{"id":39622,"date":"2016-10-05T22:56:24","date_gmt":"2016-10-06T03:56:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-julio-de-1980-misa-en-salvador-de-bahia\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:24","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:24","slug":"7-de-julio-de-1980-misa-en-salvador-de-bahia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-julio-de-1980-misa-en-salvador-de-bahia\/","title":{"rendered":"7 de julio de 1980, Misa en Salvador de Bah\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_brazil_sp.htm\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE JUAN PABLO II A BRASIL<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II <br \/> DURANTE LA MISA CELEBRADA <br \/> EN EL BARRIO DEL CENTRO ADMINISTRATIVO&nbsp;<\/font><\/b><\/p>\n<p> Salvador de Bah&iacute;a<br \/> Lunes 7 de julio de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">Se&ntilde;or arzobispo, cardenal Avelar Brand&atilde;o Vilela, se&ntilde;or arzobispo coadjutor, don Jo&atilde;o de Souza Lima, se&ntilde;or obispo auxiliar, don Tom&aacute;s Murphy, hermanos m&iacute;os en el Episcopado y en el sacerdocio ministerial, amados hermanos y hermanas, religiosos y laicos:<\/p>\n<p align=\"left\">1. Hace casi 480 a&ntilde;os, rodeado del grupo de descubridores y tal vez de la indiada aturdida y curiosa, fray Enrique de Coimbra celebraba la Santa Misa sobre las arenas de la playa, bautizada enseguida con el nombre de Porto Seguro. Hoy, hab&eacute;is querido que el Sacrificio eucar&iacute;stico celebrado por el Papa aqu&iacute; en Salvador fuese una rememoraci&oacute;n de aquella primera Misa en Brasil. Esto confiere al presente rito un car&aacute;cter singular y una dimensi&oacute;n nueva. Son las ra&iacute;ces hist&oacute;ricas de Brasil, que se dejan ver en esta celebraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">En tal contexto, las lecturas que acabamos de o&iacute;r, nos traen un mensaje y nos invitan a meditar.<\/p>\n<p align=\"left\">El texto de San Mateo refleja un instante decisivo de la historia de la Iglesia. Es el momento en que el Resucitado, al final de su vida terrena, debe volver al Padre. Quedan los Ap&oacute;stoles y queda la Iglesia, nacida del poder dado al Verbo Encarnado y transmitido por El a los Ap&oacute;stoles. &iquest;Cu&aacute;l es su misi&oacute;n? &quot;Por todos los pueblos haced disc&iacute;pulos&quot; \u2014ordena el Se&ntilde;or Jes&uacute;s\u2014, ense&ntilde;adles a vivir seg&uacute;n el Evangelio. Bautizad en nombre de Dios Uno y Trino. Sabed que yo me voy, pero permanezco con vosotros hasta el fin (cf. <i>Mt<\/i> 28, 18-20).<\/p>\n<p align=\"left\">El Ap&oacute;stol Pablo reflexiona sobre esta misi&oacute;n, teniendo ante sus ojos la vida concreta de una Iglesia entre otras. El las ve una y m&uacute;ltiple. M&uacute;ltiple, en la diversidad de los carismas, de los ministerios y actividades; una, en el &uacute;nico Esp&iacute;ritu que suscita la diversidad. M&uacute;ltiple, en la variedad de razas, de condiciones sociales, de la procedencia de quienes son llamados a formar parte de ella; una, porque uno s&oacute;lo es el bautismo que a todos introduce en la Iglesia. M&uacute;ltiple, como m&uacute;ltiples son sus miembros; una, a imagen de la unidad del Cuerpo.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia viene meditando estos textos y estos mensajes desde sus albores, pero es consciente de que todav&iacute;a no ha ahondado en ellos como desear&iacute;a (&iquest;y llegar&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a a hacerlo?). En diferentes situaciones concretas, la Iglesia relee esos textos y escruta esos mensajes con el deseo de descubrir en ellos una aplicaci&oacute;n nueva. Una vez m&aacute;s tomamos contacto con ellos en esta expresiva celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica.<\/p>\n<p align=\"left\">Hab&eacute;is querido que la Misa del Papa en su paso por esta ciudad sea una rememoraci&oacute;n de otra Misa, de la que fue la primera celebrada en la tierra reci&eacute;n descubierta. &iquest;Qu&eacute; deciros, entonces?<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;La primera observaci&oacute;n que hay que hacer es que, mientras la mayor&iacute;a de los pueblos llegaron a conocer a Cristo y al Evangelio despu&eacute;s de varios siglos de su historia, las naciones del continente latinoamericano y, entre ellas de modo especial Brasil, nacieron cristianas. Las carabelas que el d&iacute;a 3 de abril de 1500 llegaban a la bah&iacute;a de Porto Seguro, tra&iacute;an tambi&eacute;n los primeros misioneros y evangelizadores, los hijos de San Francisco. Desembarcados Pedro &Aacute;lvarez Cabral y los primeros colonizadores, fue alzada una cruz y rezada la primera Misa, en la que ya estuvieron presentes, admirados, algunos ind&iacute;genas. Se dio a las nuevas tierras el nombre de tierra de Santa Cruz. Esos hechos, en la aurora de Brasil, habr&iacute;an de marcar, profundamente, la historia, ya ahora cinco veces secular, de la nueva naci&oacute;n que nac&iacute;a para el Occidente.<\/p>\n<p align=\"left\">Id&eacute;ntico fen&oacute;meno se verific&oacute; por toda Am&eacute;rica Latina, como se lee en las conclusiones de Puebla:<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Am&eacute;rica Latina constituye el espacio hist&oacute;rico donde se da el encuentro de tres universos culturales: el ind&iacute;gena, el blanco y el africano, fueron enriquecidos despu&eacute;s por diversas corrientes migratorias. Se da, al mismo tiempo, una convergencia de formas diferentes de ver el mundo, el hombre y Dios y de reaccionar frente a ellos. Se ha fraguado una especie de mestizaje latino-americano&#8230;&quot; <i>(Documento de Puebla,<\/i> 307).<\/p>\n<p align=\"left\">Lo cierto es que ap&oacute;stoles, como el padre Jos&eacute; de Anchieta, que tuve la alegr&iacute;a de incluir en el cat&aacute;logo de los Beatos de la Iglesia, el <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1980\/documents\/hf_jp-ii_hom_19800622_proclamazione-beati.html\">pasado 22 de junio<\/a>, se colocaron decididamente al lado de las poblaciones ind&iacute;genas, aprendiendo de ellos la lengua, asimilando sus gustos, adapt&aacute;ndose a su mentalidad, defendi&eacute;ndoles la vida y, simult&aacute;neamente, anunci&aacute;ndoles la verdad salv&iacute;fica de Jesucristo, convirti&eacute;ndolos para el Evangelio, bautiz&aacute;ndolos e integr&aacute;ndolos en la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Surge as&iacute; el catolicismo brasile&ntilde;o, resultado, como el propio Brasil, de una de las fusiones m&aacute;s importantes de la historia humana. Aqu&iacute; se mezclaron, durante tres siglos, el indio, el europeo y el africano y, a partir del siglo pasado, a ellos vinieron a sumarse la sangre y las culturas de los &aacute;rabes, como los cristianos maronitas, y de los emigrantes japoneses asi&aacute;ticos, constituyendo hoy una gran comunidad, predominantemente cat&oacute;lica. En este sentido, Brasil ofrece un testimonio altamente positivo. Aqu&iacute; se ha ido construyendo con inspiraci&oacute;n cristiana una comunidad humana multirracial. Un verdadero tapiz de razas, como afirman los soci&oacute;logos, amalgamadas todas por el v&iacute;nculo de la misma lengua y de la misma fe.<\/p>\n<p align=\"left\">Se definen de ese modo, a largos trazos, las caracter&iacute;sticas de este pueblo joven, din&aacute;mico, laborioso, gran esperanza de la Iglesia. Un pueblo de profunda religiosidad, como lo prueban no s&oacute;lo el nombre de tantos Estados \u2014S&atilde;o Paulo, Esp&iacute;ritu Santo, Santa Catalina\u2014 y de tantas capitales \u2014Bel&eacute;m, S&atilde;o Luis, Salvador\u2014, o su notable devoci&oacute;n a la Madre de Dios, invocada bajo diversos t&iacute;tulos, pero especialmente bajo el t&iacute;tulo de Nuestra Se&ntilde;ora Aparecida; o las concurridas fiestas populares del Cirio de Nazaret, del Se&ntilde;or de Bomfim, del Divino; o las concurrid&iacute;simas procesiones del Encuentro, del Se&ntilde;or muerto, del Se&ntilde;or resucitado, de los Santos Patronos; sino tambi&eacute;n la adhesi&oacute;n de los fieles a sus obispos y sacerdotes, al Papa, Vicario de Cristo y Sucesor de Pedro.<\/p>\n<p align=\"left\">Esas son otras tantas pruebas de la gran religiosidad de los brasile&ntilde;os, cat&oacute;licos en la mayor&iacute;a absoluta de sus hijos e hijas.<\/p>\n<p align=\"left\">Por otra parte, es necesario mirar m&aacute;s hacia adelante que hacia atr&aacute;s. Es necesario sacar del pasado las lecciones para el futuro. Es necesario promover el verdadero progreso, proceso de desarrollo integral, salvando a toda costa los sagrados valores de la fe, de la moral y de la familia. Ese es, queridos hijos e hijas, el gran reto que deb&eacute;is afrontar. Esa es vuestra tarea, hermanos en el Episcopado, sacerdotes, religiosas y laicos cat&oacute;licos. Esforzaos por no defraudar las esperanzas que el Papa deposita en vosotros. Sed dignos de los misioneros que os evangelizaron, dignos de los cristianos que os precedieron en la fe.<\/p>\n<p align=\"left\">4. S&eacute; que se discuten tambi&eacute;n entre vosotros, como en el <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_africa_sp.htm\"> &Aacute;frica recientemente visitada<\/a> por m&iacute;, los rumbos exactos del proceso de inculturaci&oacute;n. S&iacute;; es sagrada y digna de respeto, en sus elementos esenciales, la cultura de cada pueblo. Pero es importante tambi&eacute;n recordar los derechos de Dios, de la Iglesia y del Evangelio. Como igualmente, el fundamental derecho de todo hombre a los beneficios de la redenci&oacute;n realizada por Cristo Jes&uacute;s. &quot;Todo hombre debe poder encontrarse con Cristo&quot;, recordaba yo en la Enc&iacute;clica<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PE.HTM\">Redemptor hominis<\/a><\/i> (n&uacute;m. 13). Todo hombre, por otra parte, necesita de Cristo, tambi&eacute;n El hombre perfecto y salvador del hombre. Cristo es la luz que, integrada en las m&aacute;s diversas culturas, las ilumina y eleva por dentro. La verdadera fe no est&aacute; en contradicci&oacute;n ni aun con los valores religiosos de la religi&oacute;n de cada pueblo, pues les revela la verdadera faz de Dios, que es Padre. La fe cristiana respeta las expresiones culturales de cualquier pueblo, siempre que sean verdaderos y aut&eacute;nticos valores. Pero dejar de transmitir a todos los hombres el &iacute;ntegro dep&oacute;sito de la fe ser&iacute;a una infidelidad a la propia misi&oacute;n de la Iglesia. Ser&iacute;a no reconocer a los hombres un fundamental derecho suyo: el derecho a la verdad.<\/p>\n<p align=\"left\">Claro est&aacute; que el anuncio de la fe supone una adaptaci&oacute;n a la mentalidad de los que son evangelizados. Sin embargo, esa adaptaci&oacute;n no implica, en modo alguno, una expresi&oacute;n y un anuncio del Evangelio incompletos. Somos guardianes de la Palabra de Dios y, por tanto, no tenemos derecho a mutilarla en nuestras predicaciones ante cualquier auditorio. Y no se diga que la evangelizaci&oacute;n deber&aacute; necesariamente seguir al proceso de humanizaci&oacute;n. El verdadero ap&oacute;stol del Evangelio es el que va humanizando y evangelizando al mismo tiempo, en la certeza de que quien evangeliza, tambi&eacute;n civiliza.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; debe seguir siendo. Recuerden siempre los misioneros y evangelizadores de este querido Brasil, que su compromiso principal es con el Evangelio, siendo competencia y debe primario del Estado ofrecer a todo brasile&ntilde;o las condiciones exigidas por una vida digna, resultado de la conveniente satisfacci&oacute;n de todas las necesidades primarias de la existencia. A la Iglesia le corresponde solamente de modo subsidiario la soluci&oacute;n de los problemas de orden temporal.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia desea entrar en contacto con todos los pueblos y todas las culturas. Ella misma desea enriquecerse con los valores verdaderos de las culturas m&aacute;s diversas. La liturgia es uno de los campos \u2014no ciertamente el &uacute;nico\u2014 para ese intercambio entre la Iglesia y las culturas. En tal sentido, la experiencia demuestra, de modo convincente, que es posible salvaguardar religiosamente las verdades y expresiones culturales que la leg&iacute;tima autoridad eclesi&aacute;stica propone como de instituci&oacute;n divina, y respetar con amorosa y atenta fidelidad los textos y ritos que la misma leg&iacute;tima autoridad deliberadamente excluye de la creatividad de los individuos y grupos \u2014comentadores, animadores lit&uacute;rgicos, presidentes de asambleas eucar&iacute;sticas, celebrantes principales de los sacramentos\u2014 y al mismo tiempo dar a la celebraci&oacute;n un car&aacute;cter de adaptaci&oacute;n al ambiente en que se realiza. La sabidur&iacute;a con que los presidentes y celebrantes cumplen su papel es de extrema importancia.<\/p>\n<p align=\"left\">De ese intercambio permanente y fecundo han de beneficiarse tanto la cultura ind&iacute;gena, igual que la negra y la europea, como tambi&eacute;n \u2014&iquest;por qu&eacute; no decirlo?\u2014 la propia Iglesia en vuestro pa&iacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Y aqu&iacute; vendr&aacute; bien una referencia, aunque sea breve, a un tema de importancia. Varios documentos de la Iglesia universal, de la Iglesia en Am&eacute;rica Latina y en vuestras Iglesias particulares, han tratado el problema de la <i> religiosidad popular.<\/i> Recuerdo la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\"> <i>Evangelii nuntiandi<\/i> <\/a>(cf. n&uacute;m. 48) de mi predecesor Pablo VI, los Documentos de Medell&iacute;n, las Conclusiones de Puebla (cf. n&uacute;ms. 444-469) y mi Enc&iacute;clica<i> Redemptor hominis<\/i> (n&uacute;ms. <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PE.HTM\">13<\/a> y <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PF.HTM\">14<\/a>). Compruebo con alegr&iacute;a que tambi&eacute;n en Brasil se realizan investigaciones, se escriben ensayos y se hace un esfuerzo cada vez mayor en el sentido del respeto a la religiosidad popular; la cual, por otra parte, es tambi&eacute;n expresi&oacute;n de una dimensi&oacute;n profunda del hombre. Es la propia alma del pueblo la que aflora en las expresiones y manifestaciones de religiosidad popular, algunas de gran sinceridad. En lo m&aacute;s profundo de la religiosidad popular se encuentra siempre una verdadera hambre de lo sagrado y de lo divino.<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario, pues, no despreciarla ni ridiculizarla. Es necesario cultivarla y servirse de la religiosidad popular para mejor evangelizar al pueblo. Las manifestaciones religiosas populares, purificadas de sus defectos, de toda superstici&oacute;n y magia, son indudablemente un medio providencial para la perseverancia de las masas en su adhesi&oacute;n a la fe de sus antepasados y a la Iglesia de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Como toda la Iglesia, la religi&oacute;n del pueblo debe ser evangelizada siempre de nuevo. En Am&eacute;rica Latina, despu&eacute;s de casi quinientos a&ntilde;os de la predicaci&oacute;n del Evangelio y del bautismo generalizado de sus habitantes, esta evangelizaci&oacute;n ha de apelar a la memoria cristiana de nuestros pueblos. Ser&aacute; un esfuerzo de pedagog&iacute;a pastoral, en la que el catolicismo popular sea sumido, purificado, completado y dinamizado por el Evangelio. Esto implica, en la pr&aacute;ctica, reanudar el di&aacute;logo pedag&oacute;gico, a partir de los &uacute;ltimos eslabones que los evangelizadores de antemano dejaron en el coraz&oacute;n de nuestro pueblo. Para ello se requiere conocer los s&iacute;mbolos, el lenguaje silencioso, no verbal, del pueblo, con el fin de lograr, en un di&aacute;logo vital, comunicar la Buena Nueva mediante un proceso de reinformaci&oacute;n catequ&eacute;tica&quot; (Documento de Puebla, 457).<\/p>\n<p align=\"left\">6. Al visitar el Estado de Bah&iacute;a y vuestra bella ciudad de Salvador, cuna de la naci&oacute;n brasile&ntilde;a y punto de partida de la evangelizaci&oacute;n de vuestro gran pa&iacute;s, saludo de todo coraz&oacute;n a los diversos grupos &eacute;tnicos que aqu&iacute; se encontraron y fundieron: los ind&iacute;genas, los hombres de color, los europeos de Portugal y de otras naciones, los orientales y los asi&aacute;ticos. Perseverad con gran constancia en el camino recorrido hasta hoy. Sed fieles a vuestra misi&oacute;n hist&oacute;rica en Am&eacute;rica Latina y en el mundo. Est&aacute;is demostrando con &eacute;xito que la ley fundamental del cristianismo, la fraternidad, puede llevar a la convivencia armoniosa y constructiva del futuro a los m&aacute;s diversos pueblos. Est&aacute;is demostrando que la fuerza de voluntad aliada con la fe cristiana puede construir una democracia marcada por el humanismo y la fraternidad.<\/p>\n<p align=\"left\">De vuestras ra&iacute;ces hist&oacute;ricas se puede decir, por tanto, que nos transmiten dos lecciones: la de una cultura impregnada desde el primer momento de su existencia, de los valores de la fe y la de la capacidad que esa fe tiene para integrar las m&aacute;s diversas razas y etnias. No en balde dicen los conocedores de Brasil que, juntamente con la lengua, es la fe cat&oacute;lica de la mayor&iacute;a de vuestro pueblo un eminente factor de esa integraci&oacute;n que desaf&iacute;a el obst&aacute;culo de las enormes distancias, de las dif&iacute;ciles comunicaciones, de las diversidades clim&aacute;ticas.<\/p>\n<p align=\"left\">Quiera Dios que la diversidad en la unidad, evocada en los textos de esta Misa, se realice con la posible perfecci&oacute;n en todos los niveles de vuestra comunidad nacional. Que, para ello, el Se&ntilde;or os colme de sus bendiciones.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE JUAN PABLO II A BRASIL HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II DURANTE LA MISA CELEBRADA EN EL BARRIO DEL CENTRO ADMINISTRATIVO&nbsp; Salvador de Bah&iacute;a Lunes 7 de julio de 1980 &nbsp; Se&ntilde;or arzobispo, cardenal Avelar Brand&atilde;o Vilela, se&ntilde;or arzobispo coadjutor, don Jo&atilde;o de Souza Lima, se&ntilde;or obispo auxiliar, don Tom&aacute;s Murphy, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-julio-de-1980-misa-en-salvador-de-bahia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de julio de 1980, Misa en Salvador de Bah\u00eda\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39622","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39622"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39622\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}