{"id":39663,"date":"2016-10-05T22:57:27","date_gmt":"2016-10-06T03:57:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-de-1980-santa-misa-para-una-peregrinacion-del-coetus-internationalis-ministrantium\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:27","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:27","slug":"9-de-abril-de-1980-santa-misa-para-una-peregrinacion-del-coetus-internationalis-ministrantium","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-de-1980-santa-misa-para-una-peregrinacion-del-coetus-internationalis-ministrantium\/","title":{"rendered":"9 de abril de 1980, Santa misa para una peregrinaci\u00f3n del \u00abCoetus Internationalis Ministrantium\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA EL &laquo;COETUS INTERNATIONALIS MINISTRANTIUM&raquo;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/b><br \/> Sala Pablo VI<br \/> Mi&eacute;rcoles 9 de abril de 1980<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos amigos:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Me siento feliz de celebrar la Eucarist&iacute;a rodeado de todos vosotros, ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos. En los distintos pa&iacute;ses de Europa a que pertenec&eacute;is, ejerc&eacute;is este oficio habitualmente en torno a vuestros sacerdotes o a vuestros obispos que son los sucesores de los Ap&oacute;stoles. Y esta tarde, en torno al Obispo de Roma, que es el Sucesor de Pedro, el Pastor dado por Cristo al conjunto de sus disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p align=\"left\">1. Hab&eacute;is venido aqu&iacute; a <i>participar de las alegr&iacute;as pascuales <\/i>de la Iglesia, que celebra la resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or con los cristianos de todos los pa&iacute;ses. Pero vosotros <i>llev&aacute;is en vosotros mismos<\/i> esta alegr&iacute;a de Pascua. No s&oacute;lo cre&eacute;is en Jes&uacute;s vivo y hab&eacute;is recibido su gracia en vosotros, sino que est&aacute;is muy especialmente dispuestos a servir a Cristo en el ejercicio de vuestro servicio lit&uacute;rgico y reviv&iacute;s casi continuamente <i>esta proximidad<\/i> a que invita y admite a sus disc&iacute;pulos el Se&ntilde;or Jes&uacute;s, sobre todo en este tiempo pascual saliendo a su encuentro y revel&aacute;ndoles su resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Lo sab&eacute;is, se trata en primer lugar de las mujeres que fueron a la tumba la ma&ntilde;ana de Pascua; y a ellas saluda Jes&uacute;s y las alienta, encarg&aacute;ndoles de llevar la nueva a los Ap&oacute;stoles. Luego Mar&iacute;a Magdalena, que busca su cuerpo y quisiera retener a Jes&uacute;s cuando Este la llama por su nombre. Y los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, que caminan con El, le piden que se quede con ellos y le reconocen en el partir el pan. Est&aacute;n los Ap&oacute;stoles y en particular Tom&aacute;s, a quienes Jes&uacute;s resucitado muestra sus manos y sus pies, y les conf&iacute;a el Evangelio para el mundo entero. Y luego Pedro y tambi&eacute;n Santiago.<\/p>\n<p align=\"left\">Est&aacute;n de nuevo los Ap&oacute;stoles, que le reconocen durante su pesca laboriosa, y Jes&uacute;s los acoge en el almuerzo a borde del lago. Est&aacute;n los quinientos disc&iacute;pulos a los que se aparece, como narra San Pablo, el convertido.<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s les ha hecho entrar a unos y otros en la plenitud de la fe, hasta el punto de que llegaron a decir como Tom&aacute;s: &quot;Se&ntilde;or m&iacute;o y Dios m&iacute;o&quot;. Les ha preparado a vivir continuamente en su presencia invisible en paz y alegr&iacute;a. Les ha dado su Esp&iacute;ritu. Les ha hecho testigos suyos a los ojos de los dem&aacute;s. En una palabra, les ha introducido en su vida &iacute;ntima y gloriosa.<\/p>\n<p align=\"left\">El mismo Jes&uacute;s elevado al cielo est&aacute; presente hoy y act&uacute;a en los sacramentos de la Iglesia, sobre todo en la Eucarist&iacute;a. Y vosotros, vinculados al servicio lit&uacute;rgico del altar, ten&eacute;is el honor y la felicidad de acercaros &iacute;ntimamente a este Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Claro est&aacute; que la liturgia no agota toda la actividad de la Iglesia. Hay una parte muy grande de anuncio, catequesis y predicaci&oacute;n para despertar la fe, alimentarla y educarla. Y vosotros mismos os benefici&aacute;is de esto. En ella est&aacute; la oraci&oacute;n personal en la que cada uno debe hablar al Se&ntilde;or en lo secreto o con sus amigos. Est&aacute;n todas las obras de apostolado y caridad: el amor es la se&ntilde;al en que se reconoce a los disc&iacute;pulos de Cristo. Pero la liturgia es la c&uacute;spide a donde tiende toda la acci&oacute;n de la Iglesia, y la fuente de donde nace toda su fuerza (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\">Sacrosanctum Concilium<\/a><\/i>, 9-10).<\/p>\n<p align=\"left\">En ella se anuda la Alianza con Dios, se santifica el pueblo, se da gloria a Dios, se estrechan los v&iacute;nculos con la Iglesia y se robustece su caridad. Durante el gran Concilio Vaticano II y despu&eacute;s de &eacute;l, la Iglesia ha querido restaurar la liturgia a fin de que exprese con m&aacute;s claridad estas realidades santas y el pueblo cristiano llegue a tomar parte en ella a trav&eacute;s de una celebraci&oacute;n plena, activa y comunitaria (cf. ib., 21). Es necesario que dentro de su sencillez esta celebraci&oacute;n sea siempre bella y digna, y gu&iacute;e a los participantes a entrar en la acci&oacute;n santa de Jes&uacute;s que nos hace escuchar su palabra, se ofrece en sacrificio y nos une a su Cuerpo.<\/p>\n<p align=\"left\">Yo mismo, con ocasi&oacute;n del Jueves Santo, acabo de escribir una <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/letters\/documents\/hf_jp-ii_let_24021980_dominicae-cenae_sp.html\">Carta a todos los obispos<\/a> y, por su medio, a todos los sacerdotes, sobre el significado de la Eucarist&iacute;a y el modo de celebrarla.<\/p>\n<p align=\"left\">Por tanto, al lado del sacerdote que es el &uacute;nico que act&uacute;a en nombre de Cristo, vosotros ejerc&eacute;is una funci&oacute;n encaminada a realzar la grandeza del misterio eucar&iacute;stico. Escuchad lo que han dicho los obispos reunidos en Concilio: &quot;En las celebraciones lit&uacute;rgicas, cada cual, ministro o simple fiel, al desempe&ntilde;ar su oficio har&aacute; todo y s&oacute;lo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acci&oacute;n y las normas lit&uacute;rgicas. Los monaguillos \u2014es cabalmente vuestro papel de &quot;<i>ministrantes<\/i>&quot;\u2014, lectores, comentadores y cuantos pertenecen a la &quot;<i>schola cantorum<\/i>&quot; desempe&ntilde;an un aut&eacute;ntico ministerio lit&uacute;rgico. Ejerzan, por tanto, su oficio con la sincera piedad y el orden que convienen a tan gran ministerio y les exige con raz&oacute;n el Pueblo de Dios&quot; (<i>ib<\/i>., 28-29). Y yo a&ntilde;ad&iacute; recientemente en mi Carta: &quot;Las posibilidades creadas actualmente por la renovaci&oacute;n postconciliar son a menudo utilizadas de manera que nos hacen testigos y part&iacute;cipes de la aut&eacute;ntica celebraci&oacute;n de la Palabra de Dios. Aumenta tambi&eacute;n el n&uacute;mero de personas que toman parte activa en esta celebraci&oacute;n&quot; (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/holy_father\/john_paul_ii\/letters\/documents\/hf_jp-ii_let_24021980_dominicae-cenae_sp.html\">n&uacute;m. 10<\/a>).<\/p>\n<p align=\"left\">Esto vale tambi&eacute;n para los muchachos que son &quot;servidores&quot;, &quot;<i>ministrantes<\/i>&quot; \u2014o como se dice seg&uacute;n los pa&iacute;ses &quot;<i>chierichetti<\/i>&quot;, &quot;<i>enfants de choeur<\/i>&quot;, &quot;<i>grands cleres<\/i>&quot;, &quot;<i>messdiener<\/i>&quot;\u2014 que acompa&ntilde;an al sacerdote en el altar, oran muy cerca de &eacute;l, le presentan todo lo necesario para el santo sacrificio, en una palabra, ejercen casi funci&oacute;n de ac&oacute;litos aun sin haber recibido tal ministerio.<\/p>\n<p align=\"left\">Hay otras funciones que son tambi&eacute;n necesarias para que la celebraci&oacute;n sea digna. Pienso en la funci&oacute;n de &quot;lectores&quot;, por lo menos para los mayores; la de &quot;cantores&quot;, dentro de las &quot;<i>scholae cantorum<\/i>&quot; para ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos. Esta responsabilidad ha llegado a ser algo que concierne realmente a toda la comunidad y, por tanto, a los laicos hombres y mujeres; si se desempe&ntilde;a bien, toda la celebraci&oacute;n resulta m&aacute;s significativa y fervorosa. Podr&iacute;amos citar tambi&eacute;n, por ejemplo, a los que tornan parte en la procesi&oacute;n de las ofrendas; estas ofrendas simbolizan todo lo que la asamblea eucar&iacute;stica aporta de s&iacute; misma en ofrecimiento a Dios y ofrece en esp&iacute;ritu, y entre &eacute;stas el pan y el vino que se transformar&aacute;n en el Cuerpo y la Sangre del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">Pero todo esto hay que prepararlo, queridos amigos. Ten&eacute;is que comprender la liturgia y, lo que es m&aacute;s, uniros a Cristo y a la Iglesia de distintas maneras. Esta es la tarea educativa de vuestros equipos de reflexi&oacute;n y apostolado. En particular es necesario que quienes est&aacute;n encargados de leer o cantar los textos b&iacute;blicos, conozcan bien el significado de esta Palabra de Dios, se detengan a meditarla, aprendan a proclamarla con respeto y claridad, para que se oiga bien, se comprenda y sirva de edificaci&oacute;n a todos.<\/p>\n<p align=\"left\">Al decir esto insisto mucho en que los, sacerdotes y educadores dediquen todo el tiempo y el cuidado debidos a esta preparaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;C&oacute;mo quisiera ver en todas partes la liturgia restaurada y realizada como la acci&oacute;n sagrada por excelencia, puesto que nos pone en comunicaci&oacute;n con Cristo tres veces santo! &iexcl;C&oacute;mo quisiera que los fieles participaran activamente con la fe, respeto, devoci&oacute;n, recogimiento y tambi&eacute;n entusiasmo que convienen! Pues vosotros ten&eacute;is la suerte de poder contribuir a ello en gran medida. Ya s&eacute; que muchos lo hac&eacute;is estupendamente en vuestros pa&iacute;ses, si bien en ciertos lugares se descuida, por desgracia, este servicio y bajo pretexto de sencillez se cae en celebraciones desva&iacute;das en las que el car&aacute;cter sagrado y de fiesta est&aacute; a punto de desaparecer. Por mi parte, en Polonia y en particular en mi di&oacute;cesis de Cracovia, hice experiencias inolvidables en las que los j&oacute;venes contribu&iacute;an con una aportaci&oacute;n importante a la belleza y vitalidad de la Misa.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Volvamos ahora al Evangelio de este d&iacute;a. En cierto modo es la misma trama de cada una de nuestras Misas. Como los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s, escuchamos al Se&ntilde;or que nos habla del significado de su muerte y resurrecci&oacute;n y de lo que espera de nosotros. Y al igual que Jes&uacute;s, el celebrante os lo explica. Pero esto no basta. En la persona de su ministro el Se&ntilde;or <i>bendice y parte el pan<\/i>. Y bajo la apariencia de pan vuestros ojos educados a la fe est&aacute;n seguros de reconocerle. Este reconocimiento, esta cercan&iacute;a de Jes&uacute;s y, m&aacute;s a&uacute;n, el hecho de que vosotros mismos despu&eacute;s de digna preparaci&oacute;n, recib&iacute;s este Pan de vida que es su Cuerpo, os llenan de un gozo inefable porque am&aacute;is al Se&ntilde;or. Os deseo que esta experiencia que renov&aacute;is con frecuencia al lado del celebrante, deje huellas persistentes en vuestra vida. Claro est&aacute; que no est&aacute;is dispensados de esforzaros, pues existe el peligro de que os &quot;habitu&eacute;is&quot; a estos gestos que presenci&aacute;is tan de cerca y con tanta frecuencia, y que no reconozc&aacute;is suficientemente el amor de vuestro Salvador que se os acerca y os hace se&ntilde;as. Es necesario que teng&aacute;is el coraz&oacute;n en vela, es necesario que la oraci&oacute;n mantenga en vosotros el deseo de encontraros con El, y es necesario asimismo que compart&aacute;is despu&eacute;s de la Misa el amor recibido.<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestro servicio, queridos amigos, os asocia al sagrado ministerio del sacerdote que celebra la Eucarist&iacute;a y los otros sacramentos en el nombre mismo de Cristo. Pero, &iquest;contar&eacute;is siempre con los sacerdotes que dese&aacute;is y de los que no puede prescindir el Pueblo de Dios? Vosotros sab&eacute;is qu&eacute; necesidad tan grande de vocaciones sacerdotales tienen vuestros pa&iacute;ses. Dirigi&eacute;ndome a los muchachos y j&oacute;venes aqu&iacute; presentes les digo: y t&uacute;, &iquest;no has pensado nunca que a lo mejor te invita el Se&ntilde;or a mayor intimidad con El, a un servicio m&aacute;s alto, a una donaci&oacute;n radical precisamente como sacerdote suyo, ministro suyo? &iexcl;Qu&eacute; gracia ser&iacute;a para ti, para tu familia, para tu parroquia, para las comunidades cristianas que esperan sacerdotes! Est&aacute; claro que esta gracia no es obligante&#8230; &quot;si quieres&quot;, dec&iacute;a Jes&uacute;s. &iexcl;Pero tantos j&oacute;venes tienen \u2014tambi&eacute;n hoy\u2014 el gusto del riesgo! Estoy seguro de que muchos de ellos son capaces de dejarlo todo por seguir a Jes&uacute;s y continuar su misi&oacute;n. En todo caso, os deb&eacute;is plantear lealmente la pregunta. El modo en que cumpl&aacute;is vuestro servicio ahora os prepara a responder a la llamada del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p align=\"left\">Al terminar de hablaros expreso mi esperanza de que la comunidad entera os ayude a tener aprecio de vuestras funciones lit&uacute;rgicas y a cumplirlas lo m&aacute;s perfectamente posible, de modo que cuantos tomen parte en la celebraci&oacute;n renueven su fe y caridad en Cristo. Quiero que sep&aacute;is que el Papa os ama y cuenta mucho con vosotros. Os bendigo con todo el coraz&oacute;n y os dejo con estas palabras: &iexcl;&quot;Servid al Se&ntilde;or con alegr&iacute;a&quot;!<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA PARA EL &laquo;COETUS INTERNATIONALIS MINISTRANTIUM&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Sala Pablo VI Mi&eacute;rcoles 9 de abril de 1980 &nbsp; Queridos amigos: Me siento feliz de celebrar la Eucarist&iacute;a rodeado de todos vosotros, ni&ntilde;os, j&oacute;venes y adultos. 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