{"id":39656,"date":"2016-10-05T22:57:17","date_gmt":"2016-10-06T03:57:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-mayo-de-1980-misa-para-las-familias-zaire\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:17","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:17","slug":"3-de-mayo-de-1980-misa-para-las-familias-zaire","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-mayo-de-1980-misa-para-las-familias-zaire\/","title":{"rendered":"3 de mayo de 1980, Misa para las familias, Zaire"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/travels\/sub_index1980\/trav_africa_sp.htm\"> VIAJE APOST&Oacute;LICO A &Aacute;FRICA<\/a><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/> DURANTE LA MISA PARA LAS FAMILIAS<br \/><\/font><\/b><br \/>Kinshasa, s&aacute;bado 3 de mayo de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos esposos cristianos, <br \/>padres y madres de familia:<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. La emoci&oacute;n y el gozo invaden mi coraz&oacute;n de Pastor universal de la Iglesia. porque por primera vez se me concede la gracia de meditar con hogares africanos \u2014y para ellos\u2014sobre su vocaci&oacute;n particular: el matrimonio cristiano. Que Dios \u2014que se ha revelado &quot;Uno en Tres personas&quot;\u2014 nos ayude a lo largo de esta meditaci&oacute;n. &iexcl;El tema es maravilloso, pero la realidad es dif&iacute;cil! Si el matrimonio cristiano es comparable a una monta&ntilde;a muy alta que sit&uacute;a a los esposos en las inmediatas cercan&iacute;as de Dios, hay que reconocer que la ascensi&oacute;n a dicha monta&ntilde;a exige mucho tiempo y mucha fatiga. Pero, &iquest;podr&iacute;a ser &eacute;sta una raz&oacute;n para suprimirla o rebajar su altura? &iquest;Acaso no es un hecho que la persona humana se realiza con plenitud y domina el universo gracias a ascensiones morales y espirituales, mucho m&aacute;s que por logros t&eacute;cnicos e incluso espaciales, por admirables que sean? <\/p>\n<p align=\"left\"> Haremos juntos una peregrinaci&oacute;n a las fuentes del matrimonio, y trataremos luego de evaluar su dinamismo al servicio de los esposos, de los hijos, de la sociedad y de la Iglesia. Finalmente, uniremos las fuerzas para promover una pastoral familiar cada vez m&aacute;s eficiente. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Todo el mundo conoce la c&eacute;lebre narraci&oacute;n de la creaci&oacute;n con que comienza la Biblia. En ella se dice que Dios hizo al hombre a su imagen cre&aacute;ndolo hombre y mujer. He aqu&iacute; lo que sorprende enseguida, antes que nada. Para asemejarse a Dios, la humanidad debe ser una pareja de dos personas que se mueven la una hacia la otra, dos personas a quienes un amor perfecto va a reunir en la unidad. Este movimiento y este amor les hacen asemejarse a Dios que es el amor mismo, la unidad absoluta de Tres Personas. Jam&aacute;s se ha cantado el esplendor del amor humano con mayor belleza que en las primeras p&aacute;ginas de la Biblia. &quot;El hombre exclam&oacute;: esto s&iacute; que es ya hueso de mis huesos y carne de mi. carne. Por eso dejar&aacute; el hombre a su padre y a su madre; y se adherir&aacute; a su mujer; y vendr&aacute;n a ser los dos una sola carne&quot; (<i>G&eacute;n<\/i> 2, 23-24). Y parafraseando al Papa San Le&oacute;n, no puedo menos de deciros: &quot;Esposos cristianos: reconoced vuestra eminente dignidad&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\"> Esta peregrinaci&oacute;n a las fuentes nos revela asimismo que la pareja inicial es mon&oacute;gama en el plan de Dios. Y esto nos sorprende ciertamente, darlo que la civilizaci&oacute;n \u2014en los tiempos en que toman cuerpo las narraciones b&iacute;blicas\u2014 est&aacute; lejos generalmente de tal modelo cultural. Esta monogamia, que no es de origen occidental sino sem&iacute;tico, resulta expresi&oacute;n de la relaci&oacute;n interpersonal, es decir, de aquella en que cada una de las partes es reconocida por la otra como de igual valor y en la totalidad de su persona. Esta concepci&oacute;n mon&oacute;gama y personalista de la pareja humana es una revelaci&oacute;n absolutamente original que lleva el sello de Dios y merece que se ahonde en ella cada vez m&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Pero esta historia que comenz&oacute; tan bien en el alba luminosa del g&eacute;nero humano, experiment&oacute; el drama de la ruptura entre esta pareja enteramente nueva y el Creador. Es el pecado original. Y sin embargo, esta ruptura ser&aacute; la ocasi&oacute;n de una nueva manifestaci&oacute;n del amor de Dios. Comparado frecuentemente con un Esposo infinitamente fiel, por ejemplo, en los textos de los Salmistas y los Profetas, Dios renueva sin cesar su alianza con esta humanidad caprichosa y pecadora. Estas alianzas repetidas culminar&aacute;n en la Alianza definitiva que Dios sell&oacute; en su propio Hijo, que se sacrific&oacute; libremente por la Iglesia y por el mundo. San Pablo no vacila en presentar esta Alianza de Cristo con la Iglesia como s&iacute;mbolo y modelo de toda alianza entre el hombre y la mujer (cf. <i>Ef<\/i> 5, 25) unidos en matrimonio de manera indisoluble. <\/p>\n<p align=\"left\"> Tales son los t&iacute;tulos de nobleza del matrimonio cristiano. Son manantial de luz y fuerza para la realizaci&oacute;n cotidiana de la vocaci&oacute;n conyugal y familiar en beneficio de los mismos esposos, de sus hijos, de la sociedad en que viven y de la Iglesia de Cristo. Las tradiciones africanas sabiamente utilizadas pueden ocupar su lugar en la construcci&oacute;n de los hogares cristianos de &Aacute;frica; pienso concretamente en todos los valores positivos del sentido de familia tan arraigado en el alma africana y que presenta aspectos m&uacute;ltiples, capaces sin duda de llevar a la reflexi&oacute;n a las civilizaciones consideradas avanzadas: la seriedad riel compromiso matrimonial al final de largo camino, la prioridad concedida a la transmisi&oacute;n de la vida y de ah&iacute; la importancia dada a la madre y a los hijos, la ley de solidaridad entre las familias que han sellado alianza y que se ejerce especialmente en favor de las personas ancianas, las viudas y los hu&eacute;rfanos, una especie de corresponsabilidad para tomarlas a su cargo y ocuparse tambi&eacute;n de la educaci&oacute;n de los hijos, corresponsabilidad capaz de suavizar muchas tensiones sicol&oacute;gicas, el culto a los antepasados y a los difuntos, que favorece la fidelidad a las tradiciones. Claro es que el problema delicado es el de asumir todo este dinamismo familiar, heredado de usanzas ancestrales, transform&aacute;ndolo y sublim&aacute;ndolo en las perspectivas de la sociedad que est&aacute; naciendo en &Aacute;frica. Pero de todos modos, la vida conyugal de los cristianos se vive \u2014a trav&eacute;s de &eacute;pocas y situaciones diferentes\u2014 siguiendo los pasos de Cristo libertador y redentor de todos los hombres y de todas las realidades que constituyen la vida de los hombres. &quot;Y todo cuanto hac&eacute;is de palabra o de obra. hacedlo todo en el nombre del Se&ntilde;or Jes&uacute;s&quot;, como nos dice San Pablo (<i>Col<\/i> 3. 17). <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Por tanto, conform&aacute;ndose con Cristo que se entreg&oacute; por amor a su Iglesia. es como los esposos llegan d&iacute;a a d&iacute;a al amor de que nos habla el Evangelio: &quot;Amaos unos a otros como Yo os he amado&quot;, y m&aacute;s precisamente a la perfecci&oacute;n de la uni&oacute;n indisoluble en todos los planos. Los esposos cristianos han prometido comunicarse cuanto son y cuanto tienen. &iexcl;Es el contrato m&aacute;s audaz que pueda existir, y asimismo el m&aacute;s maravilloso! <\/p>\n<p align=\"left\"> La uni&oacute;n de sus cuerpos querida por Dios mismo cual expresi&oacute;n de la comuni&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s profunda de sus esp&iacute;ritus y corazones, realizarla con tanto respeto cuanto ternura, renueva el dinamismo y la juventud de su compromiso solemne, de su primer. &quot;s&iacute;&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\"> La uni&oacute;n de sus caracteres: pues amar a un ser es amarlo tal cual es, es amarlo hasta el punto de cultivar en s&iacute; el ant&iacute;doto de sus debilidades o defectos, por ejemplo, la calma y la paciencia si al otro le faltan de modo notorio. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;La uni&oacute;n de corazones! Los matices que diferencian el amor del hombre del de la mujer son innumerables. Cada una de las partes no puede exigir ser amado como &eacute;l ama. Es importante renunciar \u2014una y otra\u2014 a los reproches secretos que separan los corazones, y liberarse de esta pena en el momento m&aacute;s propicio. Hay una puesta en com&uacute;n que es muy unificadora, la de las alegr&iacute;as y, mas a&uacute;n, la de los sufrimientos del coraz&oacute;n. Pero es sobre todo en el amor com&uacute;n a los hijos donde se fortifica la uni&oacute;n de los corazones. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;La uni&oacute;n de las inteligencias y de las voluntades! Los esposos son asimismo dos fuerzas diversificadas y, a la vez, ensamblarlas en el servicio rec&iacute;proco y en el servicio de su hogar, de su ambiente social y en el servicio a Dios. El acuerdo esencial debe manifestarse en la determinaci&oacute;n y prosecuci&oacute;n de objetivos comunes. La parte m&aacute;s en&eacute;rgica debe respaldar la voluntad de la otra, suplida a veces, y hacer de palanca con habilidad, corno educando. <\/p>\n<p align=\"left\"> En fin, &iexcl;la uni&oacute;n de almas, almas unidas ellas mismas a Dios! Cada uno de los esposos debe reservarse momentos de soledad con Dios, de &quot;coraz&oacute;n a coraz&oacute;n&quot;, donde el otro c&oacute;nyuge no sea la preocupaci&oacute;n primera. Esta vida personal del alma con Dios, que es indispensable, est&aacute; lejos de excluir la puesta en com&uacute;n de toda la vida conyugal y familiar. Por el contrario, estimula a los c&oacute;nyuges cristianos a buscar juntos a Dios. a descubrir juntos su voluntad y a cumplirla concretamente con las luces y energ&iacute;as que han sacado de Dios mismo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Tal &oacute;ptica y realizaci&oacute;n de la alianza entre el hombre y la mujer sobrepasa en gran medida el deseo espont&aacute;neo que los ha unido. El matrimonio es verdaderamente para ellos camino de promoci&oacute;n y santificaci&oacute;n. &iexcl;Es fuente de vida! &iquest;Acaso no tienen los africanos un respeto admirable a la vida que est&aacute; inici&aacute;ndose? Aman hondamente a los ni&ntilde;os. Los acogen con gran gozo. Los padres cristianos sabr&aacute;n encauzar a sus hijos por el camino de una existencia anclada en los valores humanos y cristianos. Ense&ntilde;&aacute;ndoles en todo un estilo de vida revisado y perfeccionado con valent&iacute;a, que significa respeto a toda persona, servicio desinteresado a los dem&aacute;s, renuncia a los caprichos, perd&oacute;n reiterado una y m&aacute;s veces, lealtad en todas las cosas, trabajo a conciencia y encuentro de fe con el Se&ntilde;or, los esposos cristianos inician a sus hijos en el secreto de una existencia lograda que supera en mucho al hallazgo de &quot;un buen puesto&quot;. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. El matrimonio cristiano est&aacute; llamado a ser tambi&eacute;n fermento de progreso moral para la sociedad. El realismo nos hace reconocer las amenazas que acechan a la familia en cuanto instituci&oacute;n natural y cristiana. en &Aacute;frica como en otras partes, debido a ciertas costumbres y tambi&eacute;n a mutaciones culturales que se est&aacute;n generalizando. &iquest;No se os ocurre comparar a la familia moderna con una piragua que navega por el. r&iacute;o y se abre camino entre aguas agitadas y obst&aacute;culos? Al igual que yo, sab&eacute;is c&oacute;mo son derrocadas por la opini&oacute;n p&uacute;blica las nociones de fidelidad e indisolubilidad. Sab&eacute;is asimismo que la fragilidad y resquebrajamiento de los hogares originan un cortejo de miserias, si bien la solidaridad de la familia africana procura remediarlos en lo referente a hacerse cargo de los ni&ntilde;os. Los hogares cristianos, s&oacute;lidamente preparados y debidamente acompa&ntilde;ados. tienen que trabajar sin desalientos en la restauraci&oacute;n de la familia, que es la primera c&eacute;lula de la sociedad y debe permanecer una escuela de virtudes sociales. El Estado no debe temer tales hogares, sino protegerlos.<br \/> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> 7. La familia cristiana, fermento de la sociedad, es tambi&eacute;n una presencia. una epifan&iacute;a de Dios en el mundo. La Constituci&oacute;n pastoral &quot;<i><a href=\"http:\/\/localhost\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>&quot; (n&uacute;m. 48) contiene p&aacute;ginas luminosas sobre la irradiaci&oacute;n de esta &quot;comunidad profunda de vida y amor&quot; que al mismo tiempo es la primer&iacute;sima comunidad eclesial de base. &quot;La familia cristiana, cuyo origen est&aacute; en el matrimonio, que es imagen y participaci&oacute;n de la alianza de amor entre Cristo y la Iglesia, manifestar&aacute; a todos la presencia viva del Salvador en el mundo y la aut&eacute;ntica naturaleza de la Iglesia, sea por el amor, la fecundidad generosa, la uni&oacute;n y fidelidad de los esposos, o la cooperaci&oacute;n amorosa de todos sus miembros&quot;. &iexcl;Qu&eacute; dignidad y qu&eacute; responsabilidad! <\/p>\n<p align=\"left\"> S&iacute;, &iexcl;este sacramento es grande! Tengan confianza los esposos, pues su fe les asegura que con este sacramento reciben la fuerza de Dios. una gracia que les acompa&ntilde;ar&aacute; toda la vida. Y jam&aacute;s dejen de acudir a la fuente copiosa que hay en ellos. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. No quisiera terminar esta meditaci&oacute;n sin exhortar muy vivamente a los obispos de &Aacute;frica a proseguir los esfuerzos \u2014no obstante las dificultades tan conocidas\u2014 por la &quot;pastoral de los hogares cristianos&quot; con un dinamismo nuevo y una esperanza a toda prueba. S&eacute; que &eacute;sta es la preocupaci&oacute;n constante de muchos de ellos, y los admiro. Felicito igualmente a las numerosas familias africanas que ya hacen realidad el ideal cristiano de que &#8216;he hablado, con cualidades espec&iacute;ficamente africanas, y son ejemplo y punto de atracci&oacute;n de otras familias. Pero me permito insistir. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sin renunciar a nada de su inter&eacute;s por la formaci&oacute;n humana y religiosa de los ni&ntilde;os y adolescentes, y teniendo en cuenta la sensibilidad y usanzas africanas, las di&oacute;cesis deben establecer poco a poco una pastoral dirigida a los esposos conjuntamente, y no s&oacute;lo a una u otra de las partes. Intensif&iacute;quese la preparaci&oacute;n de los j&oacute;venes al matrimonio anim&aacute;ndoles a seguir una verdadera preparaci&oacute;n a la vida conyugal, que les revelar&aacute; la identidad cristiana de la pareja y les dar&aacute; madurez en sus relaciones interpersonales y en sus responsabilidades familiares y sociales. Estos centros de preparaci&oacute;n al matrimonio necesitan el apoyo solidario de las di&oacute;cesis y la ayuda generosa y competente de consiliarios, de expertos y de hogares capaces de dar un testimonio cualificado. Insisto sobre todo en la ayuda rec&iacute;proca que los matrimonios cristianos deber&aacute;n prestarse unos a otros. <\/p>\n<p align=\"left\"> 9. Esta pastoral familiar debe acompa&ntilde;ar tambi&eacute;n a los hogares j&oacute;venes a medida que se van creando. Jornadas de renovaci&oacute;n espiritual, retiros, encuentros entre hogares, sostendr&aacute;n a las parejas j&oacute;venes en su camino humano y cristiano. En todas estas ocasiones hay que lograr un equilibrio justo entre la formaci&oacute;n doctrinal y la animaci&oacute;n espiritual. Es capital el espacio de meditaci&oacute;n, de conversaci&oacute;n con Dios fiel. Estando con El, los esposos obtienen la gracia de la fidelidad, comprenden y aceptan la necesidad de la ascesis que genera la libertad verdadera, asumen de nuevo o deciden sus compromisos familiares y sociales que har&aacute;n de sus hogares focos de irradiaci&oacute;n. Ser&aacute; muy &uacute;til. sin duda alguna, que los hogares de una parroquia y de una di&oacute;cesis se agrupen para formar un gran Movimiento familiar, no s&oacute;lo para ayudar a los matrimonios cristianos a vivir seg&uacute;n el Evangelio, sino tambi&eacute;n para contribuir a la restauraci&oacute;n de la familia, defendiendo sus valores contra toda clase de asaltos y en nombre de los derechos del hombre y del ciudadano. Para este plan capital de una pastoral familiar cada vez m&aacute;s adaptada a las necesidades de nuestra &eacute;poca y de vuestras regiones, pongo plena confianza en vosotros, los obispos, mis hermanos tan queridos en el Episcopado.<\/p>\n<p align=\"left\"> 10. Ojal&aacute; descubr&aacute;is en este encuentro el signo del gran inter&eacute;s que el Papa pone en los graves problemas de la familia, el testimonio de su confianza y de su esperanza en vuestros hogares cristianos, y la valent&iacute;a para actuar vosotros mismos m&aacute;s que nunca en esta tierra de &Aacute;frica, para mayor bien de vuestras naciones y honor de la Iglesia de Cristo, en favor de la construcci&oacute;n s&oacute;lida de comunidades familiares &quot;de vida y amor&quot; seg&uacute;n el Evangelio. Os prometo llevar siempre en el coraz&oacute;n y en mi oraci&oacute;n esta gran intenci&oacute;n. Y Dios, que se ha revelado familia en la unidad del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo, os bendiga, y su bendici&oacute;n est&eacute; siempre con vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A &Aacute;FRICA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA MISA PARA LAS FAMILIASKinshasa, s&aacute;bado 3 de mayo de 1980 &nbsp; Queridos esposos cristianos, padres y madres de familia: 1. La emoci&oacute;n y el gozo invaden mi coraz&oacute;n de Pastor universal de la Iglesia. porque por primera vez se me concede la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-mayo-de-1980-misa-para-las-familias-zaire\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab3 de mayo de 1980, Misa para las familias, Zaire\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39656","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39656","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39656"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39656\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39656"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}