{"id":39621,"date":"2016-10-05T22:56:22","date_gmt":"2016-10-06T03:56:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-julio-de-1980-misa-en-la-catedral-de-belem\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:22","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:22","slug":"8-de-julio-de-1980-misa-en-la-catedral-de-belem","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-julio-de-1980-misa-en-la-catedral-de-belem\/","title":{"rendered":"8 de julio\u00a0 de 1980, Misa en la catedral de Bel\u00e9m"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_brazil_sp.htm\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE JUAN PABLO II A BRASIL<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II <br \/> DURANTE LA MISA CELEBRADA EN BEL&Eacute;M&nbsp;<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de Nuestra Se&ntilde;ora de Nazaret<br \/> Martes 8 de julio de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Se&ntilde;or arzobispo don Alberto Gaudencio Ramos, <br \/> se&ntilde;or obispo auxiliar don Tadeu Prost, <br \/> hermanos m&iacute;os en el Episcopado y en el sacerdocio ministerial, <br \/> mis amados hermanos y hermanas, religiosos, religiosas y laicos:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;Este momento de alegr&iacute;a y comuni&oacute;n nos encuentra reunidos en Bel&eacute;n, &quot;casa del pan&quot;, para recibir el pan de la Palabra de Dios y, dentro de unos momentos, el Pan eucar&iacute;stico, Cuerpo del Se&ntilde;or. Nuestro encuentro se realiza en la bas&iacute;lica de Nuestra Se&ntilde;ora de Nazaret. Bel&eacute;n y Nazaret nos hablan, antes que nada, de Jes&uacute;s, el Salvador, en su vida oculta, ni&ntilde;o y despu&eacute;s joven, en el cumplimiento de su misi&oacute;n: &quot;Heme aqu&iacute; que vengo para hacer, &iexcl;oh Dios!, tu voluntad&quot;<i>&nbsp;(Heb<\/i>&nbsp;10, 7). Bel&eacute;n y Nazaret nos hablan tambi&eacute;n de la Madre de Jes&uacute;s, siempre pr&oacute;xima al Hijo eterno de Dios, su Hijo seg&uacute;n la carne, fiel Ella tambi&eacute;n al cumplimiento de un papel de primera importancia en el plan de la salvaci&oacute;n divina: &quot;He aqu&iacute; a la sierva del Se&ntilde;or; h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra&quot; (<i>Lc<\/i>&nbsp;1, 38).<\/p>\n<p align=\"left\">Nuestra Se&ntilde;ora avanz&oacute; en el camino de la fe, siempre en uni&oacute;n con su Hijo. Le acompa&ntilde;&oacute; paso a paso, asoci&aacute;ndose a &eacute;l, alegr&aacute;ndose y sufriendo con El, amando siempre a los que El amaba. Despu&eacute;s, Cristo subi&oacute; de nuevo junto a su Padre. Y en los d&iacute;as que precedieron a Pentecost&eacute;s, el grupo de los disc&iacute;pulos, Iglesia naciente, llenos de alegr&iacute;a y de fe por el triunfo de Cristo resucitado y ansiosos por el Esp&iacute;ritu Santo prometido, quieren sentirse muy unidos. Los encontramos en oraci&oacute;n, &quot;con Mar&iacute;a, Madre de Jes&uacute;s&quot;<i>&nbsp;(Act<\/i>&nbsp;1, 14). Era la oraci&oacute;n de una familia: de aquellos que el Se&ntilde;or hab&iacute;a llamado para su intimidad, con la Madre, la cual &quot;con su caridad cooper&oacute; para que nacieran en la Iglesia los fieles, miembros de aquella Cabeza, de la que Ella es efectivamente Madre seg&uacute;n el cuerpo&quot;, como dir&iacute;a San Agust&iacute;n (<i>De Virginitate, <\/i>6:<i>&nbsp;PL<\/i>&nbsp;40, 399).<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Bajo el patrocinio de Nuestra Se&ntilde;ora de la Gracia, por obra de intr&eacute;pidos religiosos, aqu&iacute; se fund&oacute; una comunidad cristiana, despu&eacute;s di&oacute;cesis, de donde se irradi&oacute;, no sin dificultades, el Evangelio de Cristo en esta parte norte de Brasil. Y ella, la Madre de la Gracia divina, acompa&ntilde;aba a los misioneros en esta su tarea y esfuerzo y estaba con la Madre Iglesia \u2014de la que es el prototipo, el modelo y la suprema expresi&oacute;n\u2014 en los comienzos de su implantaci&oacute;n en estas tierras benditas. Benditas por Dios creador, con las riquezas y bellezas naturales que nos entusiasman; y benditas por Cristo redentor, despu&eacute;s, con los bienes de la salvaci&oacute;n realizada por El, y que ahora celebramos aqu&iacute;.<\/p>\n<p align=\"left\">En esta Eucarist&iacute;a, en esta acci&oacute;n de gracias por excelencia como es siempre la Misa, con Mar&iacute;a Sant&iacute;sima vamos a demostrar nuestro agradecimiento al Padre por Cristo en el Esp&iacute;ritu Santo: agradecer la evangelizaci&oacute;n y los beneficios divinos tra&iacute;dos por ella; agradecer la caridad de los misioneros y la esperanza que los animaba y hac&iacute;a fuertes en la difusi&oacute;n de la fe, mediante la predicaci&oacute;n y el bautismo que aquellos que, con la vida nueva en Cristo, aumentaron aqu&iacute; la familia de los hijos de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Bel&eacute;m y su santuario de Nuestra Se&ntilde;ora de Nazaret son monumentos del pasado, como marco de la evangelizaci&oacute;n y documento palpable de acendrada piedad para con la &quot;Estrella de la evangelizaci&oacute;n&quot;. Pero son tambi&eacute;n presente: el presente de una Iglesia viva y el presente de la devoci&oacute;n mariana, en esta querida tierra brasile&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Todas las generaciones me llamar&aacute;n dichosa&quot;<i>&nbsp;<\/i>(<i>Lc<\/i>&nbsp;1. 48), dijo Mar&iacute;a en su c&aacute;ntico prof&eacute;tico; &quot;Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jes&uacute;s&quot;. Le responden a eco a lo largo de los tiempos pueblos de todas las latitudes, razas y lenguas. Unos m&aacute;s esclarecidos, otros menos, los fieles cristianos no cesan de recurrir a Nuestra Se&ntilde;ora, la Santa Madre de Dios: en momentos de alegr&iacute;a, invoc&aacute;ndola &quot;Causa de nuestra alegr&iacute;a&quot;; en momentos de aflicci&oacute;n, llam&aacute;ndola &quot;Consoladora de los afligidos&quot;; y en momentos de desvar&iacute;o, implor&aacute;ndola &quot;Refugio de los pecadores&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Estas expresiones de una b&uacute;squeda de Dios, ligadas a la forma de ser y a la cultura de cada pueblo y, a menudo, a estados de &aacute;nimo emocionales, no siempre se presentaron bien apoyadas en una adhesi&oacute;n de fe. Puede suceder incluso que no estuvieran debidamente separadas de elementos extra&ntilde;os a la religi&oacute;n. De todas formas, son algo digno de consideraci&oacute;n y, a veces, tambi&eacute;n rico en valores aprovechables.<\/p>\n<p align=\"left\">Aun necesitando ser clarificada, guiada y purificada, la religiosidad popular, ligada como norma a la devoci&oacute;n de Nuestra Se&ntilde;ora, siendo, como la quiso llamar mi predecesor Pablo VI &quot;Piedad de los pobres y de los sencillos&quot;, generalmente lleva consigo &quot;una cierta sed de Dios&quot; (cf.<i>&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a>,<\/i>&nbsp;48).<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, no es necesariamente un sentimiento vago, o una forma inferior de manifestaci&oacute;n religiosa. Antes bien, contiene, con frecuencia, un profundo sentido de Dios y de sus atributos, como la paternidad, la providencia, la presencia amorosa, la misericordia, etc.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Al mismo tiempo que la religi&oacute;n del pueblo, es corriente tambi&eacute;n, en los centros de culto mariano y en los santuarios muy concurridos, que se registre la presencia, por un motivo u otro, de personas que, o no pertenecen al gremio de la Iglesia, o bien no han permanecido siempre fieles a los compromisos y la pr&aacute;ctica de la vida cristiana, o incluso van guiadas por una visi&oacute;n incompleta de la fe que profesan.<\/p>\n<p align=\"left\">Ahora bien, todo esto necesita una pastoral atenta y apropiada y, sobre todo, muy pura y desinteresada, que va desde una liturgia viva y fiel hasta la predicaci&oacute;n asidua y segura, la catequesis sistem&aacute;tica y ocasional, particularmente en la administraci&oacute;n de los sacramentos; entre estos, en tales lugares de gran afluencia de los fieles, ocupar&aacute; siempre un lugar primordial el sacramento de la penitencia, momento privilegiado de encuentro con Dios, principalmente cuando es ayudado por la caridad disponible de los ministros del confesonario.<\/p>\n<p align=\"left\">Por consiguiente, no se pierda ninguna ocasi&oacute;n para esclarecer, purificar y fortalecer la fe del pueblo fiel, aun cuando sea de cu&ntilde;o netamente popular. El hecho de que en ella ocupe un lugar preeminente Nuestra Se&ntilde;ora, como por otra parte sucede en la totalidad de la fe cristiana, no excluye, y ni siquiera ofusca, la mediaci&oacute;n universal e insustituible de Cristo, quien sigue siendo el camino por excelencia para el encuentro con Dios, como ense&ntilde;a el Concilio Vaticano II<i>&nbsp;(<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>,<\/i>&nbsp;60).<\/p>\n<p align=\"left\">5. Aqu&iacute; reunidos como hermanos, en reuni&oacute;n de familia que la vida mantiene f&iacute;sicamente apartados unos de otros, en este d&iacute;a de fiesta junto a la Madre, vamos a dirigirnos todos ahora hacia Ella, hacia Nuestra Se&ntilde;ora. &iquest;No es verdad que, en reuniones familiares ocasionales junto a la madre, todos los hermanos se sienten m&aacute;s dispuestos a la bondad, a la reconciliaci&oacute;n, a la unidad y al encuentro en el afecto fraterno? Adem&aacute;s, en tales encuentros, es imperativo de la piedad y del amor filial dejar a la madre la &uacute;ltima palabra. Y es el momento de las efusiones de afecto y de los buenos prop&oacute;sitos tranquilizadores del coraz&oacute;n materno.<\/p>\n<p align=\"left\">Llegamos a ese momento. Como Madre bondadosa, la Virgen Sant&iacute;sima no cesa de invitar a todos sus hijos, los miembros del Cuerpo m&iacute;stico, a que cultiven entre s&iacute; la bondad, la reconciliaci&oacute;n y la unidad. Perm&iacute;taseme, en esta hora, como el hermano mayor, recoger e interpretar lo que est&aacute; ciertamente en el coraz&oacute;n de todos y depositarlo en el Coraz&oacute;n Inmaculado de la Madre de Jes&uacute;s y Madre nuestra. Invito a todos a acompa&ntilde;ar, en oraci&oacute;n silenciosa, la prez que hago en nombre de todos:<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014&nbsp;Se&ntilde;ora, Vos dijisteis bajo el soplo del Esp&iacute;ritu que las generaciones os llamar&iacute;an bienaventurada. Nosotros volvemos a tomar el c&aacute;ntico de las generaciones pasadas para que no se interrumpa y exaltamos en Vos lo que de m&aacute;s luminoso ofreci&oacute; la humanidad a Dios, la criatura humana en su perfecci&oacute;n, de nuevo creada en justicia y santidad, en la belleza sin par que llamamos &quot;la Inmaculada&quot; o la &quot;llena de gracia&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014&nbsp;Madre, Vos sois la &quot;nueva Eva&quot;. La Iglesia de vuestro Hijo, consciente de que s&oacute;lo con &quot;hombres nuevos&quot; se puede evangelizar, es decir, llevar la Buena Nueva al mundo para hacer una &quot;nueva humanidad&quot;, os suplica que por mediaci&oacute;n vuestra no falte en ella jam&aacute;s la novedad del Evangelio, germen de santidad y fecundidad.<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014&nbsp;Se&ntilde;ora, adoramos al Padre por las prerrogativas que brillan en Vos pero lo adoramos tambi&eacute;n porque sois siempre para nosotros la &quot;ancilla Domini&quot;, peque&ntilde;a criatura. Porque fuisteis capaz de decir: &quot;f&iacute;at&quot;, os convertisteis en Esposa del Esp&iacute;ritu Santo y Madre del Hijo de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014&nbsp;Madre, que aparec&eacute;is en las p&aacute;ginas del Evangelio mostrando a Cristo a los pastores y a los magos, haced que cada evangelizador \u2014obispo, sacerdote, religioso, religiosa, padre o madre de familia, joven o ni&ntilde;o\u2014 sea pose&iacute;do por Cristo para ser capaz de revelarlo a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014&nbsp;Se&ntilde;ora, escondida entre la multitud cuando vuestro Hijo realiza los signos milagrosos del nacimiento del Reino de Dios, y que s&oacute;lo habl&aacute;is para mandar que se haga todo lo que El dice (cf. <i>Jn<\/i>&nbsp;2, 5), ayudad a los evangelizadores a que prediquen siempre no a s&iacute; mismos sino a Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014&nbsp;Madre, envuelta por el misterio de Vuestro Hijo, muchas veces incapaz de entender, pero capaz de recoger todo y meditar en el coraz&oacute;n (cf.<i>&nbsp;Lc<\/i> 2, 19 y 51), haced que nosotros, los evangelizadores, comprendamos siempre que m&aacute;s all&aacute; de las t&eacute;cnicas y estrategias, de la preparaci&oacute;n y los planes, evangelizar es sumergirse en el misterio de Cristo e intentar comunicar algo de &eacute;l a los hermanos.<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014&nbsp;Se&ntilde;ora de la humildad en la verdad, que nos ense&ntilde;asteis en un c&aacute;ntico prof&eacute;tico que &quot;Dios siempre exalta a los humildes&quot; (cf.<i>&nbsp;Lc<\/i> 1, 52), ayudad a los &quot;sencillos y a los pobres&quot; que os buscan con su religiosidad popular; ayudad a los Pastores a conducirlos a la luz de la verdad y a ser fuertes y comprensivos al mismo tiempo, cuando tengan que expulsar elementos degenerados y purificar manifestaciones de piedad del pueblo.<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014&nbsp;Madre, pedimos por vuestra intercesi&oacute;n, como los disc&iacute;pulos en el Cen&aacute;culo, una continua asistencia y d&oacute;cil acogida del Esp&iacute;ritu Santo en la Iglesia: para los que buscan la verdad de Dios y para los que deben servirla y vivirla. Que sea siempre Cristo &quot;la luz del mundo&quot; (cf.<i>&nbsp;Jn<\/i>&nbsp;8, 12); y que el mundo nos reconozca sus disc&iacute;pulos porque permanecemos en su Palabra y conocemos la verdad que nos hace libres, con la libertad de los hijos de Dios (cf. <i>Jn<\/i> 8, 32). &iexcl;As&iacute; sea!<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE JUAN PABLO II A BRASIL HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II DURANTE LA MISA CELEBRADA EN BEL&Eacute;M&nbsp; Bas&iacute;lica de Nuestra Se&ntilde;ora de Nazaret Martes 8 de julio de 1980 &nbsp; Se&ntilde;or arzobispo don Alberto Gaudencio Ramos, se&ntilde;or obispo auxiliar don Tadeu Prost, hermanos m&iacute;os en el Episcopado y en el sacerdocio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-julio-de-1980-misa-en-la-catedral-de-belem\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab8 de julio\u00a0 de 1980, Misa en la catedral de Bel\u00e9m\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39621","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39621","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39621"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39621\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39621"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39621"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39621"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}