{"id":39647,"date":"2016-10-05T22:57:01","date_gmt":"2016-10-06T03:57:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-mayo-de-1980-misa-para-los-estudiantes-en-yamusukro\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:01","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:01","slug":"11-de-mayo-de-1980-misa-para-los-estudiantes-en-yamusukro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-mayo-de-1980-misa-para-los-estudiantes-en-yamusukro\/","title":{"rendered":"11 de mayo de 1980, Misa para los estudiantes en Yamusukro"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_africa_sp.htm\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A &Aacute;FRICA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS ESTUDIANTES DE COSTA DE MARFIL<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/p>\n<p> Yamusukro, domingo 11 de mayo de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos estudiantes:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. &iquest;C&oacute;mo agradeceros el que hay&aacute;is venido en tan gran n&uacute;mero, con tanta alegr&iacute;a y confianza en torno al Padre y jefe de la Iglesia cat&oacute;lica? Deseo y pido a Dios que este encuentro resulte una muestra de comuni&oacute;n profunda de nuestros corazones y de nuestras almas, un momento inolvidable para m&iacute; y determinante para vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">He podido ya conocer vuestros problemas y vuestras aspiraciones de estudiantes de Costa de Marfil. Me han causado a la vez alegr&iacute;a y emoci&oacute;n. Me dirijo, por tanto, con toda confianza a vosotros j&oacute;venes, plenamente maduros y portadores de grandes esperanzas humanas y cristianas. La liturgia de la Palabra que acaba de realizarse habr&aacute; ciertamente contribuido a poner vuestras almas en estado de receptividad. Las tres lecturas constituyen un marco ideal para la obligada meditaci&oacute;n que haremos enseguida. La Iglesia, a la que os hab&eacute;is incorporado por los sacramentos del bautismo y de la confirmaci&oacute;n \u2014tendr&eacute; adem&aacute;s el gozo de conferir esta &uacute;ltima a muchos de vosotros\u2014, es una Iglesia abierta, desde su fundaci&oacute;n, a todos los hombres y a todas las culturas; una Iglesia segura de llegar a un final glorioso a trav&eacute;s de las humillaciones y persecuciones que ha sufrido en el transcurso de la historia; una Iglesia misteriosamente animada por el Esp&iacute;ritu de Pentecost&eacute;s y ansiosa de revelar a los hombres la dignidad inalienable y su vocaci&oacute;n de &quot;familiares de Dios&quot;, de criaturas habitadas por Dios, Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo. &iexcl;Qu&eacute; tonificante resulta respirar esta atm&oacute;sfera de una Iglesia siempre joven y entusiasta!<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestros obispos os han dirigido recientemente, no s&oacute;lo a vosotros, sino tambi&eacute;n a vuestros padres y a vuestros educadores, una carta que quer&iacute;a advertiros de los peligros que amenazan a la juventud, provocando en sus filas y en las de los adultos, un generoso sobresalto espiritual. Muchos de vosotros sois muy conscientes de las dificultades y necesidades que rodean los ambientes juveniles. Sin generalizar, no ten&eacute;is miedo de llamar a las cosas por su nombre e interrogar a vuestros mayores aludiendo a las c&eacute;lebres palabras del Profeta Ezequiel: &quot;Los padres comieron las agraces y los dientes de los hijos sufren la dentera!&#8217; (<i>Ez<\/i> 18, 2).<\/p>\n<p align=\"left\">2. Hoy, por mi parte, yo quisiera convenceros de una verdad muy sencilla, pero capital, que vale para todo hombre y para toda sociedad que sufre f&iacute;sica o moralmente, a saber: que la enfermedad no puede curarse si no se tornan los remedios necesarios. Es lo que el Ap&oacute;stol Santiago quer&iacute;a hacer comprender a los primeros cristianos (cf. <i>Sant<\/i> 1, 23-26). De nada sirve diagnosticar el mal en el espejo de la conciencia individual y colectiva, si se olvida f&aacute;cilmente o no se le quiere curar. Cada uno en la sociedad tiene sus responsabilidades sobre esa situaci&oacute;n y, por tanto. cada uno est&aacute; llamado a una conversi&oacute;n personal que es realmente una forma de participar en la evangelizaci&oacute;n del mundo (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nunliandi<\/a><\/i>, 21, 41). Pero a vosotros yo os pregunto: &iquest;No es cierto que si todos los j&oacute;venes consienten en cambiar su propia vida, toda la sociedad cambiar&aacute;? &iquest;Por qu&eacute; esperar m&aacute;s tiempo soluciones ya hechas para los problemas que sufr&iacute;s? Vuestro dinamismo, vuestra imaginaci&oacute;n, vuestra fe son capaces de transportar monta&ntilde;as.<\/p>\n<p align=\"left\">Miremos juntos, con calma y con realismo, los caminos que os conducir&aacute;n hacia la sociedad que so&ntilde;&aacute;is. Una sociedad construida sobre la verdad, la justicia, la fraternidad, la paz; una sociedad digna del hombre y conforme al designio de Dios. Esos caminos son indiscutiblemente los de vuestra ardiente preparaci&oacute;n para vuestras responsabilidades del ma&ntilde;ana y los de una verdadera vigilancia espiritual<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;J&oacute;venes de Costa de Marfil! Encontrad unidos la valent&iacute;a de vivir. Los hombres que hacen avanzar la historia, tanto al nivel m&aacute;s modesto como al m&aacute;s elevado, son los que siguen convencidos de la vocaci&oacute;n del hombre: vocaci&oacute;n de buscador, de luchador, de constructor. &iquest;Cu&aacute;l es vuestro concepto del hombre? Es una pregunta fundamental, porque la respuesta ser&aacute; determinante para vuestro futuro y el futuro de vuestro pa&iacute;s, porque ten&eacute;is el deber de hacer fruct&iacute;fera vuestra vida.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Ten&eacute;is, en efecto, obligaciones para con la comunidad nacional. Las generaciones pasadas os conducen invisiblemente. Son ellas las que os han permitido acceder a los estudios y a una cultura destinada a hacer de vosotros los cuadros dirigentes de una naci&oacute;n joven. El pueblo cuenta con vosotros. Dejadle que os considere como privilegiados. Lo sois realmente, al menos en el plano del reparto de bienes culturales. &iexcl;Cu&aacute;ntos j&oacute;venes de vuestra edad \u2014en vuestro pa&iacute;s y en el mundo\u2014 realizan su trabajo y contribuyen ya, como obreros o agricultores, a la producci&oacute;n y al &eacute;xito econ&oacute;mico de su pa&iacute;s! Otros, por desgracia, est&aacute;n sin trabajo, sin oficio y, a veces, sin esperanza. Y hay todav&iacute;a otros que no tienen, ni tendr&aacute;n, ocasi&oacute;n de acceder a centros escolares de calidad. Hacia todos ellos ten&eacute;is un deber de solidaridad. Y ellos tienen frente a vosotros el derecho de ser exigentes. Queridos j&oacute;venes: &iquest;Quer&eacute;is ser los pensadores, los t&eacute;cnicos, los responsables que necesitan vuestro pa&iacute;s y &Aacute;frica? Huid, como de la peste, de la negligencia y de las soluciones facilonas. Sed indulgentes para con los dem&aacute;s y severos con vosotros mismos. &iexcl;Sed hombres!<\/p>\n<p align=\"left\">4. Dejadme todav&iacute;a subrayar un aspecto muy importante de vuestra preparaci&oacute;n humana, intelectual, t&eacute;cnica, para vuestras tareas futuras. Eso tambi&eacute;n forma parte de vuestros deberes. Conservad bien vuestras ra&iacute;ces africanas. Salvaguardad los valores de vuestra cultura. Los conoc&eacute;is y os sent&iacute;s orgullosos de ellos: el respeto a la vida, la solidaridad familiar y la ayuda a los padres, la deferencia para con los ancianos, el sentido de hospitalidad, el juicioso mantenimiento de las tradiciones, el gusto de la fiesta y del s&iacute;mbolo, la utilizaci&oacute;n del di&aacute;logo y la palabra para arreglar las diferencias. Todo esto constituye un verdadero tesoro del que pod&eacute;is y deb&eacute;is sacar algo nuevo para la edificaci&oacute;n de vuestro pa&iacute;s, sobre un modelo original y t&iacute;picamente africano, hecho de armon&iacute;a entre los valores de su pasado cultural y las m&aacute;s aceptables prestaciones de la civilizaci&oacute;n moderna. En este plan preciso, estad muy vigilantes ante los modelos de sociedad que se fundan sobre la b&uacute;squeda ego&iacute;sta del bienestar individual, o el poderoso dinero, o sobre la lucha de clases y los medios violentos. Todo materialismo es una fuente de degradaci&oacute;n para el hombre y de servidumbre de la vida en sociedad.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Vayamos todav&iacute;a m&aacute;s lejos en la clara visi&oacute;n del camino que hemos de seguir o tomar. &iquest;Cu&aacute;l es vuestro Dios? Sin ignorar, ni mucho menos, las dificultades que las mutaciones socio-culturales de nuestra &eacute;poca causan a todos los creyentes, pero tambi&eacute;n pensando en todos los que luchan por conservar la fe, yo me atrevo a decir, en pocas palabras y con insistencia: &iexcl;Levantad la cabeza! &iexcl;Mirad con ojos nuevos hacia Jesucristo! Y me permito preguntaros amistosamente: &iquest;Hab&eacute;is tenido conocimiento de la carta que escrib&iacute; el a&ntilde;o pasado a todos los cristianos sobre Cristo Redentor? Siguiendo las huellas de los Papas que me han precedido, y especialmente de Pablo VI, me he esforzado por conjurar la tentaci&oacute;n y el error del hombre contempor&aacute;neo y de las sociedades modernas de relegar a Dios y acabar con la expresi&oacute;n del sentimiento religioso. La muerte de Dios en el coraz&oacute;n y en la vida de los hombres es la muerte del hombre. Yo escrib&iacute;a en esta Carta: &laquo;El hombre que quiere comprenderse hasta el fondo a s&iacute; mismo \u2014no solamente seg&uacute;n criterios y medidas del propio ser, inmediatos, parciales, a veces superficiales e incluso aparentes\u2014 debe, con su inquietud, incertidumbre e incluso con su debilidad y pecaminosidad, con su vida y con su muerte, acercarse a Cristo. Debe, por decirlo as&iacute;, entrar en El con todo su ser, debe &quot;apropiarse&quot; y asimilar toda la realidad de la Encarnaci&oacute;n y de la Redenci&oacute;n para encontrarse a s&iacute; mismo. Si se act&uacute;a en &eacute;l este hondo proceso, entonces &eacute;l da frutos no s&oacute;lo de adoraci&oacute;n a Dios, sino tambi&eacute;n de profunda maravilla de s&iacute; mismo. &iexcl;Qu&eacute; valor debe tener el hombre a los ojos del Creador, si &quot;ha merecido tener tan gran Redentor&quot;, si &quot;Dios ha dado a su Hijo&quot;, a fin de que &eacute;l, el hombre, &quot;no muera, sino que tenga la vida eterna&quot;!&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PB.HTM\">Redemptor hominis<\/a>,<\/i> 10; <i>L&#8217;Osserratore Romano,<\/i> Edici&oacute;n en Lengua Espa&ntilde;ola, 18 de marzo de 1979, p&aacute;g. 6).<\/p>\n<p align=\"left\">S&iacute;, queridos j&oacute;venes, Jesucristo no es un secuestrador del&nbsp; hombre, sino un Salvador. Quiere liberaros, para hacer de todos y cada uno de vosotros salvadores en el mundo estudiantil de hoy, as&iacute; como en las profesiones y responsabilidades importantes que asumir&eacute;is en el futuro.<\/p>\n<p align=\"left\">6. As&iacute;, pues, dejad de pensar en silencio o de decir en voz alta que la fe cristiana es solamente buena para los ni&ntilde;os y las gentes sencillas. Si aparece todav&iacute;a as&iacute;, es porque los adolescentes y los adultos han sido gravemente negligentes al no procurar que su fe aumentase al ritmo de su propio crecimiento humano. La fe no es un vestido bonito para la &eacute;poca infantil. La fe es un don de Dios, una corriente de luz y de fuerza que viene de El y debe esclarecer y dinamizar todos los sectores de la vida, al comp&aacute;s y a medida que &eacute;sta va adquiriendo responsabilidades. Decid&iacute;os vosotros, decidid a vuestros amigos y a vuestros camaradas estudiantes a poner los medios para una formaci&oacute;n religiosa personal, digna de este nombre. Seguid los consejos de los capellanes y colaboradores apost&oacute;licos puestos a vuestra disposici&oacute;n. Con ellos tratad de hacer la s&iacute;ntesis entre vuestros conocimientos humanos y vuestra fe, entre vuestra cultura africana y el modernismo, entre vuestro papel de ciudadanos y vuestra vocaci&oacute;n cristiana. Celebrad vuestra fe y aprended a rezar unidos. Encontrar&eacute;is as&iacute; el sentido de Iglesia que es una comuni&oacute;n en el mismo Se&ntilde;or entre creyentes, que se mezclan diligentes con sus hermanos y hermanas para amarles y servirles a la manera de Cristo. Ten&eacute;is una necesidad vital de inserci&oacute;n en las comunidades cristianas, fraternales y din&aacute;micas. Frecuentadlas asiduamente. Animadlas con el soplo de vuestra juventud. Creadlas, si no existen. As&iacute; se os quitar&aacute; la tentaci&oacute;n de ir a buscar en otra parte \u2014en grupos esot&eacute;ricos\u2014 lo que el cristianismo os proporciona plenamente.<\/p>\n<p align=\"left\">7. L&oacute;gicamente, la profunda formaci&oacute;n personal y comunitaria de que acabamos de hablar, os conducir&aacute; necesariamente a tareas apost&oacute;licas concretas. Muchos de vosotros est&aacute;is ya en ese camino y os felicito por ello. J&oacute;venes de Costa de Marfil, hoy Cristo os hace un llamamiento por medio de su Representante en la tierra. Os llama exactamente como llam&oacute; a Pedro y Andr&eacute;s, Santiago y Juan, y a los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles. Os llama a edificar su Iglesia, a construir una sociedad nueva. &iexcl;Venid en gran n&uacute;mero! Tomad puesto en vuestras comunidades cristianas. Ofreced realmente vuestro tiempo y vuestros talentos, vuestro coraz&oacute;n y vuestra fe para animar las celebraciones lit&uacute;rgicas, para participar en el inmenso trabajo catequ&iacute;stico con los ni&ntilde;os, los adolescentes, los adultos; para insertaros en los numerosos servicios en beneficio de los m&aacute;s pobres, de los analfabetos, de los minusv&aacute;lidos, de los aislados, de los refugiados y de los emigrantes; para animar vuestros Movimientos estudiantiles, para trabajar en las tareas de defensa y promoci&oacute;n de la persona humana. En verdad, la cantera es inmensa y entusiasmante para los j&oacute;venes que se sienten plet&oacute;ricos de vida.<\/p>\n<p align=\"left\">Me parece totalmente indicado este momento para dirigirme a los j&oacute;venes que van a recibir el sacramento de la confirmaci&oacute;n, precisamente para entrar en una nueva etapa de su vida bautismal: la etapa del servicio activo en la inmensa cantera de la evangelizaci&oacute;n del mundo. La imposici&oacute;n de las manos y la unci&oacute;n del santo crisma quieren significar, real y eficazmente, la venida plena del Esp&iacute;ritu Santo a lo m&aacute;s profundo de vuestra persona., algo as&iacute; como al cruce de vuestras facultades humanas de inteligencia en busca de verdad y de libertad, en busca de ideal. Vuestra confirmaci&oacute;n de hoy es vuestro Pentecost&eacute;s para la vida. Comprobad la gravedad y la grandeza de este sacramento. &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; vuestro estilo de vida en adelante? &iexcl;El de los Ap&oacute;stoles a la salida del Cen&aacute;culo! El de los cristianos de todo tiempo, en&eacute;rgicamente fieles a la oraci&oacute;n, a la intensificaci&oacute;n y al testimonio de la fe, a la fracci&oacute;n del pan eucar&iacute;stico, al servicio del pr&oacute;jimo y sobre todo de los m&aacute;s pobres (cf. <i>Act<\/i> 2, 42-47). J&oacute;venes confirmados de hoy o de ayer, avanzad todos por los caminos de la vida como testigos fervientes de Pentecost&eacute;s, fuente inagotable de juventud y de dinamismo para la Iglesia y para el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Estad dispuestos para encontrar a veces oposici&oacute;n, desprecio, mofa. Los verdaderos disc&iacute;pulos no van a ser menos que el Maestro. Sus cruces son como la pasi&oacute;n y la cruz de Cristo: fuente misteriosa de fecundidad. Esta paradoja del sufrimiento ofrecido y fecundo se viene verificando desde hace veinte siglos en la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Dejadme, en fin, aseguraros que estas tareas apost&oacute;licas os preparan no solamente para soportar vuestras pesadas responsabilidades futuras, sino adem&aacute;s para fundar s&oacute;lidos hogares, sin los que una naci&oacute;n no puede largo tiempo mantenerse firme; y, lo que es m&aacute;s, hogares cristianos que son otras tantas c&eacute;lulas de base de la comunidad eclesial. Esas dedicaciones encaminar&aacute;n a algunos de vosotros hacia la entrega total a Cristo, en el sacerdocio o en la vida religiosa. Las di&oacute;cesis de Costa de Marfil, como todas las di&oacute;cesis de &Aacute;frica, tienen el derecho de contar con vuestra generosa respuesta al llamamiento que el Se&ntilde;or hace o&iacute;r ciertamente a muchos de vosotros: &quot;Ven, s&iacute;gueme&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Humo de paja esta celebraci&oacute;n? &iquest;Humo de paja esta meditaci&oacute;n? Los textos lit&uacute;rgicos de este sexto domingo de Pascua nos afirman lo contrario. El Evangelio de Juan nos certifica que el Esp&iacute;ritu Santo habita en los corazones amantes y fieles de los disc&iacute;pulos de Cristo. Su papel es el de refrescarles la memoria de creyentes, iluminarles hasta lo m&aacute;s profundo., ayudarles a responder a los problemas de su tiempo, en la paz y en la esperanza de ese mundo nuevo evocado en la lectura del Apocalipsis.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Que este mismo Esp&iacute;ritu Santo nos una a todos y nos consagre a todos al servicio de Dios nuestro Padre y de los hombres nuestros hermanos, por Cristo, en Cristo y con Cristo! Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Despu&eacute;s de impartir la bendici&oacute;n apost&oacute;lica, el papa dijo al Presidente:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Al agradecerle de nuevo su presencia, me felicito con usted por esta gran concentraci&oacute;n de las juventudes de Costa de Marfil, y le deseo un porvenir espl&eacute;ndido para el pa&iacute;s gracias a esta juventud.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A &Aacute;FRICA MISA PARA LOS ESTUDIANTES DE COSTA DE MARFIL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Yamusukro, domingo 11 de mayo de 1980 &nbsp; Queridos estudiantes: 1. &iquest;C&oacute;mo agradeceros el que hay&aacute;is venido en tan gran n&uacute;mero, con tanta alegr&iacute;a y confianza en torno al Padre y jefe de la Iglesia cat&oacute;lica? &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-mayo-de-1980-misa-para-los-estudiantes-en-yamusukro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab11 de mayo de 1980, Misa para los estudiantes en Yamusukro\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39647","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39647","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39647"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39647\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39647"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39647"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39647"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}