{"id":39662,"date":"2016-10-05T22:57:26","date_gmt":"2016-10-06T03:57:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1980-misa-para-un-grupo-de-nuevos-diaconos\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:26","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:26","slug":"11-de-abril-de-1980-misa-para-un-grupo-de-nuevos-diaconos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1980-misa-para-un-grupo-de-nuevos-diaconos\/","title":{"rendered":"11 de abril de 1980, Misa para un grupo de nuevos di\u00e1conos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA UN GRUPO DE NUEVOS DI&Aacute;CONOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Sal&oacute;n de los Suizos &#8211; Castelgandolfo<br \/> Viernes 11 de abril de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hijos y hermanos en Cristo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. En presencia de la comunidad de fieles representada por un grupo de padres, familiares y amigos vuestros, hab&eacute;is venido aqu&iacute; a ratificar la oblaci&oacute;n de vuestra vida como di&aacute;conos de la Iglesia de Dios. Al actuar as&iacute; est&aacute;is llenos de confianza porque sab&eacute;is que vuestra vocaci&oacute;n y ministerio tienen su apoyo eficiente en el poder de la resurrecci&oacute;n de Cristo que la Iglesia est&aacute; celebrando con gratitud y amor rebosantes de gozo, durante este tiempo santo.<\/p>\n<p align=\"left\">No hay duda de que la Iglesia ha puesto un gran tesoro en vuestras manos al llamaros para que os asoci&eacute;is de modo especial al Se&ntilde;or Jes&uacute;s en su culto al Padre y su servicio a la humanidad. Est&aacute;is llamados a conformaros m&aacute;s &iacute;ntimamente a Cristo el Siervo, y de ahora en adelante el ser disc&iacute;pulos suyos se expresar&aacute; en el <i>ministerio de la Palabra, del altar y de la caridad<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Toda vuestra vida debe estar afincada en la Palabra de Dios que est&aacute;is llamados a acoger y comunicar en toda su plenitud, tal y como la proclama la Iglesia una, santa, cat&oacute;lica y apost&oacute;lica. En el sacrificio eucar&iacute;stico \u2014en el que tom&aacute;is parte y que ser&aacute; siempre el centro de vuestra vida\u2014 el mismo Cristo ofrecer&aacute; vuestro ministerio de caridad a su Padre. De ahora en adelante vais a tener relaci&oacute;n especial con los pobres, los que sufren, los enfermos, con todos los necesitados. Y recordad siempre que el servicio m&aacute;s grande que pod&eacute;is prestar al Pueblo de Dios es anunciarles su Evangelio de salvaci&oacute;n, dador de vida y ennoblecedor.<\/p>\n<p align=\"left\">3. A fin de equiparos para esta tarea de servicio, la Iglesia ha invocado solemnemente el Esp&iacute;ritu Santo y sus siete dones sobre vosotros. Es El, el Esp&iacute;ritu Santo, quien tiene poder de configuraros cada vez m&aacute;s hondamente con ese Jes&uacute;s que represent&aacute;is y que desea prolongar a trav&eacute;s de vosotros su contacto salv&iacute;fico con la humanidad. Que el pueblo pueda ver a Cristo en vosotros; el Maestro debe ser reconocido en el disc&iacute;pulo. Precisamente en el nombre de Jes&uacute;s sois enviados, y todo lo que hag&aacute;is tiene que llevarse a cabo &quot;en nombre de Jesucristo Nazareno&quot; (<i>Act<\/i> 4, 10).<\/p>\n<p align=\"left\">4. Para tener plena conciencia de vuestra misi&oacute;n de ejercer el ministerio en su santo nombre y a fin de estar unidos a El, <i>deb&eacute;is orar<\/i>. Ten&eacute;is que levantar el coraz&oacute;n frecuentemente al Se&ntilde;or que os ha llamado por vuestro nombre y os ha confiado una gran responsabilidad. A este respecto, la Liturgia de las Horas ser&aacute; riqueza de vuestra vida y garant&iacute;a de eficacia de vuestro ministerio de servicio. La oraci&oacute;n debe sostener vuestro servicio y, a su vez, el servicio debe llevaros una y otra vez de nuevo a la oraci&oacute;n. Estad seguros de que Mar&iacute;a, Madre del Se&ntilde;or resucitado, os sostendr&aacute; en los esfuerzos y estar&aacute; cerca de vosotros con su amor.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Y finalmente, queridos hijos y hermanos, para que vuestro gozo sea completo, recordad las palabras de Jes&uacute;s, la seguridad que nos ha dado, la promesa maravillosa que nos ha hecho: &quot;&#8230;si alguno me sirve, mi Padre le honrar&aacute;&quot; (<i>Jn<\/i> 12, 26). S&iacute;, como di&aacute;conos que sois, est&aacute;is llamados a servir a Cristo en sus miembros y a ser honrados por su Eterno Padre, a quien se debe toda alabanza y acci&oacute;n de gracias en la unidad del Esp&iacute;ritu Santo por siempre jam&aacute;s. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA UN GRUPO DE NUEVOS DI&Aacute;CONOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Sal&oacute;n de los Suizos &#8211; Castelgandolfo Viernes 11 de abril de 1980 &nbsp; Queridos hijos y hermanos en Cristo: 1. En presencia de la comunidad de fieles representada por un grupo de padres, familiares y amigos vuestros, hab&eacute;is venido aqu&iacute; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1980-misa-para-un-grupo-de-nuevos-diaconos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab11 de abril de 1980, Misa para un grupo de nuevos di\u00e1conos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39662","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39662"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39662\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}