{"id":39615,"date":"2016-10-05T22:56:13","date_gmt":"2016-10-06T03:56:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-agosto-de-1980-santa-misa-en-los-jardines-de-la-villa-barberini-de-castelgandolfo\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:13","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:13","slug":"3-de-agosto-de-1980-santa-misa-en-los-jardines-de-la-villa-barberini-de-castelgandolfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-agosto-de-1980-santa-misa-en-los-jardines-de-la-villa-barberini-de-castelgandolfo\/","title":{"rendered":"3 de agosto de 1980, Santa Misa en los Jardines de la Villa Barberini de Castelgandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA DEL DOMINGO XVIII DURANTE EL A&Ntilde;O<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/i><br \/> <\/b><i>Jardines de la Villa Barberini<br \/> Castelgandolfo, 3 de agosto de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">En el conjunto de las lecturas de la liturgia de hoy est&aacute; contenida una profunda paradoja, la paradoja entre &quot;la vanidad y el valor&quot;. Las primeras palabras del libro del Cohelet hablan de la vanidad de todas las cosas; en cierto sentido, de la vanidad de los esfuerzos, de las actividades del hombre en esta vida, de la vanidad de todas las criaturas en cierto modo; de la vanidad del hombre, &eacute;l tambi&eacute;n una criatura destinada a pasar y a la muerte.<\/p>\n<p align=\"left\">En este Salmo que cantamos en la liturgia de hoy, escuchamos, inmediatamente despu&eacute;s, el elogio a lo creado. Por otra parte, ese elogio es un lejano eco primog&eacute;nito contenido en todo el G&eacute;nesis, del elogio a la creaci&oacute;n: cuando Dios dijo que toda su obra fue un bien, o m&aacute;s a&uacute;n, vio que fue un bien del hombre, creado a su imagen y semejanza, dijo que era muy bueno. Vio que era muy bueno. Por tanto nos encontramos ante un interrogante: &iquest;por qu&eacute; la vanidad y por qu&eacute; el valor? &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n los une entre si? La respuesta, al menos la principal, se encuentra en el Evangelio que hemos le&iacute;do hoy. No se trata de dar un juicio sobre lo creado. Se trata del camino de la sabidur&iacute;a. No olvidemos que el G&eacute;nesis es, ante todo, un libro (tengo presentes sus primeros cap&iacute;tulos). Es pues un libro sobre el mundo, en cierto sentido un libro-manual teol&oacute;gico sobre la cosmolog&iacute;a y la creaci&oacute;n. El libro del Cohelet, en cambio, es un libro sobre la sabidur&iacute;a. Ense&ntilde;a c&oacute;mo vivir. Y lo que dice Cristo en el Evangelio de hoy es una prolongaci&oacute;n de esa sabidur&iacute;a del Antiguo Testamento. Cristo habla a trav&eacute;s de ejemplos y par&aacute;bolas: habla del hombre que ha limitado el sentido de su vida a los bienes de este mundo. Los ha pose&iacute;do en tan gran cantidad que ha tenido que construir nuevos graneros para poder contenerlos todos. El programa de la vida, pues, es acumular y usar. Y a esto debe limitarse la felicidad. A un hombre as&iacute;. Cristo le contesta: &quot;necio, esta misma noche pedir&aacute;n tu alma&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Si has interpretado as&iacute; el sentido del valor, entonces se volver&aacute; contra ti la ley de la vanidad. Y &eacute;sta es ya una respuesta. No se trata, pues, de juicio sobre el mundo, sino de sabidur&iacute;a del hombre; de su manera de actuar. En mis conversaciones con un amigo inolvidable, Jurek, llam&aacute;bamos a todo esto <i> jerarqu&iacute;a de valores.<\/i> Es necesario establecer, en la propia vida, una jerarqu&iacute;a de valores. Cristo, a trav&eacute;s de todo lo que ha dicho y, sobre todo, a trav&eacute;s de todo lo que El ha sido, a trav&eacute;s de todo el misterio pascual, ha establecido la jerarqu&iacute;a de valores en la vida del hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">En la segunda lectura de hoy, San Pablo enlaza precisamente con esta jerarqu&iacute;a cuando dice que debemos buscar lo que est&aacute; en lo alto. Por tanto, el hombre no puede encerrar el horizonte de su vida en la temporalidad; no puede reducir el sentido de su vida al usufructo de los bienes que le han sido concedidos por la naturaleza, por la creaci&oacute;n, que lo rodean y que se encuentran tambi&eacute;n dentro de &eacute;l. No puede encerrar as&iacute; la primac&iacute;a de su existencia, sino que tiene que ir m&aacute;s all&aacute; de s&iacute; mismo. Estando hecho a imagen y semejanza de Dios, debe verse a s&iacute; mismo en un lugar m&aacute;s alto y debe buscar para si mismo un sentido en aquello que est&aacute; por encima de &eacute;l.<\/p>\n<p align=\"left\">El Evangelio contiene la verdad sobre el hombre porque contiene todo aquello que est&aacute; por encima del hombre y que, al mismo tiempo, el hombre puede alcanzar en Cristo colaborando con la acci&oacute;n de Dios que act&uacute;a dentro del hombre. Este es el camino de la sabidur&iacute;a. Y sobre este camino de la sabidur&iacute;a se resuelve la paradoja entre la vanidad y el valor; la paradoja que a menudo vive el hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Muchas veces el hombre es propenso a mirar su vida desde el punto de vista de la vanidad. Sin embargo Cristo quiere que la veamos desde el punto de vista del valor, pero teniendo siempre cuidado de utilizar la justa Jerarqu&iacute;a de valores, la justa escala de valores.<\/p>\n<p align=\"left\">Y cuando la liturgia de hoy, junto con la palabra Aleluya, nos recuerda tambi&eacute;n la bienaventuranza &quot;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu porque de ellos es el Reino de los cielos&quot;, resume en ella ese programa de vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo ha exhortado al hombre a la pobreza, a adquirir una actitud que no le haga encerrarse en la temporalidad, que no le haga ver en ella el fin &uacute;ltimo de la propia existencia y no le haga basar todo en el consumo, en el goce. Un hombre as&iacute; es pobre en este sentido, porque est&aacute; continuamente abierto. Abierto a Dios y abierto a estos valores que nos vienen de su acci&oacute;n, de su gracia, de su creaci&oacute;n, de su redenci&oacute;n y de su Cristo<\/p>\n<p align=\"left\">Es &eacute;ste el breve resumen de los pensamientos encerrados en la liturgia de hoy; pensamientos siempre importantes. Nunca pierden su significado; permanecen perpetuamente actuales.<\/p>\n<p align=\"left\">[&#8230;]<\/p>\n<p align=\"left\">En cierto sentido<i> <\/i>busc&aacute;bamos siempre una contestaci&oacute;n a la pregunta: &iquest;qu&eacute; quiere decir ser un cristiano? &iquest;Qu&eacute; quiere decir ser un cristiano en el mundo moderno?: &iquest;ser cristiano cada d&iacute;a, siendo, al mismo tiempo, un profesor de universidad, un ingeniero, un m&eacute;dico, un hombre contempor&aacute;neo y, antes a&uacute;n, un o una estudiante?<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute; quiere decir ser cristiano? Y descubriendo este valor y, sobre todo, este contenido de la palabra &quot;cristiano&quot; y el valor cong&eacute;nito en ella, encontr&aacute;bamos tambi&eacute;n la alegr&iacute;a. No s&oacute;lo un consuelo inmediato, sino una afirmaci&oacute;n continua. Y aqu&iacute; encuentra su afirmaci&oacute;n una respuesta a la pregunta sobre si vale la pena vivir. En ese caso, vale la pena vivir. Con tal comprensi&oacute;n de la jerarqu&iacute;a de valores, de la escala de valores, vale la pena vivir. Si la vida tiene este sentido, vale la pena vivirla. Y vale la pena esforzarse y padecer, porque la vida humana no est&aacute; libre de ello y cada uno de nosotros, individualmente y en nuestra comunidad, ha vivido grandes sufrimientos.<\/p>\n<p align=\"left\">En esta perspectiva vale la pena esforzarse y padecer, porque &quot;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu, porque de ellos es el Reino de los cielos&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; se formaba la Iglesia en sus comienzos, as&iacute; empez&oacute; a formarla Cristo mismo y as&iacute; ella se formaba gracias al ministerio de los Ap&oacute;stoles y de sus Sucesores, y as&iacute; se forma a&uacute;n hoy. Construid la Iglesia en esta dimensi&oacute;n de la vida de la que sois part&iacute;cipes. Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA DEL DOMINGO XVIII DURANTE EL A&Ntilde;O HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Jardines de la Villa Barberini Castelgandolfo, 3 de agosto de 1980 &nbsp; En el conjunto de las lecturas de la liturgia de hoy est&aacute; contenida una profunda paradoja, la paradoja entre &quot;la vanidad y el valor&quot;. 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