{"id":39642,"date":"2016-10-05T22:56:54","date_gmt":"2016-10-06T03:56:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-mayo-de-1980-santa-misa-ante-la-catedral-de-notre-dame\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:54","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:54","slug":"30-de-mayo-de-1980-santa-misa-ante-la-catedral-de-notre-dame","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/30-de-mayo-de-1980-santa-misa-ante-la-catedral-de-notre-dame\/","title":{"rendered":"30 de mayo de 1980, Santa Misa ante la Catedral de Notre Dame"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_parigi_sp.htm\">VISITA PASTORAL A PAR&Iacute;S Y LISIEUX<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/> DURANTE LA MISA CELEBRADA <br \/> ANTE LA CATEDRAL DE NOTRE DAME<\/font><\/b><\/p>\n<p> Viernes 30 de mayo de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. &iquest;T&uacute; amas?<\/p>\n<p align=\"left\">Pregunta fundamental, pregunta corriente. Es la pregunta que abre el coraz&oacute;n y que da sentido a la vida. Es la pregunta que decide sobre la verdadera dimensi&oacute;n del hombre. En ella debe expresarse el hombre por entero y debe tambi&eacute;n en ella superarse a s&iacute; mismo.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Me amas?<\/p>\n<p align=\"left\">Esta pregunta ha sido planteada hace un instante en este lugar. Es un lugar hist&oacute;rico, un lugar sagrado. Aqu&iacute; encontramos el genio de Francia, el genio que qued&oacute; expresado en la arquitectura de este templo hace ocho siglos y que sigue siempre aqu&iacute;, para testimonio del hombre. El hombre, en efecto, a trav&eacute;s de todas las f&oacute;rmulas con las que trata de definirse a s&iacute; mismo, no puede olvidar que es, <i>tambi&eacute;n &eacute;l, un templo<\/i>: el templo donde habita el Esp&iacute;ritu Santo. Por este motivo, el hombre ha erigido este templo, que da testimonio de &eacute;l desde hace ocho siglos: Notre Dame.<\/p>\n<p align=\"left\">Aqu&iacute;, en este lugar, <i>en el transcurso de nuestro primer encuentro, hay que plantear esta pregunta<\/i>: &quot;&iquest;Me amas?&quot;. Pero debe tambi&eacute;n plantearse en todas partes y siempre. Es una pregunta que <i>hace Dios al hombre<\/i>. Y el hombre debe hac&eacute;rsela continuamente a s&iacute; mismo.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Esa pregunta fue hecha por Cristo a Pedro. Cristo le pregunt&oacute; tres vences, y tres veces respondi&oacute; Pedro. &quot;Sim&oacute;n, hijo de Juan, &iquest;me amas&#8230;? S&iacute;, Se&ntilde;or, t&uacute; sabes que te amo&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 15-17).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Y Pedro emprendi&oacute; desde entonces, con esa pregunta y esa respuesta, el camino que hab&iacute;a de seguir hasta el fin de su vida<\/i>. Ante todo, deb&iacute;a poner en pr&aacute;ctica el admirable di&aacute;logo que acababa de producirse tambi&eacute;n tres veces: <i>&quot;Apacienta<\/i> mis corderos&quot;, &quot;<i>apacienta<\/i> mis ovejas&#8230; S&eacute; el pastor de este reba&ntilde;o, del que yo soy la puerta y el Buen Pastor&quot; (cf. <i>Jn<\/i> 10, 7).<\/p>\n<p align=\"left\">Para siempre, hasta el fin de su vida, Pedro deb&iacute;a avanzar por ese camino, acompa&ntilde;ado de esa triple pregunta: &quot;&iquest;Me amas?&quot;. Y conformar&iacute;a todas sus actividades a la respuesta que entonces hab&iacute;a dado. Cuando fue convocado ante el Sanedr&iacute;n. Cuando fue encerrado en la prisi&oacute;n de Jerusal&eacute;n, prisi&oacute;n de la que no deb&iacute;a salir&#8230; y de la que, sin embargo, sali&oacute;. Y cuando march&oacute; de Jerusal&eacute;n hacia el norte, a Antioqu&iacute;a, y luego m&aacute;s lejos a&uacute;n, de Antioqu&iacute;a <i>a Roma<\/i>. Y cuando en Roma persever&oacute; hasta el fin de sus d&iacute;as, conoci&oacute; la fuerza de las palabras seg&uacute;n las cuales <i>otro le conducir&iacute;a<\/i> a donde no quer&iacute;a ir&#8230; (cf. <i>Jn<\/i> 21, 18).<\/p>\n<p align=\"left\">Sab&iacute;a tambi&eacute;n que, gracias a la fuerza de esas palabras, <i>la Iglesia perseveraba<\/i> &quot;en o&iacute;r la ense&ntilde;anza de los Ap&oacute;stoles y en la uni&oacute;n, en la fracci&oacute;n del pan y en la oraci&oacute;n&#8230;&quot; y que &quot;cada d&iacute;a el Se&ntilde;or iba incorporando a los que hab&iacute;an de ser salvos&quot; (<i>Act<\/i> 2, 42. 47).<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; sucedi&oacute; en Jerusal&eacute;n. Y luego en Antioqu&iacute;a. Y luego en Roma. Y sucesivamente tambi&eacute;n aqu&iacute;, al Oeste y al Norte de los Alpes: en <i>Marsella, Li&oacute;n, Par&iacute;s<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Pedro jam&aacute;s puede olvidar esta pregunta: &quot;&iquest;Me amas?&quot;, La lleva consigo adondequiera que va. La lleva a trav&eacute;s de los siglos, a trav&eacute;s de las generaciones. En medio de los nuevos pueblos y de las nuevas naciones. En medio de lenguas y de razas siempre nuevas. La lleva &eacute;l solo y, sin embargo, no est&aacute; solo. <i>Otros la llevan tambi&eacute;n con &eacute;l:<\/i> Pablo, Juan, Santiago, Andr&eacute;s, Ireneo de Li&oacute;n, Benito de Nursia, Mart&iacute;n de Tours, Bernardo de Claraval, el Poverello de As&iacute;s, Juana de Arco, Francisco de Sales, Juana Francisca de Chantal, Vicente de Pa&uacute;l, Juan Mar&iacute;a Vianney, Teresa de Lisieux.<\/p>\n<p align=\"left\">En esta tierra que tengo hoy la suerte de visitar, aqu&iacute; en esta ciudad, ha habido y hay muchos hombres y mujeres que han sabido y saben todav&iacute;a que<i> toda su vida tiene valor y sentido s&oacute;lo y exclusivamente en la medida en que es una respuesta<\/i> a esta misma pregunta: &iquest;Amas? &iquest;Me amas? Ellos dieron y dan su respuesta de modo total y perfecto \u2014una respuesta heroica\u2014 o tambi&eacute;n de manera com&uacute;n, ordinaria. Pero en todo caso, saben que su vida, que la vida humana en general, tiene valor y sentido en la medida en que es la <i>respuesta a esa pregunta<\/i>: &iquest;T&uacute; amas? Solamente gracias a esa pregunta la vida vale la pena de ser vivida.<\/p>\n<p align=\"left\">Yo vengo aqu&iacute; siguiendo sus huellas. Visito su patria terrena. Recomiendo a su intercesi&oacute;n Francia y Par&iacute;s, la Iglesia y el mundo. La respuesta que han dado a esa. pregunta &quot;&iquest;T&uacute; amas?&quot;, tiene una <i>significaci&oacute;n universal, un valor perdurable<\/i>. Construye en la historia de la humanidad, el mundo del bien. S&oacute;lo el amor construye dicho mundo. Lo construye con trabajo. Debe luchar para darle forma; debe luchar contra las fuerzas del mal, del pecado, del odio, contra la codicia de la carne, contra la codicia de los ojos y contra la soberbia de la vida (cf. <i>Jn<\/i> 2, 16).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Esta lucha es incesante<\/i>. Es tambi&eacute;n antigua como la historia del hombre. En nuestro tiempo, esta lucha para dar forma a nuestro mundo parece ser m&aacute;s grande que nunca. Y m&aacute;s de una vez nos preguntamos, temblando, si el odio <i>no triunfar&aacute;<\/i> sobre el amor, la guerra sobre la paz, la destrucci&oacute;n sobre la construcci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Qu&eacute; elocuencia tan extraordinaria la de esta pregunta de Cristo: &quot;&iquest;Me amas?&quot;! Es fundamental para cada uno y para todos. Es fundamental para el individuo y para la sociedad, para la naci&oacute;n y para el Estado. Es fundamental para Par&iacute;s y para Francia: &quot;&iquest;T&uacute; amas?&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Cristo es la <i>piedra angular<\/i> de esta construcci&oacute;n. Es la piedra angular <i>de esta forma que el mundo<\/i>, nuestro mundo humano, <i>puede tomar gracias al amor<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Pedro lo sab&iacute;a; &eacute;l, a quien Cristo pregunt&oacute; tres veces &quot;&iquest;Me amas?&quot;. Pedro lo sab&iacute;a; &eacute;l, que a la hora de la prueba neg&oacute; tres veces a su Maestro.. Y su voz temblaba cuando respondi&oacute;: &quot;Se&ntilde;or, t&uacute; sabes que te amo&quot; (<i>Jn<\/i> 21, 15). Sin embargo, no respondi&oacute;: &quot;Y no obstante, Se&ntilde;or, te he decepcionado&quot;, sino: &quot;Se&ntilde;or, t&uacute; sabes que te amo&quot;. Al decir esto, <i>sab&iacute;a ya<\/i> que Cristo es la piedra angular sobre la cual, por encima de toda debilidad humana, puede crecer en &eacute;l, en Pedro, <i>esta construcci&oacute;n<\/i> que tendr&aacute; la forma del amor. A trav&eacute;s de todas las situaciones y de todas las pruebas. Hasta el fin. Por eso, escribir&aacute; un d&iacute;a, en su Carta que acabamos de leer, el texto sobre Jesucristo, la piedra angular sobre la cual &quot;<i>vosotros, como piedras vivas<\/i>, sois edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios por Jesucristo&quot; (<i>1 P<\/i>e 2, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">Todo esto no significa <i>otra cosa<\/i> que <i>responder<\/i> siempre y constantemente, con tenacidad y de manera consecuente, a esa &uacute;nica pregunta: &iquest;T&uacute; amas? &iquest;T&uacute; me amas? &iquest;Me amas cada vez m&aacute;s?<\/p>\n<p align=\"left\">Es, en efecto, esta respuesta, es decir, <i>este amor<\/i> lo que hace que seamos &quot;linaje escogido, sacerdocio regio, gente santa, pueblo adquirido&#8230;&quot; (<i>1 Pe<\/i> 2, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">Es la que hace que proclamemos las obras maravillosas de Aquel que nos &quot;ha llamado de las tinieblas a su luz admirable&quot; (<i>ib<\/i>.).<\/p>\n<p align=\"left\">Todo esto Pedro lo supo con la absoluta certidumbre de su fe. Y todo esto lo sabe, y lo contin&uacute;a confesando, <i>en sus sucesores<\/i>. El <i>sabe<\/i>, s&iacute;, y <i>confiesa<\/i> que esta piedra angular, que da a toda la construcci&oacute;n de la historia humana la forma, del amor, de la justicia y de la paz, fue, es y ser&aacute;, verdaderamente, <i>la piedra rechazada por los hombres<\/i>&#8230;, por los hombres, por muchos de ellos que son los constructores del destino del mundo; y, sin embargo, pese a ello, es verdaderamente El, Jesucristo, quien ha sido, es y ser&aacute; <i>la piedra angular de la historia humana<\/i>. Y es de El, de donde, a pesar de todos los conflictos, las objeciones y las negaciones, a pesar de la oscuridad y de las nubes que no dejan de acumularse en el horizonte de la historia \u2014&iexcl;y bien sab&eacute;is cu&aacute;n amenazadoras son hoy, en nuestra &eacute;poca!\u2014, es de El, de donde la construcci&oacute;n perenne surgir&aacute;, sobre El se erigir&aacute;, a partir de El se desarrollar&aacute;. S&oacute;lo el amor tiene la fuerza de hacer esto. <i>Solamente el amor no conoce ocaso<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">S&oacute;lo el amor dura siempre (cf. <i>1 Cor<\/i> 13, 8). S&oacute;lo el amor construye la forma de la eternidad en las dimensiones terrestres y fugaces de la historia del hombre sobre la tierra.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Estamos aqu&iacute; en un lugar sagrado: Notre Dame. Esta espl&eacute;ndida construcci&oacute;n, tesoro del arte g&oacute;tico, vuestros abuelos <i>la consagraron a la Madre de Dios<\/i>. La consagraron a quien, entre todos los seres humanos, dio la respuesta m&aacute;s perfecta a esa pregunta: &iquest;T&uacute; amas? &iquest;T&uacute; me amas? &iquest;Me amas cada vez m&aacute;s? Su vida entera fue, en efecto, una respuesta perfecta, sin error alguno, a esta pregunta.<\/p>\n<p align=\"left\">Conven&iacute;a, pues, que yo comenzase en un lugar consagrado a Mar&iacute;a <i>mi encuentro<\/i> con Par&iacute;s y con Francia, encuentro al que he sido tan cort&eacute;smente invitado por las autoridades del Estado y de la ciudad, por la Iglesia y sus Pastores. Mi visita del lunes a la sede de la UNESCO, en Par&iacute;s, adquiere por eso su emplazamiento completo y la dimensi&oacute;n que corresponde a mi misi&oacute;n de testimonio y de servicio apost&oacute;lico.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta invitaci&oacute;n es para m&iacute; un gran premio. Lo aprecio vivamente. Deseo tambi&eacute;n, seg&uacute;n mis posibilidades y seg&uacute;n la gracia de estado que me ha sido concedida, responder a esa invitaci&oacute;n y <i>hacerle alcanzar su objetivo<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Por eso, me alegra que este nuestro primer encuentro tenga lugar en presencia de la Madre de Dios, ante la que es nuestra esperanza. Deseo confiarle el servicio que debo cumplir entre vosotros. A Ella tambi&eacute;n le pido, junto con todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, <i>que este servicio sea &uacute;ti<\/i>l y fructuoso para la Iglesia en Francia, para el hombre y para el mundo contempor&aacute;neo.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Son numerosos los lugares de vuestro pa&iacute;s donde muy frecuentemente, quiz&aacute; cada d&iacute;a, mi pensamiento y mi coraz&oacute;n van como peregrinos: el santuario de la Virgen Inmaculada de Lourdes, Lisieux y Ars, adonde esta vez no podr&eacute; acercarme, y Annecy, adonde he sido invitado desde hace tiempo sin poder hasta ahora realizar mi deseo.<\/p>\n<p align=\"left\">Y he aqu&iacute; que se presenta ante mis ojos Francia, madre de santos a lo largo de tantas generaciones y siglos. &iexcl;Oh, cu&aacute;nto me gustar&iacute;a que <i>volvieran todos a nuestro siglo<\/i>, a nuestra generaci&oacute;n, en la medida de sus necesidades y responsabilidades!<\/p>\n<p align=\"left\">En este primer encuentro, yo deseo que todos y cada uno escuchemos en toda su elocuencia la pregunta que Cristo hizo anta&ntilde;o a Pedro: &iquest;Amas? &iquest;Me amas? &iexcl;Que esa pregunta resuene y encuentre eco profundo en cada uno de nosotros!<\/p>\n<p align=\"left\">El futuro del hombre y del mundo depende de ello. &iquest;Escucharemos esa pregunta &iquest;Comprenderemos su importancia? &iquest;C&oacute;mo responderemos a ella?<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A PAR&Iacute;S Y LISIEUX HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA MISA CELEBRADA ANTE LA CATEDRAL DE NOTRE DAME Viernes 30 de mayo de 1980 &nbsp; 1. &iquest;T&uacute; amas? 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