{"id":39616,"date":"2016-10-05T22:56:15","date_gmt":"2016-10-06T03:56:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-julio-de-1980-santa-misa-para-un-grupo-de-peregrinos-en-castelgandolfo\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:15","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:15","slug":"27-de-julio-de-1980-santa-misa-para-un-grupo-de-peregrinos-en-castelgandolfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-julio-de-1980-santa-misa-para-un-grupo-de-peregrinos-en-castelgandolfo\/","title":{"rendered":"27 de julio de 1980,\u00a0Santa Misa para un grupo de peregrinos en Castelgandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS PEREGRINOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/i> <br \/> <\/b><i>Domingo XVII per annum<br \/> Castelgandolfo, 27 de julio de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Alabado sea Jesucristo!<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Se&ntilde;or, ens&eacute;&ntilde;anos a orar&quot;: estas palabras dirigidas directamente a Cristo y que hoy nos recuerda la lectura del Evangelio, no pertenecen s&oacute;lo al pasado. Son palabras repetidas constantemente por los hombres, es un problema siempre actual: el problema de la oraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute; quiere decir rezar? &iquest;C&oacute;mo hay que rezar? Por eso, la respuesta que dio Cristo es siempre actual. &iquest;Y qu&eacute; &nbsp;respuesta dio Cristo? En cierto sentido, El ense&ntilde;&oacute;, a los que le preguntaban, las palabras que deb&iacute;an pronunciar para rezar, para dirigirse al Padre. Esas palabras se encuentran en las dos versiones evang&eacute;licas: el texto del Evangelio de hoy se diferencia ligeramente de aquel a que estamos acostumbrados en nuestra oraci&oacute;n cotidiana; en efecto, nosotros recordamos el Padre Nuestro seg&uacute;n la versi&oacute;n de San Mateo.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo, pues, ense&ntilde;&oacute; las palabras de la oraci&oacute;n; las palabras m&aacute;s perfectas, las palabras m&aacute;s completas; en ellas se encierra todo.<\/p>\n<p align=\"left\">Sin embargo, la respuesta de Cristo no se limita exclusivamente al texto, a las palabras que debemos pronunciar cuando rezamos. Se trata de un problema mucho m&aacute;s urgente y podr&iacute;a decirse que mucho m&aacute;s complejo.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Que quiere decir rezar? Rezar significa sentir la propia insuficiencia, sentir la propia insuficiencia a trav&eacute;s de las diversas necesidades que se presentan al hombre, las necesidades que constantemente forman parte de su vida. Como, por ejemplo, la necesidad del pan a que se refiere Cristo, poniendo como ejemplo al hombre que despierta a su amigo a medianoche para pedirle pan. Tales necesidades son numerosas. La necesidad de pan es, en cierto sentido, el s&iacute;mbolo de todas las necesidades mater&iacute;ales, de las necesidades del cuerpo humano, de las necesidades de esta existencia que nace del hecho de que el hombre es el cuerpo. Pero la escala de estas necesidades es m&aacute;s amplia.<\/p>\n<p align=\"left\">A la respuesta de Cristo, en la liturgia de hoy, pertenece tambi&eacute;n ese maravilloso pasaje del G&eacute;nesis, cuyo personaje principal es Abraham. Y el principal problema es el de Sodoma y Gomorra; o tambi&eacute;n, en otras palabras, el del bien y del mal, del pecado y de la culpa; es decir, el problema de la justicia y de la misericordia. Espl&eacute;ndido es ese coloquio entre Abraham y Dios, en que se demuestra que rezar quiere decir moverse continuamente en la &oacute;rbita de la justicia y de la misericordia, es un introducirse entre una y otra en Dios mismo.<\/p>\n<p align=\"left\">Rezar, por tanto, quiere decir ser conscientes; ser conscientes, hasta el fondo, de todas las necesidades del hombre, de toda la verdad sobre el hombre y, en nombre de esa verdad, cuyo sujeto directo soy yo mismo, pero tambi&eacute;n mi pr&oacute;jimo, todos los hombres, la humanidad entera&#8230;, en nombre de esa verdad, dirigirse a Dios como al Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">Ahora bien, seg&uacute;n la respuesta de Cristo a la pregunta &quot;ens&eacute;&ntilde;anos a orar&quot;, todo se reduce a este singular concepto: aprender a rezar quiere decir &quot;aprender qui&eacute;n es el Padre&quot;. Si nosotros aprendemos, en el sentido pleno de la palabra, en su plena dimensi&oacute;n, la realidad &quot;Padre&quot;, hemos aprendido todo. Aprender qui&eacute;n es el Padre quiere decir aprender la respuesta a la pregunta sobre c&oacute;mo se debe rezar, porque rezar quiere decir tambi&eacute;n encontrar la respuesta a una serie de preguntas ligadas, por ejemplo, al hecho de que yo rezo y en algunos casos no soy escuchado.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo da respuestas indirectas a estas preguntas tambi&eacute;n en el Evangelio de hoy. Las da en todo el Evangelio y en toda la experiencia cristiana. Aprender qui&eacute;n es el Padre quiere decir aprender lo que es &#8216;la confianza absoluta. Aprender qui&eacute;n es el Padre quiere decir adquirir la certeza de que El no podr&aacute; absolutamente rechazar nada. Todo esto se dice en el Evangelio de hoy. El no te rechaza ni siquiera cuando todo, material y sicol&oacute;gicamente, parece indicar el rechazo. El no te rechaza jam&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">Por tanto, aprender a rezar quiere decir &quot;conocer al Padre&quot; de ese modo; aprender a estar seguros de que el Padre no te rechaza jam&aacute;s nada, sino que, por el contrario, da el Esp&iacute;ritu Santo a quienes lo piden.<\/p>\n<p align=\"left\">Los dones que pedimos son diversos como lo son nuestras necesidades. Pedimos seg&uacute;n nuestras exigencias y no puede ser de otro modo. Cristo confirma esa nuestra actitud; s&iacute;, as&iacute; es; deb&eacute;is pedir seg&uacute;n vuestras exigencias, tal como las sent&iacute;s. Como estas necesidades os sacuden, a veces dolorosamente, as&iacute; deb&eacute;is rezar. Cuando, en cambio, se trata de la respuesta a cada pregunta vuestra, tal respuesta se da siempre a trav&eacute;s de un don sustancial: el Padre nos da al Esp&iacute;ritu Santo. Y lo da en consideraci&oacute;n de su Hijo. Por esto ha dado a su Hijo, ha dado a su Hijo por los pecados del mundo, ha dado a su Hijo saliendo al encuentro de todas las necesidades del mundo, de todas las necesidades del hombre, para poder siempre, en este Hijo crucificado y resucitado dar al Esp&iacute;ritu Santo. Este es su don.<\/p>\n<p align=\"left\">Aprender a rezar quiere decir aprender qui&eacute;n es el Padre y adquirir una confianza absoluta en Aquel que nos ofrece este don cada vez m&aacute;s grande y ofreci&eacute;ndonoslo, jam&aacute;s nos enga&ntilde;a. Y si a veces o incluso frecuentemente no recibimos directamente lo que pedimos, en este don tan grande \u2014cuando se nos ofrece\u2014 se hallan encerrados todos los otros dones; aunque no siempre nos demos cuenta de ello.<\/p>\n<p align=\"left\">El ejemplo que m&aacute;s me ha impresionado es el de un hombre que encontr&eacute; en un hospital. Estaba gravemente enfermo a consecuencia de las lesiones sufridas durante la insurrecci&oacute;n de Varsovia. En aquel hospital me habl&oacute; de su extraordinaria felicidad. Este hombre lleg&oacute; a la felicidad por cualquier otro camino, ya que juzgando visiblemente su estado f&iacute;sico desde el punto de vista m&eacute;dico, no hab&iacute;a motivos para ser tan feliz, sentirse tan bien y considerarse escuchado por Dios. Y sin embargo hab&iacute;a sido escuchado en otra dimensi&oacute;n de su humanidad. Record&oacute; el don en que encontr&oacute; su felicidad, aun siendo tan infeliz.<\/p>\n<p align=\"left\">La liturgia de hoy que celebramos en estos jardines vaticanos de Castelgandolfo ofrece quiz&aacute; una ocasi&oacute;n muy particular para unirnos en el esp&iacute;ritu con todos los presentes aqu&iacute; y con cuantos lo est&aacute;n a trav&eacute;s de vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Si. es verdad que por el mundo pasa la revoluci&oacute;n, la que hab&eacute;is cantado al comienzo de vuestro encuentro, entonces esa revoluci&oacute;n es la m&aacute;s necesaria para el hombre. El hombre, defraudado de tantos programas, de tantas ideolog&iacute;as ligadas a la dimensi&oacute;n del cuerpo, a la temporalidad, al orden de la materia, se somete a la acci&oacute;n del esp&iacute;ritu y descubre en s&iacute; el deseo de lo que es espiritual. Creo que, realmente, hoy pasa una revoluci&oacute;n as&iacute; por el mundo. Son muchas las comunidades que rezan, rezan quiz&aacute; como nunca se rez&oacute; antes, de modo diverso, m&aacute;s completo, m&aacute;s rico, con una m&aacute;s amplia apertura a ese don que nos da el Padre; y tambi&eacute;n con una nueva expresi&oacute;n humana de esa apertura. Dir&iacute;a que con un nuevo programa cultural de la oraci&oacute;n nueva. Tales comunidades son numerosas. Deseo unirme con ellas por dondequiera se encuentren; sobre la tierra polaca, y en toda la tierra.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta gran revoluci&oacute;n de la oraci&oacute;n es el fruto del don y es tambi&eacute;n el testimonio de las inmensas necesidades del hombre moderno y de las amenazas que pesan sobre &eacute;l y sobre el mundo contempor&aacute;neo. Creo que la oraci&oacute;n de Abraham y su contenido es muy actual en los tiempos en que vivimos. Es tan necesaria una oraci&oacute;n as&iacute;, para tratar con Dios por cada hombre justo; para rescatar al mundo de la injusticia. Es indispensable una oraci&oacute;n que se introduzca, dir&iacute;amos, en el coraz&oacute;n de Dios entre lo que en El es la justicia y lo que en El es la misericordia.<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesaria una oraci&oacute;n as&iacute;: una gran s&uacute;plica por los hombres, por las comunidades, por los pueblos, por toda la humanidad. La oraci&oacute;n de Abraham.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, la respuesta de Cristo a la pregunta &quot;ens&eacute;&ntilde;anos a orar&quot; es siempre actual; debemos descifrarla en su contenido original como est&aacute; registrada en el Evangelio; y debemos descifrarla tambi&eacute;n seg&uacute;n los signos de los tiempos en que vivimos.<\/p>\n<p align=\"left\">El fruto de tal escucha a la respuesta de Cristo, de una lectura tal, ser&aacute; precisamente la oraci&oacute;n, cada oraci&oacute;n que rezamos, cada oraci&oacute;n que celebramos, incluso &eacute;sta que rezamos y celebramos ahora: la oraci&oacute;n m&aacute;s grande de todas las oraciones, en la que Cristo mismo ruega con nosotros y a trav&eacute;s de nosotros; en la cual &quot;su Esp&iacute;ritu ruega con gemidos inenarrables&quot; (<i>Rom<\/i> 8, 26), con nosotros y a trav&eacute;s de nosotros que estamos celebrando la Eucarist&iacute;a. Am&eacute;n.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PARA LOS PEREGRINOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo XVII per annum Castelgandolfo, 27 de julio de 1980 &nbsp; &iexcl;Alabado sea Jesucristo! &quot;Se&ntilde;or, ens&eacute;&ntilde;anos a orar&quot;: estas palabras dirigidas directamente a Cristo y que hoy nos recuerda la lectura del Evangelio, no pertenecen s&oacute;lo al pasado. 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