{"id":39626,"date":"2016-10-05T22:56:30","date_gmt":"2016-10-06T03:56:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-1980-misa-en-aparecida\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:30","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:30","slug":"4-de-julio-de-1980-misa-en-aparecida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-1980-misa-en-aparecida\/","title":{"rendered":"4 de julio\u00a0 de 1980, Misa en Aparecida"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_brazil_sp.htm\">VIAJE APOST&Oacute;LICO DE JUAN PABLO II A BRASIL<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">SANTA MISA ANTE LA BAS&Iacute;LICA NACIONAL DE APARECIDA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Viernes 4 de julio de 1980<\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;&iexcl;Viva la Madre de Dios y nuestra \/ sin pecado concebida! \/ &iexcl;Viva la Virgen Inmaculada, \/ la Se&ntilde;ora Aparecida!&raquo;<\/p>\n<p align=\"left\">1. Desde que puse los pies en tierra brasile&ntilde;a, en los diversos puntos por donde pas&eacute;, o&iacute; ese c&aacute;ntico. Es, en la ingenuidad y sinceridad de sus palabras un grito del alma, un saludo, una invocaci&oacute;n llena de filial devoci&oacute;n y confianza para con Aquella que, siendo verdadera Madre de Dios, nos fue dada por su Hijo Jes&uacute;s en el momento extremo de su vida<i> (<\/i>cf<i> Jn<\/i> 19, 26), para ser nuestra Madre.<\/p>\n<p align=\"left\">En ning&uacute;n otro lugar adquiere<i> <\/i>este c&aacute;ntico tanta significaci&oacute;n y tiene tanta intensidad como en este lugar donde la Virgen, hace m&aacute;s de dos siglos, sell&oacute; un encuentro singular con la gente brasile&ntilde;a. Con raz&oacute;n se vuelven<i> <\/i>hacia aqu&iacute;, desde entonces, los anhelos de esta gente; aqu&iacute; palpita, desde entonces, el coraz&oacute;n cat&oacute;lico de Brasil. Meta de incesantes peregrinaciones llegadas de todo el pa&iacute;s, &eacute;sta es, como ya dijo alguien, la &quot;capital espiritual de Brasil&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Es un momento especialmente emocionante y feliz en mi itinerario brasile&ntilde;o, &eacute;ste en que, con vosotros que represent&aacute;is a todo el pueblo brasile&ntilde;o, tengo mi primer encuentro con la Se&ntilde;ora Aparecida.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Le&iacute; con religiosa atenci&oacute;n, cuando me preparaba espiritualmente para esta romer&iacute;a a Aparecida, la sencilla y encantadora historia de la imagen que aqu&iacute; veneramos. La in&uacute;til tarea de los tres pescadores que no encontraban peces en las aguas de Para&iacute;ba, en aquel lejano 1717. El inesperado encuentro del cuerpo y, despu&eacute;s, de la cabeza de la peque&ntilde;a imagen de cer&aacute;mica ennegrecida por el lodo. La pesca abundante que sigui&oacute; al hallazgo. El culto, iniciado enseguida, a Nuestra Se&ntilde;ora de la Concepci&oacute;n la imagen de aquella estatua trigue&ntilde;a, cari&ntilde;osamente llamada &quot;la Aparecida&quot;. Las abundantes gracias divinas en favor de los que aqu&iacute; invocan a la Madre de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">Del primitivo y tosco oratorio \u2014el &quot;altar de palos&quot; de los viejos documentos\u2014 a la capilla que lo sustituy&oacute; y a los diversos sucesivos aditamentos, hasta la bas&iacute;lica antigua construida en 1908, los templos materiales aqu&iacute; levantados son siempre obra y s&iacute;mbolo de la fe del pueblo brasile&ntilde;o y de su amor para con la Sant&iacute;sima Virgen.<\/p>\n<p align=\"left\">Despu&eacute;s, son conocidas las romer&iacute;as, en las cuales toman parte, al correr de los siglos, personas de todas las clases sociales y de las m&aacute;s diversas y distantes regiones del pa&iacute;s. El a&ntilde;o pasado fueron m&aacute;s de cinco millones y medio los peregrinos que por aqu&iacute; pasaron.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qu&eacute;<i> <\/i>buscaban los antiguos romeros? &iquest;Qu&eacute;<i> <\/i>buscan los peregrinos de hoy? Lo mismo que buscaban en el d&iacute;a, m&aacute;s o menos remoto, del bautismo: la fe y los medios para alimentarla. Buscan los sacramentos de la Iglesia., sobre todo la reconciliaci&oacute;n con Dios y el alimento eucar&iacute;stico. Y vuelven fortalecidos y agradecidos a la Se&ntilde;ora, Madre de Dios y Madre nuestra.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Multiplic&aacute;ndose en este lugar las gracias y beneficios espirituales, Nuestra Se&ntilde;ora de la Concepci&oacute;n Aparecida es solemnemente coronada en 1904 y, hace exactamente cincuenta a&ntilde;os, en 1930, es declarada Patrona principal de Brasil. M&aacute;s tarde, en 1967, mi venerable predecesor Pablo VI concedi&oacute; a este santuario la Rosa de Oro, queriendo con tal gesto honrar a la Virgen en este lugar sagrado y estimular el culto mariano.<\/p>\n<p align=\"left\">Y llegamos a nuestros d&iacute;as: ante la necesidad de un templo mayor y m&aacute;s adecuado para atender a los romeros cada<i> <\/i>vez m&aacute;s numerosos, el audaz proyecto de una nueva bas&iacute;lica. Durante a&ntilde;os de incesante trabajo, la inmensa y valiente obra que fue la construcci&oacute;n del imponente edificio. Y hoy, superadas no pocas dificultades, la espl&eacute;ndida realidad que podemos contemplar. A ella quedar&aacute;n ligados muchos nombres de arquitectos e ingenieros, de humildes operarios de generosos bienhechores, de sacerdotes consagrados al santuario. Un nombre sobresale ante todos y simboliza a todos: el de mi hermano el cardenal Carlos Carmelo de Vasconcelos Motta, gran animador de era nuevo templo, casa materna y solar de la Reina, Nuestra Se&ntilde;ora Aparecida.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Vengo, pues, a consagrar esa bas&iacute;lica, testimonio de la fe y devoci&oacute;n mariana del pueblo brasile&ntilde;o: y lo har&eacute; con alegr&iacute;a emocionada, despu&eacute;s de la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">Este templo es morada del &quot;Se&ntilde;or de los se&ntilde;ores y del Rey de los reyes&quot; (cf. <i>Apoc <\/i>17. 14). En &eacute;l, al igual que la reina Ester, la Virgen Inmaculada. que &quot;conquist&oacute; el coraz&oacute;n&quot; de Dios y en la que hizo &quot;grandes cosas el Omnipotente (cf. <i>Est <\/i>5.<i> <\/i>5: <i>Lc <\/i>1, 49) no dejar&aacute; de acoger a numerosos hijos e interceder por ellos: &quot;Salva a m&iacute; pueblo, es mi deseo&quot; (cf. <i>Est<\/i> 7, 3).<\/p>\n<p align=\"left\">El edificio material que abriga la presencia real eucar&iacute;stica del Se&ntilde;or y donde se re&uacute;ne la familia de los hijos de Dios a ofrecer con Cristo los &quot;sacrificios espirituales&quot; hechos de alegr&iacute;as y sufrimientos, de esperanzas y luchas, es s&iacute;mbolo tambi&eacute;n de otro edificio espiritual, en cuya construcci&oacute;n somos invitados a entrar como piedras vivas (cf. <i>1Pe<\/i> 2, 5). Como dec&iacute;a San, Agust&iacute;n, &quot;&eacute;sta es, de hecho, la casa de nuestras oraciones, pero nosotros mismos somos casa de Dios. Estamos construidos como casa de Dios en este mundo y seremos dedicados solemnemente en el fin de los tiempos. El edificio, o mejor, la construcci&oacute;n se hace con<i> <\/i>fatiga: la dedicaci&oacute;n se realiza con alegr&iacute;a&quot; (cf. San Agust&iacute;n, <i>Sermo <\/i>336, 1, 6: <i>PL <\/i>38. ed. 1861. 1471-72).<\/p>\n<p align=\"left\">5. Este templo es imagen de la Iglesia. La Iglesia, que, a &quot;imitaci&oacute;n de la Madre de su Se&ntilde;or, conserva, por 1a gracia del Esp&iacute;ritu Santo, virginalmente &iacute;ntegra la fe<i>, <\/i>s&oacute;lida la esperanza y sincera la caridad&quot; <i>(<a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 64).<\/p>\n<p align=\"left\">Figura de esa Iglesia es la mujer que el vidente de Palmos contempl&oacute; y describi&oacute; en el texto del Apocalipsis escuchado hace poco en la segunda lectura. En esta mujer, coronada por doce estrellas, la piedad popular a trav&eacute;s de los tiempos vio tambi&eacute;n a Mar&iacute;a, la Madre de Jes&uacute;s. Por lo dem&aacute;s, como recordaba San Ambrosio y como declara la <i> <a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>, <\/i> Mar&iacute;a es ella misma figura de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">S&iacute;, amados hermanos e hijos, Mar&iacute;a \u2014la Madre de Dios\u2014 es modelo para la Iglesia, y Madre para los redimidos. Por su adhesi&oacute;n r&aacute;pida e incondicional a la voluntad divina que le fue revelada se hace Madre del Redentor (cf. <i>Lc<\/i> 1, 32), con una participaci&oacute;n &iacute;ntima y totalmente especial en la historia de la salvaci&oacute;n. Por los m&eacute;ritos de su Hijo, es Inmaculada en su Concepci&oacute;n, concebida sin mancha original, preservada del pecado y llena de gracia.<\/p>\n<p align=\"left\">Ante el hambre de Dios que hoy se adivina en muchos hombres, pero tambi&eacute;n ante el secularismo que, a veces imperceptible como el roc&iacute;o,<i> <\/i>otras veces<i> <\/i>violento como el cicl&oacute;n. arrastra a muchos, estamos llamados a construir la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">6. El pecado retira a Dios del lugar central que le es debido en la historia de los hombres y en la historia personal de cada hombre. Fue la primera tentaci&oacute;n: &quot;Y os volver&eacute;is como Dios&quot; (cf. <i>G&eacute;n <\/i>3, 5). Y despu&eacute;s del pecado original, prescindiendo de Dios, el hombre se encuentra sometido a tensi&oacute;n, dividido en sus opciones entre el Amor que viene del Padre y &quot;el amor quo no viene del Padre, sino del mundo&quot; (cf. <i>1Jn <\/i>2, 15, 16); y, peor todav&iacute;a, el hombre se hace un extra&ntilde;o para s&iacute; mismo, optando por la <i>&quot;muerte de Dios&quot;, <\/i>que trae <i>en s&iacute; <\/i>fatalmente tambi&eacute;n la <i>&quot;muerte del hombre&quot; (<\/i>cf.<i> <\/i>Juan Pablo II,<i> Mensaje Pascual <\/i>de 1980).<\/p>\n<p align=\"left\">Al confesarse &quot;sierva del Se&ntilde;or&quot; (cf. <i>Lc<\/i> 1. <i>38) <\/i>y al pronunciar su &quot;S&iacute;&quot;, acogiendo &quot;en su coraz&oacute;n y en su seno&quot; (cf. San Agust&iacute;n, <i>De virginitate<\/i>, 6:<i> PL<\/i> 40,<i> <\/i>399) el misterio de Cristo Redentor, Mar&iacute;a no fue instrumento meramente pasivo en las manos de Dios, sino que cooper&oacute; en la salvaci&oacute;n de los hombres con fe libre y entera obediencia. Sin quitar o disminuir nada, ni aumentar nada a la acci&oacute;n de quien es el &uacute;nico Mediador entra Dios y los hombres, Jesucristo<i>, <\/i>Mar&iacute;a nos se&ntilde;ala los caninos de la salvaci&oacute;n, caminos que convergen todos en Cristo. su Hijo, y en su obra redentora.<\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a nos lleva a Cristo, como afirma con precisi&oacute;n el Concilio Vaticano II: &laquo;la misi&oacute;n de Mar&iacute;a para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediaci&oacute;n &uacute;nica de Cristo, antes bien sirve para demostrar su poder. (&#8230;) Y lejos de<i> <\/i>impedir la uni&oacute;n inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta&raquo; <i>(<a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>, <\/i>60).<\/p>\n<p align=\"left\">7. Madre de la Iglesia, la Virgen Sant&iacute;sima tiene una presencia singular en la vida y en la acci&oacute;n de la misma Iglesia. Por eso mismo, la Iglesia tiene siempre vueltos los ojos hacia Aquella que, permaneciendo Virgen engendr&oacute;, por obra del Esp&iacute;ritu Santo, al Verbo hecho carne. &iquest;Cu&aacute;l es la misi&oacute;n de la Iglesia sino la de hacer que Cristo nazca en el coraz&oacute;n de los fieles (cf.<i> ib.<\/i>, 65), por la acci&oacute;n del mismo Esp&iacute;ritu Santo, a trav&eacute;s de la evangelizaci&oacute;n? As&iacute;, la &quot;Estrella de la evangelizaci&oacute;n&quot;, como la llam&oacute; mi predecesor Pablo VI, se&ntilde;ala e ilumina los caminos del anuncio del Evangelio. Ese anuncio de Cristo Redentor, de su mensaje de salvaci&oacute;n, no puede ser reducido a un mero proyecto humano de bienestar y felicidad temporal. Tiene ciertamente incidencia en la historia humana colectiva e individual, pero es fundamentalmente un anuncio de liberaci&oacute;n del pecado para la comuni&oacute;n con Dios, en Jesucristo Por lo dem&aacute;s, esa comuni&oacute;n con Dios no prescinde de una comuni&oacute;n de los hombres entre s&iacute;, pues quienes se convierten a Cristo, autor de la salvaci&oacute;n y principio de unidad, son llamados a congregarse en Iglesia, sacramento visible de esa unidad salv&iacute;fica (cf. <i>ib.<\/i>, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">De ah&iacute;, que todos nosotros, los que formamos la generaci&oacute;n actual de los disc&iacute;pulos de Cristo, con total adhesi&oacute;n a la tradici&oacute;n antigua y con todo respeto y amor por los miembros de todas las comunidades cristianas, deseamos unirnos a Mar&iacute;a, impulsados por una profunda necesidad de fe. de esperanza y de caridad (cf. Juan Pablo II, <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PN.HTM\">Redemptor hominis<\/a>, <\/i> 22). Disc&iacute;pulos de Jesucristo en este momento crucial de la historia humana, con plena adhesi&oacute;n a la ininterrumpida tradici&oacute;n y al sentimiento constante de la Iglesia, movidos por un &iacute;ntimo imperativo de fe, esperanza y caridad, nosotros deseamos unirnos a Mar&iacute;a. Y queremos hacerlo, a trav&eacute;s de las expresiones de piedad mariana de la Iglesia de todos los tiempos.<\/p>\n<p align=\"left\">8. El amor y la devoci&oacute;n a Mar&iacute;a, elementos fundamentales en la cultura latinoamericana (<i>idem<\/i>. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/homilies\/1979\/documents\/hf_jp-ii_hom_19790130_messico-zapopan_sp.html\">Homil&iacute;a en Zapop&aacute;n<\/a><\/i>, M&eacute;xico: <i>AAS<\/i> 71 (1979) 228;<i> L&#8217;Osservatore Romano, <\/i>edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 11 febrero 1979. p&aacute;g. 12; <i>Documento de Puebla, <\/i>283<i>), <\/i>son uno de los rasgos caracter&iacute;sticos de la religiosidad del pueblo brasile&ntilde;o. Estoy seguro de que los Pastores de la. Iglesia sabr&aacute;n respetar ese rasgo peculiar; fomentarlo y ayudarle a encontrar la mejor expresi&oacute;n, a fin de realizar el lema: llegar &quot;a Jes&uacute;s por Mar&iacute;a&quot;. Para ello, ser&aacute; &uacute;til tener presente que la devoci&oacute;n a<i> <\/i>la Madre de Dios tiene un fundamento, dir&iacute;amos esencial, incorporado en m&uacute;ltiples formas externas. Lo que tiene de esencial es permanente e inalterable, sigue siendo elemento intr&iacute;nseco del culto cristiano y, si esta rectamente entendido y realizado, constituye en la Iglesia, como explicaba mi predecesor Pablo VI, un excedente testimonio de su <i>norma de acci&oacute;n <\/i>(lex orandi) y una invitaci&oacute;n a reavivar en las conciencias<i> <\/i>su <i>norma de fe <\/i>(lex credendi). Las formas externas est&aacute;n, por naturaleza, sujetas al desgaste del tiempo y como declaraba el mismo a&ntilde;orado Pablo VI, necesitan una constante renovaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n, realizadas, por otra parte, con total respeto a la Tradici&oacute;n (cf.<i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19740202_marialis-cultus_sp.html\"> Marialis cultus<\/a>, <\/i>24 y 56; <i>L<\/i>&#8216;<i>Osservatore Romano<\/i>, edici&oacute;n en lengua espa&ntilde;ola, 24 marzo 1974).<\/p>\n<p align=\"left\">9. Y vosotros devotos de Nuestra Se&ntilde;ora y romeros de Aparecida, aqu&iacute; presentes, y cuantos nos acompa&ntilde;&aacute;is por la radio y la televisi&oacute;n: conservad celosamente ese tierno y confiado amor a la Virgen, que os caracteriza. No lo dej&eacute;is nunca enfriar; que no sea un amor abstracto, sino encarnado. Sed fieles a los ejercicios de piedad mariana tradicionales en la Iglesia: la oraci&oacute;n de &Aacute;ngelus, el mes de Mar&iacute;a y, de modo muy especial, el rosario. Ojal&aacute; resurgiese la hermosa costumbre \u2014en otros tiempos tan difundida <b>y <\/b>hoy todav&iacute;a presente en algunas familias brasile&ntilde;as\u2014 de rezar el rosario en familia.<\/p>\n<p align=\"left\">S&eacute; que, hace poco tiempo, en un lamentable incidente, qued&oacute; hecha pedazos la peque&ntilde;a imagen de Nuestra Se&ntilde;ora Aparecida. Me han contado que entre los mil fragmentos fueron halladas intactas las dos manos de la Virgen unidas en oraci&oacute;n. Este hecho tiene valor de s&iacute;mbolo: las manos juntas de Mar&iacute;a en medio de las ruinas son una invitaci&oacute;n a sus hijos para que hagan sitio en sus vidas a la oraci&oacute;n, a lo absoluto de Dios, sin el cual todo lo dem&aacute;s pierde sentido, valor y eficacia. El verdadero hijo de Mar&iacute;a es un cristiano que reza.<\/p>\n<p align=\"left\">La devoci&oacute;n a Mar&iacute;a es fuente de&nbsp; vida cristiana profunda, es fuente de compromiso con Dios y con los hermanos. Permaneced en la escuela de Mar&iacute;a, escuchad su voz, seguid sus ejemplos. Como hemos o&iacute;do en el Evangelio, Ella nos orienta hacia Jes&uacute;s: &quot;Haced lo que El os diga&quot; (<i>Jn<\/i> 2, 5). Y come anta&ntilde;o en Can&aacute; de Galilea, encomienda al Hijo las dificultades de los hombres, obteniendo de El las gracias deseadas Recemos con Mar&iacute;a y por Mar&iacute;a: Ella es siempre la &quot;Madre de Dios y Madre<i> <\/i>nuestra&quot;.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>PLEGARIA<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Se&ntilde;ora Aparecida, un hijo vuestro <br \/> que os pertenece sin reserva<i> <\/i>\u2014totus tuus!\u2014<br \/> llamado por misterioso designio de la Providencia<br \/> a ser Vicario de Vuestro Hijo en la tierra,<br \/> quiere dirigirse a Vos, en este<i> <\/i>momento.<\/p>\n<p align=\"left\">El recuerda, con emoci&oacute;n, por el color moreno<br \/> de esa<i> <\/i> vuestra imagen, otra representaci&oacute;n vuestra,<br \/> &iexcl;la Virgen Negra de Jasna G&oacute;ra!<\/p>\n<p align=\"left\">Madre de Dios y nuestra,<br \/> proteged a la Iglesia, al Papa, a los obispos, a los sacerdotes<br \/> y a todo el pueblo fiel; &iexcl;acoged bajo vuestro manto protector<br \/> a los religiosos, religiosas, a las familias,<br \/> a los ni&ntilde;os, a los j&oacute;venes y a sus educadores!<\/p>\n<p align=\"left\">Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos,<br \/> sed consuelo de los que sufren en el cuerpo o en el alma;<br \/> sed luz de los que buscan a Cristo,<br \/> Redentor del hombre; todos los hombres<br \/> mostradles que sois la Madre de nuestra confianza.<\/p>\n<p align=\"left\">Reina de la paz y Espejo de justicia,<br \/> &iexcl;alcanzad para el mundo la paz,<br \/> haced que Brasil tenga paz duradera,<br \/> que los hombres convivan siempre como hermanos,<br \/> como hijos de Dios!<\/p>\n<p align=\"left\">Nuestra Se&ntilde;ora Aparecida <br \/> bendecid este vuestro santuario y a quienes en &eacute;l trabajen,<br \/> bendecid a este pueblo que aqu&iacute; reza y canta,<br \/> bendecid a todo vuestros hijos,<br \/> bendecid a Brasil. <\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n.<\/p>\n<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO DE JUAN PABLO II A BRASIL SANTA MISA ANTE LA BAS&Iacute;LICA NACIONAL DE APARECIDA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Viernes 4 de julio de 1980 &nbsp; &laquo;&iexcl;Viva la Madre de Dios y nuestra \/ sin pecado concebida! \/ &iexcl;Viva la Virgen Inmaculada, \/ la Se&ntilde;ora Aparecida!&raquo; 1. 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