{"id":39654,"date":"2016-10-05T22:57:14","date_gmt":"2016-10-06T03:57:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-mayo-de-1980-misa-en-brazzaville-congo\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:14","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:14","slug":"5-de-mayo-de-1980-misa-en-brazzaville-congo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-mayo-de-1980-misa-en-brazzaville-congo\/","title":{"rendered":"5 de mayo de 1980, Misa en Brazzaville, Congo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_africa_sp.htm\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO A &Aacute;FRICA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA EN BRAZZAVILLE<\/b><\/p>\n<p> <i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Lunes 5 de mayo de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas en Cristo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Cantad y dad gracias a Dios en vuestros corazones&quot; (<i>Col<\/i> 3, 16).<\/p>\n<p align=\"left\">1. Es el Obispo de Roma quien viene hoy a vosotros, el Sucesor del Ap&oacute;stol Pedro, a quien Jes&uacute;s dijo &quot;Confirma a tus hermanos&quot; (<i>Lc<\/i> 22, 31). Vengo, pues, a confirmaros en la fe, en la caridad y en la esperanza.<\/p>\n<p align=\"left\">Vengo a confirmaros en la <i>fe<\/i> que ya pose&eacute;is, gracias a una evangelizaci&oacute;n que ha dado sus frutos. Os hablar&eacute; de esta evangelizaci&oacute;n para animaros a continuarla.<\/p>\n<p align=\"left\">Vengo a estimular vuestra <i>caridad<\/i> mutua y hacia todos, &quot;el amor que realiza la unidad en la perfecci&oacute;n&quot;. Por eso os recuerdo las palabras del Ap&oacute;stol Pablo: &quot;Revest&iacute;os de entra&ntilde;as de misericordia, bondad, humildad, mansedumbre y longanimidad, soport&aacute;ndoos y perdon&aacute;ndoos mutuamente&quot; (<i>Col<\/i> 3, 12-13). &iquest;Acaso no dijo Jes&uacute;s: &quot;Amad a vuestros enemigos, para que se&aacute;is verdaderos hijos de vuestro padre&quot; (<i>Mt<\/i> 5, 44-45)?<\/p>\n<p align=\"left\">Vengo a fortalecer vuestra <i>esperanza<\/i> a fin de que ninguna dificultad os desv&iacute;e del camino en que est&aacute;is comprometidos ni de la meta de vuestra vida cristiana: la salvaci&oacute;n de vuestras almas, la edificaci&oacute;n de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\">Y lo hago poniendo en relaci&oacute;n vuestra comunidad cat&oacute;lica con la Iglesia universal que es &uacute;nica en la diversidad de sus miembros;<\/p>\n<p align=\"left\">2. El Papa no habr&iacute;a tenido la oportunidad de venir a vosotros, ciertamente, si no hubiera sido precedido, desde hace justamente un siglo, por valerosos misioneros, pues, por su parte, no ten&iacute;an otra preocupaci&oacute;n que vuestro bien espiritual. Llegaron a vuestra patria consumidos de amor por Cristo y por vosotros, para proponeros el Evangelio que ellos mismos hab&iacute;an recibido. Y es que toda fe viene de Cristo a trav&eacute;s de los Ap&oacute;stoles. &quot;&iquest;C&oacute;mo creer&aacute;n sin haber o&iacute;do de El? &iquest;C&oacute;mo oir&aacute;n si nadie les predica? Y, &iquest;c&oacute;mo predicar&aacute;n si no son enviados?&quot; (<i>Rom<\/i> 10, 14-15).<\/p>\n<p align=\"left\">Estos misioneros han sido acogidos por vosotros. Tuvieron que comenzar viviendo con vosotros, rezando en medio de vosotros, testimoniando su amor \u2014pues este amor es el coraz&oacute;n de nuestro mensaje\u2014 en forma de amistad, de hospitalidad, de ayuda mutua y tambi&eacute;n en forma de cuidados e instrucci&oacute;n. Anunciaron el Evangelio, pues conoc&iacute;an vuestra hambre de la Palabra de Dios. Algunos de vuestros padres se adhirieron a la fe. Se prepararon detenidamente al bautismo. A partir de entonces naci&oacute; la Iglesia en el Congo. Sin embargo, la preocupaci&oacute;n de los misioneros ha sido tambi&eacute;n preparar entre los hijos de esta naci&oacute;n evangelizadores, catequistas, y muy pronto sacerdotes, religiosos y religiosas. La Iglesia se desarroll&oacute; r&aacute;pidamente entre vosotros, hasta el punto de que un gran n&uacute;mero de vuestros compatriotas se hallan ya dentro de su familia. No hemos de olvidar por eso la cantidad de paciencia, de pruebas, de dificultades, de alegr&iacute;as y de esperanzas de los misioneros y los m&eacute;ritos de vuestros padres.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy gu&iacute;an la Iglesia obispos congole&ntilde;os, que han sido constituidos Pastores vuestros por la imposici&oacute;n de las manos de sus mayores. Es un signo de la madurez de vuestra Iglesia. Vuestra Iglesia ha dado a la Iglesia universal incluso un cardenal, es decir, un colaborador especial ligado al Papa y a la Iglesia de Roma, a quien todos lloramos. Vuestras comunidades est&aacute;n llamadas a afianzarse y a aumentar. &iexcl;Vivid bajo la acci&oacute;n de la gracia!<\/p>\n<p align=\"left\">3. Reflexionemos un instante, hermanos y hermanas, sobre esta evangelizaci&oacute;n que es necesario continuar. Evangelio quiere decir &quot;Buena Nueva&quot;. &iquest;Qu&eacute; <i>Buena Nueva?<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">El Evangelio no promete la riqueza, ni condiciones de vida f&aacute;ciles, ni incluso el pan de cada d&iacute;a, aunque tengamos el deber de trabajar por ello, solidariamente, con valent&iacute;a y sentido de la justicia; sin descuidar por otra parte, el ped&iacute;rselos a Dios y darle gracias a la vez, a El que es autor de todo bien.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Acaso habr&eacute;is de identificar, entonces, la Buena Nueva con la <i>paz?<\/i> De hecho es algo maravilloso la paz en la sociedad, la paz en las familias, la paz de una vida libre, y sobre todo la paz del coraz&oacute;n de cada uno, la paz de una conciencia recta que vive con serenidad y confianza ante Dios y ante los hombres. &quot;Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones&quot;, dec&iacute;a San Pablo (<i>Col<\/i> 3, 15).<\/p>\n<p align=\"left\">Pero esta misma paz procede de la Buena Nueva, del amor de Dios que nos ha amado primero y nos ha perdonado. &quot;Tanto am&oacute; Dios al mundo, que le dio su unig&eacute;nito Hijo, para que todo el que crea en El no perezca, sino que tenga la vida eterna&#8230; para que el mundo sea salvo por El&quot; (<i>Jn<\/i> 3, 16-17). Como pon&iacute;a de manifiesto la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, de mi venerado predecesor Pablo VI: &laquo;Este testimonio de Dios evocar&aacute; al Dios desconocido, a quien adoran sin darle un nombre concreto. Para nosotros &quot;el Creador no es un poder an&oacute;nimo y lejano&quot;: es el Padre. &quot;Nosotros somos llamados hijos de Dios y en verdad lo somos&quot;, y, por tanto, somos hermanos los unos de los otros, en Dios&quot; (n&uacute;m. 26).<\/p>\n<p align=\"left\">4. Est&aacute; verdad ha sido revelarla por Dios en Jesucristo, Aquel que muri&oacute; y resucit&oacute; por nosotros, el &quot;primero y el &uacute;ltimo, el viviente&#8230; el testigo fiel y verdadero&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 17-18; 2, 14), que reuni&oacute; a sus disc&iacute;pulos en una familia profundamente solidaria, como los miembros de su Cuerpo, la Iglesia. Esta verdad se halla atestiguada por veinte siglos de historia cristiana. Ha sido vivida por millones de disc&iacute;pulos de Jesucristo en todos los pa&iacute;ses a menudo hasta la santidad, a veces hasta el martirio. &iquest;No hab&eacute;is experimentado ya que dicha verdad ilumina vuestras vidas? Os muestra su sentido y su meta. Ella os asegura que Dios Padre y su Hijo han puesto en vosotros su morada. Ella os asegura la presencia del Esp&iacute;ritu Santo, el defensor, que os libra de vuestros pecados, de todo aquello que pudiera, en vosotros y fuera de vosotros, desviaros de la rectitud, de la pureza de vida, de la justicia, de la paz, de la reconciliaci&oacute;n, del compartir, del amor fraterno. Esto significa que la educaci&oacute;n en la fe coloca las bases morales de una mejor vida en sociedad, verdaderamente renovada. Y los cristianos iniciados en los sacramentos poseen ya la alegr&iacute;a de unirse aqu&iacute; abajo alrededor del Se&ntilde;or, para participar en su sacrificio y en su banquete \u2014la Misa\u2014, esperando la vida eterna junto a El. Evangelizar significa llevar la Buena Nueva a todos los ambientes, proponerla con medios pac&iacute;ficos al libre consentimiento y con su impacto transformar el interior, renovar la misma humanidad (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, 18).<\/p>\n<p align=\"left\">5. Ciertamente la adhesi&oacute;n en la fe a esta Buena Nueva requiere una conversi&oacute;n, no s&oacute;lo antes del bautismo, sino durante toda la vida. Los &iacute;dolos a los que hay que renunciar renacen continuamente, aunque a veces lleven nombres nuevos, lo mismo en las viejas Iglesias de Occidente que en las j&oacute;venes iglesias de &Aacute;frica. Existen obst&aacute;culos a nivel del esp&iacute;ritu humano \u2014y no es el menor el materialismo ideol&oacute;gico o pr&aacute;ctico\u2014 que pueden desviar del mensaje de salvaci&oacute;n, dejando entender que es in&uacute;til o ilusorio. Existen obst&aacute;culos, quiz&aacute;s muchos m&aacute;s todav&iacute;a, a nivel de nuestras costumbres personales o familiares, costumbres de la sociedad que tienden a relegar el Evangelio como un ideal demasiado dif&iacute;cil. Es cierto que Jes&uacute;s dijo: &quot;Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto&quot; (<i>Mt<\/i> 5, 48).<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario, por tanto, acordarse de que Dios es tambi&eacute;n el Dios de la misericordia, lo mismo que la Iglesia es una Madre misericordiosa: a pesar del car&aacute;cter pecador, d&eacute;bil y dubitante de sus hijos, ella les invita a la esperanza, les propone un ideal cristiano, la santidad, no como una carga, sino como una luz que atrae y que eleva los corazones. Aunque la evangelizaci&oacute;n conoce aqu&iacute; o all&aacute; etapas de avance y laboriosas \u2014&iexcl;nunca dejamos de ir haci&eacute;ndonos cristianos!\u2014, la Iglesia sabe que los hijos de este pa&iacute;s son capaces de una aut&eacute;ntica vida cristiana. De ello han dado ya sobrada prueba. Y la Iglesia cuenta con ellos.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Esta evangelizaci&oacute;n de la conciencia personal y colectiva de los hombres ha de continuarse, por tanto, seg&uacute;n los caminos que son semejantes en toda la Iglesia (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\">Ad gentes<\/a><\/i>, 11-18); <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/paul_vi\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi_sp.html\">Evangelii nuntiandi<\/a><\/i>, 21-24; 41-47), pero es necesario que encontr&eacute;is su aplicaci&oacute;n concreta en funci&oacute;n de vuestra cultura africana y de vuestra situaci&oacute;n actual. En primer lugar, se halla el <i>testimonio<\/i> de vuestra vida de cristianos, el de las familias, los adultos, los j&oacute;venes y las personas consagradas: vuestra manera cristiana de vivir puede suscitar por s&iacute; misma, y con pleno respeto a los dem&aacute;s, la atracci&oacute;n del Evangelio. Es necesario tambi&eacute;n un anuncio expl&iacute;cito y preciso del Evangelio, que alimente el esp&iacute;ritu y el coraz&oacute;n: aqu&iacute; se inscribe el papel de la predicaci&oacute;n, de la liturgia de la Palabra, as&iacute; como tambi&eacute;n de la catequesis. S&iacute;, todos vosotros ten&eacute;is necesidad hoy de una <i>s&oacute;lida catequesis<\/i>, que profundice vuestra adhesi&oacute;n personal a Jesucristo y os permita dar raz&oacute;n de la esperanza que est&aacute; en vosotros. S&eacute; que vuestra pastoral consagra muchos esfuerzos a esta catequesis, y a la formaci&oacute;n de los catequistas. Os felicito. Las familias y las parroquias deben conceder prioridad a esta formaci&oacute;n, no s&oacute;lo de los ni&ntilde;os, sino tambi&eacute;n de los j&oacute;venes, de los estudiantes, de los futuros esposos, tambi&eacute;n en el marco de la preparaci&oacute;n a los <i>sacramentos<\/i>. Deseo finalmente, que vuestras <i>comunidades<\/i> cristianas conozcan el fervor de la oraci&oacute;n y la fuerza de la cohesi&oacute;n fraterna.<\/p>\n<p align=\"left\">7. En esta obra hay lugar para todos los obreros de la evangelizaci&oacute;n. Doy las gracias a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas y a los laicos venidos de lejos, que contin&uacute;an trabajando aqu&iacute;, bajo la direcci&oacute;n de los obispos congole&ntilde;os: no s&oacute;lo os proporcionan a&uacute;n un precioso apoyo, sino que adem&aacute;s contribuyen a uniros a la Iglesia universal, y estoy seguro de que esta experiencia es beneficiosa para sus propias Iglesias. Estos sacerdotes forman un &uacute;nico presbyterium con <i>los sacerdotes de este pa&iacute;s<\/i>, a los cuales quisiera expresar de un modo especial mi afecto y mi confianza. Queridos amigos, el Se&ntilde;or os ha llamado a servir con una consagraci&oacute;n total de vuestra vida, uno de cuyos signos es el celibato, haci&eacute;ndoos disponibles para todos. Sed sacerdotes santos, los gu&iacute;as espirituales dedicados y competentes de que vuestro pueblo tiene necesidad. &iexcl;Esta es una inmensa gracia! Deseo tambi&eacute;n que surjan y se afiancen con una s&oacute;lida formaci&oacute;n numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas. Deseo finalmente. que muchos laicos cristianos presten su ayuda irreemplazable a la evangelizaci&oacute;n, como catequistas y en el apostolado de persona a persona, de familia a familia, del anciano al m&aacute;s joven.<\/p>\n<p align=\"left\">8. S&eacute; que llev&aacute;is a cabo la evangelizaci&oacute;n en condiciones que no son f&aacute;ciles y con medios a menudo pobres. Hab&eacute;is conocido enormes pruebas. Quisiera afianzar vuestra esperanza. Confiad vuestras necesidades al Se&ntilde;or, que es fiel, y alentaos los unos a los otros. Sab&eacute;is en qui&eacute;n hab&eacute;is puesto vuestra confianza. Con San Pedro os digo: Estad firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos extendidos por todo el mundo soportan pruebas semejantes (cf. <i>1 Pe<\/i> 5; 9). Y a&uacute;n &quot;tened todos un mismo sentir, sed compasivos, fraternales, misericordiosos y humildes&quot; (<i>ib<\/i>, 3, 8). El poder de Dios est&aacute; en vosotros seg&uacute;n vuestro grado de fe y de amor y seg&uacute;n vuestra cohesi&oacute;n. S&iacute;, que vuestra unidad sea perfecta: ella es vuestra fuerza.<\/p>\n<p align=\"left\">9. De este modo tambi&eacute;n vosotros ser&eacute;is, en medio de vuestros compatriotas que no comparten vuestra fe, art&iacute;fices de paz e incluso la &quot;sal&quot; y la &quot;levadura&quot; de que habla Jes&uacute;s en orden a la vida fraterna a que ellos aspiran. He dejado ver ya que la evangelizaci&oacute;n comporta normalmente la preocupaci&oacute;n por el desarrollo humano y por el progreso social. Vosotros est&aacute;is ligados, tambi&eacute;n vosotros, a la independencia y al honor de vuestra naci&oacute;n; dese&aacute;is el crecimiento de los medios de subsistencia, un orden justo para todos, una vida tranquila. Dese&aacute;is servir a vuestro pa&iacute;s. Pose&eacute;is la preocupaci&oacute;n por los pobres. Y sab&eacute;is que una civilizaci&oacute;n sin alma no traer&aacute; la felicidad. Est&aacute;is dispuestos a consagrar a esta obra vuestro trabajo y vuestra honestidad, en el respeto a todos, alejando los odios, la violencia y el error. Los responsables del bien com&uacute;n no pueden ignorar que vuestra contribuci&oacute;n cristiana es beneficiosa para el pa&iacute;s. Y no dudo que continuaran concedi&eacute;ndoos la justa libertad religiosa que se os reconoce y la posibilidad de trabajar como buenos ciudadanos por el progreso de la naci&oacute;n. &iexcl;Que Dios bendiga al Congo!<\/p>\n<p align=\"left\">10. Finalmente, queridos amigos, pienso en vuestra inserci&oacute;n en la Iglesia universal. Es un hermoso y gran misterio. El &aacute;rbol de la Iglesia plantado por Jes&uacute;s en Tierra Santa, no cesa de desarrollarse. Todos los pa&iacute;ses del viejo Imperio Romano fueron injertados en &eacute;l. Mi propia patria polaca conoci&oacute; su hora de evangelizaci&oacute;n y la Iglesia de Polonia fue injertada en el &aacute;rbol de la Iglesia, para hacerle producir nuevos frutos. Y he aqu&iacute; que vuestra comunidad de creyentes congole&ntilde;os ha sido injertada en el &aacute;rbol de la Iglesia. El injerto vive de la savia que circula por el &aacute;rbol; s&oacute;lo puede sobrevivir estrechamente unido al &aacute;rbol. Sin embargo, desde el momento en que est&aacute; injertado aporta al &aacute;rbol su patrimonio y produce frutos propios. Esto es s&oacute;lo una comparaci&oacute;n. La Iglesia hace vivir con su vida a los nuevos pueblos que vienen a ella. Ninguna comunidad nueva injertada en el &aacute;rbol de la Iglesia puede vivir su vida de manera independiente. S&oacute;lo vive cuando participa de la gran corriente vital que da vida a todo el &aacute;rbol. La Iglesia recoge dentro de s&iacute;, por tanto, nuevos tesoros de vitalidad y puede manifestar as&iacute; al mundo una mayor variedad de frutos. Tales son mis deseos para la Iglesia que est&aacute; en el Congo. &iexcl;Que se afiance una adhesi&oacute;n a la Iglesia universal y al Sucesor de Pedro, que es el principio y el fundamento de la unidad de todos! &iexcl;Que crezcan su propia vitalidad, su unidad y su santidad! &iexcl;Y que beneficie con ellos a la Iglesia! &iexcl;Al soplo del Esp&iacute;ritu Santo! &iexcl;Con Mar&iacute;a, la Estrella de la evangelizaci&oacute;n! &iexcl;Am&eacute;n! &iexcl;Aleluya!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>(El Papa a&ntilde;adi&oacute; con toda la efusi&oacute;n de su coraz&oacute;n de Padre)<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">El Papa ha venido a visitaros. Ha venido a hablaros de la evangelizaci&oacute;n pasada y de la futura. Ha venido para hablaros y abrazaros, para llamaros con todo del coraz&oacute;n: hermanos m&iacute;os, hermanas m&iacute;as, hijos m&iacute;os, hijas m&iacute;as, pera deciros con todo coraz&oacute;n &iexcl;Aleluya!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A &Aacute;FRICA SANTA MISA EN BRAZZAVILLE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Lunes 5 de mayo de 1980 &nbsp; Queridos hermanos y hermanas en Cristo: &quot;Cantad y dad gracias a Dios en vuestros corazones&quot; (Col 3, 16). 1. 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