre todo en la oraci&oacute;n y en la meditaci&oacute;n de la Sagrada Escritura, para tener siempre esa reserva espiritual que es necesaria para desarrollar ma&ntilde;ana la misi&oacute;n que la Iglesia tiene intenci&oacute;n de confiaros. &quot;Aprovechad estos a&ntilde;os en el seminario \u2014como ya dije <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/speeches\/1979\/january\/documents\/hf_jp-ii_spe_19790130_messico-guadalajara-seminaristi_sp.html\">a los seminaristas de Guadalajara<\/a>\u2014 para llenaros de los sentimientos del mismo Cristo&#8230; Ver&eacute;is c&oacute;mo, a medida que va madurando vuestra vocaci&oacute;n en esta escuela, vuestra vida ir&aacute; asumiendo<i> gozosamente<\/i> una marca espec&iacute;fica, una indicaci&oacute;n bien precisa: la orientaci&oacute;n a los dem&aacute;s&#8230; De este modo, lo que humanamente podr&iacute;a parecer un fracaso, se convierte en un radiante proyecto de vida, ya examinado y aprobado por Jes&uacute;s: no existir para ser servido, sino para servir (cf.<i> Mt<\/i> 20, 28)&quot;<i> (L&#8217;Osservatore Romano,<\/i> Edici&oacute;n en Lengua Espa&ntilde;ola, 11 de febrero de 1979, p&aacute;g. 6).<\/p>\n<p>Y ahora, mientras presentamos al Padre la ofrenda que se convertir&aacute; en el Cuerpo y la Sangre de su Hijo Divino, rogu&eacute;mosle juntos para que nos conceda todas estas gracias, por la intercesi&oacute;n de la Virgen Sant&iacute;sima, Madre de la Confianza y celestial Patrona de vuestro seminario. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PARA LOS ALUMNOS DEL SEMINARIO MAYOR DE ROMA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Capilla Paulina del Vaticano Martes 14 de octubre de 1980 &nbsp; &iexcl;Querid&iacute;simos seminaristas del seminario romano mayor! 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