{"id":39603,"date":"2016-10-05T22:55:53","date_gmt":"2016-10-06T03:55:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-septiembre-de-1980-santa-misa-en-el-centenario-de-la-asociacion-italiana-santa-cecilia\/"},"modified":"2016-10-05T22:55:53","modified_gmt":"2016-10-06T03:55:53","slug":"21-de-septiembre-de-1980-santa-misa-en-el-centenario-de-la-asociacion-italiana-santa-cecilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-septiembre-de-1980-santa-misa-en-el-centenario-de-la-asociacion-italiana-santa-cecilia\/","title":{"rendered":"21 de septiembre de 1980, Santa Misa en el centenario de la \u00abAsociaci\u00f3n italiana Santa Cecilia\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA CON OCASI&Oacute;N DEL PRIMER CENTENARIO <br \/> DE LA &quot;ASOCIACI&Oacute;N ITALIANA SANTA CECILIA&quot;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Domingo 21 de septiembre de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&quot;Alabad, siervos del Se&ntilde;or, alabad el nombre del Se&ntilde;or. Bendito sea el nombre del Se&ntilde;or, ahora y por siempre&quot; <i>(Sal<\/i> 112 [1131, 1s.).<\/p>\n<p>1.&nbsp;Estas palabras del Salmo responsorial de la liturgia dominical de hoy se adaptan perfectamente a vuestros sentimientos, queridos hermanos y hermanas de la &quot;Asociaci&oacute;n italiana Santa Cecilia&quot; que, a millares, hab&eacute;is venido a Roma, centro de la catolicidad, a la venerada tumba del Pr&iacute;ncipe de los Ap&oacute;stoles, para alabar y bendecir el nombre del Se&ntilde;or con la fascinaci&oacute;n armoniosa de vuestro canto, que se eleva en esta bas&iacute;lica como adorante oraci&oacute;n a Dios.<\/p>\n<p>Hab&eacute;is querido celebrar, de manera solemne y significativa, una fecha fundamental para la vida de vuestra Asociaci&oacute;n, que precisamente en estos d&iacute;as ha cumplido sus 100 a&ntilde;os de vida. Se trata de una fecha que no manifiesta vejez ni atrofia de este organismo, sino al contrario, pone en evidencia la sorprendente vitalidad, de la que es alegre garant&iacute;a vuestra presencia, que quiere ser una afirmaci&oacute;n de vida, de gozo, de esperanza, de fe cristiana, y adem&aacute;s una proclamaci&oacute;n de<i> confianza y de amor a la m&uacute;sica &quot;sacra&quot;,<\/i> a la que hab&eacute;is dedicado y segu&iacute;s dedicando una parte, quiz&aacute; la mejor, la m&aacute;s entusiasta, de vuestro tiempo, de vuestros intereses, de vuestras energ&iacute;as.<\/p>\n<p>En el lejano 4 de septiembre de 1880 se reun&iacute;a en Mil&aacute;n el I Congreso nacional ceciliano: as&iacute; nac&iacute;a vuestra Asociaci&oacute;n, que intentaba congregar, al servicio del Episcopado italiano, a cuantos ten&iacute;an inter&eacute;s por la m&uacute;sica &quot;sacra&quot;. Pero, en las fechas, podr&iacute;amos ir a&uacute;n m&aacute;s atr&aacute;s: el verdadero origen de la &quot;Asociaci&oacute;n italiana de Santa Cecilia&quot; podr&iacute;amos hacerla remontar a 1584, cuando fue instituida en Roma la &quot;Congregaci&oacute;n de Santa Cecilia&quot;, aprobada por Sixto V en 1585. Tambi&eacute;n el gran Giovanni Pier Luigi da Palestina form&oacute; parte de esa Congregaci&oacute;n, que dur&oacute; hasta el siglo XVIII. En el siglo XIX volvi&oacute; a cobrar vida, dividi&eacute;ndose en dos ramas, para la m&uacute;sica &quot;profana&quot; con el nombre de &quot;Academia estatal de Santa Cecilia&quot;, y para la m&uacute;sica &quot;sacra&quot; con el nombre de &quot;Asociaci&oacute;n italiana Santa Cecilia&quot;. El afecto y la estima que mis predecesores, en particular San P&iacute;o X y Pablo VI, tuvieron por vuestra Asociaci&oacute;n, son bien conocidos; como tambi&eacute;n es conocido que la Asociaci&oacute;n ha tenido entre sus miembros a los m&aacute;s calificados compositores, maestros, directores de las catedrales y de las iglesias de Italia.<\/p>\n<p>2.&nbsp;Vosotros, querid&iacute;simos hermanos y hermanas, est&aacute;is orgullosos de pertenecer a una Asociaci&oacute;n, que tiene como finalidad principal la de<i> promover la aut&eacute;ntica m&uacute;sica &quot;sacra&quot;;<\/i> con esto mismo os insert&aacute;is conscientemente en toda la plurisecular tradici&oacute;n de la Iglesia que, al tributar el culto a la Sant&iacute;sima Trinidad, se ha servido de la m&uacute;sica y del canto para expresar los m&aacute;s profundos sentimientos religiosos del cristiano: la adoraci&oacute;n, la acci&oacute;n de gracias, la s&uacute;plica, la impetraci&oacute;n, el dolor, el impulso espiritual. Por esto, el Concilio Vaticano II ha podido afirmar que &quot;el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria e integral de la liturgia solemne&quot;, y que &quot;la m&uacute;sica sacra ser&aacute; tanto m&aacute;s santa cuanto m&aacute;s &iacute;ntimamente est&eacute; unida a la acci&oacute;n lit&uacute;rgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oraci&oacute;n y fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo con mayor solemnidad los ritos sagrados&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\">Sacrosanctum Concilium<\/a>,<\/i> 112).<\/p>\n<p>Han pasado casi 80 a&ntilde;os desde el &quot;Motu proprio&quot;<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/pius_x\/motu_proprio\/documents\/hf_p-x_motu-proprio_19031122_sollecitudini_sp.html\">Inter pastorales officii<\/a>,<\/i> emanado de San P&iacute;o X el 22 de noviembre de 1903, en un per&iacute;odo dif&iacute;cil para las condiciones de la m&uacute;sica &quot;sacra&quot;, la cual \u2014como notan los historiadores y los especialistas\u2014 no manten&iacute;a siempre y en todas partes ese decoro, que corresponde al culto divino. El documento de mi santo predecesor fue, durante m&aacute;s de medio siglo, est&iacute;mulo fecundo de frutos abundantes de arte aut&eacute;ntico y de profunda espiritualidad. El Concilio Vaticano II, por su parte, publicaba una Constituci&oacute;n sobre la Liturgia que, refiri&eacute;ndose expl&iacute;citamente al citado &quot;Motu proprio&quot; de San P&iacute;o X, dedicaba una parte relevante a la m&uacute;sica sacra (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\">Sacrosanctum Concilium<\/a>,<\/i> 112-121); y en marzo de 1967, la entonces Sagrada Congregaci&oacute;n de Ritos publicaba una amplia y articulada Instrucci&oacute;n con el t&iacute;tulo <i>Musicam Sacram.<\/i><\/p>\n<p>Nunca se insistir&aacute; bastante en la importancia cultural, formativa, social y espiritual de la m&uacute;sica sacra; y las iniciativas y los esfuerzos que, a todos los niveles, se realicen en este campo, merecer&aacute;n el aplauso sincero de la Sede Apost&oacute;lica, de los obispos, de todos los fieles, deseosos de tributar a Dios un culto no indigno que desdiga de su infinita Majestad, pero, adem&aacute;s, provocar&aacute;n la aprobaci&oacute;n tambi&eacute;n de todas las personas que miran con cierta preocupaci&oacute;n los fen&oacute;menos y experiencias discutibles, concernientes a expresiones musicales en ciertas celebraciones lit&uacute;rgicas.<\/p>\n<p>3. La Iglesia ha insistido e insiste, en sus documentos, sobre el adjetivo &quot;sacro&quot;, aplic&aacute;ndolo a la m&uacute;sica destinada a la liturgia. Esto quiere decir que ella, por su experiencia secular, est&aacute; convencida de que esta calificaci&oacute;n tiene un valor importante. En la m&uacute;sica destinada al culto sagrado \u2014ha dicho Pablo VI\u2014 &quot;no todo es v&aacute;lido, no todo es l&iacute;cito, no todo es bueno&quot;; sino s&oacute;lo cuanto, en armon&iacute;a de dignidad art&iacute;stica y de superioridad espiritual, puede &quot;expresar plenamente la&#8230; fe, para gloria de Dios y para edificaci&oacute;n del Cuerpo m&iacute;stico&quot; <i>(L&#8217;Osservatore Romano,<\/i> Edici&oacute;n en Lengua Espa&ntilde;ola, 25 de abril de 1971, p&aacute;g. 9). Por tanto, no se puede afirmar que toda m&uacute;sica sea sacra por el hecho y desde el momento en que se inserta en la liturgia; en esta actitud falta ese <i>sensus Ecclesiae<\/i> &quot;sin el cual el canto, en lugar de ayudar a fundir los esp&iacute;ritus .en la caridad, puede ser fuente de malestar, de disipaci&oacute;n, de rompimiento de lo sagrado, cuando no de divisi&oacute;n en la misma comunidad de los fieles&quot; (<i>ib.<\/i>)<\/p>\n<p>Es sabido, adem&aacute;s, que la Constituci&oacute;n conciliar sobre la Liturgia exige que las nuevas composiciones tengan &quot;las caracter&iacute;sticas de la verdadera m&uacute;sica sacra&quot;<i> (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\">Sacrosanctum Concilium<\/a>,<\/i> 121).&nbsp; Y yo, hoy, por la dignidad de la liturgia, me dirijo, con estima y con respeto, a todos los m&uacute;sicos, porque tambi&eacute;n ellos est&aacute;n entre los &quot;amigos del aut&eacute;ntico arte&quot;, de los cuales la Iglesia ha declarado tener necesidad y a los que ha, dirigido, en nombre de la belleza inspirada por el soplo del Esp&iacute;ritu Santo, la invitaci&oacute;n a no dejar que se rompa una alianza verdaderamente fecunda entre ella y el verdadero arte (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/speeches\/1965\/documents\/hf_p-vi_spe_19651208_epilogo-concilio-artisti_sp.html\">Mensaje del Concilio a los artistas<\/a>).<\/i> Vosotros, m&uacute;sicos, que ten&eacute;is el don admirable y misterioso de transformar el sentimiento del hombre en canto, de adecuar el sonido a la palabra, dad a la Iglesia, a la liturgia, composiciones nuevas,. siguiendo las huellas de tantos m&uacute;sicos que han logrado mantener su inspiraci&oacute;n art&iacute;stica en perfecta y fecunda sinton&iacute;a con las altas finalidades v exigencias del culto cat&oacute;lico.<\/p>\n<p>4. La m&uacute;sica destinada a la liturgia debe ser &quot;sacra&quot; por caracter&iacute;sticas particulares, que le permitan formar parte integrante y necesaria de la liturgia misma. La Iglesia, por lo que se refiere a lugares, objetos, vestiduras, exige que tengan una predisposici&oacute;n adecuada a su finalidad sacramental; mucho m&aacute;s lo exige para la m&uacute;sica, que es uno de los m&aacute;s altos signos manifestativos de la sacralidad lit&uacute;rgica; as&iacute;; pues, quiere que posea una predisposici&oacute;n adecuada a esta finalidad sacra y sacramental, con caracter&iacute;sticas particulares, que la distingan de la m&uacute;sica destinada, por ejemplo, a la diversi&oacute;n, a la evasi&oacute;n o incluso a la religiosidad amplia y gen&eacute;ricamente entendida.<\/p>\n<p>La Iglesia ha declarado cu&aacute;les son los g&eacute;neros musicales que poseen con excelencia la predisposici&oacute;n art&iacute;stica y espiritual c&oacute;nsona con el divino misterio: son el<i> canto gregoriano<\/i> y la<i> polifon&iacute;a. <\/i>En un per&iacute;odo en el que se ha difundido el aprecio y el gusto por el<i> canto gregoriano,<\/i> cuya excelencia est&aacute; universalmente reconocida, es preciso que en los lugares, en los que ha surgido, se ponga nuevamente en su sitio de honor y se practique, seg&uacute;n la medida de la capacidad de cada una de las comunidades lit&uacute;rgicas, en particular con la recuperaci&oacute;n de los pasajes m&aacute;s significativos y de aquellos que, por su facilidad y pr&aacute;ctica tradicional, deben llegar a ser los cantos comunes que expresan la unidad y la universalidad de la Iglesia (cf. Intrd. a<i> Iubilate Deo &#8211; cantus gregoriani faciliores<\/i>&#8230;, Ed. Vat., 1974). Tambi&eacute;n hoy est&aacute; valorizada la<i> polifon&iacute;a <\/i>con el resurgir inesperado y feliz de las &quot;Scholae Cantorum&quot;, compuestas incluso por j&oacute;venes, deseosos de aut&eacute;ntica belleza y de espiritualidad profunda. Al lado de estos dos g&eacute;neros va el <i>canto popular sacro,<\/i> que efectivamente debe llevar a todo el pueblo a poseer elementos corales y de elocuente solemnidad, como los puede y debe expresar una asamblea orante y adorante. San Ambrosio compara felizmente el canto de los fieles con el mar: &quot;Sus salmodias \u2014escribe\u2014 rivalizan con el murmullo de las olas que chapotean levemente&#8230; &iquest;Qu&eacute; es el canto del mar sino un eco de los, cantos de la asamblea cristiana?&#8230; .Mientras el pueblo ora en com&uacute;n, suena con estruendo como el reflujo de las olas espumantes, cuando el canto de los hombres, de las mujeres, de las v&iacute;rgenes, de los muchachos hace eco a los responsorios de los salmos como el armonioso fragor de las olas&quot; (<i>Hexameron,<\/i> III, V:<i> PL<\/i> 14, 165).<\/p>\n<p>5. La composici&oacute;n y la ejecuci&oacute;n de una aut&eacute;ntica m&uacute;sica sacra exigen una <i> preparaci&oacute;n espec&iacute;fica,<\/i> tanto<i> art&iacute;stica<\/i> como<i> espiritual-lit&uacute;rgica.<\/i> A este prop&oacute;sito no puedo menos de alabar todas esas iniciativas, que tienden tanto a ofrecer a los compositores las ayudas, sugerencias e instrumentes adecuados, como a dar a los cantores la posibilidad de dedicar parte de su tiempo a esta forma de expresi&oacute;n, que es la m&uacute;sica sacra.<\/p>\n<p>Por tanto, es necesario que en la pr&aacute;ctica musical lit&uacute;rgica de la Iglesia latina se valorice el inmenso patrimonio que la civilizaci&oacute;n, la cultura, el arte cristiano han producido en tantos siglos; la aceptaci&oacute;n eventual de formas y de instrumentos t&iacute;picos de otras civilizaciones y culturas deber&aacute; realizarse con discernimiento, con pleno<i> respeto a la &iacute;ndole de los pueblos<\/i> y con ese<i> sano pluralismo, <\/i>que es, ante todo, salvaguarda de los valores caracter&iacute;sticos de cada una de las civilizaciones y culturas, que s&oacute;lo de esta manera podr&aacute; acoger y asimilar, con la prueba de una prudente y tamizada experiencia, elementos de otra proveniencia, que no la desvirt&uacute;en, sino que la enriquezcan (cf<i>. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>, <\/i>44;<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\">Ad gentes divinitus<\/a>,<\/i> 22).<\/p>\n<p>Hermanos y hermanas querid&iacute;simos. En esta celebraci&oacute;n solemne, que os ve reunidos jubilosamente en torno al Papa, para dar gracias al Se&ntilde;or por los 100 a&ntilde;os de vida de vuestra Asociaci&oacute;n, os digo: Amad a la &quot;Asociaci&oacute;n italiana Santa Cecilia&quot;. &iexcl;Continuadla! &iexcl;Sostenedla! Proseguid con renovado fervor en la obra magn&iacute;fica, que es conjunto y s&iacute;ntesis de &quot;arte&quot; y de &quot;fe&quot;. Pero precisamente porque la m&uacute;sica sacra es expresi&oacute;n y manifestaci&oacute;n, de fe \u2014de la fe de la Iglesia y de sus miembros\u2014 es necesario que en vuestro comportamiento de cristianos, a nivel interior y a nivel de testimonio exterior, haya una perfecta sinton&iacute;a, una verdadera coherencia entre vuestro canto y vuestra vida. &quot;Canta a Dios \u2014nos dice San Agust&iacute;n\u2014 quien vive de Dios; salmodia su nombre quien act&uacute;a por su gloria. Cantando as&iacute;, salmodiando as&iacute;, es decir, viviendo as&iacute;, actuando as&iacute;&#8230; preparad el camino a Cristo, para que mediante la obra de los evangelizadores se le abran los corazones de los fieles&quot; (<i>Enarrat. in Ps.,<\/i> 67, 5:<i> PL<\/i> 36, 814 s.).<\/p>\n<p>Si sois cristianos aut&eacute;nticos, con vuestro canto ser&eacute;is evangelizadores, esto es, mensajeros de Cristo en el mundo contempor&aacute;neo. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA CON OCASI&Oacute;N DEL PRIMER CENTENARIO DE LA &quot;ASOCIACI&Oacute;N ITALIANA SANTA CECILIA&quot; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San Pedro Domingo 21 de septiembre de 1980 &nbsp; &quot;Alabad, siervos del Se&ntilde;or, alabad el nombre del Se&ntilde;or. 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