{"id":39651,"date":"2016-10-05T22:57:10","date_gmt":"2016-10-06T03:57:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-mayo-de-1980-misa-en-al-plaza-de-la-independencia-de-acra-ghana\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:10","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:10","slug":"8-de-mayo-de-1980-misa-en-al-plaza-de-la-independencia-de-acra-ghana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-mayo-de-1980-misa-en-al-plaza-de-la-independencia-de-acra-ghana\/","title":{"rendered":"8 de mayo de 1980, Misa en al Plaza de la Independencia de Acra, Ghana"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_africa_sp.htm\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO A &Aacute;FRICA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN ACRA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b> <br \/> Plaza de la Independencia<br \/> Jueves 8 de mayo de 198<\/font><\/i><font color=\"#663300\"><i>0<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas en Cristo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Hace poco menos de diez a&ntilde;os, tuvo lugar aqu&iacute;, en Acra, el primer encuentro panafricano y malgache de laicos. Aunque no estuve presente, tuve la oportunidad entonces de seguir con particular atenci&oacute;n, inter&eacute;s y admiraci&oacute;n los momentos m&aacute;s importantes de aquel hist&oacute;rico acontecimiento, como arzobispo de Cracovia y, a la vez, como consultor del Consejo para los Laicos. En efecto, los seglares, hombres y mujeres, que vinieron desde treinta y seis pa&iacute;ses africanos, estaban diciendo al un&iacute;sono: &quot;&iexcl;Presente!&quot;. Estaban diciendo al mundo: &quot;&iexcl;Estamos presentes en la comuni&oacute;n de los fieles; estamos presentes en la misi&oacute;n de la Iglesia de Cristo en &Aacute;frica!&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde. Dios me ha concedido la oportunidad de venir a Acra, de estar con vosotros hoy, de celebrar la Eucarist&iacute;a junto con vosotros, de hablaros y, a trav&eacute;s de vosotros, dirigir un mensaje a todos los laicos cat&oacute;licos de &Aacute;frica. Hoy es el Sucesor de Pedro, el Papa Juan Pablo II, quien dice &quot;&iexcl;Presente!&quot;. S&iacute;, estoy presente con los seglares de &Aacute;frica; vengo como vuestro padre y como Pastor de la Iglesia universal. &iexcl;Estoy aqu&iacute; como vuestro hermano en la fe! Como un hermano en Cristo quiero deciros cu&aacute;n cercano estoy de vosotros en la caridad infinita del Se&ntilde;or crucificado y resucitado, y cu&aacute;nto os amo, &iexcl;cu&aacute;nto amo a los seglares de &Aacute;frica!<\/p>\n<p align=\"left\">Como vuestro Pastor, quiero confirmaros en vuestros esfuerzos por permanecer fieles al Evangelio, y en vuestra misi&oacute;n de llevar a los otros la Buena Nueva de nuestra salvaci&oacute;n. Quiero exhortaros a vosotros, los laicos, a renovar la fuerza de vuestro compromiso cristiano a trav&eacute;s de la Eucarist&iacute;a, a reavivar la alegr&iacute;a de ser miembros del Cuerpo de Cristo, a dedicaros una vez m&aacute;s, como cristianos en &Aacute;frica, a promover el verdadero e &iacute;ntegro desarrollo de este gran continente. Junto con vosotros quiero dar gracias al Padre celestial, recordando &quot;la obra de vuestra fe, el trabajo de vuestra caridad y la perseverante esperanza en nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&quot; (<i>1 Tes<\/i> 1, 3).<\/p>\n<p align=\"left\">3. Hermanos y hermanas en Cristo: Deseo dirigir mis palabras, mis saludos y mi bendici&oacute;n a los laicos cat&oacute;licos de cada uno de los pa&iacute;ses africanos. Quiero llegar a ellos m&aacute;s all&aacute; de las barreras de la lengua, la geograf&iacute;a y el origen &eacute;tnico, y confiar a cada uno de vosotros sin distinci&oacute;n a Cristo el Se&ntilde;or. Por eso os pido a cada uno de vosotros que o&iacute;s mi mensaje de fraterna solidaridad e instrucci&oacute;n pastoral, que lo comuniqu&eacute;is. Os pido que hag&aacute;is pasar mi mensaje de pueblo en pueblo y de casa en casa. Decid a vuestros hermanos y hermanas en la fe que el Papa os ama a todos y os abraza en la paz de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Este vasto continente de &Aacute;frica ha sido dotado por el Creador con much&iacute;simas recursos naturales. En nuestros d&iacute;as hemos podido observar c&oacute;mo el desarrollo y el uso de estos recursos han servido sobremanera para hacer avanzar el progreso material y social de cada uno de vuestros pa&iacute;ses. Dando gracias a Dios por los beneficios de este progreso no debemos olvidar, no podemos atrevernos a olvidar, que el mayor recurso y el mayor tesoro que se os ha confiado, a vosotros como a cualquiera, es el don de la fe, el tremendo privilegio de&nbsp;conocer a Cristo Jes&uacute;s como Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros que sois laicos en la Iglesia y que pose&eacute;is la fe, el mayor de todos los recursos, vosotros pose&eacute;is una oportunidad &uacute;nica, una responsabilidad crucial. A trav&eacute;s de vuestras vidas, en medio de vuestras actividades cotidianas en el mundo, mostr&aacute;is <i>el poder que tiene la fe para transformar el mundo<\/i> y para renovar la familia de los hombres. Aunque vuestra funci&oacute;n como laicos es oculta y desconocida, como la levadura o la sal de la tierra de que habla el Evangelio, sin embargo es indispensable para la Iglesia en el cumplimiento de su misi&oacute;n recibida de Cristo. Claramente ense&ntilde;aron esto los padres del Concilio Vaticano II cuando afirmaron: &quot;La Iglesia no est&aacute; verdaderamente formada, no vive plenamente\u201e no es se&ntilde;al perfecta de Cristo entre los hombres, en tanto no exista y trabaje con la jerarqu&iacute;a un laicado propiamente dicho. Porque el Evangelio no puede penetrar profundamente en las conciencias, en la vida y en el trabajo de un pueblo sin la presencia activa de los seglares&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\">Ad gentes<\/a><\/i>, 21).<\/p>\n<p align=\"left\">5. El papel de los seglares en la misi&oacute;n de la Iglesia abarca dos aspectos: en uni&oacute;n con sus Pastores y asistidos por su orientaci&oacute;n, edific&aacute;is la comuni&oacute;n de los fieles; en segundo lugar, como ciudadanos responsables impregn&aacute;is la sociedad en que viv&iacute;s con la levadura del Evangelio, en sus dimensiones econ&oacute;micas, sociales, pol&iacute;ticas, culturales e intelectuales. Cuando realiz&aacute;is fielmente estas dos funciones, como ciudadanos de la ciudad terrena y del Reino celestial, entonces se cumplen las palabras de Cristo: &quot;Vosotros sois la sal de la tierra&#8230; Vosotros sois la luz del mundo&quot; (<i>Mt<\/i> 5, 13-14).<\/p>\n<p align=\"left\">6. Hoy nuestros hermanos y hermanas reciben una nueva vida por el agua y el Esp&iacute;ritu Santo (cf. <i>Jn<\/i> 3, 3 ss.). Por el bautismo son incorporados a la Iglesia y renacen como hijos de Dios. Reciben la mayor dignidad que le cabe a una persona. Como dijo San Pedro, se convierten en &quot;linaje escogido, sacerdocio regio, gente santa, pueblo adquirido para pregonar las excelencias de Dios&quot; (<i>1 Pe<\/i> 2, 9). En el sacramento de la confirmaci&oacute;n son incorporados m&aacute;s &iacute;ntimamente a la Iglesia y dotados por el Esp&iacute;ritu Santo con una fortaleza especial (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>,<\/i> 11). Por medio de estos dos grandes sacramentos Cristo convoca a su pueblo, <i>Cristo convoca a cada uno de los seglares a tomar parte en la responsabilidad de construir la comuni&oacute;n de los fieles<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Como miembros laicos, est&aacute;is llamados a tomar parte activa en la vida sacramental y lit&uacute;rgica de la Iglesia, de un modo especial en el Sacrificio eucar&iacute;stico. Al mismo tiempo est&aacute;is llamados a <i>difundir activamente el Evangelio<\/i> con la pr&aacute;ctica de la caridad y con la colaboraci&oacute;n en los esfuerzos catequ&eacute;ticos y misioneros, seg&uacute;n los dones que cada uno de vosotros haya recibido (cf. <i>1 Cor<\/i> 12, 4 ss.). En toda comunidad cristiana, sea en la &quot;Iglesia dom&eacute;stica&quot;, constituida por la familia, o en la parroquia, colaborando con el sacerdote, o en la di&oacute;cesis, unidos en torno al obispo, los laicos procuran, como los seguidores de Cristo en el siglo primero, permanecer fieles a las ense&ntilde;anzas de los Ap&oacute;stoles, fieles al servicio fraterno, fieles a la oraci&oacute;n y a la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a (cf. <i>Act<\/i> 2, 42).<\/p>\n<p align=\"left\">7. Vuestra vocaci&oacute;n cristiana no os aparta de ninguno de vuestros hermanos o hermanas. No os dificulta vuestro compromiso en los asuntos civiles ni os exime de vuestras responsabilidades como ciudadanos. No os separa de la sociedad ni os releva de las dificultades cotidianas de la vida. M&aacute;s bien vuestro compromiso continuo en las actividades y profesiones seculares, verdaderamente forma parte de vuestra vocaci&oacute;n. Pues vosotros est&aacute;is llamados a hacer presente y fruct&iacute;fera la Iglesia en las circunstancias ordinarias de la vida: en la vida matrimonial y familiar, en las condiciones diarias de ganaros la vida, en las responsabilidades pol&iacute;ticas y c&iacute;vicas, y en los proyectos culturales, cient&iacute;ficos y educativos. Ninguna actividad humana es extra&ntilde;a al Evangelio. <i>Dios quiso toda la creaci&oacute;n para ordenarla a su Reino<\/i>, y Dios ha confiado esta tarea de un modo especial a los laicos.<\/p>\n<p align=\"left\">8. Los laicos de la Iglesia que est&aacute; en &Aacute;frica poseen la misi&oacute;n crucial de abordar los urgentes problemas y desaf&iacute;os con que se enfrenta este vasto continente. Como seglares cristianos, la Iglesia espera de vosotros que ayud&eacute;is a configurar el futuro de cada uno de vuestros pa&iacute;ses, que contribuy&aacute;is a su desarrollo en cada esfera particular. <i>La Iglesia os pide que llev&eacute;is la influencia del Evangelio y la presencia de Cristo al interior de cada una de las actividades humanas<\/i> y que trat&eacute;is de construir una sociedad en que la dignidad de cada persona sea respetada y en la que la igualdad, la justicia y la libertad sean defendidas y promovidas.<\/p>\n<p align=\"left\">9. Tambi&eacute;n quisiera resaltar hoy <i>la necesidad de continuar la instrucci&oacute;n y&nbsp; la catequesis de los laicos<\/i>. Pues s&oacute;lo una formaci&oacute;n espiritual y doctrinal ser&iacute;a en vuestra identidad cristiana, junto con una preparaci&oacute;n c&iacute;vica y humana adecuada en las actividades seculares, puede hacer posible esta contribuci&oacute;n tan deseada de los seglares al futuro de &Aacute;frica. En este sentido recordamos la exhortaci&oacute;n de San Pablo: &quot;..os rogamos y amonestamos en el Se&ntilde;or Jes&uacute;s que and&eacute;is seg&uacute;n lo que de nosotros hab&eacute;is recibido acerca del modo en que hab&eacute;is de andar y agradar a Dios, como and&aacute;is ya, para adelantar cada vez m&aacute;s&quot; (<i>1 Tes<\/i> 4, 1). Para alcanzar este objetivo es necesario un gran conocimiento del misterio de Cristo. Es necesario que los laicos penetren en este misterio de Cristo y que sean formados en la Palabra de Dios, que conduce hacia la salvaci&oacute;n. El Esp&iacute;ritu Santo impulsa a la Iglesia a seguir este sendero con amorosa tenacidad y perseverancia. Por tanto, quiero apoyar las valiosas iniciativas que, a todos los niveles, han sido ya emprendidas en este campo. Que estos esfuerzos contin&uacute;en y que los laicos se preparen cada vez mejor para su misi&oacute;n, para que con la santidad de vida se enfrenten con las diferentes necesidades que tienen delante, para que toda la Iglesia que est&aacute; en &Aacute;frica comunique a Cristo de un modo cada vez m&aacute;s efectivo.<\/p>\n<p align=\"left\">10. Hermanos y hermanas m&iacute;os: La segunda lectura nos ha recordado hoy que Jesucristo &quot;es la piedra viva&#8230;&quot; (<i>1 Pe<\/i> 2; 4). <i>Jesucristo es Aquel en quien est&aacute; fundado el futuro del mundo, Aquel de quien depende el futuro de cada hombre o mujer.<\/i> En todo lugar hemos de fijarnos en El. En todo tiempo hemos de construir sobre El. Por eso os repito a vosotros lo que dije al mundo <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/messages\/urbi\/documents\/hf_jp-ii_mes_19800406_easter-urbi_sp.html\">el d&iacute;a de Pascua de este a&ntilde;o<\/a>: &quot;No rechac&eacute;is a Cristo, vosotros que constru&iacute;s el mundo humano. No lo rechac&eacute;is vosotros, los que, de cualquier manera y en cualquier sector, constru&iacute;s el mundo de hoy y el de ma&ntilde;ana: el inundo de la cultura y de la civilizaci&oacute;n, el mundo de la econom&iacute;a y de la pol&iacute;tica, el mundo de la ciencia y de la informaci&oacute;n. Vosotros que constru&iacute;s el mundo de la paz&#8230; No rechac&eacute;is a Cristo: &iexcl;El es la piedra angular!&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">11. Con las palabras del Ap&oacute;stol Pedro, os invito a &quot;&iexcl;allegaros a &eacute;l, para que tambi&eacute;n vosotros&#8230; como piedras vivas, se&aacute;is edificados como casa espiritual!&quot; (<i>1 Pe<\/i> 2, 4 s.), construyendo la Iglesia en &Aacute;frica, <i>haciendo avanzar el Reino de Dios en la tierra.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Con este esp&iacute;ritu rezamos a nuestro Padre celestial:. &quot;Venga a nosotros tu Reino. H&aacute;gase tu voluntad, as&iacute; en la tierra como en el cielo&quot;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos hermanos y hermanas de Togo y de Ben&iacute;n:<\/p>\n<p align=\"left\">Gracias por haber venido en un n&uacute;mero tan grande y por haber caminado tanto para encontraros con el Vicario de Cristo. A vosotros os invito tambi&eacute;n a permanecer firmes en la fe, y muy unidos entre vosotros. El Se&ntilde;or es fiel; El no os abandonar&aacute; si le entreg&aacute;is vuestra confianza. El os har&aacute; fuertes para que deis testimonio de vuestra fe no s&oacute;lo en la Iglesia, sino en las acciones de vuestra vida cotidiana, en las que hay que elegir incesantemente vivir seg&uacute;n la verdad, seg&uacute;n la pureza y seg&uacute;n la caridad del Evangelio. Continuad instruy&eacute;ndoos en las verdades de la fe. Y acercaos con alegr&iacute;a a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucarist&iacute;a con el pensamiento de que es el Se&ntilde;or quien os perdona, quien os alimenta y quien os da su gracia. Este es el signo visible de su presencia invisible. Como dec&iacute;a Jes&uacute;s resucitado: &quot;Paz a vosotros&quot;. &quot;No teng&aacute;is miedo&quot;. Que el Se&ntilde;or os bendiga.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A &Aacute;FRICA CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN ACRA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Plaza de la Independencia Jueves 8 de mayo de 1980 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas en Cristo: 1. Hace poco menos de diez a&ntilde;os, tuvo lugar aqu&iacute;, en Acra, el primer encuentro panafricano y malgache de laicos. 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