{"id":39637,"date":"2016-10-05T22:56:47","date_gmt":"2016-10-06T03:56:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-junio-de-1980-solemnidad-del-corpus-christi\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:47","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:47","slug":"8-de-junio-de-1980-solemnidad-del-corpus-christi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-junio-de-1980-solemnidad-del-corpus-christi\/","title":{"rendered":"8 de junio de 1980, Solemnidad del Corpus Christi"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/> EN LA MISA DE LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI <\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 8 de junio de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. La Iglesia ha escogido, desde hace siglos, el <i>jueves siguiente<\/i> a la fiesta de la Sant&iacute;sima Trinidad como d&iacute;a dedicado a una especial veneraci&oacute;n p&uacute;blica de la Eucarist&iacute;a: el d&iacute;a del <i>Corpus Domini<\/i>. Pero, a causa de ser ahora ese jueves d&iacute;a laborable, celebramos dicha solemnidad hoy, domingo. La celebramos junto a la bas&iacute;lica de San Pedro, deseando asociar a ella toda la fe y todo el amor de Pedro y de los Ap&oacute;stoles, los cuales, el Jueves Santo, antes de Pascua, participaron en la &uacute;ltima Cena, es decir, en la instituci&oacute;n de este <i>Sacramento<\/i>, que fue siempre considerado en la Iglesia como <i>el m&aacute;s santo<\/i>: el sacramento del Cuerpo y de la Sangre del Se&ntilde;or. El sacramento de la Pascua divina. El sacramento de la muerte y de la resurrecci&oacute;n. El sacramento del Amor, que es m&aacute;s poderoso que la muerte. El sacramento del sacrificio y del banquete de la redenci&oacute;n. El sacramento de la comuni&oacute;n de las almas con Cristo en el Esp&iacute;ritu Santo. El sacramento de la fe de la Iglesia peregrinante y de la esperanza de la uni&oacute;n eterna. El alimento de las almas. El sacramento del pan y del vino, de las especies m&aacute;s pobres, que se convierten en nuestro tesoro y en nuestra riqueza m&aacute;s grandes. &quot;He aqu&iacute; el pan de los &aacute;ngeles, convertido en pan de los caminantes&quot; (secuencia), &quot;&#8230;no como el pan que comieron los padres y murieron; el que come de este pan vivir&aacute; para siempre&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 58).<\/p>\n<p align=\"left\">2. &iquest;Por qu&eacute; ha sido escogido un jueves para la solemnidad del Corpus Domini? La respuesta es f&aacute;cil. Esta solemnidad se refiere al misterio ligado hist&oacute;ricamente a ese d&iacute;a, al <i>Jueves Santo<\/i>. Y tal d&iacute;a es, en el sentido m&aacute;s estricto de la palabra, la fiesta eucar&iacute;stica de la Iglesia. El Jueves Santo se cumplieron las palabras que Jes&uacute;s hab&iacute;a pronunciado una vez en la sinagoga de Cafarna&uacute;n; al o&iacute;rle, &quot;muchos de sus disc&iacute;pulos se retiraron y ya no le segu&iacute;an&quot;, mientras los Ap&oacute;stoles respondieron por boca de Pedro: &quot;&iquest;A qui&eacute;n iremos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 66-68). La Eucarist&iacute;a encierra en s&iacute; el cumplimiento de esas palabras. En ella la <i>vida eterna<\/i> tiene su anticipo y su comienzo.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna, y yo le resucitar&eacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 54). Eso vale ya para el mismo Cristo, que inicia su triduo pascual el Jueves Santo con la &uacute;ltima Cena, es condenado a muerte y crucificado el Viernes Santo, y resucitar&aacute; al tercer d&iacute;a. La Eucarist&iacute;a <i>es<\/i> el <i>sacramento de esa muerte<\/i> y de esa <i>resurrecci&oacute;n<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">En ella, el Cuerpo de Cristo se transforma verdaderamente en <i>comida<\/i> y la Sangre en <i>bebida<\/i> para la vida eterna, para la resurrecci&oacute;n. En efecto, el que come ese Cuerpo eucar&iacute;stico del Se&ntilde;or y bebe en la Eucarist&iacute;a la Sangre derramada por El para la redenci&oacute;n del mundo, llega a esa comuni&oacute;n con Cristo, de la que el Se&ntilde;or mismo dice: &quot;Permanece en m&iacute; y yo en &eacute;l&quot; (<i>Jn<\/i> 15, 4). Y el hombre, permaneciendo en Cristo, en el Hijo que vive del Padre, vive tambi&eacute;n, mediante El, de esa vida que constituye la uni&oacute;n del Hijo con el Padre en el Esp&iacute;ritu Santo: vive la vida divina.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Celebramos, por tanto, la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo el jueves despu&eacute;s de la <i>Sant&iacute;sima Trinidad<\/i>, para poner de relieve precisamente esa <i>Vida<\/i> que nos da la Eucarist&iacute;a. Mediante el Cuerpo y la Sangre de Cristo permanece en ella un reflejo m&aacute;s completo de la Sant&iacute;sima Trinidad, de modo que la Vida divina <i>es participada<\/i>, en este sacramento, <i>por nuestras almas<\/i>. Este es el misterio m&aacute;s profundo, m&aacute;s &iacute;ntimo que asumimos con todo nuestro coraz&oacute;n, con todo nuestro &quot;yo&quot; interior. Y lo vivimos en la <i>intimidad<\/i>, en el <i>recogimiento<\/i> m&aacute;s profundo, sin encontrar ni las palabras justas, ni los gestos adecuados para corresponder a &eacute;l. Las palabras m&aacute;s exactas quiz&aacute; sean &eacute;stas: &quot;Se&ntilde;or, yo no soy digno de que entres bajo mi techo&#8230;&quot; (<i>Mt<\/i> 8, 8), unidas a una actitud de adoraci&oacute;n profunda.<\/p>\n<p align=\"left\">Sin embargo, existe un &uacute;nico d&iacute;a \u2014y un determinado tiempo\u2014 en el que nosotros queremos dar, a una realidad tan &iacute;ntima, <i>una especial expresi&oacute;n exterior y p&uacute;blica<\/i>. Esto sucede precisamente hoy. Es una expresi&oacute;n de amor y de veneraci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo pensando en su muerte, de la que dej&oacute; su propio memorial en la Eucarist&iacute;a, &iquest;no dijo acaso una vez &quot;Padre, glorif&iacute;came cerca de Ti mismo, con la gloria que tuve cerca de Ti antes que el mundo existiese&quot; (<i>Jn<\/i> 17, 5)?<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo permanece en esa gloria despu&eacute;s de la resurrecci&oacute;n. El sacramento de su expoliaci&oacute;n y de su muerte es al mismo tiempo el <i>sacramento de esa gloria<\/i> en la que permanece. Y aunque a la glorificaci&oacute;n, de que goza en Dios, no corresponda ninguna expresi&oacute;n adecuada de adoraci&oacute;n humana, es justo sin embargo, que con la Eucarist&iacute;a del Jueves Santo se enlace tambi&eacute;n <i>esa liturgia especial de adoraci&oacute;n<\/i>, que lleva consigo la fiesta de hoy. Este es el d&iacute;a en que no solamente recibimos la Hostia de la vida eterna, sino que tambi&eacute;n caminamos con la mirada fija en la Hostia eucar&iacute;stica, juntos todos en procesi&oacute;n, que es un s&iacute;mbolo de nuestra <i>peregrinaci&oacute;n con Cristo<\/i> en la vida terrena.<\/p>\n<p align=\"left\">Caminamos por las plazas y calles de nuestras ciudades, por esos caminos nuestros en los que se desarrolla normalmente nuestra peregrinaci&oacute;n. All&iacute; donde viviendo, trabajando, andando con prisas, lo llevamos en lo &iacute;ntimo de nuestros corazones, all&iacute; queremos llevarlo en procesi&oacute;n y mostr&aacute;rselo a todos, para que sepan que, gracias al Cuerpo del Se&ntilde;or, todos tienen o pueden tener en s&iacute; la vida (cf. <i>Jn<\/i> 6, 52 Y para que respeten esa nueva vida que hay en el hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Iglesia santa, alaba a tu Se&ntilde;or! Am&eacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II EN LA MISA DE LA SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI Domingo 8 de junio de 1980 &nbsp; 1. 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