{"id":39658,"date":"2016-10-05T22:57:20","date_gmt":"2016-10-06T03:57:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-abril-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-in-trastevere\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:20","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:20","slug":"27-de-abril-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-in-trastevere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-abril-de-1980-visita-pastoral-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-in-trastevere\/","title":{"rendered":"27 de abril de 1980, Visita pastoral a la\u00a0parroquia romana de Santa Mar\u00eda \u00abin Trastevere\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA <br \/> DE SANTA MAR&Iacute;A &laquo;IN TRASTEVERE&raquo;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Domingo 27 de abril de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. &quot;Aclamad al Se&ntilde;or, tierra entera, servid al Se&ntilde;or con alegr&iacute;a, entrad en su presencia con v&iacute;tores&quot; (<i>Sal<\/i> 99 [100] 2).<\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras de la liturgia de hoy vienen con insistencia a mis labios, al encontrarme entre los nobles muros de este templo, que es el centro de vuestra parroquia y le da nombre. La bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a en Trast&eacute;vere es una iglesia que conozco bien; es la iglesia en la que he estado y he rezado m&aacute;s de una vez. En efecto, se trata de un templo fuertemente vinculado a la historia de la Iglesia en Polonia, a mi patria. Aqu&iacute;, en el a&ntilde;o 1579 fueron sepultados los restos mortales del gran cardenal Stanislaw Hozjusz, obispo de Warmia, que fue uno de los Legados Pontificios en el Concilio de Trento, dando una conspicua aportaci&oacute;n personal para el robustecimiento de la fe y de la Iglesia. En el monumento f&uacute;nebre se leen sus c&eacute;lebres palabras: &quot;Chatolicus non est qui a Romana Ecclesia in fidei doctrina discordat&quot; (No es cat&oacute;lico el que en la doctrina de la fe est&aacute; en desacuerdo con la Iglesia de Roma). Entre las antiguas pinturas del atrio del p&oacute;rtico de la bas&iacute;lica se admira una Virgen con el Ni&ntilde;o, y a San Wenceslao de Bohemia. Es sabido tambi&eacute;n que, desde hace m&aacute;s de un cuarto de siglo, la bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a en Trast&eacute;vere es la iglesia titular del cardenal Stefan Wyszynski, arzobispo de Gniezno y Varsovia, el gran primado de la Iglesia en Polonia en nuestros tiempos.<\/p>\n<p align=\"left\">Por estos motivos he podido visitar muchas veces este noble templo, rezar aqu&iacute;, celebrar el Sant&iacute;simo Sacrificio o asistir a &eacute;l, especialmente durante, el Concilio Vaticano II, y despu&eacute;s en el per&iacute;odo postconciliar. Tambi&eacute;n he tenido ocasi&oacute;n de conocer los alrededores de la bas&iacute;lica y, por tanto, del ambiente de vuestra parroquia. He caminado frecuentemente a lo largo de estas calles, para asistir a diversas reuniones, en el cercano palacio de San Calixto, especialmente cuando participaba en los trabajos del Consejo para los Laicos.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Y por esto, mucho m&aacute;s cordialmente <i>saludo hoy a vuestra comunidad<\/i>: la parroquia que tiene el honor de llevar el nombre de Nuestra Se&ntilde;ora del Trast&eacute;vere y que aqu&iacute;, en torno al templo, late con la m&uacute;ltiple vida de los hombres, de los habitantes, de los extranjeros, de los ciudadanos de esta ciudad y de sus visitantes. Es conocida la parte que el Trast&eacute;vere ha tenido en la vida de la Roma antigua y medieval. Tambi&eacute;n los edificios y las t&iacute;picas calles estrechas de esta zona testimonian su antig&uuml;edad.<\/p>\n<p align=\"left\">En este barrio, despu&eacute;s de su matrimonio, vivi&oacute; mucho tiempo, antes de fundar las Oblatas de la congregaci&oacute;n benedictina del Monte Olivete, Santa Francisca Romana, nacida en 1384 y muerta el 1440. Ella transform&oacute; su rica morada transtiberina en casa para los necesitados y en hospital para los enfermos; iba mendigando, de puerta en puerta para los pobres, a trav&eacute;s de las calles del Trast&eacute;vere, ella que estaba emparentada con la noble familia de los Ponziani. La parroquia de Santa Mar&iacute;a en Trast&eacute;vere se siente orgullosa de poder contar a esta gran Santa en su comunidad hist&oacute;rica; se siente orgullosa de poder llamar a Santa Francisca Romana &quot;su parroquiana&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">La visita pastoral estaba fijada para el 9 de marzo, d&iacute;a de la memoria lit&uacute;rgica de la Santa. Por desgracia, como sab&eacute;is, entonces no pude venir aqu&iacute;. Os renuevo mis excusas. Pero finalmente heme aqu&iacute; con vosotros.<\/p>\n<p align=\"left\">Deseo presentar mi afectuoso y fraterno saludo a todos los &quot;transtiberinos&quot;, a los artesanos \u2014trabajadores del cobre, del cuero, vidrieros, carpinteros, pintores\u2014, a los artistas, a los profesionales, que componen la varia y simp&aacute;tica familia del Trast&eacute;vere; a todos los seis mil feligreses y sus 1.650 familias.<\/p>\n<p align=\"left\">Un fraterno saludo al p&aacute;rroco, el celoso mons. Teocle Bianchi que, desde hace 30 a&ntilde;os, se da del todo incansablemente por el bien de vuestras almas; al coadjutor, don Carlo Monacchi, a los miembros del cabildo de la bas&iacute;lica, a los sacerdotes que, animados por un aut&eacute;ntico esp&iacute;ritu de servicio, prestan su aportaci&oacute;n a las diversas iniciativas pastorales.<\/p>\n<p align=\"left\">Un saludo a las comunidades religiosas masculinas que viven en el &aacute;mbito de la parroquia: los Franciscanos Menores Observantes, los Padres Barnabitas, los Siervos de Mar&iacute;a, los Padres Maronitas y los Claretianos; como tambi&eacute;n presento mi saludo a las numerosas comunidades religiosas femeninas \u2014las Religiosas de la Inmaculada Concepci&oacute;n de Ivrea, las Terciarias Franciscanas Alcantarinas, las Religiosas de Nuestra Se&ntilde;ora de Si&oacute;n, las Religiosas inglesas de Jes&uacute;s Ni&ntilde;o, las Religiosas del Retiro del Sagrado Coraz&oacute;n, las Religiosas de la Divina Providencia\u2014. Saludo, adem&aacute;s, a las numerosas y tan benem&eacute;ritas cofrad&iacute;as y archicofrad&iacute;as.<\/p>\n<p align=\"left\">Un saludo cordial a los padres y madres de familia, que tratan de vivir cristianamente su vida de cada d&iacute;a, cargada de problemas y de preocupaciones; a los ancianos, a los enfermos, a los pobres de la parroquia, que necesitan de nuestra comprensi&oacute;n fraterna y de nuestra caridad eficiente. Un saludo muy especial a los j&oacute;venes, a los muchachos y a los ni&ntilde;os, esperanza de la parroquia. Quiero manifestarles en esta ocasi&oacute;n mi est&iacute;mulo y el deseo de que sepan mirar al futuro, prepar&aacute;ndose a &eacute;l con empe&ntilde;o y serenidad, para ser cristianos, ejemplares y ciudadanos integ&eacute;rrimos.<\/p>\n<p align=\"left\">Al hablar aqu&iacute;, en estos lugares que acogieron desde los comienzos del cristianismo a los primeros Ap&oacute;stoles y luego a tantos visitantes y peregrinos, quisiera recordar un aspecto que afecta especialmente al coraz&oacute;n del Obispo de Roma, Pont&iacute;fice de la Iglesia universal. Se trata de la funci&oacute;n internacional de la Iglesia, que se desarrolla precisamente aqu&iacute;, en Roma, a trav&eacute;s de tantas personas, Miembros de los organismos de la Curia o encargados del servicio en las m&uacute;ltiples Organizaciones Cat&oacute;licas Internacionales, que tienen aqu&iacute; su sede o su secretariado: sacerdotes, laicos, religiosos y religiosas. A estas personas, insertas en el coraz&oacute;n del servicio apost&oacute;lico de la Iglesia en su dimensi&oacute;n universal, saludo agradecido: <\/p>\n<p align=\"left\">3. La liturgia de este domingo est&aacute; llena de la <i>alegr&iacute;a pascual<\/i>, cuya fuente es la resurrecci&oacute;n de Cristo. Todos nosotros nos alegramos, de ser &quot;su pueblo y ovejas de su reba&ntilde;o&quot;. Nos alegramos y proclamamos &quot;las grandezas de Dios&quot; (<i>Act<\/i> 2, 11).<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Sabed que el Se&ntilde;or es Dios, que El nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su reba&ntilde;o&quot; (<i>Sal<\/i> 99 [100], 3).<\/p>\n<p align=\"left\">Toda la Iglesia se alegra hoy porque Cristo resucitado es <i>su Pastor<\/i>: el <i>Buen Pastor<\/i>. De esta alegr&iacute;a participa cada una de las partes de este gran reba&ntilde;o del Resucitado, cada una de las falanges del Pueblo de Dios, en toda la tierra. Tambi&eacute;n vuestra parroquia romana en el Trast&eacute;vere, que tengo la suerte de visitar como su Obispo, puede repetir estas palabras del Salmo, que resuena en la liturgia del IV domingo de Pascua:<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Entrad por sus puertas con acci&oacute;n de gracias, por sus atrios con himnos&#8230;, porque el Se&ntilde;or es bueno&#8230;, su fidelidad por todas las edades&quot; (<i>Sal<\/i> 99 [100], 4 s.).<\/p>\n<p align=\"left\">4. <i>Nosotros somos suyos.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia, varias veces, propone a los ojos de nuestra alma la verdad sobre el Buen Pastor. Tambi&eacute;n hoy escuchamos las palabras que Cristo dijo de S&iacute; mismo: &quot;Yo soy el Buen Pastor&#8230;, conozco mis ovejas y ellas me conocen&quot; (Canto antes del Evangelio).<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo crucificado y resucitado ha conocido, de modo particular, a cada uno de nosotros y conoce a cada uno. No se trata s&oacute;lo de un conocimiento &quot;<i>exterior<\/i>&quot;, aunque sea muy esmerado, que permita describir e identificar un objeto determinado.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo, <i>Buen Pastor, nos conoce a cada uno de nosotros de manera distinta.<\/i> En el Evangelio de hoy dice, a tal prop&oacute;sito, estas palabras ins&oacute;litas: (el texto es breve y podemos repetirlo entero) &quot;Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna, y no :perecer&aacute;n para siempre, y nadie las arrebatar&aacute; de mi mano. Lo que mi Padre me dio es mejor que todo, y nadie podr&aacute; arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos una sola cosa&quot; (<i>Jn<\/i> 10, 27 30).<\/p>\n<p align=\"left\">Miremos hacia el Calvario donde fue alzada la cruz. En esta cruz muri&oacute; Cristo, y despu&eacute;s fue colocado en el sepulcro. Miremos hacia la cruz, en la que se ha realizado el misterio del divino &quot;<i>legado<\/i>&quot; y de la divina &quot;<i>heredad<\/i>&quot;. Dios, que hab&iacute;a creado al hombre, <i>restituy&oacute;<\/i> a ese <i>hombre<\/i>, despu&eacute;s de su pecado \u2014a cada hombre y a todos los hombres\u2014, de modo particular, <i>a su Hijo<\/i>. Cuando el Hijo subi&oacute; a la cruz, cuando en ella ofreci&oacute; su sacrificio, <i>acept&oacute;<\/i> simult&aacute;neamente al <i>hombre<\/i> confi&aacute;ndole a Dios, Creador y Padre. Acept&oacute; y abraz&oacute;, con su sacrificio y con su amor, al hombre: a cada uno de los hombres y a todos los hombres. En la unidad de la Divinidad, en la uni&oacute;n con su Padre, este Hijo se hizo El mismo hombro, y he aqu&iacute; que ahora, en la cruz, se hace <i>&quot;nuestra Pascua&quot;<\/i> (<i>1 Cor<\/i> 5, 7), nos ha devuelto a cada uno y a todos nosotros al Padre como a Aquel que nos cre&oacute; a su imagen y semejanza y que, a imagen y semejanza de este propio Hijo eterno, nos ha predestinado &quot;a la adopci&oacute;n de hijos suyos por Jesucristo&quot; (<i>Ef<\/i> 1, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">Y para esta adopci&oacute;n mediante la gracia, para esta heredad de la vida divina, para esta prenda de la vida eterna, luch&oacute; hasta el fin Cristo, &quot;nuestra Pascua&quot;, en el misterio de su pasi&oacute;n, de su sacrificio y de su muerte. La resurrecci&oacute;n se ha convertido en la confirmaci&oacute;n de su victoria: victoria del amor del Buen Pastor que dice: &quot;ellas me siguen. Yo les doy la vida eterna y no perecer&aacute;n para siempre, y nadie las arrebatar&aacute; de mi mano&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">5. <i>Nosotros somos suyos.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia quiere que miremos, durante todo este tiempo pascual, hacia la cruz y la resurrecci&oacute;n, y que midamos nuestra vida humana con <i>el metro de ese misterio<\/i>, que se realiz&oacute; en la cruz: y en la resurrecci&oacute;n:<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo es el Buen Pastor porque conoce al hombre: a cada uno y a todos. Lo conoce con este conocimiento &uacute;nico pascual. Nos conoce, porque nos ha redimido. Nos conoce porque &quot;ha pagado por nosotros&quot;: hemos sido <i>rescatados a gran precio<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Nos conoce con el conocimiento y con la ciencia m&aacute;s &quot;interior&quot;, con el mismo conocimiento con que El, Hijo, conoce y abraza al Padre y, en el Padre, abraza la verdad infinita y el amor. Y, mediante la participaci&oacute;n en esta verdad y en este amor, El <i>hace nuevamente de nosotros, en S&iacute; mismo, los hijos de su Eterno Padre;<\/i> obtiene, de una vez para siempre, <i>la salvaci&oacute;n del hombre:<\/i> de cada uno de los hombres y de todos, de aquellos que nadie arrebatar&aacute; de su mano&#8230; En efecto, &iquest;qui&eacute;n podr&iacute;a <i>arrebatarlos<\/i>?<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Qui&eacute;n puede aniquilar la obra de Dios mismo, que ha realizado el Hijo en uni&oacute;n con el Padre? &iquest;Qui&eacute;n puede cambiar el hecho de que estemos redimidos?, &iquest;un hecho tan potente y tan fundamental como la misma creaci&oacute;n?<\/p>\n<p align=\"left\">A pesar de toda la inestabilidad del destino humano y de la debilidad de la voluntad y del coraz&oacute;n humano, la Iglesia nos manda hoy mirar a la potencia, a la<i> fuerza irreversible de la redenci&oacute;n<\/i>, que vive en el coraz&oacute;n y en las manos y en los pies del Buen Pastor,<\/p>\n<p align=\"left\">De Aquel que nos conoce&#8230;<\/p>\n<p align=\"left\">Hemos sido hechos <i>de nuevo la propiedad del Padre por obra de este amor<\/i>, que no retrocedi&oacute; ante la ignominia de la cruz, para poder asegurar a todos los hombres: &quot;Nadie os arrebatar&aacute; de mi mano&quot; (cf. <i>Jn<\/i> 10, 28).<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia nos anuncia hoy <i>la certeza pascual de la redenci&oacute;n<\/i>. La certeza de la salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Y cada uno de los cristianos est&aacute; llamado a la participaci&oacute;n de esta certeza: &iexcl;Realmente he sido comprado a gran precio! &iexcl;Realmente he sido <i>abrazado por el Amor<\/i>, que es m&aacute;s <i>fuerte que la muerte<\/i>, y m&aacute;s fuerte <i>que el pecado!<\/i> Conozco a mi Redentor. Conozco al Buen Pastor de mi destino y de mi peregrinaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Con esta certeza de la fe, certeza de la redenci&oacute;n revelada en la resurrecci&oacute;n de Cristo, <i>partieron los Ap&oacute;stoles, <\/i>como lo testifican, por lo dem&aacute;s, en la primera lectura de hoy, tomada de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, Pablo y Bernab&eacute; por los caminos de su primer viaje a Asia Menor. Se dirigen a los que profesan la Antigua Alianza, y cuando no son aceptados, se dirigen a los paganos, se dirigen a los <i>hombres nuevos<\/i> y a los <i>pueblos nuevos<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">En medio de estas experiencias y de est&aacute;s fatigas comienza<i> a fructificar el Evangelio.<\/i> Comienza a crecer el <i>Pueblo de Dios de la Nueva Alianza<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;A trav&eacute;s de cu&aacute;ntos pa&iacute;ses, pueblos y continentes pasaron estos viajes apost&oacute;licos hasta, el d&iacute;a de hoy?<\/p>\n<p align=\"left\">.&iquest;Cu&aacute;ntos hombres han respondido con gozo al mensaje pascual? &iquest;Cu&aacute;ntos hombres han aceptado <i>la certeza pascual de la redenci&oacute;n<\/i>? &iquest;A cu&aacute;ntos hombres y pueblos ha llegado y llega siempre el Buen Pastor?<\/p>\n<p align=\"left\">Al final de esta grandiosa misi&oacute;n se delinea lo que el Ap&oacute;stol Juan ve en su Apocalipsis: &quot;Yo, Juan.. vi una muchedumbre grande, que nadie pod&iacute;a contar, de toda naci&oacute;n, tribu, pueblo y lengua, que estaba delante del trono y del Cordero, vestidos de t&uacute;nicas blancas y con palmas en sus manos&#8230;, uno de los ancianos&#8230; dijo&#8230;: Estos son los que vienen de la gran tribulaci&oacute;n, y lavaron sus t&uacute;nicas y las blanquearon en la sangre del Cordero&quot; (<i>Ap<\/i> 7, 9-14).<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, pues, tambi&eacute;n nosotros, reunidos aqu&iacute; con el Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, <i>en esta parroquia romana del Trast&eacute;vere<\/i>, confesamos la resurrecci&oacute;n de Cristo, renovamos la certeza pascual de la redenci&oacute;n, renovamos la alegr&iacute;a pascual, que brota del hecho de que nosotros somos &quot;su Pueblo y ovejas de su reba&ntilde;o&quot; (<i>Sal<\/i> 99 [100], 3).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Que siempre tengamos al Buen Pastor! <i>&iexcl;Perseveremos junto a El!<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">A su Madre, que es <i>la Se&ntilde;ora del Trast&eacute;vere,<\/i> cantemos:<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;Regina coeli, laetare!&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA MAR&Iacute;A &laquo;IN TRASTEVERE&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 27 de abril de 1980 &nbsp; 1. &quot;Aclamad al Se&ntilde;or, tierra entera, servid al Se&ntilde;or con alegr&iacute;a, entrad en su presencia con v&iacute;tores&quot; (Sal 99 [100] 2). 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