{"id":39618,"date":"2016-10-05T22:56:18","date_gmt":"2016-10-06T03:56:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-julio-de-1980-santa-misa-para-los-empleados-de-las-villas-pontificias-de-castelgandolfo\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:18","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:18","slug":"20-de-julio-de-1980-santa-misa-para-los-empleados-de-las-villas-pontificias-de-castelgandolfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-julio-de-1980-santa-misa-para-los-empleados-de-las-villas-pontificias-de-castelgandolfo\/","title":{"rendered":"20 de julio de 1980, Santa Misa para los empleados de las Villas Pontificias de Castelgandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS EMPLEADOS DE LAS VILLAS PONTIFICIAS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/p>\n<p> <\/b>Domingo XVI per annum<br \/> Castelgandolfo, 20 de julio de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Estoy contento de celebrar hoy con vosotros este convite eucar&iacute;stico, en el primer domingo de mi estancia estiva en Castelgandolfo. La comuni&oacute;n que ahora establecemos entre nosotros alrededor del altar del Se&ntilde;or quiere ser signo, particular y singular&iacute;simo, de esos v&iacute;nculos de fe y de intenciones que realmente nos unen cada d&iacute;a, aunque no siempre puedan expresarse de esta manera privilegiada. Aprovecho la ocasi&oacute;n, pues, tan oportuna, para manifestar mi aprecio hacia el trabajo desarrollado por vosotros, y mi cordial gratitud por vuestra sol&iacute;cita dedicaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero, puesto que estamos celebrando la Santa Misa, debemos tomar de la liturgia de la Palabra la ense&ntilde;anza adecuada para nuestra vida. Acabamos de leer en el Evangelio seg&uacute;n San Lucas<i> <\/i>el<i> <\/i>episodio de la hospitalidad concedida a Jes&uacute;s por Marta y Mar&iacute;a. Estas dos hermanas, en la historia de la espiritualidad cristiana, se han considerado como figuras emblem&aacute;ticas relacionadas, respectivamente, con la acci&oacute;n y la contemplaci&oacute;n: Marta est&aacute; muy ocupada en las tareas de la casa, mientras que Mar&iacute;a est&aacute; sentada a los pies de Jes&uacute;s para escuchar su palabra. Podemos sacar dos lecciones de este texto evang&eacute;lico.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante todo, hay que notar la frase final de Jes&uacute;s: &quot;Mar&iacute;a ha elegido la parte mejor, que no le ser&aacute; quitada&quot;. De esta manera subraya, con fuerza, el valor fundamental e insustituible que, para nuestra existencia, tiene la escucha de la Palabra de Dios: &eacute;sta debe ser nuestro constante punto de referencia, nuestra luz y nuestra fuerza. Pero hay que escucharla.<\/p>\n<p align=\"left\">Hay que saber estar en silencio, crear espacios de soledad o, mejor, de encuentro reservado a una intimidad con el Se&ntilde;or. Hay que saber contemplar. El hombre de hoy siente mucho la necesidad de no limitarse a las meras preocupaciones materiales, e integrar, en cambio, su propia cultura t&eacute;cnica con superiores y desintoxicantes aportaciones procedentes del mundo del esp&iacute;ritu. Desgraciadamente, nuestra vida diaria corre el riesgo o incluso experimenta casos, m&aacute;s o menos difundidos, de contaminaci&oacute;n interior. Pero el contacto de fe con la Palabra del Se&ntilde;or nos purifica, nos eleva y nos vuelve a dar energ&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Por tanto, tenemos que conservar siempre ante los ojos del coraz&oacute;n el misterio del amor, con que Dios ha venido a nuestro encuentro en su Hijo, Jesucristo: el objeto de nuestra contemplaci&oacute;n est&aacute; todo aqu&iacute;, y de aqu&iacute; procede nuestra salvaci&oacute;n, el rescate de toda forma de alienaci&oacute;n y, sobre todo, de la del pecado. En resumidas cuentas, estamos invitados a hacer como la otra Mar&iacute;a, la Madre de Jes&uacute;s, la cual &quot;guardaba todas estas cosas medit&aacute;ndolas en su coraz&oacute;n&quot; (<i>Lc<\/i> 2, 19). Con esta condici&oacute;n no seremos hombres en una sola dimensi&oacute;n, sino ricos de la misma grandeza de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero hay una segunda lecci&oacute;n que aprender: y es que nunca debemos ver un contraste entre la acci&oacute;n y la contemplaci&oacute;n. En efecto, leemos en el Evangelio que fue &quot;Marta&quot; (y no Mar&iacute;a) quien acogi&oacute; a Jes&uacute;s &quot;en su casa&quot;. Por otra parte, la primera lectura de hoy nos sugiere la armon&iacute;a entre las dos cosas: el episodio de la hospitalidad concedida por Abraham a los tres misteriosos personajes enviados por el Se&ntilde;or, los cuales, seg&uacute;n una antigua interpretaci&oacute;n, son incluso una imagen de la Santa Trinidad, nos ense&ntilde;a que tambi&eacute;n con nuestros trabajos diarios m&aacute;s peque&ntilde;os podemos servir al Se&ntilde;or y estar en contacto con El. Y, puesto que este a&ntilde;o se celebra el d&eacute;cimo quinto centenario del nacimiento de San Benito, recordamos su c&eacute;lebre m&aacute;xima: &quot;Reza y trabaja&quot;,<i> Ora et labora!<\/i> Estas palabras contienen un programa entero: no de oposici&oacute;n, sino de s&iacute;ntesis; no de contraste, sino de fusi&oacute;n entre dos elementos igualmente importantes.<\/p>\n<p align=\"left\">Esto trae consigo para nosotros una ense&ntilde;anza muy concreta que se puede expresar en manera de interrogaci&oacute;n: &iquest;Hasta qu&eacute; punto somos capaces de ver en la contemplaci&oacute;n y en la oraci&oacute;n un momento de aut&eacute;ntica carga para nuestras tareas diarias?, y, por otra parte, &iquest;hasta qu&eacute; punto podemos vivificar, hasta lo &iacute;ntimo, nuestro trabajo con una fermentadora comuni&oacute;n con el Se&ntilde;or? Estas preguntas pueden servir para un examen de conciencia y convertirse en est&iacute;mulo para una toma de conciencia de nuestra vida de cada d&iacute;a, que sea, al mismo tiempo, m&aacute;s contemplativa y m&aacute;s activa.<\/p>\n<p align=\"left\">Mientras ahora seguimos la celebraci&oacute;n de la Santa Misa, ofrecemos al Se&ntilde;or estos nuestros prop&oacute;sitos, y sobre todo invocamos su potente gracia para que nos ayude a traducirlos en realidad vivida.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA PARA LOS EMPLEADOS DE LAS VILLAS PONTIFICIAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo XVI per annum Castelgandolfo, 20 de julio de 1980 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas: Estoy contento de celebrar hoy con vosotros este convite eucar&iacute;stico, en el primer domingo de mi estancia estiva en Castelgandolfo. 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