{"id":39612,"date":"2016-10-05T22:56:09","date_gmt":"2016-10-06T03:56:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-agosto-de-1980-santa-misa-en-el-centro-obra-de-san-pablo-de-castelgandolfo\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:09","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:09","slug":"24-de-agosto-de-1980-santa-misa-en-el-centro-obra-de-san-pablo-de-castelgandolfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-agosto-de-1980-santa-misa-en-el-centro-obra-de-san-pablo-de-castelgandolfo\/","title":{"rendered":"24 de agosto de 1980, Santa Misa en el\u00a0Centro \u00abObra de San Pablo\u00bb de Castelgandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA IGLESIA DEL CENTRO &laquo;OBRA DE SAN PABLO&raquo; <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo XXI durante el a&ntilde;o<br \/> Castelgandolfo, 24 de agosto de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Car&iacute;simos hermanos e hijos:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Es para m&iacute; una alegr&iacute;a encontrarme con vosotros en esta iglesia del barrio de San Pablo, ligado a la memoria de mi inolvidable y amado predecesor Pablo VI, que he tenido ocasi&oacute;n de recordar a la veneraci&oacute;n y afecto de todos, en el segundo aniversario de su muerte.<\/p>\n<p align=\"left\">Alegr&iacute;a cristiana la nuestra, que quiere manifestarse en la plegaria com&uacute;n y en la ofrenda del sacrificio eucar&iacute;stico en este templo, erigido por precisa voluntad de aquel gran Pont&iacute;fice y tambi&eacute;n como un concreto est&iacute;mulo para todo el plan diocesano, que tiende a dotar de nuevos centros de oraci&oacute;n y de animaci&oacute;n cristiana a las numerosas zonas de reciente desarrollo. El hab&iacute;a decidido celebrar aqu&iacute; la Santa Misa en la festividad de la Asunci&oacute;n de 1978, con el, deseo de encontrarse, ante el altar del Se&ntilde;or y en la intensa comuni&oacute;n de la asamblea lit&uacute;rgica, con los habitantes de este barrio que &eacute;l hab&iacute;a animado.<\/p>\n<p align=\"left\">Por desgracia, la muerte que le sobrevino pocos d&iacute;as antes, le impidi&oacute; la realizaci&oacute;n de ese prop&oacute;sito pastoral.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos e hijos: Aqu&iacute; me ten&eacute;is, con el &aacute;nimo y la aspiraci&oacute;n de cumplir yo aquella promesa. Me complazco, ante todo, en dirigir mi cordial saludo al cardenal Secretario de Estado, que ha querido estar aqu&iacute; con nosotros, hoy. Me dirijo tambi&eacute;n a vuestro obispo, mons. Gaetano Bonicelli y a los sacerdotes salesianos que animan con celo y con su tradicional entusiasmo la vida eclesial de la parroquia, expresando adem&aacute;s mi reconocimiento por el bien que realizan en esta simp&aacute;tica poblaci&oacute;n, para bien de sus habitantes y de los numerosos turistas.<\/p>\n<p align=\"left\">Nuestra alegr&iacute;a cristiana quiere alimentarse de la Palabra de Dios el cual, acogido en la fe, es fuente para nuestro esp&iacute;ritu de interiores certezas, que necesitamos, sobre todo, en momentos de dificultad y desfallecimiento.<\/p>\n<p align=\"left\">1. Consideremos, en primer lugar, la oraci&oacute;n inicial de esta Santa Misa. Esa oraci&oacute;n, a la vez que nos enlaza con las profundas aspiraciones expresadas en la del pasado domingo, nos abre la puerta a la aceptaci&oacute;n, sin vanos temores, de la palabra del Evangelio que, siendo divina, es fuente de infalible certeza, aunque, a primera vista, su lectura puede aparecer turbadora.<\/p>\n<p align=\"left\">Mientras la pasada semana pedimos al Se&ntilde;or &quot;la dulzura de su amor para poderle amar en todo y sobre todas las cosas&quot;, a fin de obtener &quot;las promesas que superan todo deseo&quot;, hoy, con el mismo esp&iacute;ritu de humilde s&uacute;plica, pedimos a Dios &quot;amar lo que manda y desear lo que promete&quot;, a fin de que &quot;nuestros corazones est&eacute;n firmes en la verdadera alegr&iacute;a&quot;. En las dos oraciones hay una id&eacute;ntica orientaci&oacute;n fundamental del cristiano hacia los bienes que sobrepasan toda previsi&oacute;n y experiencia, que ning&uacute;n ojo puede ver y ninguna mente imaginar; hay la misma ansia del don de Dios, &uacute;nico que puede transformar el coraz&oacute;n de sus fieles, haci&eacute;ndolo sensible a sus promesas y dispuesto a afrontar, por amor, la lucha requerida contra el esp&iacute;ritu del mundo, superando as&iacute; &quot;la puerta estrecha&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Al pedir a Dios hoy, en especial, que nos haga &quot;amar lo que El manda&quot;, pedimos entrar en el secreto de la libertad cristiana, la cual induce a una decisi&oacute;n irrenunciable y fiel de elegir el bien, aunque vaya acompa&ntilde;ada, como muchas veces sucede, por el cansancio, la lucha y el sufrimiento.<\/p>\n<p align=\"left\">El cristiano, efectivamente, no obedece a un imperativo externo, sino que, afrontando la &quot;puerta estrecha&quot;, sigue la atracci&oacute;n que le pone en su coraz&oacute;n el Esp&iacute;ritu Santo. He ah&iacute; por qu&eacute; todos cuantos se comprometen a obedecer al Se&ntilde;or con la m&aacute;s profunda y leal generosidad, ponen en esa obediencia una espontaneidad y un amor que los profanos no saben explicarse.<\/p>\n<p align=\"left\">Preparados as&iacute; por la oraci&oacute;n a acoger en el coraz&oacute;n &quot;lo que Dios manda&quot;, nos sentimos dispuestos a no rebelarnos, a no desanimarnos, a no rechazar, antes bien a comprender y amar la palabra evang&eacute;lica que Jes&uacute;s hoy nos dirige. <\/p>\n<p align=\"left\">2. En el Evangelio Jes&uacute;s recuerda que todos estamos llamados a la salvaci&oacute;n y a vivir con Dios, porque frente a la salvaci&oacute;n no hay personas privilegiadas. Todos deben pasar por la puerta estrecha de la renuncia y de la donaci&oacute;n de s&iacute; mismos. La lectura prof&eacute;tica expone con vivas im&aacute;genes el designio que Dios tiene de recoger en la unidad a todos los hombres para hacerles part&iacute;cipes de su gloria. La extra&iacute;da del Nuevo Testamento exhorta a soportar las pruebas como purificaci&oacute;n procedente de las manos de Dios, &quot;porque el Se&ntilde;or, a quien ama, le reprende&quot; (<i>Heb<\/i> 12, 6; <i>Prov<\/i> 3, 12). Pero los motivos de esas dos lecturas puede decirse que se hallan concentrados en el pasaje del Evangelio.<\/p>\n<p align=\"left\">La interrogaci&oacute;n en torno al problema fundamental de la existencia: &quot;Se&ntilde;or, &iquest;son pocos los que se salvan?&quot; (<i>Lc<\/i> 13, 23), no nos puede dejar indiferentes. A esa pregunta, Jes&uacute;s no responde directamente, sino que exhorta a la seriedad de los prop&oacute;sitos y de las decisiones: &quot;Esforzaos a entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos ser&aacute;n los que busquen entrar y no podr&aacute;n&quot; <i>(Lc<\/i> 13, 24). El grave problema adquiere en los labios de Jes&uacute;s una perspectiva personal, moral, asc&eacute;tica. Jes&uacute;s afirma con vigor que el conseguir la salvaci&oacute;n requiere sufrimiento y lucha. Para entrar por esa puerta estrecha, es necesario, como dice literalmente el texto griego, &quot;agonizar&quot;, es decir, luchar vigorosamente con todas las fuerzas, sin pausa y con firmeza de orientaci&oacute;n. El texto paralelo de Mateo parece todav&iacute;a m&aacute;s categ&oacute;rico. &quot;Entrad por la puerta estrecha,, porque ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdici&oacute;n y son muchos los que por ella entran. &iexcl;Qu&eacute; estrecha es la puerta y qu&eacute; angosta la senda que lleva a la vida y cu&aacute;n pocos los que dan con ella!&quot;<i> (Mt<\/i> 7, 13-14).<\/p>\n<p align=\"left\">La puerta estrecha es, ante todo, la aceptaci&oacute;n humilde, en la fe pura y en la confianza serena, de la Palabra de Dios, de sus perspectivas sobre nuestras personas, sobre el mundo y sobre la historia; es la observancia de la ley moral, como manifestaci&oacute;n de la voluntad de Dios, en vista de un bien superior la que realiza nuestra verdadera felicidad; es la aceptaci&oacute;n del sufrimiento como medio de expiaci&oacute;n y de redenci&oacute;n, para s&iacute; y para los dem&aacute;s, y como expresi&oacute;n suprema de amor; la puerta estrecha es, en una palabra, la aceptaci&oacute;n de la mentalidad evang&eacute;lica, que encuentra en el serm&oacute;n de la monta&ntilde;a su m&aacute;s pura explicaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario, en fin de cuentas, recorrer el camino trazado por Jes&uacute;s y pasar por esa puerta, que es El mismo: &quot;Yo soy la puerta; el que por M&iacute; entrare, se salvar&aacute;&quot;<i> (Jn<\/i> 10, 9). Para salvarse, hay que tomar como El nuestra cruz, negarnos a nosotros mismos en las aspiraciones contrarias al ideal evang&eacute;lico y seguirle en su camino: &quot;Si alguno quiere venir en pos de M&iacute;, ni&eacute;guese a s&iacute; mismo, tome cada d&iacute;a su cruz y s&iacute;game&quot;<i> (Lc <\/i>9, 23).<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hijos y hermanos: Es el amor lo que salva, el amor que, ya en la tierra, es felicidad interior para quien se olvida de s&iacute; mismo y se entrega en los m&aacute;s diferentes modos: en la mansedumbre, en la paciencia, en la justicia, en el sufrimiento y en el llanto. &iquest;Puede el camino parecer &aacute;spero y dif&iacute;cil, puede la puerta aparecer demasiado estrecha? Como dije ya al principio, semejante perspectiva supera las fuerzas humanas, pero la oraci&oacute;n perseverante, la confiada s&uacute;plica, el &iacute;ntimo deseo de cumplir la voluntad de Dios, conseguir&aacute;n de nosotros que amemos lo que El manda.<\/p>\n<p align=\"left\">Y esto es lo que pido para todos vosotros. Y sobre vuestros prop&oacute;sitos, sobre vuestras personas, sobre vuestras familias descienda mi afectuosa bendici&oacute;n apost&oacute;lica.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA IGLESIA DEL CENTRO &laquo;OBRA DE SAN PABLO&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo XXI durante el a&ntilde;o Castelgandolfo, 24 de agosto de 1980 &nbsp; Car&iacute;simos hermanos e hijos: Es para m&iacute; una alegr&iacute;a encontrarme con vosotros en esta iglesia del barrio de San Pablo, ligado a la memoria de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/24-de-agosto-de-1980-santa-misa-en-el-centro-obra-de-san-pablo-de-castelgandolfo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab24 de agosto de 1980, Santa Misa en el\u00a0Centro \u00abObra de San Pablo\u00bb de Castelgandolfo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39612","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39612"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39612\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}