{"id":39614,"date":"2016-10-05T22:56:12","date_gmt":"2016-10-06T03:56:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-agosto-de-1980-misa-para-los-jovenes-del-centro-italiano-de-solidaridad\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:12","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:12","slug":"9-de-agosto-de-1980-misa-para-los-jovenes-del-centro-italiano-de-solidaridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-agosto-de-1980-misa-para-los-jovenes-del-centro-italiano-de-solidaridad\/","title":{"rendered":"9 de agosto de 1980, Misa para los j\u00f3venes del \u00abCentro Italiano de Solidaridad\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS J&Oacute;VENES <br \/> DEL &laquo;CENTRO ITALIANO DE SOLIDARIDAD&raquo;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/p>\n<p> <\/b>Castelgandolfo<br \/> S&aacute;bado 9 de agosto de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Car&iacute;simos hijos y hermanos:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Hab&eacute;is querido tener este encuentro eucar&iacute;stico con el Papa para expresar de modo concreto vuestra fe y vuestra devoci&oacute;n; y yo, acogi&eacute;ndoos en torno al altar del Se&ntilde;or, os dirijo mi saludo m&aacute;s cordial y os expreso mi m&aacute;s profunda gratitud. Vosotros, en efecto, me dais ocasi&oacute;n de encontrarme con personas serias y comprometidas, que participan activamente de las ansias y de las preocupaciones de la Iglesia y aportan experiencias, a veces dram&aacute;ticas y, sin embargo, &uacute;tiles para remediar muchos desconciertos y muchas necesidades de la sociedad moderna. Vuestra presencia, tan delicada y afectuosa, me proporciona gran consuelo: vosotros, en efecto, comprend&eacute;is la solicitud del Vicario de Cristo, el cual, como Pastor responsable, inmerso en esta sociedad del siglo XX, siente la responsabilidad de iluminar y guiar a todos los hombres. Vosotros le ofrec&eacute;is vuestra ayuda, vuestra oraci&oacute;n, vuestra colaboraci&oacute;n sincera. &iexcl;Adonde no puede llegar &eacute;l, lleg&aacute;is vosotros, para aliviar penas y sufrimientos, para disipar dudas y aprensiones, para salvar a quien, desesperadamente, invoca ayuda en la derrota y en la desolaci&oacute;n! Me infund&iacute;s confianza y esperanza, por lo cual os doy las m&aacute;s sentidas gracias.<\/p>\n<p align=\"left\">La obra de recuperaci&oacute;n y de prevenci&oacute;n de las nefastas y terribles consecuencias de la droga es actualmente no s&oacute;lo benem&eacute;rita, sino necesaria: los caminos en que yacen tantos heridos y sacudidos por los traumas dolorosos de la vida han aumentado espantosamente, lo cual hace que haya mayor necesidad de buenos samaritanos.<\/p>\n<p align=\"left\">De modo especial, partiendo de &eacute;sta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica; quisiera haceros algunas exhortaciones concretas;<\/p>\n<p align=\"left\">Dicen los sic&oacute;logos y soci&oacute;logos que la primera causa que empuja a los j&oacute;venes y adultos a la perniciosa experiencia de la droga es la falta de claras y convincentes motivaciones d&eacute; vida. En efecto, la falta de puntos de referencia, el vac&iacute;o de los valores, la convicci&oacute;n de que nada tiene sentido y que, por tanto, no vale la pena vivir, el sentimiento tr&aacute;gico y desolador de ser viandantes desconocidos en un universo absurdo, puede empujar a algunos a la b&uacute;squeda de huidas exasperadas y desesperadas.<\/p>\n<p align=\"left\">Ya lo escrib&iacute;a la conocida pensadora francesa Raissa Maritain, contando las experiencias de su juventud, al comienzo de este siglo, cuando era estudiante en La Sorbona de Par&iacute;s y hab&iacute;a perdido totalmente la fe: &laquo;Todo resultaba absurdo e inaceptable&#8230; La ausencia de Dios despoblaba el universo. Si debemos renunciar a encontrar cualquier sentido a la palabra &quot;verdad&quot;, a la distinci&oacute;n entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, no es posible vivir humanamente. No quer&iacute;a saber nada de una semejante comedia \u2014dice la escritora\u2014. Habr&iacute;a aceptado una vida dolorosa, no una vida absurda&#8230; O era posible la justificaci&oacute;n del mundo y no pod&iacute;a hacerse sin un conocimiento verdadero, o la vida no val&iacute;a la pena de un instante de atenci&oacute;n&raquo;. Y conclu&iacute;a con dram&aacute;tico realismo: &laquo;Esta angustia metaf&iacute;sica que penetra en las fuentes mismas del deseo de vivir, es capaz de convertirse en una desesperaci&oacute;n total y desembocar en el suicidio&raquo; <i> (I grandi amici, Vita e Pensiero,<\/i> Mil&aacute;n, 1955, p&aacute;gs. 73-75).<\/p>\n<p align=\"left\">Son palabras que hacen pensar: los hombres tienen necesidad de la verdad; &iexcl;tienen la absoluta necesidad de saber por qu&eacute; viven, mueren y sufren! Pues bien, &iexcl;vosotros sab&eacute;is que la &quot;verdad&quot; es Jesucristo! El mismo lo ha afirmado categ&oacute;ricamente: &quot;&iexcl;Yo soy la verdad!&quot; <i>(Jn <\/i>14, 6), &quot;Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no anda en tinieblas&quot; <i>(Jn<\/i>&nbsp;8, 12). &iexcl;Amad, pues, la verdad! &iexcl;Llevad la verdad al mundo! Testimoniad la verdad que es Jes&uacute;s, con toda la doctrina revelada por El mismo y ense&ntilde;ada por la Iglesia, divinamente asistida e inspirada. Es la verdad la que salva a nuestros j&oacute;venes; la verdad toda entera, &iexcl;iluminante y exigente, como es! No teng&aacute;is miedo de la verdad y, frente a tantos maestros del absurdo y de la sospecha, que pueden quiz&aacute; fascinar, pero que luego fatalmente llevan a la destrucci&oacute;n, oponed s&oacute;lo y siempre a Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Hay un segundo motivo, siempre seg&uacute;n los expertos, que empuja a la b&uacute;squeda de &quot;para&iacute;sos artificiales&quot;, en los diversos tipos de droga y es la estructura social deficiente e insatisfactoria.<\/p>\n<p align=\"left\">Indudablemente, es este un tema muy importante, pero tambi&eacute;n muy dif&iacute;cil y complicado. En efecto; estamos asistiendo a la difusi&oacute;n y arraigo, en todos los Estados, de una &quot;moral laica&quot;, que prescinde casi totalmente de la moral objetiva, denominada &quot;natural&quot;, y de la moral revelada por el Evangelio. Nosotros no queremos hacer el proceso a la sociedad; debemos constatar, sin embargo, qu&eacute; muchas carencias en las estructuras de la sociedad, como la desocupaci&oacute;n, la falta de viviendas, la injusticia social, el arribismo pol&iacute;tico, la inestabilidad internacional, la falta de preparaci&oacute;n para el matrimonio, la legalizaci&oacute;n del aborto y del divorcio, causan fatalmente una sensaci&oacute;n de desconfianza y de opresi&oacute;n, que puede desembocar a veces incluso en experiencias pavorosamente negativas. &iexcl;No debemos desanimarnos! A pesar de las dificultades, continuad influyendo en el bien de la sociedad; contribuid activamente incluso en el campo pol&iacute;tico y legislativo; sostened siempre y con entusiasmo lo que debe ser el primero y principal intento de todo organismo y de todo Estado: &iexcl;el respeto al amor por el hombre! Lo que escrib&iacute;a San Juan para los primeros cristianos vale tambi&eacute;n para hoy: &quot;Dios nos ha dado la vida eterna y esta vida est&aacute; en su Hijo. El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, tampoco tiene la vida&quot; (\/<i> jn<\/i> 11-12).<\/p>\n<p align=\"left\">A este prop&oacute;sito, me uno con toda la profunda participaci&oacute;n de mi esp&iacute;ritu a las preocupaciones expresadas por la &quot;Asociaci&oacute;n de M&eacute;dicos Cat&oacute;licos italianos&quot; respecto a la propuesta de ley referente a la liberalizaci&oacute;n de las drogas err&oacute;neamente definidas &quot;ligeras&quot; y la facultad de suministrar hero&iacute;na en los centros sanitarios (XV Congreso nacional, noviembre 1979, en As&iacute;s; VI Congreso Europeo, mayo 1980, en Bruselas). Como ya demuestra la dolorosa experiencia de algunas naciones, una legislaci&oacute;n m&aacute;s permisiva en este campo, no sirve ni para prevenir ni para redimir.<\/p>\n<p align=\"left\">Por &uacute;ltimo, siempre seg&uacute;n los expertos de sicosociolog&iacute;a, otra causa del fen&oacute;meno de la droga es tambi&eacute;n la sensaci&oacute;n de soledad e incomunicabilidad que desgraciadamente pesa sobre la sociedad moderna, rumorosa y alienada, e incluso en la propia familia. De hecho, es un dato dolorosamente verdadero, que, junto con la falta de intimidad con Dios, hace comprender aunque no ciertamente justificar, la huida hacia la droga para olvidar, para aturdirse, para evadirse de situaciones que han llegado a ser insoportables y oprimentes, e incluso para iniciar voluntariamente un viaje sin retorno.<\/p>\n<p align=\"left\">En efecto; el mundo moderno tiene una extrema necesidad de amistad, de comprensi&oacute;n, de amor, de caridad. &iexcl;Llevad, por tanto, con perseverancia y con sensibilidad vuestra caridad, vuestro amor, vuestra ayuda! &iexcl;Es la caridad la que salva y se hace camino hacia la verdad! Cada vez se comprende m&aacute;s qu&eacute; el joven, envuelto en las espirales envenenadas de la droga, tiene necesidad esencial de sentirse amado y comprendido para redimirse y reanudar el camino normal de quien acepta la Vida en la perspectiva de la eternidad. Pero sobre todo, sed los portadores y los testigos del amor y de la misericordia de Dios, el amigo que no traiciona y sigue amando y esperando con confiada esperanza. Cu&aacute;n verdaderas y conmovedoras son las palabras, escritas por Santa Teresa del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s en su &uacute;ltima enfermedad: &quot;S&iacute;; lo siento: aunque tuviese sobre la conciencia todos los pecados que pueden cometerse, me arrojar&iacute;a igualmente en los brazos de Jes&uacute;s, con el coraz&oacute;n quebrantado por el arrepentimiento, porque s&eacute; lo que El ama al hijo pr&oacute;digo que vuelve a El&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Car&iacute;simos! He aqu&iacute; vuestra tarea y vuestra consigna: &iexcl;Llevad confianza y amor!<\/p>\n<p align=\"left\">La Sagrada Escritura, por boca del antiguo profeta dice que &quot;el justo vivir&aacute; por su fe&quot; (<i>Hab 2,<\/i> 4; cf.<i> Rom<\/i> 1, 17 ss.; <i>G&aacute;l<\/i> 3, 11) y Jes&uacute;s exhorta a tener fe, al menos igual al de un grano de mostaza (cf. <i>Mt<\/i> 17, 18-19).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Tambi&eacute;n vosotros est&aacute;is comprometidos a salvar a la sociedad con amor y con fe! &iexcl;Encomendaos cada d&iacute;a a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, rezadle cada d&iacute;a con afecto y confianza, a fin de que ilumine siempre vuestros pensamientos y gu&iacute;e vuestros pasos sobre los caminos del mundo, para alivio de tantos como tienen necesidad de encontrar su Coraz&oacute;n inmaculado y maternal! . i Y os acompa&ntilde;e mi propiciadora bendici&oacute;n!<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Despu&eacute;s de la Misa, durante &eacute;l di&aacute;logo con los j&oacute;venes, el Papa les dijo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">A veces se abrazan las personas con las manos; otras veces, nos encontramos en situaci&oacute;n un poco diversa, prefiriendo abrazar a las personas con la palabra. Esto sucede cuando nos encontramos en momentos de reflexi&oacute;n. Y el que vivimos hoy es un momento de reflexi&oacute;n, de reflexi&oacute;n sobre los problemas fundamentales de la vida, de la existencia humana, del sufrimiento humano y de la confianza, de la esperanza que nos queda siempre y en alg&uacute;n modo. Al finalizar este encuentro, quisiera todav&iacute;a abrazaros una vez m&aacute;s a todos vosotros con estas palabras. Quisiera abrazar sobre todo a los j&oacute;venes, estos j&oacute;venes que, como han demostrado recientemente, han podido vencer y dar testimonio de c&oacute;mo se puede vencer y recobrar la propia humanidad, la propia libertad y el sentido del &quot;ser&quot;, del ser hombre y de vivir entre los hombres. Ellos han podido vencer y esta es la cosa m&aacute;s importante de todo el trabajo que se realiza en el Centro Italiano de Solidaridad y en los diversos Centros mundiales, sobre todo en el estadounidense y por doquier en el mundo. Si nosotros debemos afrontar ese gran peligro de la droga, peligro paradla persona humana, para cualquier hombre y sobre todo para el hombre joven, debemos tener las pruebas de la posibilidad de vencer. Si tenemos la certeza de que se puede vencer, una certeza comprobada a trav&eacute;s de las personas que han vencido, entonces podremos afrontar el peligro con esperanza.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, pues, vosotros, j&oacute;venes que hab&eacute;is vencido, result&aacute;is para los dem&aacute;s un testimonio de esperanza, un testimonio de que la victoria es posible; y supon&eacute;is tambi&eacute;n, para la sociedad preocupada por el fen&oacute;meno de la droga, un nuevo impulso para luchar, para empe&ntilde;ar todas las fuerzas, toda la buena voluntad. Vale la pena, porque la victoria es posible.<\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; que con estas palabras conclusivas quisiera abrazar a todos los presentes, no s&oacute;lo a los j&oacute;venes, sino tambi&eacute;n a todos los dem&aacute;s que participan en el empe&ntilde;o social contra la droga, contra el peligro de la droga. Un peligro directo para la humanidad, para la personalidad humana. Todos cuantos en la sociedad y en la Iglesia participan en los esfuerzos para vencer la droga, se encuentran entre nosotros hoy, en nuestra com&uacute;n oraci&oacute;n y tambi&eacute;n en ese testimonio que ha completado, en cierto modo, nuestra oraci&oacute;n. Que puedan encontrar una incitaci&oacute;n, un est&iacute;mulo para continuar. A todos vosotros yo, como Obispo vuestro, quiero reiterar mi agradecimiento. Estamos verdaderamente unidos en esta preocupaci&oacute;n y en esta lucha. Estamos verdaderamente unidos como amigos, como cristianos, como disc&iacute;pulos de Cristo, porque El est&aacute; presente en todos los que sufren; El est&aacute; realmente, verdaderamente presente en cada joven que sufre las experiencias de la droga, tristes y dolorosas. Si nosotros nos comprometemos a ayudar a esos j&oacute;venes, nos encontramos a El mismo en cada uno de los que tratamos de ayudar. As&iacute;, pues, quiero dar las gracias tambi&eacute;n a todos cuantos se dedican a ello, a todos los sacerdotes y hermanas religiosas, a todos los laicos que. de diversas maneras participan en este empe&ntilde;o social, religioso y apost&oacute;lico, a quienes hoy he tenido la ocasi&oacute;n y la alegr&iacute;a de encontrar. Por este encuentro os doy las gracias cordialmente, profundamente, y una vez m&aacute;s os digo: en esp&iacute;ritu abrazo a todos como amigos m&iacute;os, como mis hermanos y. hermanas. Os doy las gracias y os digo que continu&eacute;is. &iexcl;Alabado sea Jesucristo!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PARA LOS J&Oacute;VENES DEL &laquo;CENTRO ITALIANO DE SOLIDARIDAD&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Castelgandolfo S&aacute;bado 9 de agosto de 1980 &nbsp; Car&iacute;simos hijos y hermanos: Hab&eacute;is querido tener este encuentro eucar&iacute;stico con el Papa para expresar de modo concreto vuestra fe y vuestra devoci&oacute;n; y yo, acogi&eacute;ndoos en torno al altar del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-agosto-de-1980-misa-para-los-jovenes-del-centro-italiano-de-solidaridad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab9 de agosto de 1980, Misa para los j\u00f3venes del \u00abCentro Italiano de Solidaridad\u00bb\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39614","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39614","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39614"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39614\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39614"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39614"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39614"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}