{"id":39643,"date":"2016-10-05T22:56:56","date_gmt":"2016-10-06T03:56:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-mayo-de-1980-santa-misa-para-un-grupo-de-peregrinos-irlandeses\/"},"modified":"2016-10-05T22:56:56","modified_gmt":"2016-10-06T03:56:56","slug":"28-de-mayo-de-1980-santa-misa-para-un-grupo-de-peregrinos-irlandeses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/28-de-mayo-de-1980-santa-misa-para-un-grupo-de-peregrinos-irlandeses\/","title":{"rendered":"28 de mayo de 1980, Santa Misa para un grupo de peregrinos irlandeses"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA UN GRUPO DE PEREGRINOS IRLANDESES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/p>\n<p> <\/i><\/b><i>Capilla Paulina<br \/> Mi&eacute;rcoles 28 de mayo de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas de la parroquia de Long Tower:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1.&nbsp;S&eacute; que desde hace tiempo <i>ansiabais visitar Roma.<\/i> Constantemente hab&eacute;is tenido en el pensamiento esta meta; hab&eacute;is hecho el plan con gran anticipaci&oacute;n; os hab&eacute;is preparado espiritualmente a esta peregrinaci&oacute;n de fe. Y vuestras esperanzas y planes se han convertido en realidad ahora, una realidad que llena de alegr&iacute;a vuestro coraz&oacute;n y el m&iacute;o tambi&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, este momento constituye el culmen de vuestro viaje, porque estamos celebrando juntos el sacrificio eucar&iacute;stico que, seg&uacute;n nos recuerda el Concilio Vaticano II, es &quot;fuente y cumbre de toda la vida cristiana&quot;<i> <\/i> (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>,<\/i> 11).<\/p>\n<p align=\"left\">2.&nbsp;Hab&eacute;is venido con vuestras alegr&iacute;as y vuestros dolores, trayendo en el coraz&oacute;n vuestras intenciones y las de vuestros seres queridos. Hab&eacute;is venido a invocar la intercesi&oacute;n de los Santos Ap&oacute;stoles de Roma Pedro y Pablo, que orientan vuestra mirada hacia el Se&ntilde;or desde las paredes de esta capilla. Pero sobre todo <i>hab&eacute;is venido a buscar a Jesucristo en el centro de su Iglesia<\/i> y a renovar la confianza en El. Es como si oyerais y obedecierais las palabras del autor inspirado que os urge a ir a Cristo: &quot;Acerqu&eacute;monos, pues, confiadamente al trono de la gracia, a fin de recibir misericordia y hallar gracia en tiempos de necesidad&quot;<i> (Heb<\/i> 4, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">3.&nbsp;Y<i> hoy toda vuestra expectaci&oacute;n ha llegado a cumplimiento.<\/i> Os hab&eacute;is acercado a Cristo y El os ha incorporado a su culto eucar&iacute;stico al Padre. Os da su gracia y perd&oacute;n, su amor y paz.<\/p>\n<p align=\"left\">4.&nbsp;La expectaci&oacute;n que precedi&oacute; vuestra visita en estos meses e incluso a&ntilde;os desde el primer momento que hicisteis el plan, es<i> s&iacute;mbolo de otra expectaci&oacute;n, <\/i>una expectaci&oacute;n que forma parte de la vida cristiana. La oraci&oacute;n de la Misa habla de ello cuando dice &quot;esperamos con gozosa esperanza la venida de Nuestro Salvador Jesucristo&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">La venida de Nuestro Salvador Jesucristo en gloria es<i> el gran acontecimiento futuro que da una dimensi&oacute;n totalmente nueva a nuestra vida.<\/i> Somos ciudadanos de una ciudad terrena donde fatiga y dolor, trabajo y esfuerzo forman parte de la trama de nuestra existencia. Dios quiere nuestra condici&oacute;n temporal del mismo modo que quiere nuestro destino futuro, pero es precisamente la luz del futuro la que da perspectiva a todas las cosas en los fallos de la vida presente. O dicho de otro modo, ser&aacute; revelada la plenitud de la realidad s&oacute;lo cuando Cristo vuelva de nuevo a llevarnos con El a todos nosotros que hemos sido redimidos por su Sangre preciosa, &quot;la Sangre preciosa de Cristo, cordero sin defecto ni mancha&quot; (<i>1 Pe<\/i> 1, 19). Su venida a cada uno de nosotros en un momento dado, conocido s&oacute;lo del Padre, y su venida final en gloria, dan dimensi&oacute;n nueva a nuestra visi&oacute;n de la vida.<\/p>\n<p align=\"left\">5.&nbsp;Forman parte de nuestra responsabilidad temporal el af&aacute;n por el avance del Reino de Dios en la tierra, la promoci&oacute;n de la dignidad de cada ser humano, la lucha contra la violencia, la siembra de comprensi&oacute;n y compasi&oacute;n, y la construcci&oacute;n del edificio de la paz sobre fundamentos firmes de justicia y amor. Como el Hijo del hombre, estamos aqu&iacute; &quot;no para ser servidos sino para servir&quot;. Al actuar as&iacute; experimentamos gran gozo y felicidad; y sin embargo sabemos que &quot;ni el ojo vio ni el o&iacute;do oy&oacute;, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman&quot; (<i>1 Cor<\/i> 2, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">6. Por tanto, el elemento de la expectaci&oacute;n forma<i> parte de nuestra vocaci&oacute;n cristiana.<\/i> Responde al plan de Dios. La espera de Nuestro Salvador Jesucristo, lejos de ser disculpa para la inactividad o falta de sensibilidad hacia las necesidades del mundo, nos estimula a &quot;vivir sobria, justa y piadosamente en este siglo&quot; (<i>Tit<\/i> 2, 12).<\/p>\n<p align=\"left\">Muy estimados: Este es<i> el testimonio que debemos dar ante el mundo:<\/i> evidenciar en nuestras obras que creemos realmente que &quot;Cristo volver&aacute;&quot;. A la luz de esta expectaci&oacute;n descubrimos el valor inmenso de nuestros esfuerzos por vivir cristianamente. Esta expectaci&oacute;n comunica gozo profundo a nuestra vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Y yo os pedir&iacute;a que cuando volv&aacute;is a vuestra tierra, llev&eacute;is mi mensaje a todos los miembros de vuestra parroquia. a todas las personas de la di&oacute;cesis de Derry. Decidles que el Papa os pide<i> vivir con esperanza gozosa,<\/i> firmemente convencidos de la venida del &quot;gran Dios y Salvador nuestro, Cristo Jes&uacute;s!&quot; (<i>Tit<\/i> 2, 13). Decidles que el Papa les da las gracias por su arraigada fidelidad a Cristo y a su Vicario en la tierra. A los presentes y a todos vuestros seres queridos que est&aacute;n en vuestro pa&iacute;s, imparto de coraz&oacute;n mi bendici&oacute;n apost&oacute;lica.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA UN GRUPO DE PEREGRINOS IRLANDESES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Capilla Paulina Mi&eacute;rcoles 28 de mayo de 1980 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas de la parroquia de Long Tower: 1.&nbsp;S&eacute; que desde hace tiempo ansiabais visitar Roma. 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