{"id":39625,"date":"2016-10-05T22:56:28","date_gmt":"2016-10-06T03:56:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-julio-de-1980-misa-para-los-catequistas-porto-alegre\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:28","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:28","slug":"5-de-julio-de-1980-misa-para-los-catequistas-porto-alegre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-julio-de-1980-misa-para-los-catequistas-porto-alegre\/","title":{"rendered":"5 de julio\u00a0 de 1980, Misa para los catequistas, Porto Alegre"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_brazil_sp.htm\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE JUAN PABLO II A BRASIL<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA LOS CATEQUISTAS<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Explanada de la Rua Jos&eacute; de Alencar, Porto Alegre<br \/> S&aacute;bado 5 de julio de 1980<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Venerables hermanos, hijos car&iacute;simos!<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><i>1. &iexcl;Laudetur Jesus Christus!<\/i>&nbsp;(Alabado sea Jesucristo). Con estas palabras de saludo cristiano deseo dirigirme a vosotros en este encuentro marcado por la Providencia en el programa de mi viaje por Brasil, en esta hora de plenitud espiritual.<\/p>\n<p align=\"left\">Os agradezco el consuelo que me proporciona esta vuestra acogida tan afectuosa y cordial. No os deteng&aacute;is precisamente en mi humilde persona. El&eacute;vense, m&aacute;s bien, vuestros corazones hasta Aquel a quien representa y sirve, el Se&ntilde;or Jesucristo. En su nombre vengo a vosotros. A El, que dentro de poco bajar&aacute; a este altar, todo el honor y la gloria, sobre todo en este d&iacute;a iluminado por el suave y pac&iacute;fico triunfo eucar&iacute;stico en tierras de Brasil.<\/p>\n<p align=\"left\">Viniendo al encuentro de un deseo vuestro, tal vez ni siquiera manifestado, quisiera responder, antes que nada, a algunas preguntas que, m&aacute;s o menos conscientemente, se habr&aacute; hecho vuestro coraz&oacute;n: &iquest;Por qu&eacute; el Papa ha venido desde tan lejos hasta nosotros? &iquest;Cu&aacute;les son los motivos que le han tra&iacute;do hasta aqu&iacute;?<\/p>\n<p align=\"left\">Pues bien, hijos car&iacute;simos, la raz&oacute;n es &eacute;sta: he venido para conoceros mejor, para escucharos, para entrar en di&aacute;logo con vosotros, para mostraros que la Iglesia est&aacute; cerca de vosotros y participa de vuestros problemas, de vuestras dificultades y sufrimientos, de vuestras esperanzas. Soy el primer Papa que llega a esta bell&iacute;sima tierra. Entonces, he venido tambi&eacute;n para dar gracias al Se&ntilde;or con vosotros por el don inestimable que os ha concedido, la fe cat&oacute;lica. Vuestro maravilloso pa&iacute;s, donde la naturaleza derram&oacute; inmensas riquezas, es un pa&iacute;s joven, abierto al futuro, de impresionante pujanza en todos los sectores de la vida humana. Vuestra mayor riqueza, sin embargo, es el patrimonio religioso y moral de vuestra tradici&oacute;n cristiana. Este patrimonio no s&oacute;lo merece ser conservado a toda costa, sino que, adem&aacute;s de esto, debe introducirse en el movimiento ascendiente de la naci&oacute;n, debe ser su alma, a fin de que, as&iacute; como ha sido cat&oacute;lico el sustrato de vuestra historia pasada, tambi&eacute;n sea cristianamente vivo y operante el esp&iacute;ritu de vuestra sociedad de hoy.<\/p>\n<p align=\"left\">Cumpliendo la misi&oacute;n recibida por San Pedro y sus sucesores, he venido para confirmaros en la fe. Hemos o&iacute;do en la segunda lectura que Pablo recorr&iacute;a las ciudades ya evangelizadas, exhortando a los cristianos a observar la doctrina apost&oacute;lica y confirm&aacute;ndolos en la fe recibida (cf.<i> Act<\/i> 16, 4-5). Pido a Dios que este mi viaje apost&oacute;lico tenga para vosotros el mismo sentido y obtenga el mismo resultado.<\/p>\n<p align=\"left\">Por eso, hijos car&iacute;simos, los mejores votos que puedo haceros, la directriz que deseo dejaros como recuerdo de este mi viaje, son las palabras de San Pedro a las comunidades de la Iglesia naciente.<i> &quot;Permaneced firmes en la fe&quot; <\/i> (<i>1 Pe<\/i> 5, 9): firmes en la adhesi&oacute;n interior, plena y sincera, al Evangelio; y firmes en la proclamaci&oacute;n exterior, exenta de cualquier intemperancia o falta de respeto hacia las opiniones ajenas, pero franca, valiente, coherente, perseverante, digna de la fe de vuestros padres.<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Sois una naci&oacute;n que hoy se encuentra en fase de transformaci&oacute;n febril. Y esto, como bien sab&eacute;is, trae consigo cambios no peque&ntilde;os, no s&oacute;lo en cuanto al aspecto exterior del pa&iacute;s, sino sobre todo en cuanto al interior de la vida y de las costumbres del pueblo.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Estar&aacute;n los cristianos de Brasil preparados para enfrentarse al choque provocado por este paso de las viejas a las nuevas estructuras econ&oacute;micas y sociales? &iquest;Su fe estar&aacute; en condiciones de permanecer inquebrantable?<\/p>\n<p align=\"left\">En otros tiempos, a muchos les bastaba un tipo modesto de instrucci&oacute;n elemental y aquella sincera religiosidad popular, enraizada tan profundamente con sus diversas expresiones en el contexto social y cultural de vuestra naci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy ya no es as&iacute;. La difusi&oacute;n de la cultura, el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, la publicidad dada a todas las cuestiones, los debates, exigen un conocimiento m&aacute;s completo y profundo de la fe. La misma religiosidad popular debe ser alimentada, de manera cada vez m&aacute;s expl&iacute;cita, por la verdad revelada, y liberada de los elementos que la hacen parecer no aut&eacute;ntica. Necesita el alimento s&oacute;lido de que habla San Pablo. En otras palabras, se impone<i> un esfuerzo serio y sistem&aacute;tico de catequesis.<\/i> Es el problema que hoy se pone ante vosotros en toda su gravedad y urgencia.<\/p>\n<p align=\"left\">Providencialmente, este esfuerzo ya est&aacute; siendo realizado en vuestro pa&iacute;s. Tal esfuerzo corresponde a la tarea fundamental de la Iglesia, a su misi&oacute;n primaria y espec&iacute;fica. &quot;Evangelizados por el Se&ntilde;or en su Esp&iacute;ritu -\u2014as&iacute; se expresaron vuestros obispos en Puebla\u2014 fuimos enviados para llevar la Buena Nueva a todos los hermanos, especialmente a los pobres y olvidados&quot; (n&uacute;m. 164).<\/p>\n<p align=\"left\">Se trata de una misi&oacute;n grandiosa, a la que todos somos llamados a dar nuestra contribuci&oacute;n. Un edificio est&aacute; formado por muchas piedras; su construcci&oacute;n es el fruto conjunto de quien lo ide&oacute; y de quien puso en acto los planos.<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Esto mismo sucede con la Iglesia, como la vemos hoy: el gran art&iacute;fice es Dios, que la ide&oacute; y contin&uacute;a vivific&aacute;ndola; pero las piedras son aquellos que sirvieron como instrumentos d&oacute;ciles y prestos a la acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo y que transmitieron esta maravillosa herencia de la fe. Somos nosotros, ahora, los que tenemos que continuarla y ampliarla, para que se haga realidad la llegada del Reino de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute; servicio es m&aacute;s hermoso que el del catequista que anuncia la Palabra divina, que se une con amor, confianza y respeto a su hermano para ayudarle a descubrir y realizar los designios providenciales de Dios sobre &eacute;l?<\/p>\n<p align=\"left\">Pero se trata tambi&eacute;n de una tarea extremadamente ardua y delicada, porque la catequesis no es mera ense&ntilde;anza, sino transmisi&oacute;n de un mensaje de vida, como nunca ser&aacute; posible encontrar en otras expresiones del pensamiento humano, aun en las m&aacute;s sublimes.<\/p>\n<p align=\"left\">Quien dice mensaje dice algo m&aacute;s que doctrina. En efecto, &iexcl;cu&aacute;ntas doctrinas jam&aacute;s llegan a ser mensaje!<\/p>\n<p align=\"left\">El mensaje no se limita a proponer ideas: exige una respuesta, puesto que es interpelaci&oacute;n entre personas, entre el que propone y el que responde.<\/p>\n<p align=\"left\">El mensaje es vida. Cristo anunci&oacute; la Buena Nueva, la salvaci&oacute;n y la felicidad: &quot;Bienaventurados los pobres de esp&iacute;ritu, bienaventurados los mansos, bienaventurados los perseguidos&#8230;&quot; (cf.<i> Mt<\/i><b>&nbsp;<\/b>5<b>, <\/b>3-11); y adem&aacute;s: &quot;Os dejo mi paz, os doy mi alegr&iacute;a&quot; (cf.<i> Jn<\/i> 14, 27; 15, 11). Las multitudes lo escuchaban porque ve&iacute;an en &eacute;l la esperanza y la plenitud de la vida (cf.<i> Jn<\/i> 10, 10).<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, es preciso respetar este mensaje divino, pues el hombre no es juez de la palabra y la obra de Dios (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae_sp.html\">Catechesi tradendae<\/a>,<\/i> n&uacute;ms. 17, 29, 30, 49, 52, 58, 59). Debe respetarla manteni&eacute;ndose fiel, sobre todo, a Cristo, a su verdad, a su mandato \u2014sin esto, habr&iacute;a alteraci&oacute;n, traici&oacute;n\u2014, y al hombre, destinatario de la Palabra y el mensaje del Se&ntilde;or. Y no al hombre abstracto, imaginario, sino al hombre concreto que vive en el tiempo, con sus dramas, sus esperanzas. Es a este hombre a quien se debe anunciar el Evangelio, para que en &eacute;l y por &eacute;l reciba del Esp&iacute;ritu Santo la fuerza para realizarse plenamente, en la integridad de su ser y de sus valores.<\/p>\n<p align=\"left\">La eficacia de la catequesis, por consiguiente, depender&aacute; en gran parte de esta su capacidad de dar un sentido, el sentido cristiano, a todo lo que constituye la vida del hombre en su tiempo, hombre entre los hombres, ciudadano entre los ciudadanos.<\/p>\n<p align=\"left\">4. En cuanto al tema de la catequesis, sab&eacute;is que el pensamiento de la Iglesia fue ampliamente expuesto en la reciente Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae_sp.html\">Catechesi tradendae<\/a><\/i>. No pretendo repetir lo que se dijo en este Documento. Sin embargo, quisiera llamar la atenci&oacute;n sobre algunos puntos que afectan m&aacute;s de cerca a las necesidades de la Iglesia en Brasil.<\/p>\n<p align=\"left\">Antes que nada:<i> la catequesis en la familia.<\/i> En los primeros a&ntilde;os de vida de los ni&ntilde;os, se lanzan las bases y el fundamento de su futuro. Por eso mismo, los padres tienen que comprender la importancia de su misi&oacute;n a este respecto. En virtud del bautismo y del matrimonio son ellos los primeros catequistas de sus hijos: en efecto, educar es continuar el acto de la generaci&oacute;n. En esta edad, Dios pasa de manera particular &quot;a trav&eacute;s de la intervenci&oacute;n de la familia&quot; <i> (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/roman_curia\/congregations\/cclergy\/documents\/rc_con_cclergy_doc_11041971_dcg_sp.html\">Directorio catequ&iacute;stico general<\/a>,<\/i> 79).<\/p>\n<p align=\"left\">Los ni&ntilde;os tienen necesidad de aprender y de ver a sus padres que se aman, que respetan a Dios, que saben explicar las primeras verdades de la fe (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae_sp.html\">Catechesi tradendae<\/a>,<\/i> 36), que saben exponer el &quot;contenido cristiano&quot; en el testimonio y en la perseverancia &quot;de una vida de todos los d&iacute;as vivida seg&uacute;n el Evangelio&quot;<i> (ib.,<\/i> 68).<\/p>\n<p align=\"left\">El testimonio es fundamental. La Palabra de Dios es eficaz en s&iacute; misma, pero adquiere sentido concreto cuando se vuelve realidad en la persona que la anuncia. Esto vale en manera particular para los ni&ntilde;os que a&uacute;n no tienen condiciones para distinguir entre la verdad anunciada y la vida del que la anuncia. Para el ni&ntilde;o no hay distinci&oacute;n entre la madre que reza y la oraci&oacute;n; m&aacute;s a&uacute;n, la oraci&oacute;n tiene valor especial &#8216; porque la reza la madre.<\/p>\n<p align=\"left\">Que no suceda, amad&iacute;simos padres que me escuch&aacute;is, que vuestros hijos lleguen a la madurez humana, civil y profesional, quedando ni&ntilde;os en asuntos de religi&oacute;n. No es exacto decir que la fe es una opci&oacute;n para realizar en la edad madura. La verdadera opci&oacute;n supone el conocimiento; y nunca podr&aacute; haber elecci&oacute;n entre cosas que no fueron propuestas sabia y adecuadamente.<\/p>\n<p align=\"left\">Padres catequistas, la Iglesia tiene confianza en vosotros, espera mucho de vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s de esto, quiero recomendar vivamente la<i> catequesis parroquial.<\/i> La parroquia es el lugar en que la catequesis puede poner de manifiesto toda su riqueza. En ella, la escucha de la palabra se asocia a la oraci&oacute;n, a la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a y de los otros sacramentos, a la comuni&oacute;n fraterna y al ejercicio de la caridad. En ella, el misterio cristiano es anunciado y vivido. Urge que cada parroquia se convierta en un lugar donde la catequesis ocupe la mayor de las atenciones y vuelva a encontrar &quot;su propia vocaci&oacute;n, que es la de ser una casa de familia, fraternal y acogedora, donde los bautizados y los confirmados toman conciencia de ser Pueblo de Dios&quot;<i> (ib.,<\/i> 67).<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, est&aacute;<i> la ense&ntilde;anza religiosa en las escuelas.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">En la escuela, el ciudadano se forma a trav&eacute;s de la cultura y la formaci&oacute;n profesional. La educaci&oacute;n de la conciencia religiosa es un derecho de la persona humana. El joven exige ser encaminado hacia todas las dimensiones de la cultura y quiere tambi&eacute;n encontrar en la escuela la posibilidad de entablar conocimiento con los problemas fundamentales de la existencia. Entre estos, ocupa el primer lugar el problema de la respuesta que &eacute;l tiene que dar a Dios. Es imposible llegar a aut&eacute;nticas opciones de vida, cuando se pretende ignorar la religi&oacute;n, que tiene tanto que decir, o incluso cuando se quiere restringirla a una ense&ntilde;anza vaga y neutra y, por consiguiente, in&uacute;til, por carecer de una relaci&oacute;n con los modelos concretos y coherentes co la tradici&oacute;n y la cultura de un pueblo.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia, al defender esta incumbencia de la escuela, no ha pensado ni piensa en privilegios: ella propugna una educaci&oacute;n integral amplia y los derechos la familia y la persona.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Finalmente, quiero recordar la contribuci&oacute;n que nos viene de los <i>medios de comunicaci&oacute;n social.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">No podemos dejar de admirar su enorme desarrollo. Por ellos, la cultura llega a todos los rincones, ya no hay barreras de espacio ni de tiempo. Estos medios penetran en la intimidad de los hogares y llegan a los lugares m&aacute;s humildes y alejados.<\/p>\n<p align=\"left\">Son muchas las ventajas que ofrecen: informan con rapidez, instruyen, divierten, hermanan a los hombres, unen a la expresi&oacute;n racional la imagen, el s&iacute;mbolo, el contacto personal; la palabra se conjuga con la expresi&oacute;n est&eacute;tica y art&iacute;stica.<\/p>\n<p align=\"left\">Su poder es tal que da fuerza a aquello de lo que hablan y empeque&ntilde;ece lo que callan.<\/p>\n<p align=\"left\">Pueden tener sus riesgos, c&oacute;mo los de la cultura generalizada y, por consiguiente, reducida; de la pasividad y de la emotividad y, por consiguiente, del empobrecimiento del sentido cr&iacute;tico; de la manipulaci&oacute;n y, por consiguiente, del impulso a la evasi&oacute;n y al hedonismo.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero estos defectos no est&aacute;n precisamente ligados a la t&eacute;cnica y sus medios, sino al hombre que se sirve de ellos. La catequesis, que hasta ahora tuvo sobre todo expresi&oacute;n escrita, est&aacute; llamada a expresarse cada vez m&aacute;s tambi&eacute;n a trav&eacute;s de estos nuevos instrumentos. La tarea es grande y de mucha responsabilidad: es necesario actuar en los medios de comunicaci&oacute;n y, al mismo tiempo, educar para el uso de esos instrumentos (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19631204_inter-mirifica_sp.html\">Inter mir&iacute;fica<\/a>,<\/i> 3). \u2022<\/p>\n<p align=\"left\">Construiremos la Iglesia tambi&eacute;n a medida que sepamos trabajar en este campo.<\/p>\n<p align=\"left\">6, Hijos car&iacute;simos, poco valor tendr&iacute;a una catequesis, aun sustanciosa y segura, si no se transmitiera con eficacia de expresi&oacute;n y apoyo de los subsidios did&aacute;cticos que hoy se presentan cada vez m&aacute;s ricos y sugestivos. La catequesis exige una &quot;ars docendi&quot; especial, una pedagog&iacute;a propia. Para poseerla, no basta la informaci&oacute;n com&uacute;n, muchas veces aproximada y emp&iacute;rica, como la puede tener cualquier sacerdote o religioso o cualquier laico que tenga instrucci&oacute;n religiosa.&#8217;<\/p>\n<p align=\"left\">Muchos elementos culturales, did&aacute;cticos y, sobre todo, morales son necesarios para dar al catequista el prestigio y la eficiencia que le deben cualificar. &iquest;No existe, acaso, en esto el peligro de que, al faltar estas exigencias, la ense&ntilde;anza del catecismo no s&oacute;lo sea infructuosa, sino a veces incluso nociva? Por eso comprobamos con gran satisfacci&oacute;n que tambi&eacute;n entre vosotros aparecen y se multiplican las escuelas de catequesis, para posibilitar a los catequistas una preparaci&oacute;n doctrinal, did&aacute;ctica y espiritual progresivamente actualizada. As&iacute; comprender&eacute;is que yo, lleno de viva esperanza acompa&ntilde;ada de insistente oraci&oacute;n, formule mis fervientes votos por el feliz y fecundo resultado de todas estas acertadas iniciativas.<\/p>\n<p align=\"left\">El Evangelio de hoy nos habla por medio de s&iacute;mbolos de vida y de crecimiento, lento tal vez, pero constante: es la semilla que, arrojada al suelo, se desarrolla hasta la espiga; es el grano de mostaza que llega a convertirse en arbusto en el que las aves del cielo encuentran refugio (cf.<i> Mc<\/i> 4, 1-2; 26, 32). Que cada uno de vosotros medite bien sobre el sentido de esas palabras del Se&ntilde;or y, viviendo su vocaci&oacute;n y misi&oacute;n espec&iacute;ficas en la Iglesia, tenga en s&iacute; mismo esa vida y participe de ese crecimiento, para ayudar tambi&eacute;n a los dem&aacute;s a crecer en una fe firme y madura.<\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos hijos: os he hablado con afecto profundo; os he dado algunas directrices, pero, sobre todo, he querido alentaros.<\/p>\n<p align=\"left\">Que el Se&ntilde;or os bendiga en el camino que loablemente emprendisteis con alegr&iacute;a. Os recomiendo a todos a la protecci&oacute;n de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, &quot;Madre y modelo de los catequistas&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae_sp.html\">Catechesi tradendae<\/a>,<\/i> 73).<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE JUAN PABLO II A BRASIL SANTA MISA PARA LOS CATEQUISTAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Explanada de la Rua Jos&eacute; de Alencar, Porto Alegre S&aacute;bado 5 de julio de 1980 &nbsp; &iexcl;Venerables hermanos, hijos car&iacute;simos! 1. &iexcl;Laudetur Jesus Christus!&nbsp;(Alabado sea Jesucristo). 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