{"id":39666,"date":"2016-10-05T22:57:32","date_gmt":"2016-10-06T03:57:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-abril-de-1980-santa-misa-crismal\/"},"modified":"2016-10-05T22:57:32","modified_gmt":"2016-10-06T03:57:32","slug":"3-de-abril-de-1980-santa-misa-crismal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-abril-de-1980-santa-misa-crismal\/","title":{"rendered":"3 de abril de 1980, Santa Misa crismal"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">MISA CRISMAL CON LOS SACERDOTES RESIDENTES EN ROMA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Bas&iacute;lica de San Pedro<br \/> Jueves Santo 3 de abril de 1980<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Venimos hoy a la bas&iacute;lica de San Pedro y se encuentra as&iacute; en torno a este altar la totalidad de nuestra comunidad sacerdotal: el <i>presbyterium<\/i> de la Iglesia de Roma.<\/p>\n<p align=\"left\">Venimos, conscientes de la importancia del d&iacute;a, que nos une a los sacerdotes de todo el mundo, de todo el globo terrestre. En este mismo d&iacute;a \u2014Jueves Santo\u2014 igual que nosotros, se unen en torno a sus obispos en todo el mundo las comunidades de sacerdotes, los presb&iacute;teros de todas las Iglesias,&nbsp; para anunciar \u2014celebrando juntos la Eucarist&iacute;a\u2014 lo que tambi&eacute;n nosotros, hoy, queremos anunciar. Y lo anunciamos no s&oacute;lo con las palabras, sino tambi&eacute;n con todo nuestro <i>ser<\/i>, ya que, por la gracia de Dios, somos sacerdotes de Cristo con todo nuestro ser. Y lo anunciamos con la <i>liturgia<\/i> \u2014esta &uacute;nica y excepcional liturgia del Jueves Santo\u2014 que acoge en s&iacute; nuestro ser humano y sacerdotal, para proclamar, mediante &eacute;l, los inescrutables misterios de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">2. El Jueves Santo es, ante todo, el d&iacute;a de Jesucristo. Es el primero de sus tres D&iacute;as Santos: <i>Triduum Sacrum<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Todos estos d&iacute;as constituyen, en cierto sentido, un conjunto indivisible, son, por decirlo as&iacute;, <i>el d&iacute;a de nuestra redenci&oacute;n<\/i>, el d&iacute;a de la Pascua, esto es, del Paso.<\/p>\n<p align=\"left\">El d&iacute;a de Jesucristo, es decir, del Ungido \u2014de Aquel a quien el Padre ha ungido con el Esp&iacute;ritu Santo y con la gracia, y ha enviado al mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;El esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or, Yav&eacute;, est&aacute; sobre m&iacute;, pues Yav&eacute; me ha ungido, me ha enviado para predicar la buena nueva a los abatidos y sanar a los de quebrantado coraz&oacute;n, para anunciar la libertad a los cautivos y la liberaci&oacute;n a los encarcelados. Para publicar el a&ntilde;o de gracia de Yav&eacute;&quot; (<i>Is<\/i> 61; 1-2a).<\/p>\n<p align=\"left\">He aq&uuml;i que viene de nuevo <i>Cristo<\/i> \u2014el Ungido de Dios Eterno\u2014 para promulgar todav&iacute;a un &quot;nuevo&quot; a&ntilde;o de gracia. Efectivamente, la gracia es sobre todo El mismo en el misterio de su Pascua, esto es, del Paso.<\/p>\n<p align=\"left\">Su d&iacute;a \u2014primero de esos tres, que constituyen el &uacute;nico d&iacute;a de la Pascua\u2014 comenzar&aacute; <i>en el atardecer del Jueves Santo<\/i>, cuando El se pondr&aacute; a la mesa con los Ap&oacute;stoles para la cena prescrita por el rito de la Antigua Alianza.<\/p>\n<p align=\"left\">Nosotros nos reunimos ya ahora, en la ma&ntilde;ana del Jueves Santo, para estar desde la ma&ntilde;ana con El, Cristo-Ungido, en este excepcional, &uacute;nico d&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Es el d&iacute;a de Jesucristo, &quot;el testigo fiel, el primog&eacute;nito de los muertos, el pr&iacute;ncipe de los reyes de la tierra&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 5).<\/p>\n<p align=\"left\">En el atardecer de este d&iacute;a El comenzar&aacute; a dar el &uacute;ltimo testimonio de Aquel que lo ha enviado, del Padre.<\/p>\n<p align=\"left\">Comenzar&aacute; a dar el <i>testimonio<\/i> de un amor y de un sufrimiento tales, que ning&uacute;n otro coraz&oacute;n humano est&aacute; en disposici&oacute;n de comprender profundamente.<\/p>\n<p align=\"left\">Comenzar&aacute; a dar el <i>testimonio<\/i> de <i>Santidad Eterna<\/i>, que se manifest&oacute; al mundo el d&iacute;a de la creaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Comenzar&aacute; a dar el testimonio <i>de la Alianza<\/i>, que Dios Sant&iacute;simo hizo con el hombre desde el principio, y que, aun cuando haya sido rota en el coraz&oacute;n del primer hombre y luego innumerables veces por los pecados de los dem&aacute;s hombres, no ha cesado, en espera de este d&iacute;a y de esta hora de Cristo, &quot;testigo fiel&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Comenzar&aacute;, pues, Cristo \u2014el testigo fiel\u2014 a dar el testimonio de la Santidad de Dios en esa Alianza con el hombre, que deber&aacute; ser <i>instituida definitivamente<\/i> a <i>precio del sacrificio<\/i>, que comenzar&aacute; el Jueves Santo \u2014esta tarde\u2014de modo incruento, y se realizar&aacute; mediante su Sangre y su Muerte en el calvario.<\/p>\n<p align=\"left\">Venimos <i>hoy a confesar<\/i> nuestra fidelidad y nuestro amor, nuestra indignidad y nuestro abandono en &quot;Aquel que nos ama, y nos ha absuelto de nuestros pecados por la virtud de su sangre, y nos ha hecho reyes y sacerdotes de Dios, su Padre&#8230;&quot; (<i>Ap<\/i> 1, 5-6).<\/p>\n<p align=\"left\">Efectivamente, El se anonadar&aacute; a s&iacute; mismo, haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte \u2014para poder imprimir en las almas de los hombres, y en cierto sentido en el coraz&oacute;n de todo lo creado, la nueva semejanza con Dios, mediante su &uacute;nico sacerdocio: para hacer de todos nosotros &quot;un reino de sacerdotes&quot;\u2014 y de este modo dar testimonio de la dignidad del hombre y de la dignidad de todo lo creado, seg&uacute;n el designio eterno de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">&quot;He aqu&iacute; que viene&quot;. Viene el &quot;testigo fiel&quot;, para llenar con su sacerdocio los corazones de los hombres y, al mismo tiempo, todo lo creado desde el principio hasta el fin: &quot;Yo soy el Alfa y la Omega&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">4. El d&iacute;a de hoy \u2014el d&iacute;a de Jesucristo\u2014 Jueves Santo, <i>es nuestro d&iacute;a particular<\/i>. Es la fiesta de los sacerdotes.<\/p>\n<p align=\"left\">En este d&iacute;a venirnos con toda nuestra comunidad, para dar gracias a Cristo <i>por el sacerdocio<\/i>,<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014 que El ha grabado en el coraz&oacute;n del hombre, se&ntilde;or de lo creado,<\/p>\n<p align=\"left\">\u2014 que El ha grabado de modo particular en nuestros corazones.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Efectivamente, nos ha invitado<\/i> a la Ultima Cena, y hoy nos invita de nuevo. Nos ha invitado <i>en la persona de los Doce<\/i>, que estuvieron con El aquella tarde. Ante ellos tom&oacute; el pan, lo parti&oacute;, lo dio y dijo: &quot;Esto es mi cuerpo que ser&aacute; entregado por vosotros&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Y despu&eacute;s torn&oacute; el c&aacute;liz llen de vino, lo dio a sus disc&iacute;pulos y dijo: &quot;Este es el c&aacute;liz de mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna, que ser&aacute; derramada por vosotros y por todos los hombres&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Y al final a&ntilde;adi&oacute;: &quot;Haced esto en conmemoraci&oacute;n m&iacute;a&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\">Somos, pues, <i>los sacerdotes<\/i> de su Sacerdocio. Somos sacerdotes de este sacrificio, que El ofreci&oacute; con su Cuerpo y con su Sangre sobre la cruz y bajo las especies de pan y vino en la Ultima Cena.<\/p>\n<p align=\"left\">Somos tambi&eacute;n l<i>os sacerdotes &quot;para los hombres&quot;<\/i>, a fin de que todos, mediante el sacrificio que realizamos en virtud de su potencia, nos convirtamos en &quot;un reino de sacerdotes&quot;, y ofrezcamos sacrificios espirituales en uni&oacute;n con su sacrificio, el de la cruz y el del Cen&aacute;culo.<\/p>\n<p align=\"left\">Finalmente, somos <i>sacerdotes para siempre<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Por lo cual nuestro lugar est&aacute; hoy junto a El: junto a Cristo, y nuestros labios y corazones quieren <i>renovar el voto de la fidelidad<\/i> a Aquel que es el &quot;testigo fiel&quot; de nuestro sacerdocio ante el Padre. <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1980 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MISA CRISMAL CON LOS SACERDOTES RESIDENTES EN ROMA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San Pedro Jueves Santo 3 de abril de 1980 &nbsp; Queridos hermanos: Venimos hoy a la bas&iacute;lica de San Pedro y se encuentra as&iacute; en torno a este altar la totalidad de nuestra comunidad sacerdotal: el presbyterium de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-abril-de-1980-santa-misa-crismal\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab3 de abril de 1980, Santa Misa crismal\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39666","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39666"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39666\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}