{"id":39633,"date":"2016-10-05T22:56:42","date_gmt":"2016-10-06T03:56:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-junio-de-1980-santa-misa-en-sufragio-del-card-sergio-pignedoli\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:42","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:42","slug":"26-de-junio-de-1980-santa-misa-en-sufragio-del-card-sergio-pignedoli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-junio-de-1980-santa-misa-en-sufragio-del-card-sergio-pignedoli\/","title":{"rendered":"26 de junio de 1980, Santa Misa en sufragio del Card. Sergio Pignedoli"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA EN SUFRAGIO DEL CARDENAL SERGIO PIGNEDOLI<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<br \/> <\/font><br \/> <\/b>Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Jueves 26 de junio de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Venerados hermanos del Sacro Colegio, <br \/> y vosotros todos, querid&iacute;simos hijos que me escuch&aacute;is:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">He querido esta recogida concelebraci&oacute;n de la bas&iacute;lica de San Pedro para recordar y elevar sufragios por el alma de nuestro amable hermano, el cardenal Sergio Pignedoli a los diez d&iacute;as de la prematura e improvisa muerte. El se ha separado de nosotros silenciosamente, casi de puntillas, conforme a su estilo delicado y discreto, dejando en todos nosotros una ola de conmovido y sincero duelo.<\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;&iquest;Por qu&eacute; el Se&ntilde;or nos lo ha quitado as&iacute; de improviso? Y, &iquest;por qu&eacute; ha quedado esta impresi&oacute;n de doloroso estupor? No tratar&eacute; de responder a la primera de estas dos preguntas, ya que llevar&iacute;a a intentar leer \u2014y ser&iacute;a un intento vano\u2014 en los arcanos, pero siempre misericordiosos y providentes designios del Se&ntilde;or, en quien creemos firmemente como dador y arbitro de la vida humana para cada uno de los d&iacute;as, muchos o pocos, que nos es dado vivir en esta tierra. &quot;Que t&uacute; tienes \u2014repetir&eacute; con el autor del libro de la Sabidur&iacute;a\u2014 el poder de la vida y de la muerte y llevas a los fuertes al hades y sacas de &eacute;l&quot; <i>(Sab<\/i> 16, 13; cf. <i>1 Sam<\/i> 2, 6).<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;En cambio, a la segunda pregunta, que es de tipo hist&oacute;rico o antropol&oacute;gico, es posible y aun f&aacute;cil encontrar respuesta, evocando, aunque sea r&aacute;pidamente, la persona y, dir&iacute;a, los rasgos del que nos ha dejado. De hecho cada vez que muere un hombre, que ha obrado bien en el curso de su existencia, es natural y amplio el sentimiento de un vivo pesar.<\/p>\n<p align=\"left\">Todo esto se verific&oacute; inmediatamente al comienzo de la semana pasada, cuando lleg&oacute; de Reggio Emilia la noticia de que hab&iacute;a muerto el cardenal Pignedoli. Todo esto contin&uacute;a, como una precisa sensaci&oacute;n com&uacute;n a todos nosotros, tambi&eacute;n esta tarde, porque ante nuestra mente, o mejor, dentro de nuestro coraz&oacute;n, aparece la imagen del amado hermano. &iquest;Podremos, en realidad, olvidar la carga humana, esto es, la rica sensibilidad, la extraordinaria capacidad de relaciones y la particular atenci&oacute;n que &eacute;l manifest&oacute; siempre para con los dem&aacute;s hombres, en la multiplicidad de contactos y de encuentros que ha tenido, y en la misma variedad de las misiones que se le confiaron? M&aacute;s que mencionar la asunci&oacute;n de responsabilidades cada vez m&aacute;s altas \u2014desde los a&ntilde;os juveniles de su sacerdocio, que transcurrieron con los estudiantes de la Universidad Cat&oacute;lica del Sagrado Coraz&oacute;n, hasta los a&ntilde;os de la madurez pasados como Secretario de la Sagrada Congregaci&oacute;n para la Evangelizaci&oacute;n de los Pueblos, y el per&iacute;odo m&aacute;s reciente en que fue Presidente del Secretariado para los No Cristianos\u2014 es justo y oportuno poner de relieve esta<i> insigne cualidad suya<\/i> que en &eacute;l fue natural y al mismo tiempo adquirida, es decir, no fue s&oacute;lo una dote de su personalidad, sino tambi&eacute;n un fruto maduro de sus virtudes sacerdotales. De ella brotaban sus otras caracter&iacute;sticas, que me limito a nombrar: ante todo, el cuidado, m&aacute;s a&uacute;n, el culto de la amistad, cuyo radio fue muy amplio en &eacute;l; el inter&eacute;s constante por los j&oacute;venes, a quienes conoci&oacute;, acompa&ntilde;&oacute; y ayud&oacute; en gran n&uacute;mero de varios modos. Fueron asiduas sus solicitudes para con ellos, como frecuentes y apreciados sus consejos.<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Pero ya es hora de llevar el discurso de la evocaci&oacute;n afectuosa del hermano desaparecido a la atm&oacute;sfera m&aacute;s elevada, en la que nos quiere y a la que nos lleva la Palabra de Dios, que acaba de ser proclamada. He aqu&iacute;, hermanos e hijos querid&iacute;simos, que ha resonado en nuestros o&iacute;dos la elevada advertencia evang&eacute;lica del<i> Estote parati (Lc<\/i> 12, 40): el Se&ntilde;or nos ha hablado de vigilancia, de prontitud y de preparaci&oacute;n \u2014&quot;ce&ntilde;idos vuestros lomos y encendidas las l&aacute;mparas&quot;\u2014 esperando su venida.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta es una lecci&oacute;n de validez permanente, porque se enlaza con la exig&uuml;idad de nuestro vivir sobre esta tierra, nos recuerda la &quot;relatividad&quot; de nuestra estancia tempor&aacute;nea aqu&iacute; abajo y al mismo tiempo su importancia determinante en orden a la otra y definitiva estancia en el cielo. Por esto la triste circunstancia que nos ha reunido aqu&iacute; como, por lo dem&aacute;s, toda muerte se revela <i>a la luz de la fe<\/i> una realidad saludable, como ocasi&oacute;n de meditaci&oacute;n y fuente de gracia. Tambi&eacute;n nosotros debemos estar siempre preparados sicol&oacute;gicamente, espiritualmente, en posesi&oacute;n de esa<i> libertad interior,<\/i> que, teni&eacute;ndonos desvinculados de los lazos del mundo y manteni&eacute;ndonos en tensi&oacute;n del deseo, facilita y apresura en la esperanza nuestro encuentro con Cristo Se&ntilde;or all&aacute; arriba, en la patria<\/p>\n<p align=\"left\">Me parece que el cardenal Pignedoli, incluso por el modo con que se ha alejado de nosotros, nos ofrece este espect&aacute;culo de serenidad y desprendimiento. Ciertamente, yo deseo, m&aacute;s a&uacute;n, debo agradecerle el multiforme y siempre diligente servicio que, durante largos a&ntilde;os, ha prestado a la Santa Sede y a la Iglesia; pero quiero manifestar ahora una raz&oacute;n particular de agradecimiento, tambi&eacute;n en nombre vuestro, por la fructuosa lecci&oacute;n que nos ha dejado al morir.<\/p>\n<p align=\"left\">Concluir&eacute;, pues, con el libro de la Sabidur&iacute;a: &quot;El justo aunque muera prematuramente, tendr&aacute; descanso&quot;. Realmente, por su vida de siervo bueno y fiel, por su muerte de siervo diligente y vigilante, &eacute;l ha encontrado ya descanso en Dios, es decir, el consuelo, el premio y la paz. As&iacute; sea.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA EN SUFRAGIO DEL CARDENAL SERGIO PIGNEDOLI HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San Pedro Jueves 26 de junio de 1980 &nbsp; Venerados hermanos del Sacro Colegio, y vosotros todos, querid&iacute;simos hijos que me escuch&aacute;is: He querido esta recogida concelebraci&oacute;n de la bas&iacute;lica de San Pedro para recordar y elevar sufragios por &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/26-de-junio-de-1980-santa-misa-en-sufragio-del-card-sergio-pignedoli\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab26 de junio de 1980, Santa Misa en sufragio del Card. 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